Cuentos · Unidad 21 de 58

Unidad 21 · MR. DANSANT, MEDICO AEROPATA. 125

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MR. DANSANT, MEDICO AEROPATA. 125

— Caballero, dijo á uno de los transeúntes , ¿tiene usted la bondad de explicarme lo que ocurre?

El inglés no se dignó contestar a la pregunta.

Dos veces pidió Séphora explicaciones á diferentes personas sin obtener respuesta alguna. Por fin dió con un inglés hablador y comunicativo, que exclamó con entusiasmo :

— ¡Cómo! ¿No sabe V, lo que sucede? La gente busca al ilustre médico Mr. Dansant para aclamarle y bendecirle; el triunfo de la aeropatía ha sido completo ; yo, que defendí al Doctor cuando le perseguían sus contrarios , tengo más derecho que nadie para prodigarle mis aplausos.

— Pero ¿qué triunfo es ése de que me habla Y., caballero ?

— ¡Ahí es nada! La resurrección del honradísimo Mr. Keen, y la modestia con que Mr. Dansant se alejó en un globo para evitar la ovación que le esperaba.

El hablador se confundió entre los curiosos dando vivas.

— Esto es un sueño, dijo Séphora aturdida.

— No tal, no tal, respondió el Doctor lleno de júbilo, comprendiendo lo que habia sucedido : anúncieme V. á las turbas en voz alta.

Cuando las gentes reconocieron á Mr. Dansant, aquello fué un delirio de entusiasmo ; se improvisaron unas andas, se encendieron mil antorchas, se arrojaron sombreros al aire y fué conducido entre vítores á los brazos de Mr. Keen que le esperaba.

— Amigo mió, no volveré á entrar en la sala de los

torbellinos, le dijo el resucitado en voz baja miéntras le abrazaba.

Nadie oyó aquellas palabras, porque no era posible entender nada entre el estruendo de las aclamaciones populares. En medio de aquella extraordinaria ovación, parecia natural que los enemigos de Mr. Dansant estuvieran avergonzados y escondidos ; pues sucedia todo lo contrario : todos ellos aseguraban que, aunque adversarios leales del Doctor, nunca habian dudado de su ciencia.

EPÍLOGO.

Aura tuvo la poca suerte de que su globo cayese en casa del jefe principal de policía.

El telégrafo difundió la noticia de la resurrección, y la aeropatia fué reconocida en toda Europa como ciencia indiscutible. Algunos periódicos ingleses piden que se decrete su enseñanza oficial en las escuelas.

Séphora, boy misstres Dansant, dirige, en ausencia de su esposo, el establecimiento de salud, y su padre, monsieur Wind, que ha convertido su botica en farmacia aeropática, se enriquece rápidamente vendiendo pildoras de aire.