Cuentos aragoneses · Unidad 27 de 57
Unidad 27 · ^^ EUSEBIO BLASCO
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^^ EUSEBIO BLASCO
-iNada, que no sale! Yo ya hi probao de todo- 1 hi dao piepitas d© calabaza, Thi dao corteza de granada... haoe m mes la eché en el suelo y empecé a dale patadas y patadas, quJQ a poco la mato, y el animalico sm salir. jY ha e saHr, o no soy yo guien soy. ^
—Eso es la solitaria.
—Sí, siñor; pero no sale. Hasta hi comprao mi lU bro que le llaman La solitaria y su tiempo, qae meV cosió cuatro pesetas, y no ioe nada de eso! \
—¡Vaya con Valero 1 Gran gusto tengo de verte; ¿por cfué no vienes más a menudo?
-Porcfue ese hombre de la levita con botones que está a la piuorta, que páioe a un santo que hay en mi piueblo, no me deja entrar nunca.
—¿De veras?
—Ice que no hi de entrar, y un día le voy a sacar el mondongo. Pues por qué no puó entrar vo aquí?
—i Ya lo ci^o!
—¿Por qué no hi de véndele al siñor marqués lo que le guste? Miste, traigo una borrajas que se co men solas, y unas «acerollas» como lupias, y unos «bisaltos»... ¡amos, a ver quién piué conmigo f ¡Y el samarugo ese, morros de uva, ioe que no los hi de vender... lo que quiere ése ya lo sé yol
—¿Y qué quiere?
—¡Que yo me lo sé! Lo que es menester es que el siñor marqués tenga iin arranque y se quede con tó el roscadero.
—Pues ala; amos a volcálo. Así me gustan a mí ios hombres; ¡vaya unas verduras! Te comes un plato e lagalchofas de éstas y no tiés qu'ir a cierta parte, con perdón, en un mes!
— ¡ Valero !
—¡Sí, siñor; lo digo yo, que de «sto sé mucho! Conque aquí se queda todo, ¿vtrdá?
CUENTOS ARAGONESES 81
—Todo. Y vamos a ver: ¿cuánto quieres por todo? —No quió nada y quió mucho. —Vaya, te doy treinta reales. —No, siñor.
I— Bueno, hombre; te doy dos duros. —No, siñor. —Muy caro vendes. ¿Quieres cincuenta reales? ; —Que no qui-ero «dineros».
— íAh, >es que no quiero que me regales tu mercancía! ¡Eso no!
—¡Tampoco!
—Pues ©ntonoes, ¿qué vamos a hacer?
—Pues por too eso, y como precio fijo... me va usté a dar una «ocena» de estacazos bien daos len las espaldas.
—¡Hombre, no seas bárbaro!
—No soy bárbaro, no siñor; y si a mí me da la gana de que .el precio sea ése, hay que págame así, Y de aquí no salgo si no me dan doce trancazos (le verdá, ¡Conque usté verá!
—No seas bruto. ¡Mira que te los doy de veras!
—¡Cuanto antes mejor!
—¡Que te los doy, Valer a!
—¡Valenciano si no!
—i A ver, Andrés !
—Señor marqués...
—Coge el garrote que se ha dejado ahí el pastor esta mañana, y dale a este hombre doce garrotazos que se oigan líien.
El tío Valero.— ¡y a ver si no «reblas» y me los das de formalidá y a palo de colchonero!' ¡Ala!
-¡Uno!
—¡Buenas manicas tienes! ¡Ala! ¡Vengan másl
—¡Dos!
—jLas estrellas hi visto!
El MARQUÉS.— Vaya, piara broma ya^ basta...