Cuentos morales · Unidad 151 de 188

Unidad 151 · FLIRTATION I LEGÍTIMA 339

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FLIRTATION I LEGÍTIMA 339

pues me enseñó á ver en usted el enemigo mayor de la tranquilidad de mi casa. Somos solos mi padre y yo; nos queremos mucho... yo le adoro-, es muy nervioso, muy impresionable; padece infinito con los ataques de la prensa. Los artículos de usted, á quien tanto admira, le dejaban confuso, avergonzado... y á mí ¡me han hecho llorar tantas veces! La primera vez que, allá, en los baños, me dijeron: ese es Caces, le miré á usted mucho tiempo seguido sin que usted me viera. Casi me daba ira no encontrarle antipático, odioso. Después noté que usted empezaba á fijarse en mí. La impresión fué grande y dulce... Me halagaba aquella contemplación; y además, yo sentía que me daba una ventaja que había de aprovechar no sabía cómo, pero sin duda. Dejé pasar el tiempo, me dejé mirar... querer, pues usted dice que llegó á tanto. Poco á poco formé mi plan. Los sucesos me ayudaron A inventarlo. Noté después de algunos meses, que usted ya no molestaba á mi padre. El, que nada Sabia de... mis coqueterías, de mi flirtation, tamll)ién empozó á respirar tranquilo. Hablaba en el Congreso, escribía en verso y en prosa... y usted le dejaba en paz. ¡Pobre papá de mi alma! ¡Está tan solo! ¡Quería tanto á mi madre! ¡Es tan nervioso! ¡Le impresiona tanto todo! Al fin llegué á ver claramente que usted, por mí, porque yo le gustaba, ya no mortificaba á mi padre. Se lo agradecí... y aproveché sus buenas disposiciones. Si

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antes no sabía yo fijamente por qué me dejaba adorar con gusto y dudaba de la legitimidad de mis tenues insinuaciones, ahora ya, sin miedo, sin remordimiento, le miraba á usted, le alentaba, para asegurar la paz de mi casa; para tener contento al hombre que. más quiero en el mundo. Ya lo sabe usted todo... Temía este momento. Podía seguir dándole esperanzas... pero así, de palabra... el engaño me parecería ya una traición con mi firma. Lo demás, lo que hubo hasta hoy... al fin es lo que se llama en inglés flirtation. No pasa de ahí. ¿Se cree usted con derechos? Alguno tiene; el que ahora usa... el de atreverse á declararse. Peroyosoy libre todavía. ¿Que he coqueteado un poco? Puede ser. Puede haber sido... principalmente por ver feliz á mi padre. ¿Que acaso podría llegar yo á quererle á usted? Acaso. Pero no quiero ponerme á ello. Mientras mi padre viva seré suya, su hija, su compañera inseparable. Y de usted no seré nunca. No es venganza. Pero yo. . . no puedo ser esposa de quien ha puesto en ridículo á mi padre. Esas burlas separan más que la sangre. En todo caso, y perdóneme usted si soy pedante (por eso le he leído á usted) tengo más vocación de Antígona que de Julieta. Yo, lo repito, no he querido venganza, sino defender nuestra dicha. Ahora usted, si se cree ofendido, burlado, — puede satisfacer su despecho, puede vengarse, p volver á las andadas, á hacerme llorar otra vez