Cuentos morales · Unidad 134 de 188

Unidad 134 · DON PATRICIO Ó EL PREMIO GORDO EN MKLILLA 297

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DON PATRICIO Ó EL PREMIO GORDO EN MKLILLA 297

puercas, como siempre), y después de ganar al golfo, gracias á los tahuregrmnas, según costumbre, se dirigió muy contento al salón en que se reunían los que no cobraban ni pagaban, los que y:astaban saliva, desengañados de la sota y sus variedades. Y les ecTw don Patricio un discurso, lleno de ues, que en substancia, y sin acento de ,'allego convencional, venía á decir así:

«Yo no doy dinero, por ahora y sin perjuicio; pero doy algo que vale más, porque lo vale ó lo puede valer. — Vamos á ver, señores; ustedes que tanto hablan del desprendimiento de todas las clases, del patriotismo y el catachinchín de la augusta matrona España, que se desangra por sus hijos y requetecatachinchín (tocando los platillos con los puños), ¿qué me apuestan á que una magnífica idea que se me ha ocurrido no encuentra eco, como ustedes dicen, en la santísima nación de Reíaredo y Catachinchi... dasvinto? — Y cuenta que

nadie se le pide un cuarto, por ahora y sin perJuicio. Ello es que, como del vicio se ha de hacer virtud, y asi hice yo en Cuba y bien me fué; y

¡endo la lotería el gran vicio nacional, y pudiendo calcularse que á la lotería de Navidad juegan casi todos los españoles, la gran patriotada, y sin soltar la mosca, por ahora, seria que todos los españoles que, poco ó mucho, jugasen en el sorteo de Navidad, se comprometieran á entregar para los heridos, huérfanos y viudas de la campaña de

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Melilla... la mitad de lo que les tocase cobrar si les caía el premio gordo. Es decir: que suponiendo que ese premio asciende á ocho millones de reales, cuatro millones serían, de fijo, para los herídos y demás de Melilla. Comprometiéndose á lo que digo todos los jugadores, ya podían asegurar esos defensores de la patria que, sin jugar, les había caído el gordo. Y cuatro millones no son un grano de anís. En cambio el sacrificio no es grande. Lo sería ofreciéndolo después de cobrar los millones; pero cuando lo que se renuncia no es más que la mitad de una remotísima esperanza, el sacrificio no puede ser más pequeño. Pongan ustedes mi idea en los periódicos. ¿A que nadie la acepta? ¿A que nadie se compromete á entregar para Melilla la mitad del premio gordo si le toca?»

La idea de don Patricio fué acogida con grandes aplausos.

— ¡Magnífico! ¡Magnífico! — gritaron los del Círculo; y se puso en los periódicos, redactada en forma, la proposición de Caracoles.

La mayor parte de los que en el pueblo tenían cuatro cuartos jugaron á la lotería, comprometiéndose, bajo palabra de honor, á entregar la mitad de lo que cobraran si les caía el gordo.

Don Patricio, Cerrajería, por parte de madre, declaró que había tenido la debilidad de tomar un billete entero, despilfarro en él inaudito; y también juró solemnemente que si le tocaban los ocho