Cuentos · Unidad 48 de 58

Unidad 48 · EL CORDON DE SEDA.

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EL CORDON DE SEDA.

— No tal, replicáronlos herederos: es Te-kü el que cuelga de la cuerda : ¿no veis ahí todas las facciones de su padre ? Es todo su retrato.

— PerOj exclamaba Chao-sé defendiéndose, reparad ese hocico...

— Es el vuestro, noble Chao-sé^ decian los parientes. — Fijaos, señores, en esas orejas. — Son las vuestras.

— Reflexionad que hace falta una víctima, le dijeron los parientes al oído.

El noble chino confesó, por fin, que era su hijo, si bien desfigurado.

Se certificó la muerte de Te-kú, se hicieron al mono magníficas exequias, y el consejo de parientes declaró ileso el honor de la familia.

EPÍLOGO.

A pesar de la certificación de su soberano. Chao-sé vivió muy pocos meses. Presentóse á recoger la herencia un jóven que dijo ser su hijo, llamarse Te-kú, y haberse • fugado de la casa paterna saltando por la ventana del jardin en una noche oscura.

Sometido á los tribunales chinos el asunto, un ilustrado mandarín dictó la siguiente sentencia, que sirve para resolver en China todos los casos semejantes ;

«Estando la muerte de Te-kit probada legalmente :

)) No habiendo faltado de la casa de Chao-sé en el dia que se cita nada más que un mono , cuyo paradero se ignora,

)) Declaro, que si el demandante dice verdad en lo de la fuga, no puede ser otro que el mono;

))Y si lia faltado á la verdad, merece ser ahorcado con el cordón de seda que conservan los parientes del difunto. ))

En tal alternativa, optó Te-kíi por declararse mono y fué entregado á un saltimbánquis.

FIN DEL CORDON DE SEDA.

Almanaque de la Ilustración de Madrid^ 1872.

cK m¿s^ queridos^ amigos^.

®. ILuk Wx^ Cokría 5 ®« lucio Ymz& ^

Aunque la embriaguez ha producido héroes, revoluciones, leyendas fantásticas y sistemas filosóficos, por más que en su historia figuren nombres tan respetables como los de Noé y Lot, tan ilustres como los de Alejandro y Cárlos XII, y tan populares como los de Hofman, Edgardo Poe, y muchos otros que no cito; á pesar de que algunos pueblos Hayan solido tratar los asuntos más graves entre trago y trago , y de que áun se acostumbre á rociar con vinos generosos las declaraciones políticas de mayor trascendencia, acto oficial conocido con el nombre de brindis , ello es que al abuso de la bebida se debieron la muerte desastrosa de Holoférnes, la pérdida de Babilonia en tiempo de Baltasar, la catástrofe de Agripina, y casi toda la historia del imperio romano, en que tanta parte hubieron de tener los viñedos de Chipre y de Lésbos.

No he podido comprobar si es cierto ó no que cada vino ó bebida espirituosa tiene propiedades que producen efectos determinados y constantes; es decir, si la borrachera del champagne es siempre epigramática y elegante; si la de cerveza es melancólica y pesada; la del