Cuentos · Unidad 51 de 58

Unidad 51 · CONCLUSION.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

CONCLUSION.

— ¡ Despierta, Estéban! hemos dormido más de veinte horas.

Pero Estéban oia la voz de Germán y no se atrevia á abrir los ojos; cuando se convenció de que su amigo no era un esqueleto, saltó del lecho, miró á todos lados, y

encontrándose en su salón, rodeado de huesos y toneles, no pudo contener el júbilo y se arrojó en brazos de su amigo.

— ¿Y Eva? preguntó con timidez Estéban, y respondió Germán:

— No la conozco.

— ¿ Luégo todo lo he soñado ?

Estéban refirió el cuento á su amigo, y éste le dijo sonriendo :

— Lo extraño es que la conversación nuestra, sin embargo de tomar parte del sueño, es la que tuvimos ayer tarde.

—¿No brindamos por Eva? dijo' Estéban.

' — Sí, pero fué por la Eva del Génesis.

Los dos prorumpieron en una carcajada. Después Estéban empezó á reflexionar , tratando inútilmente de separar de su imaginación lo real de lo soñado.

— No caviles en eso, dijo Germán á Estéban; sería marcar los límites que hay entre la razón y la locura.

En aquel momento Estéban distinguió su violin, y descolgándolo , se puso á tocar una marcha diabólica y siniestra.

— Esta es la marcha que improvisé en sueños, cuando Eva salió del salón para no oirme.

— Pues te aseguro, respondió Germán, que hizo bien en no escucharte; si te obstinas en seguirla, me veré en el caso de empezar mi ópera , la que me has prohibido tocar en casa.

— Deja que concluya esta parte añadió Estéban

con cariño. .

Germán tomó otro violin y preludió una sinfonía.

— ¡Tregua! ¡Tregua! dijo el primero arrojando el instrumento. Y luégo , dirigiéndose hácia donde estaba el tonel, exclamó, alzándole entre sus brazos:

— De tu interior ha salido Eva, tonel maldito , y temo que aún esté oculta en tu fondo; si saliese de él otra vez , mi amistad con Germán peligraria. Huye, enemiga del instrumento más armónico , á refugiarte en otra casa, á indisponer á otros amigos.

Y arrojó el tonel por la ventana con tal fuerza, que al caer en tierra se deshizo.

Los últimos vapores de la borrachera hicieron ver á Estéban entre las tablas desunidas y los aros del tonel la figura hermosa de Eva, mirándole con coquetería y perdiéndose al fin entre la niebla.

FIN DE EL TONEL DE CERVEZA.

(^Ilustración de Madrid, Junio de 1871.)

MIGUEL-ÁNGEL

Á MIS CARIÑOSOS AMIGOS