Cuentos · Unidad 18 de 58
Unidad 18 · MR. DANSANT, MEDICO AEROPATA. 117
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MR. DANSANT, MEDICO AEROPATA. 117
y la ayudó á subir en la barquilla del más inmediato de los globos; ¿qué le importaba perder veinte mil libras esterlinas si llevaba consigo á la heredera de una fortuna tan considerable? Miéntras el Doctor se acomodaba en su asiento y hacía los preparativos de marcha, el griterío del patio habia tomado proporciones colosales, y Séphora se presentó en el lado opuesto de la azotea, revólver en mano, y en la mayor agitación.
El furor de la despreciada inglesa se convirtió en vértigo al ver á Mr. Dansant y Aura juntos en el canastillo y dispuestos á lanzarse en el espacio : al elevarse el globo, una bala silbó entre los dos felices amantes. Después Séphora, rugiendo de ira, se precipitó en la barquilla de otro globo.
Ya las gentes sabían el fracaso de Mr. Dansant, y deseosos de vengarse , habían arrollado á los agentes de la autoridad y roto una de las máquinas : una columna de aire frío, saliendo del interior de un subterráneo, hizo retroceder á los invasores, derribando sombreros y produciendo gran confusión en los amotinados.
En aquel momento todos los ojos se fijaron en la atmósfera, por la cual se elevaban paralelamente dos globos de iguales dimensiones.
Los aeronautas oyeron desde las alturas un alarido de furor que se alzaba de la tierra.
IX.
Mr. Dansant, al encontrarse libre y dueño de la opulenta americana, estuvo á punto de cantar un himno al
FERNANDEZ BEEMON.
aire, principio de la salud, fuente de la vida. Aura, tranquilizada con el dulce movimiento del aparato, empezaba á recobrar su animación y sus colores. El sosiego y silencio que reinaba en aquellas soledades, después del estruendo de que acababan de librarse, contribuia á devolver la tranquilidad á sus espíritus. Sólo cuando el globo bubo llegado á su mayor altura observó el Doctor con alarma otro globo que se mantenia á cierta distancia, y que reconoció ser de los suyos.
Como las barquillas, en la previsión de un accidente, como la rotura del cable que las sujetaba á la azotea, estaban provistas de todos los útiles necesarios para un viaje, Mr. Dansant tomó el anteojo para reconocer al aeronauta que sin duda le espiaba. ¿Cuál sería su sorpresa al ver á su enemiga con otros anteojos en la mano dirigidos á su globo ?
La atmósfera estaba tan serena, que Mr. Dansant pudo encender un cigarro para observar si soplaba alguna brisa imperceptible, pero el humo se extendía indiferentemente en todas direcciones.
— La calma no puede ser duradera, pensó el aerópata , y las brisas nos dispersarán necesariamente : después miró la brújula y vió que Séphora se hallaba al N. O.
Iba vencida la tarde, y en el caso de que la ausencia de vientos continuase, el Doctor confiaba en las sombras de la noche para librarse de la inspección de su perseguidora.
¿ Qué se habia propuesto Miss Séphora al tomar una determinación tan arriesgada? En realidad no lo sabía: