Cuentos aragoneses · Unidad 30 de 57

Unidad 30 · 90 EUSEBIO BLASCO

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90 EUSEBIO BLASCO

y no hacemos más. cfu© agasajarlos, él calcula que ése debe de ser buen oficio.

—Sí, stíñor, yo qujó ser «huespede».

—Amos, amos, no nos afeites más y échate a mi^ rar a derocha y a izquierda; el oficio que te guste, ése tendrás.

— Miá qué zapatería más maja. ¿ No te gusta^í^a . set zapatero?

—No, siñor.

—Miá que cerrajería más eligante; miá que un cerrajero en Madrid, ande hay tantos ladrones, gana mUr chos dineros, <jue aquí hacen falta muchas llaves.

—No qtiió hacer llaves.

—Amos a andar un poquico más pa que veas la sastrería de Isern, , ya verás qué grande y qué hermosa. Ahí la tienes. ¿Quiés que te pongamos a aprender "de sastre?

— ¡Pa corj^áme con las tijeras! No, siñor, no; .que se cuerte el gobierno.

—Amos a enséñale un café. ¿Quiés ser mozo e café?

—Lo que quió yo es tómalo sin págalo.

—¡Gandumbas, más que gandumbas! Eso ©3 lo que a ti te gusta; ¡ya te tigre yo pa café!

—No te enfades, Mamerto; deja al chico que escoja a su gusto. Amos, ven aquí, esa 'es una cestería, y aprender a hacer cestas no es dengana cosa que te canse.

— ¿ Que no ? Pues si hago una tendré que hacer ciento; mi padre lo ice, que el que hace un cesto hace ciento: ¿no es verdá, padre?

—Te digo que este chico me va a quitar la vida con sus tozuderías. Mira, ahí tienes una confitería; tú que eres tan lambroto, estarás a gusto.

—Y mi hacen daño y mi muero de un dolor de tiú-' pas.

—Pues, ¿qué moño quiés ser?

El muchacho (señalando a los coches que van pa-

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sando).—¿'Ve usté ©se cocbe tan majo? ¿Vé usté el coche de Correos? ¿Ve usté los omnibuses? ¿Ve usté el* coche grande aquel con seis caballos que viene tocando la trompeta? ¿Ve usté ese cochecico que ice «se alquila»? ¡Pues eso!

—Vamos hombre ya lo himos avriguao ! j Lo que tú quiés ser eis cochero 1

—¿Y cuálos son los cocheros?

— jPues los que van en los pescantes I

—Bueno, ¡ pues yo quió ser de los que van dentro !

XXÍ El adivino

—Madre, ya «stán. hechos los baúles, ¿nos vamos lioy u jq;ué?

—Aguarte, que ahí vuelve tu padre de misa. Amos, tú, dato prisa, que estamos muertos di hambre y ya ha almorzao too ol mundo en la posada. ¡Vaya unas misicas largas que te dicen a tul

— ¿ Qué querís ?

— ¡Q'icen los chicos si nos vamos esta tarde u qué!

—¡Calla, mujer, calla, no sabís la chanada que m'ha pasao !

—¿Qué ha ocurrido?

—Que mi hi hallao ahí en el callizo al tío Lamberto el de Cadrete y ma contao una cosa que... amos, ¡que páice brujería T

— ¡ Cuente usté, padre I

—¡Pues ice que hay un loco en la Casa e JMisericordia, que lo- adivina todo! Al tío Sobaquina que se le acarrazó el perro rabioso, l'ha dao un remedio pa no rabiar, y si es un caso que rabia ice que no le morderá más que a la «cabecera» de la casa; a un militar que está festejando con la hija e su patrona que no le quié hacer caso, l'ha dicho lo que tiene