Don Álvaro, o, La fuerza del Sino · Unidad 30 de 41

ESCENA VI.

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DON ÁLVARO y el CAPITAN.

CAPITAN.

Hola, amigo y compañero...

D. ÁLVARO.

¿Vais á darme alguna nueva? ¿Para cuándo convocado está el consejo de guerra?

CAPITAN.

Dicen que esta noche misma debe reunirse á gran priesa... De hierro, de hierro tiene el rey Cárlos la cabeza.

D. ÁLVARO.

Es un valiente soldado, es un gran rey.

CAPITAN.

Mas pudiera no ser tan tenaz y duro. Pues nadie, nadie le apea en diciendo no.

D. ÁLVARO.

En los reyes la debilidad es mengua.

CAPITAN.

Los jefes y generales que hoy en Beletri se encuentran han estado en cuerpo á verle, y á rogarle suspendiera la ley en favor de un hombre que tantos méritos cuenta... Y todo sin fruto. Cárlos, aún más duro que una peña, ha dicho que no, resuelto, y que la ley se obedezca: mandando que en esta noche falle el consejo de guerra. Mas aún quedan esperanzas, puede ser que el fallo sea...

D. ÁLVARO.

Segun la ley. No hay remedio; injusta otra cosa fuera.

CAPITAN.

Pero ¡qué pena tan dura, tan extraña, tan violenta!...

D. ÁLVARO.

La muerte, como cristiano la sufriré: no me aterra. Dármela Dios no ha querido con honra y con fama eterna en el campo de batalla; y me la dá con afrenta en un patíbulo infame... Humilde la aguardo... Venga.

CAPITAN.

No será acaso... aún veremos... puede que se arme una gresca... El ejército os adora... Su agitacion es extrema, y tal vez un alboroto...

D. ÁLVARO.

Basta... ¿qué decís? ¿tal piensa quien de militar blasona? ¿el ejército pudiera faltar á la disciplina, ni yo deber mi cabeza á una rebelion?... No, nunca, que jamás, jamás suceda tal desórden por mi causa.

CAPITAN.

La ley es atroz, horrenda.

D. ÁLVARO.

Yo la tengo por muy justa; forzoso remediar era un abuso...

(_Se oye un tambor y dos tiros._)

CAPITAN.

¿Qué?

D. ÁLVARO.

¿Escuchásteis?

CAPITAN.

El desórden ya comienza.

(_Se oye gran ruido; tiros, confusion y cañonazos, que van en aumento hasta el fin del acto._)