Cuentos · Unidad 35 de 58
Unidad 35 · FIN DE SIETE HISTORIAS EN UNA,
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
FIN DE SIETE HISTORIAS EN UNA,
La Moda Elegante Ilustrada^ Julio 1873.
qR. mi cariñoso y verdadero amigo
Todos los (lias oimos á nuestro lado palabras sueltas que se escapan involuntariamente á individuos que pasan hablando á solas sin notarlo : con frecuencia vemos personas que accionan sin hablar, como si sostuvieran disputas muy acaloradas : más de una vez el eco de nuestras propias palabras nos ha advertido que íbamos por la calle hablando en voz alta y llamando la atención de los transeúntes. Todo esto no es sino una débil manifestación de la actividad febril de nuestro cerebro, tumultuoso taller que funciona sin cesar , congreso en sesión permanente, y manicomio en que, entre mil ideas extravagantes , descuellan alguna vez pensamientos razonables. El saber callar las necedades que se ocurren es la prueba del buen juicio: ocultar en sociedad ciertos pensamientos que escandalizarían á las gentes , constituye la prudencia : dominar los latidos de la soberbia, los deseos livianos , la envidia y todas las pasiones , es la virtud. ; Qué diferencia entre el tranquilo aspecto de algunos rostros impasibles, y el motin interior de las ideas bajo el cráneo! vienen á ser como esos edificios
cerrados , cuya severa fachada no denuncia los crímenes domésticos que en sus habitaciones se consuman.
Si alguna vez se descubre un instrumento que equivalga en acústica á lo que es en óptica el microscopio; si se inventa una trompetilla tan sutil que aplicada sobre las cabezas deje oir lo que discurren los cerebros , ó colocada á cierta distancia permita escuchar lo que en voz imperceptible hablamos continuamente (1) , ¡qué revolución moral produciria ese aparato ! Baste saber que al escribir y al hablar callamos y omitimos , por consideración á las conveniencias, lo más atrevido, lo más sincero, lo más pintoresco de nuestras ideas ; y que entre el hombre interior, que habla consigo mismo, y el personaje teatral, que cada cual representa ante sus prójimos , suele haber el contraste más extraño.
Disimular continuamente nuestras flaquezas, no participar á nadie nuestras observaciones más exactas y sutiles, tal es el resultado de la educación, que crea exista áun entre salvajes. ¡Ay del hombre que vacia enteramente al exterior lo que todos ocultan en la oscura soledad de su conciencia! Conservar el incógnito: hé aquí lo que con más ó menos torpeza casi todos consiguen en la vida. Pero creo que estoy filosofando.
(1) La costumbre de discurrir con auxilio del lenguaje hace que todos nuestros pensamientos se formulen en nuestro cerebro por medio de palabras. El hábito de trasmitir las palabras al aparato vocal destinado á expresarlas produce, á mi juicio, el fenómeno involuntario de quo hablemos constantemente todo cuanto pensamos , si bien de una manera imperceptible para el oido, por •falta de tensión de las cuerdas, cuya delicadísima estructura produce una música inimitable que se llama voz humana.