Cuentos aragoneses · Unidad 37 de 57

Unidad 37 · CUENTOS ARAGONESES 115

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CUENTOS ARAGONESES 115

dos horas. Lo que más siento es la capa, que me va a dar un calor atroz.

La criada.— y que pesa una arroba; no he visto paño más gordo que éste.

—Oye, Petra, tú no serás judía, ¿eh?

—¿Yo? ¿Por qué?

—Se lo voy a pd^eguntar a tóos los forasteros.

—Y yo le voy a icir a too e^l piuehlo que estamos condenaos por haber tratao con el ingeniero. ¡Tan bueno que paicíal

—¡Y piué que lo sea I

—¡No pué ser I

—Bueno; pues a cenar y a la cama. ¡Vengan las borrajas I

(Al día siguiente. Las diez de la mañana. Un calor espantoso.' Los concejales van acudiendo a la plaza en número de once, con sendas capas de paño pardo. Llega el alcalde, y dice) :

—¿Estamos todos?

— Sí, siñor alcalde.

— Aún es trempano; falta un cuarto d-e hora.

Un concejal.— ¡ Rediéz, qué calor!

Otro.— Yo hi hecho el cocido al sol y me s^e ha socajrao 1

El alcalde.— Amos a seníanos ein el banco que nos regaló el ingeniero.

—¿El judío?

—¿Ya lo sabís?

—Toó el pueblo le ice que nos ha salido judío.

—¿Tendrá cola?

—¡Habrá que quítasela I

—Sentase, señores.

(Se sientan en un gran banco de piedra que hay ícn la plazai frente a la iglesa. No caben más que diez. Vn concejal dice) :'

116 EUSEBIO BLASCO

— jEl banco se ha estrechad

El secretario.— ¡Esta sí que ^s chanada! jSi no qtiep'emos I

—¡Pues siempre himos cupido

El alcalde.— Señores, esto es cosa nueva. Aquí n sentamos algunas veces hasta catorce amigos, y ali ra somos doce y no entramos. ¿Qué es esto?

—¡Que el banco se ha estrechaol

—Será piedra mala.

—Que con el calor se habrá remetido.

—Nada, ¡que se ha estrechaol

—¡Pues hay que alárgalo 1

El alcalde.— ¡a veri Quitase las capas, y si es mester las chaquetas, y tirar cinco de un lao y cinco de otro.

(Se quitan las capas, y con grandes esfuerzos tiran de cada ex-» tremo del banco cinco conciejales).

— |A la una, a las dos, a las tres... Aaaaauí El alcalde.— i Tirar^ tirar más!

(Llega el ingieniero).

—¿Qué hacen ustedes? —¡Vaya un banco que nos ha dao usté! —Do páedra magnífica, de las canteras de la Com^ pañí a. ¿!

—¡Pues se encoge! |

—¡Hombre, no diga usted tonterías! |

— ¡ Ya cederá, ya ! :

Un concejal.— ¡Tirar juertel — ¡ Aaaaaaau !

—Me paice que ha cedido una miaja. El alcalde.— Amos a velo: sentase otra vez.

(Se sientan los dode holgadamente).