El consejero de la juventud · Capítulo real 17 de 28
CAPÍTULO IV
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
CAPÍTULO IV
La franqueza
Existen hombres reconcentrados, fáciles para la apariencia, que dicen la verdad ó la mentira según esté en su conveniencia, que se llaman impenetra¬ bles y que ostentan fingida circuns¬ pección.
Sencillamente hablando, esos hom¬ bres se llaman hipócritas y causan ma¬ les infinitos.
El hombre debe ser franco en todos sus procederes, debe ser expansivo, co¬ municativo y sincero. No debe enga¬ ñar á nadie, ni despertar sospechas, ni cerrar su corazón á los sentimientos nobles, ni transigir con el vicio, ni huir jamás ála expresión de la verdad. Cua¬ lesquiera que sean las circunstancias que le rodeen, la franqueza debe ser su norte, porque sólo así puede ser liberal, magnánimo, generoso y munificiente.
La franqueza es una especie de at¬
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mósfera en que sólo respiran las almas buenas.
Para los hombres de sentimientos depravados se ha hecho la insidia, la superchería y la traición, y su vida está sometida al cálculo. Todo lo in¬ molan, menos su propio interés. Viven sin amistades íntimas, sin expansio¬ nes, sin ideas fijas, sin opiniones polí¬ ticas, sin creencias religiosas, sin hᬠbitos sociales definidos, sin reputación ni aprecio social. Creen que ese triste modo de ser, los salva de los peligros, les aumenta la fortuna y les abre el camino de las prosperidades. Serán aduladores, serios, circunspectos, ri¬ sueños, bajos, miserables, saltirobancos y todo lo que sea preciso ser: pero nunca serán hombres, porque siempre serán miserables y canallas.
El carácter es el todo en el hombre. La falta de carácter es la anulación del individuo, y éste no puede adquirir fiso¬ nomía moral sino por medio de fran¬ queza.
Oh! joven, acostúmbrate á ser fran¬ co desde el hogar y desde la escuela, para que no llegues nunca á ser vícti-
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ma de la criminal hipocresía. Sé fran¬ co con tus padres, con tus maestros, con tus compañeros y amigos y con to¬ dos los que trates. La franqueza es sig¬ no evidente de generosidad, de hidal¬ guía, de valor y de honradez de con¬ vicciones.
Tú nunca hallarás el mal en la franqueza, como tampoco encontrarás el bien en la hipocresía; porque si esta produce tan sólo vicios, aquella no es sino la madre de todas las virtudes.
Sé franco, y nunca serás causa de males de ninguna especie. La sociedad tiene qué sentir únicamente de esos hombres á medias, sin fe ni principios, que están perpetuamente reñidos con la verdad; pero de los hombres igenuos y sinceros no recibe sino importantes servicios y espléndidos ejemplos.
Sé franco, y tendrás verdaderos amigos, goces íntimos, crédito social, reputación acrisolada, respetabilidad privada, nombre pviblico y simpatías universales.
Así como la hipocresía inspira ho¬ rror y desconfianza, 'ia franqueza de¬ sarma las malas voluntades, alcanza
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triunfos, ciñe coronas y da al homlfre dignidad.