Cuentos · Unidad 28 de 58
Unidad 28 · GESTAS, 6 EL IDIOMA DE LOS MONOS.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
GESTAS, 6 EL IDIOMA DE LOS MONOS.
Gestas, el cual salió á la calle vestido de una manera irreprochable. Cuando regresó á Madrid, su aspecto y sus modales, copiados de los mejores modelos y adquiridos en la fuente del buen tono, llamaron la atención en la Castellana y en los teatros.
La aristocracia de Madrid deseó poseer aquella maravilla, y Gestas, introducido en los salones, se hizo indispensable en aquel mundo elegante. No era completo un concierto , si Gestas no hacía prodigios con el violin en medio de los aplausos más nutridos ; se creia desairada toda dama que no hubiera dado una vuelta de vals con nuestro héroe ; los jóvenes de las mejores familias se honraban con ser acompañados en su carruaje por el mono, que guiaba con singular destreza los troncos más fogosos. Todas las tardes caracoleaba Gestas sobre un caballo en el paseo, coqueteando con las damas. De vez en cuando picaba toros á puerta cerrada con una cuadrilla de aficionados, que exponian á ser derramada por la fiera la sangre más noble de Castilla.
Un desafío victorioso acabó de ponerle en moda. Se habían verificado varios duelos, y Gestas experimentó la necesidad de batirse como los demás ; felizmente todos los dias tiene el que vive en sociedad ocasiones de enviar dos padrinos á un desconocido que se sonríe al pasar á su lado ó le tropieza con el codo.
La casualidad presentó á Gestas un motivo grave y justificado para un duelo : visitando una casa, sus ojos se fijaron en un álbum colocado encima de un velador lleno de curiosidades : abrió el libro maquinalmente y le repasó con ínteres; el álbum, sólo contenia fotografías
de monos que constituian un estudio completo de aquella gran familia , desde el tití más diminuto al orangután más corpulento. De repente, Gestas aprieta el libro con furor; habia visto su propio retrato á la cabeza de la colección. No hubo arreglo posible ; el mono y el coleccionista cruzaron los sables al siguiente dia en la Casa de Campo, y aunque el segundo era tirador consumado, y los monos no pueden esgrimir con tanta diversidad de movimientos como los hombres por la forma de sus dedos , tienen en cambio mayor agilidad ; Gestas describía círculos asombrosos en torno del coleccionista, y ima vez en que el sable de éste debia dividir de un tajo á su contrario, según todas las reglas del arte, sintió el maestro que su cuchillada se perdia en el suelo y que el sable del mono le dividia la cabeza.
El éxito del desafío aumentó la consideración que disfrutaba Gestas, hasta tal punto, que los pollos más elegantes se empeñaron en imitar sus trajes y actitudes, desfigurando sus orejas y alargando el hocico para parecer orangutanes. Esto causó cierta molestia á Gestas, porque acostumbrado á copiar, le contrariaba ser modelo; sin embargo, tuvo que resignarse, porque el instinto de imitación era superior al suyo entre los hombres.
La equitación, la esgrima, el juego y los banquetes constituyeron las ocupaciones habituales de Gestas ; muchas noches á la salida de una orgía, rodeado de sus aristocráticos compañeros, el orangután empleaba sus fuerzas y agilidad extraordinarias en desarmar á los serenos, en arrebatar una doncella de enmedio de su familia, en trepar á los balcones para vejar á los pacíficos