Cuentos aragoneses · Unidad 50 de 57
Unidad 50 · 164 EUSEBIO BLASCO
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164 EUSEBIO BLASCO
El tío Zarrias se sienta a la cabecera de la mesa. Los criados encienden todas las luces.
— Ala, ya piodís sirvir.
El amo de la fonda.— No espiera usté a sus convidados? No som más que las ocho.
—¿Qué convidaos?
—Pues... los diez y nueve que faltan. ¿Para quién son los veinte cubiertos?
— ¿Pa quién, moño> han de ser? ¡Pa mil
— I Aaah 1
— Pa eso sirven los dineros, pa dase uno gusto. jYo convidaos! ¿Dar de comer a hambrones? j Oscurantismo porretero les daría yol ¡Ala, ala, venga comida, y a los músicos que me toquen la marcha rial, que yo me la pago! ¡Y venga vino I
El clavo
—¿Está Melchor?
—Arriba está el pobrecico e mi amo Horado como una Magdalena.
—¿Pues qué pasa?
— ¡Ah! ¿Conque no sabe usté lo que pasa?
— j Cómo lo tengo e saber, si vengo de Pedrola !
— ¡Pues suba usté, suba usté y verá lo que es güeno 1
(El forastero sube y se encuentra a su amigo Melchor hecho un mar de lágrimas).
— ¿Se pué entrar? , — 1 Alantre !
—Hola, Melchor, ¿qué tal?
—Estoy más amolao que pan pa migas.
—¿Pues qué te sucede, hombre? Yo venía a convidarte a tomar ima té.
—No quió té, ni café, ni nada!
— Hi Uegao esta mañana de Pedrola a mercar un tocino, mejorando lo piresente, y m'hi dicho, pues me
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voy a ll-egar a v-er a Melchor a v-er si qiiié tomar tina té.
— jQuc no qiiió!
— Pties ahí "'en el café de abajo dan unas tés muy buenas: con que dije yo, digo, me voy a buscar a Melchor pa convídalo a tomar una té. '
— i Dale!
— Paice (Jue estás como amodorrao. ¿Qué moño^te pasa? Ala, ala, levántate y amos a tomar una té.
— ¡Miá que vas a ir por la ventana!
—Chico. ¿Qué es eso? ¿Ocurre alguna novedá?
—¿No notas la falta e naide?
— iAy, es verdá! ¿Cómo está la Celipa?
—Ya no le duele nada.
— ¿Sa muerto u qué?
—Ojalá s'hubiá muerto.
— I Otra qué rediós! ¿Pues qué l'ha pasao?
— i Que se me ha matao !
—¿L'ha cogido algún coche?
— jQué ha e coger! jPa coches estamos!
—¡Hombre, explicotéate, no me corrompas más: las cosas claras,
—Pues como ella era tan buenota y tan a la buena e Dios...
—Ya lo creo que lo era. La última vez que vine aquí la convidé a tomar una té...
—Hombre, moño, ¿quiés acabar de tomar té y oir un par de j^iales (Üe conversación?
—i Habla, hombre, habla!
—Pues como ella era tan buena y yo soy tan bruto...
— i Y aun creces !
—¡Aguarte! Resultó que el otro día le pádí unas medias pa múdame, y cuidao que en esto no incomodo mucho, porque me mudo cada seis meses. Pues no tenia ningún piar lavao. Conque voy y le digo: miá, Celipa, que no tiés cuidao con mis cosas, y te