Cuentos · Unidad 23 de 58

Unidad 23 · GESTAS, 6 EL IDIOMA DE LOS MONOS. 133

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GESTAS, 6 EL IDIOMA DE LOS MONOS. 133

PRIMERA PARTE. I.

—No hay duda, este pobre animal me quiere decir algo.

Así pensaba el Sr. Barrientos, viendo que Gestas, su hermoso orangután , le miraba fijamente y hacía gestos de impaciencia, acaso porque su dueño no le comprendía.

Habia motivos para dar importancia á todo lo que se refiriese á Gestas : este distinguido mono poseía un instinto de imitación que le hacía apto para toda clase de enseñanza, y manifestaba tal deseo de ser útil en la casa, que cada día se observaba en él un nuevo progreso. Introducía á las visitas en el despacho, servia la mesa y llevaba las cartas al correo. Habiendo notado que las criadas pasaban el plumero por unos bustos que adornaban el gabinete, Gestas se presentó aquella noche en la tertulia armado de un plumero, y con la mejor intención, deshizo los peinados de las señoras y derribó la peluca á un respetable contertulio. Oyó nna vez el Sr. Barrientes que abrían sus cajones; asomóse con precaución al despacho y descubrió á Gestas tomando unas monedas y mirando recelosamente como quien teme ser descubierto: acto continuo, el mono cerró el cajón, entró en el cuarto de un criado y depositó las monedas en un cofre. Aquel aviso sirvió al Sr. Barrientes para estar vigilante, y po-

cas horas después descargaba su bastón sobre las espaldas de un lacayo á quien sorprendió en el instante del delito. GestaSj que observaba el castigo, escarmentó en cabeza ajena y no volvió á repetir el atentado.

Divulgado el hecho, los criados respetaron á las cria- . das, se abstuvieron de saquear la despensa y dejaron de horadar los toneles temiendo ser descubiertos por el mono, espía misterioso que, sin hacer ruido, los seguia á todas partes, imitando después sus acciones en presencia de los amos.

El Sr. Barrientos habia ensayado en vano todas las maneras de hacer hablar al mono : Gestas, colocado delante de aquél, repetia todos sus movimientos, imitaba su gesticulación y movia los labios con presteza, pero sin producir sonido alguno. Hubiéranse prolongado por mucho tiempo tan inútiles tentativas á no haber consultado Barrientos una obra de Camper (Diss. de órgano loquellce simianim), en la cual se asegura que los orangutanes tienen el órgano vocal muy imperfecto á causa de dos sacos membranosos situados bajo la glótis , en los cuales se extinguen los sonidos. Propuso entónces á los mejores operadores de España la ligadura de los sacos, pero ninguno de los médicos consultados respondia de la vida de su mono.

El dueño del orangután, que obstinado en aquella idea fija habia llegado á traducir á fuerza de observaciones, por el tono de los maullidos de su gato, las diversas necesidades de este animal casero, empeñóse en que los monos, como animales superiores, no podian carecer de lenguaje. Y tanto meditó sobre este asunto y tales expe-