Cuentos aragoneses · Unidad 49 de 57

Unidad 49 · 162 EUSEBIO BLASCO

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162 EUSEBIO BLASCO

aa- I

—¿A todo el piueblo le ha dau usté?

— Verís 1 o que hi hecho. Lo primero l'hi dao cuarenta duros al cura pa que le haga una fíesta a la Virgen ^ein acción de gracias y veinte pía que diga misas por mi mujer, ya que me dio tan mala vidia que, si no se muere, la estozuelo; ahura que tenga sus misas. ¿Está bien hecho u ^^é? ,

—¡Muy bien, muy bien I WM

—Después l'hi dao a cada pobre que ha Uamao una ■ píeseta y un doblero, y a los viejecitos dos pesetas y un ocho.

— I Viva el tío Zarrias 1

—Vaya, vaya, a callar, que a mí no me gustan, i las huevaciones. Por último, les hi plerdonao los dineros a todos los vecinos del pueblo que me debían

—Es usté más güeno que el pian.

—Too el qué da es güeno. No icías eso hace ocho días.

—¿Y al xA.yuntamiento no l'ha dao usté nada?

—¿Al Ayuntamiento? ¡Oscurantismo porretero le daría yo ! ¡ Un Ayuntamiento que no tiene riñones pía quitar los consumos, y que te hace plagar dos ríales por %m conejo! j Que les dé su padre 1

—¡Tiene razón 1

—Conque señones, me voy, que el tren pa Zaragoza está ya oTiuflando.

—¿Y a qué va usté allí?

—Pues al banquete.

— Ah, es verdá, que tiene usté encargao un banquete.

—De veinte cubiertos, en la fonda de Europa, aquí tongo el piarte, miálo, dice : Banquete veinte cubiertos; estará preparado para ocho noche. Llego a las siete y a" las ocho lestoy sentado a la mesa.

— ¿Y a quién va usté a convidar? ¿Es cosa de política?

CUENTOS ARAGONESES 163

—A los ^políticos... osctirantismo porretero les daría yo, anda y que coman «pólvora».

—¿Pus pa qiiién es? \

—Eso a vusotros no s© os importa. Vaya, hasta la vuelta, 'el viernes estaré aquí si no m'hi muert^o.

— I No lo premita Dios 1

—Todo el mundo da banquetes y no se pué coger un piapel sin leer banquetes. ¡Pues yo tamién, qué moño 1 I Adiós I ¡ Adiós I

—Hasta la vuelta.

—¡Viva el tío Zarrias!

El afortunado mortal llega a Zaragoza a las siete y minutos. Va a rezar su salve a la Virgen del Pilar y se encamina poco a poco a la fonda de Zopetti.

La mesa está preparada. En el centro un gran ramo de flores. Veinte cubiertos anchamente colocados. Espléndido aspecto.

—El tío Zarrias llega, se frota las manos de gusto, y le dice al amo:

—A mí me gusta pagar mis cosas antas con antes. ¿Cuánto vale esto?

—Como usté no me pidió precio y usté tiene forma de hacer las cosas en grande, le he pireparaido a usté una gran comida, con vinos superiores, todo de lo mejor.

—Bueno, bueno, ¿cuánto hay que dar? -—A seis duros cubierto.

—Ahí va, el Gobierno paga. — Da un billete de mil pesetas,— ¿Ha avisado usté a la orquesta?

—Sí, señor; ya llegan los músicos; abajo en la plaza están.

—Bueno. Págales también, y que beban to lo que quieran.

—Está muy bien. ^