Cuentos aragoneses · Unidad 53 de 57
Unidad 53 · CUENTOS ARAGONESES 173
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CUENTOS ARAGONESES 173
—Sí, señor, y no tenga usté tan mal genio con oti'o verdugo qu*e venga.
La mujer.— No lo querrá Dios qu^ venga «denguno».
—¡Pilara, saca el café, y los chicos que vengan a tomar un mantecao, y que no tengan miedo a nadal
—¡Bueno, pero me harás el favor de no convidar a comer a más «p|ersonajes».
El gran remedio
— jAy, señor médico, mi hombre se muere; no^ hímos podido cúrale con nada!
~¡Ay Francisca, no se cura nadie! Este cólera no p(erdona a nadie, y hoy es el día en que ha habido más casos en Zaragoza. Vamo|s a ver al enfermo. ¿ Ouáindo ha tenido 'el ataque?
—Pues miusté, anoche le dieron unas garrampias que se retorcía como tm sapio, empezó a echar por aquella boca, que daba miedo oírlo. Y como es tan valiente, dicho sea sin ofender a nadie, ¿qué dirá usté que hizo?
— jQué sé yol
—Ice: Francisca, esto es el «colera» que viene a querer asústanos. ¿Qué es lo que icen que no hay que comer cuando viene el «colera»? ¿Escabeche? ¿Pimientos? ¿Pepinos? Pues pa que vea que no le tenemos miedo, amos a hacer una ensalada con todo eso. Y fué y se comió un cuenco de 'escabieche, y encima un vaso e leche. jA ver quién pfué más, bL el «colera» u yo! Así icía, y más le valía no haber cenao, porque le entró una calentura, y otra V:ez las
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garrampas, que de cada brinco que daba llegaba al tocho.
— ¡ Naturalmente I
—¡Pues ice que al «colera» hay que tratarlo asi, de igual a igual 1 ¡Venga usté a verlo, está royo como una cereza, y 'da unos suspiros qiie apagan el velón 1
— ¿No hay más caso de cólera en la casa que ei suyo ?
— Sí, siñor; los chicos tamién paice que lo tienen; pero a ©sos no les hacemos caso; pa eso son jóvenes!
— La f rábica está en casa; ¡lo primero es el amo I Amos a velo, eche usté pa alante.
El doctor (al enfer}no).~ño\du Francho, ¿cómo va eso ?
— Aquí estoy con toas las tripas enriligadas unas con otras. ¡Ay, que me muero, déme usté alguna cósica ! ¡ Oste, moste !
— ¿ Qué dice usted ? "
— ¡Oste, moste!
—Pero, Francisca, ¿qué es lo que dice?
—Que como ha oído icir q;ue su piadre se murió sin decir oste ni moste, el hombre lo' ice por adelantao pa no condenase.
— ¡ Pobre Francho I
—Está muy malico, ¿verdá?
— Sí, señora, muy grave. En fin, si conseguimos que sude...
—Haremos lo que hicimos con mi entenao, que nos sentamos encima toa la familia pa hacelo sudar.
—¿Y sudó?
—Lo que pasó fué que cuando empezaba a romper, lo ahugamos.
—Pues no hagan ustés lo mismo con éste. ¡Venga usted a la sala, y oiga lo que le digo. Envíe usted a la botica por una peseta de manzanilla.