Cuentos aragoneses · Unidad 32 de 57

Unidad 32 · 96 EUSEBIO BLASCO

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96 EUSEBIO BLASCO

El loco (después de mirarles fijamente).~¿ Qué que^ rís?

El chico pequeño.— a ver si hacía usté el favor de ponenos en un papelico el número- que hay que juar a la lotería.

El loco.— ¿Es decir, que querís el que ha de salir de seguro ?

—Venga un papel de cigarro y un lápiz.

—Ahí lo tiene usté.

(El loco se sienta a la mesa que tiene delante y lescribe tres números. Después los enseña a los presentes, y son):

1.478

! 27

—¿Los vis?

—¿Los vis bien?

—Que sí, siñor; yo ya me los sé de memoria.

(El loco, pausadamente, hace una bolita con el papel, se U traga, y dice):

—Estos números... saldrán mañana.

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Los charapotes

(El enfermo, incorporándose en la cama y sentándose):

—Pilara, traime una miaja e vino.

—¡No lo piormita Dios! Con qu© ice el médico qu« pfué que te mueras esta noche u mañana temprano y te voy a dar vino?

—Pues por lo mesmo, si mi de morir, m'iré contento. ¡Mari ano o!

— ¡ Padre !

— Traíme el porrón que está en el recibidor, que quió beber vino.

—¿Pero y lo que han traído de la «botica»?

—Que se lo tome él. ¿Has hecho lo que ti dicho?

—Sí, siñor; los hi echao en el barreño con los demás. Aquí viene el fo&ero.

— ¿ Qué trais tú aquí ?

—Pues que icen que se muere usté, y ya va siendo esto cosa muy larga. Ya hace tres días que tengo los ladrillos puestos en agua y el yeso amasáo!

— ¿Pá qué?

—¡Pues pal nicho!

98 EUSEBIO BLASCO

—Lo que tú quiés es véngate y asústame por los jetazos que te di el arlo pasao, morros jde uva., samarugo e balsa: siéntate ahí, que te vas a beber ua porrón de vino conmigo: jPequeñool

—j Padre!

—¿Traís el vino u voy yo por él? jAquí no manna nadie más que yo, moño I

—¡Ahí tiene usté el vino; verá usté que nochecica nos va usté a darl

El fosero.— ¿y con: eso se quiusté curar?

— Con esto; vaya uin vino ¿eh? jEsto es teta!

—¿Y el médico, qué ice?

—Lo teneanos engañao; ¿verdá. Pilara?

La mujer.— Va usté a ver lo que hace éste coa' toos los charapotes qu^e le receta el médico.

(Va a la cocina y trae un barreño lleno de un líquido obscuro y espeso). ^ ' »

El enfermo.— ¿Ves eso? Pues esos son toos los charapotes que me manda tomar y que me llevan costaos más de veinte duros, j Qué tío ladrón! Viene po la mañana y manda ti^air un pomico de una cosa que paice tinta; ,güelve po la noche y manda trair otro pomico de un unto amarillo que es lo mismo que el «ali oli» que le pongo yO' a los caracdes. Al día siguiente unos polvos negros, (jue antes me reviento que tómalos. |Y echa pesetas y pesetas! V yo, pues le digo al pequeño que lo eche todo en ese baiTeño y lo revuelva, y que me den vino. Y con vino éCosuenda me voy mejorando; ¿verdá. Pilara?

—La verdá es que está mejor que la semana pasada.

—¡Y lo que estaré! ¡Ala, enterrador de pirobes, be-| be, ♦ bebe

—¿De modo, que too eso lo guarda usté? ¿Y pa qu^ lo guarda usté?