Cuentos aragoneses · Unidad 52 de 57
Unidad 52 · CUENTOS ARAGONESES 171
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CUENTOS ARAGONESES 171
La Pilara.— No seas apatusco, no me asustes a las criatoas!
Celipe.— ¿Verdá, señor Juan, qtie si son malos los va usté a llevar al pialo?
—Como me llamo Juan.
—Ya lo sabís, conque a comer sin rechistar; pruebe usté estas magras, que son del tocino que himos matao en casa. Al menistro de la Gobernación le gustaron mucho.
— Cí que son güeñas.
— ¿ Y cuántos años tiene usté ?
—Setenta y dos.
—¿Y ha espachaó usté muchos reos en su vida?
—Con estos de mañana, cincuenta y ocho.
— ¡Rediós y qué manos! ¡Vaya un trajín que se ha traído usté! Y qué tal de familia, también tiene usté chicos ?
—Tengo uno que le estoy enseñando el oficio; pero es muy zaforas, no siní-e pa el caso.
—¿Tan defícil es eso?
—Sí, siñor, que lo 'es, y, dicho sea sin alábame, creo que mis parroquianos se van contentos de mí. No crea usté que es fácil dales gusto, porque hay reos que son muy delicados !
—¡Sí lo creo!; vaya un vaso e vino, verá Usté qué cosa más rica.
—Cosa güeña es; de éste les dan a los que están en capilla.
—Pues lléveles usté un poco, pobrecicos, que lo prueben, que por mucho que beban no acabarán ooia la cuba, ¿verdá usté?
—Tal creo.
—Pero me páice a mí que está usté muy acabao y que no tiene usté jarcias pa lo que tray entne manos.
—¿Que no? No se pondría usté pa que yo le diá las tres güeiltas.
172 EUSEBIO BLASCO
— ¿A mí? ¡Del jetazo que le daba a usté lo enviaba a Zaragoza 1
—No ha nacido el q;u'© me dé a mi jetazos, porque entonces tendría yo que dame garrote a mí mesmo.
—¿Tan tempilao es usté? Amos, beba, beba, y no me corrompa usté las oraciones, que no está usté pa valentías.
—¿Qué no? ¿Se apuesta usté a pulsear?
— ¡Beba usté, tío Juan, no me haga usté rirl
—De mí no se ríe naide, y si porque me da usté de comer se cree usté que le tengo miedo...
La Pilara.— ¡ Celipie, no te comprometas 1
Los NIÑOS ( entrando). —¡Fsiáre, que está en la calle too el pueblo, que vienen a matar al huespede!
—Pues no le tengo miedo ni al pueblo ni a ustés.
— jA ver si se calla usté, tío Juan, o lo tiro por la ventana I
— ¡Amos a vélol (sacando la navaja).
La Pilara (ahriendo el halcón). — ¡ Que está aquí el verdugo y quié matar a mi maridó !
Celipe (cogiendo a Juan por el cuello).—] Suelta la herramienta o te meto en la tenaja, asesino!
—Suélteme usté, que tengo que ejercer mi menisteiio y yo soy hombre sagrao!
Voces fuera.— ¡ Muera !
—¡Suélteme usté!
—¡Pide perdón!
—¡Por la Virgen Santísima del Pilar que nos oye, suélteme!— Celipe le suelta y va al balcón y dice:
—¡Ciudadanos! ¡El señor Juan se pone al amparo de la Virgen y hay que respétalo! (Silencio en la calle). ¡Al que le estorbe el paso le suelto una perdigonada! (Al señor Juan). ¡Y usté, vaya usté con Dios, y aquí no ha pasao nada ! ¿ Quié usté otro vaso e vino?