Cuentos aragoneses · Unidad 33 de 57
Unidad 33 · CUENTOS ARAGONESES 99
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CUENTOS ARAGONESES 99
— Pa aprovéchalo. ¿No me cuesta los dineros? — Pues lie lo guardo.
—Qué negitizca está esa mistura I Páioe cosa mala I
— Pué servar pa aleonar las viñas; pa dáselo al perro si rabia; pa dáselo a mi suegra cuando le da el histérico.
La mujer.— i Ay, qué cosas tienes, Manuel 1 ¡Deja a mi madre, que no se mete con nadie i
—O pa tú, cuando te levantas rabiando.
El chico.— 1 Padre, el médico sube I
—¡Llévate eso corriendo I ¡Que no lo vea!
La madre.— ¡ Corre, quita el barreño de ahíl
El médico (entrando y sin darles tiempo). — Buenos días; ¿cómo se ha pasado la noche. (Viendo el barreño). —¿Qué es esto?
La mujer.— Pneá...
El chico.— Pues, esto es que mi padre...
El enfermo.— ¿Qué quiusté que sea? ¡Qui m'hi puesto pior esta madrugada... y hi echao too eso po la bocal
El médico.— ¡Qué barbaridad I
— ¿Verdá?
—Pero, en fin, se ha salvado usted, porque... ¿cómo podía usted haber vivido con eso dentro del cuerpo? ¡'Se hubiera usted muerto esta tarde!
El enfermo.— ¡Pues por eso no m'hi muerto ni pienso moríme; porque no lo hi tomao ! ¡Esos son los
harapotes» que m'ha estau usté dando! ¡Le voy a romper el porrón en los sesos 1 ¡ Fuera de aquí, enfantecida!... ¡Pequeño! ¡Traí vino e Cosuenda! ¡Y traite el guitarro I
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El barbero fino
Llegó ol candidato a la dipiutación a un pueblucho de mala muerte, allá en un rincón del mundo, total cien o doscientos vecinos; pero tenía qfue convencerles y. .echarlos un sermón y gastarse unos cuartos.
Y le recibieron muy bien, y hasta le tocaroíi campanas y todo.
Se hospedó en casa del alcalde.
—Señor alcaldei — le dijo, — ¿hay aq;uí un buen barbero ?
— jYa lo creo que lo hay! Pregúntele usté al hipotecario.
El hipotecario llaman por allí al registrador de la propiedad.
—Pregúntele usté al hipotecario, q'ue estuvión aquí con su entenao y los afeitó en seis menutos; es hombre muy listo : hay veces que con la mano derecha está rasurando a un parroquiano, y con la utra s^ está comiendo un doblero.
—¿Y está cerca de aquí?
—Sí, siñor; en la plaza. ¿Quiusté que lo lleve?
—Se lo agradeceré a usted mucho, porque traigo unas barbas como un capuchino.
102 EUSEBIO BLASCO
—Pues ala, venga usté conmigo. ¡Paice que tiene usté frío !
—Sí que lo traigo,
—Aguárdese usté, echaremos una charrada.
—¿Una charrada? i
El candidato no sabía que por allá llamamos asía una buena llama de sarmientos. \
— ¿S'ha calentáu Usté 3^a? _
—Sí, señor Alcalde. - •
— ¿Quiusté un poquico e vino?-^
—Muchas gracias, no lo gasto.
—¿Que no behe usté vino? No me lo diga usté dos veces, porque no le votamos a usté. ¡ Otra que rediós ! ¿ Qué deputaos son éstos, que no beben vino ? jPequeñooo! ¡Traite el barral de vino del año pasan! Como no beba usté vino, verá usté lo que es este pueblo. ¿Está usté malo, u qué?
— He padecido mucho del estómago esto año.
— ¡ Comerá usté poco ! Ya hi visto que trai usté la maletra llena de charapo tes. Hala, hala; a beber; ¡qué moño ! ¿ Cómo ha e ser usté deputao si no bebe ? ¡Le llamarán a usté el deputao del agua!
— 'A la salud de usted, señor alcalde.
— ¡ Esto es un vino de veras ; esto es teta !
— Coinque... ¿vamos a la barbería?
—Cuando usted quiera.
(Llegan a la barbería. El barbero está solo, tocando la guitarra).
— ¡ Tí O G arr ampas !
—¿Qué hay?
— A ver si rasura usté bien al siñor, que es el que va a ser deputao po el distrito.
— Siéntese usté, y a ver si sale usté deputao y nos hace usté el abrevadero pa los abrios, mejorando lo presente.
—Sí, señor; sí.