Cuentos · Unidad 22 de 58

Unidad 22 · FIN DE MR. DANSANT, MEDICO AERÓPATA.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

FIN DE MR. DANSANT, MEDICO AERÓPATA.

Ilustración Española.

A MI HERMANO POLÍTICO

en prueba de^ cariño.

GESTAS, Ó El IDIOMA DE IOS MOIOS.

En los cuentos y en algunos libros religiosos del Oriente se supone ó afirma que ciertos hombres han poseido el don de comprender el lenguaje de los animales. Difícil es averiguar si ha existido ó no semejante ciencia, como es dudoso decidir si los cuentos se derivan de la historia ó la historia se deriva de los cuentos. Parece probable que los animales se comunican entre sí y que sus gritos expresan algo, por lo cual es sensible la pérdida del antiguo y erudito diccionario en que se explicaba la significación del cacareo de la gallina, del zumbido de la mosca, de la carcajada de la hiena, y de los estrepitosos calderones del jumento. Tal vez, cuando los estudios filológicos se perfeccionen, hallarán los sabios analogías entre ciertos idiomas humanos y los lenguajes de las aves ó cuadrúpedos, en que Nabucodonosor debió ser muy versado, y de los cuales quizá introdujo voces en su idioma, que trasmitidas de pueblo en pueblo, pueden haber llegado hasta nosotros. En tanto que se aclara este misterio, forzoso es ignorar si el lenguaje de los grillos es tártaro ó semítico, y si tiene ó no tiene hipérbaton el maullido de los gatos ; y es imposible establecer diferen-

cia entre lo que discurren muchos hombres y lo que acaso se dicen entre sí los habitantes de la selva.

Lástima grande que se haya extraviado aquel importante ramo de las ciencias, cuando cada semana brota una ciencia nueva : á no ser así, los monos de la Guyana, que viven en sociedad, las hormigas, que parecen comunistas, y las monárquicas abejas, nos dirian cómo se consigue el orden en sus formas diferentes de gobierno, puesto que entre los hombres andamos tan mal avenidos, que unos achacan todos los males al sistema republicano, y otros, como el doctor Yirey, hallaban éste tan sano, que, según él, durante la revolución francesa, entre otras enfermedades , el flato desapareció de la república. Revelación médica que conceptúo peligrosa, pues divulgado el fenómeno, los hambrientos ó los que por debilidad de estómago padezcan aquella dolencia pueden lanzarse á la calle gritando: ¡Viva la república! no por interés político, sino como medida sanitaria (1).

Confiemos en que el secreto dejará de serlo pronto en esta edad feliz de los inventos, y que los hombres que puedan asomar la cabeza por el siglo xx, se tutearán con los papagayos y los monos, y entablarán con los osos, tigres y leones un animado comercio de pieles y de ideas.

(1) Este cuento se escribió ántes de salir de España D. Amadeo de Saboya.