Cuentos morales · Unidad 175 de 188

Unidad 175 · 892 LEOPOLDO ALAS

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892 LEOPOLDO ALAS

López. — ¡Mucho más!... ¡mucho más!..,.

El fondista va subiendo; López dice siempre: ¡Más, mucho más!....

Y por fin hace cargar á cuatro mozos de cordel con el armario cerrado^ por el cual el señor de Pérez abona al dueño del mueble cuarenta mil reales^ á mil reales por kilo de lo que pesaba el artefacto, que era su secreto.

GONZÁLEZ BRIBÓN

Es más bien bajo que alto; tiene unos ojos azules muy fríos, que por \o punzantes, á ratos, parecen oscuros (porque lo azul no pincha, como opinarán los decadentes americanos, que todo lo ven azul); cuando (xonzález Bribón mira sin odio (sin amor siempre mii-a) sus ojos claros parecen un lago, es decir, dos... helado, helados.

Una noche salíamos de un estreno de Echegaray, de aquéllos que levantaban verdaderas tempestades; era en tiempos en que el burgués de las inverosimilitudes todavía no era crítico. Salíamos riñendo, como siempre; entusiasmados nosotros, indignados los enemigos; entre el barullo, junto al guardarropa, tropecé con Bribón. Me fui á él.

—¿Y usted? ¿Qué opina usted?... ¿Es usted de los nuestros, ó es usted de los indignados?...

—Soy de los indignados, porque... me han perdido el gabán.

— Pero ¿(jué opina usted?

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— Opino eso, que me entreguen el gabán.

Por lo visto pareció el gabán de pieles de González Bribón, y en él se metió como buen caracol literario.

González Bribón es do su tiempo, es de su pandilla, es de su tertulia, es de su periódico, es de su daltonismo^ esto es, que s'ólo cree en el color que ha escogido para verlo todo como su cristal se lo pinta.

Se parece al río Piedra; los agravios que corren por el alma de Bribón se petrifican como la calumnia en la abadesa de «Miel de la Alcarria.» Después^ con el mármol, ó «torra-cuota,» de sus rencores, Bribón hace «bibelots» artísticos, muchas veces correctos.

Es uno de esos egoístas que no lo parecen porque son nerviosos. Se mueve mucho, poro siempre es alrededor de sí mismo.

En Bribón el «misoneísmo» (muy acentuado) es una fonna de laautolatria

Todavía admira á Eguílaz^ porque en tiempos de éste, todavía era él. Bribón, joven, revistero de moda.

Cual esos elegantes del año sesenta y tantos, que, como quien erige un monumento al recuerdo de sus conquistas, siguen vistiéndose, en lo posible, por el corte que usaban entonces, González Bribón se ha quedado á la zaga, muy á la zaga en gusto literario, no por incapaz de comprender y