Don Álvaro, o, La fuerza del Sino · Unidad 25 de 41
ESCENA VIII.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
Esta unidad sigue disponible para lectura, pero no se incluye en el índice de búsqueda porque forma parte de una continuación técnica, contiene metadatos editoriales, repite un título o no alcanza entidad suficiente como página independiente.
D. CÁRLOS.
¿Ha de morir... ¡qué rigor! tan bizarro militar? Si no le puedo salvar será eterno mi dolor. Puesto que él me salvó á mí, y desde el momento aquel que guardó mi vida él, guardar la suya ofrecí.
(_Pausa._)
Nunca ví tanta destreza en las armas, y jamás otra persona de más arrogancia y gentileza. Pero es hombre singular; y en el corto tiempo que le trato, rasgos noté que son dignos de extrañar.
(_Pausa._)
Y de Calatrava el nombre ¿por qué así le horrorizó cuando pronunciarlo oyó?... ¿Qué hallará en él que le asombre? ¡Sabrá que está deshonrado!... Será un hidalgo andaluz... ¡Cielos!... ¡Qué rayo de luz sobre mí habeis derramado en este momento!... Sí. ¿Podrá ser este el traidor, de mi sangre deshonor, el que á buscar vine aquí?...
(_Furioso y empuñando la espada._)
¿Y aún respira?... No, ahora mismo á mis manos... ¿Dónde estoy?...
(_Corre hácia la alcoba y se detiene._)
¿Ciego á despeñarme voy de la infamia en el abismo? Á quien mi vida salvó, y que moribundo está, ¿matar inerme podrá un caballero cual yo?
(_Pausa._)
¿No puede falsa salir mi sospecha?... Sí... ¿Quién sabe?... Pero ¡cielos! esta llave todo me lo va á decir.
(_Se acerca á la maleta, la abre precipitado, y saca la caja poniéndola sobre la mesa._)
Salid, caja misteriosa, del destino urna fatal, á quien con sudor mortal toca mi mano medrosa: me impide abrirte el temblor que me causa el recelar que en tu centro voy á hallar los pedazos de mi honor.
(_Resuelto y abriendo._)
Mas no, que en tí mi esperanza, la luz, que me dá el destino está para hallar camino que me lleve á la venganza.
(_Abre y saca un legajo sellado._)
Ya el legajo tengo aquí. ¿Qué tardo el sello en romper?...
(_Se contiene._)
¡Oh cielos! ¡Qué voy á hacer! ¿Y la palabra que dí? Mas si la suerte me dá tan inesperado medio de dar á mi honor remedio, el perderlo ¿qué será? Si á Italia solo he venido á buscar al matador de mi padre y de mi honor, con nombre y porte fingido, ¿qué importa que el pliego abra, si lo que vine á buscar á Italia, voy á encontrar? Pero no, dí mi palabra. Nadie, nadie aquí lo ve... ¡Cielos! lo estoy viendo yo. Mas si él mi vida salvó, tambien la suya salvé. Y si es el infame indiano, el seductor asesino, ¿no es bueno cualquier camino por donde venga á mi mano? Rompo esta cubierta, sí, pues nadie lo ha de saber... Mas ¡cielos!, ¿qué voy á hacer? ¿y la palabra que dí?
(_Suelta el legajo._)
No, jamás. ¡Cuán fácilmente nos pinta nuestra pasion una infame y vil accion como accion indiferente! Á Italia vine anhelando mi honor manchado lavar; ¿y mi empresa he de empezar el honor amancillando? Queda, oh secreto, escondido, si en este legajo estás, que un medio infame, jamás lo usa el hombre bien nacido.
(_Registrando la maleta._)
Si encontrar aquí pudiera algun otro abierto indicio, que sin hacer perjuicio á mi opinion, me advirtiera...
(_Sorprendido._)
¡Cielos!... le hay... esta cajilla,
(_Saca una cajita como de retrato._)
que algun retrato contiene,
(_Reconociéndola._)
ni sello, ni sobre tiene, tiene solo una aldabilla. Hasta sin ser indiscreto reconocerla me es dado: nada de ella me han hablado, ni rompo ningun secreto. Ábrola, pues, en buen hora, aunque un basilisco vea: aunque para el mundo sea caja fatal de Pandora.
(_La abre, y exclama muy agitado._)
¡Cielos!... no... no me engañé, esta es mi hermana Leonor... ¿para qué prueba mayor?... Con la más clara encontré. Ya está todo averiguado; Don Álvaro es el herido. Brújula el retrato ha sido que mi norte me ha marcado. ¿Y la infame... me atribulo, con él en Italia tiene?... Descubrirlo me conviene con astucia y disimulo. ¡Cuán feliz será mi suerte si la venganza y castigo solos de un golpe consigo, á los dos dando la muerte!... Mas... ¡ah!... no me precipite mi honra, cielos, ofendida. Guardad á este hombre la vida para que yo se la quite.
(_Vuelve á colocar los papeles y el retrato en la maleta. Se oye ruido, y queda suspenso._)