Elementos de zoología · Capítulo real 4 de 49
CAPITULO VI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO VI
Insalivación. — Al propio tiempo que los alimen¬ tos son masticados, los empapan unos líquidos espe¬ ciales, que constituyen la saliva. Varios órganos lla¬ mados glándulas, cuya estructura estudiaremos des-
pues, algunos folículos ó bolsitas de la mucosa bucal y las amígdolas ó tonsilas secretan ó producen un lí¬ quido particular llamado saliva mixta: estudiaremos uno por uno estos órganos salivales. Los (pie produ¬ cen la parte más activa de la saliva son seis glándulas, tres de cada lado en el hombre. La primera ó parótida, colocada delante y debajo del conducto auricu¬ lar externo, tiene un canal llamado de Stenon <jue ca¬ mina en el espesor del carrillo y viene á abrirse en la mucosa al nivel del cuarto molar superior; es tanto más gruesa cuanto más laboriosa es la masticación: la saliva que produce es muy fluida y propia para disol¬ ver el alimento: su reacción es alcalina y contiene agua, algo de ptialina pero no diástasis salival pura. La se¬ gunda glándula, ó submaxilar, está colocada por den¬ tro del ángulo de la mandíbula; su conducto ó canal de TV hartón, viene á desembocar debajo de la punta de la lengua; su saliva es un poco mas alcalina y sir¬ ve para ayudar á la gustación. En fin, la tercera ó sublingual puesta delante de la submaxilar, posee un canal propio ó de Bartolini que desagua junto al de Wharton, y la porción posterior está provista do pe¬ queños conductos cortos llamados de Rivino, cuyos ori¬ ficios están situados en los bordes do la lcn<nia: la sa¬ liva sublingual es viscosa y tiene mucha ptialina. Los criptos ó folículos de la mucosa de la boca, los de las amígdolas que se ven de cada lado de la entrada do las fauces y los de la base de la lengua, suministran la mayor parte del mucus de la saliva total ó mixta: este líquido está formado de agua, albúmina, mucina, ptia¬ lina alterada ó diástasis animal, algunos carbonates, fosfatos, cloruros, sulfatos, urea, ptomaína según ’Ar-
mand Gautier, y su reacción es alcalina. La acción química de la saliva sobre los alimentos se reduce á comenzar la sacarificación de las sustancias amiláceas que la diástasis convierte cu destrina; este líquido sir¬ ve para ayudar á la masticación, á la degluticion y á la gustación, pues los alimentos secos.se tragan con dificultad y la mucosa no humedecida no percibe bien los sabores. Además de estas glándulas podríamos ci¬ tar la de JSTuck, en los perros, pero es de importancia menor, lo mismo que otras accesorias que presentan las ratas: en cuanto á la glándula venenosa de las vívoras, como tiene particularidades notables, hablare¬ mos de ella en su lugar propio.
De<¡ Limeros. — Mientras los dientes mascan y la sa¬ liva moja la porción de alimento cogida, la lengua la menea en todos sentidos, la amasa, y forma con ella una pelotita ó bolo alimenticio: es él que vamos á ver tragado y en ésto consiste el acto de la degluticion ó deglución ó paso del bolo á la faringe. Láse este nom¬ bre á una cavidad que separa la boca del canal del esó¬ fago y está situada en la parte superior y mediana del cuello; sus límites son la base de la lengua y la larino-e ó principio del tubo respiratorio Inicia adelante; Ini¬ cia atrás la cara anterior de la columna formada por los huesos del cuello y sus músculos; Inicia los lados por la mucosa cubierta por los músculos del pescuezo y músculos propios de la faringe: Inicia abajo se en¬ cuentra el principio del esófago que al estado ordina¬ rio está cerrado; hacia arriba la faringe comunica con las aberturas posteriores de las fosas nasales de las que puede ser separada por medio de un velo membranoso tendido en la terminación del paladar y llamado velo
palatino, en medio del cual se ve un apéndice omínenlo con el nombre de úvula ó campanilla; una válvula adiné¬ rente á la base de la lengua y (pie puede abatirse so¬ bre la entrada de la laringe, la epiglotis. impide al momento necesario el paso del alimento á las vias res¬ piratorias: estos preliminarios nos permitirán com¬ prender el acto de la deglución. La lengua, después de haber formado el bolo alimenticio, se levanta de manera que su parte posterior toque el paladar, y obli¬ ga al bolo á colocarse en la entrada de la faringe: al levantarse la lengua, la epiglotis ejecuta un movi¬ miento de báscula y tapa el orificio de la, laringe que ha acompañado la lengua de su movimiento aseensional; el velo del paladar se alza para colocarse horizon¬ talmente y cerrar las fosas nasales, y determina así un vacio relativo en la faringe: el bolo alimenticio, impulsado por la lengua y la presión atmosférica, su¬ perior en este momento á la do la faringe, y por otra parte agarrado, por decirlo así, por las paredes do csr tu cavidad (pie vienen á su encuentro, penetra sin di¬ ficultad en la trasboca y entreabre inmediatamente el esófago para descender en él sin pasar ni á las fosas nasales ni a las vias respiratorias, sino en caso de al¬ guna irregularidad en el acto do la elegí uticion, como sucede cuando uno se rió ó habla al tragar. Al tocarlo el bolo alimenticio el esófago so abre por una acción nerviosa que aprenderemos á conocer con el nombre de acción refleja; y una vez pasado el bocado es con¬ ducido al estómago por las contracciones sucesivas de las fibras musculares del esófago y atraviesa directa¬ mente el tórax para llegar al abdomen.
Digestión. — El estómago del hombre es una dila-
tacion del tubo digestivo en forma de retorta: su orifi¬ cio de comunicación con el esófago se llama cárdia, y el de salida que se abre en el intestino recibe el nom¬ bre de pilero (portero) según su etimología griega. Es¬ tá colocado trasversalmente debajo del diafragma en la región superior de la cavidad abdominal, y cubier¬ to por el peritoneo: se le distingue una curvatura ma¬ yor Inicia abajo y una menor Inicia el borde superior. La mucosa estomacal contiene una gran cantidad de glandulitas simples ó folículos que segregan un jugo particular llamado jugo gástrico. Este líquido impor¬ tante está compuesto de agua, pepsina, ácido láctico (clorhídrico según algunos autores) más abundante en los carnívoros que en los herbívoros, un poco de clo¬ ruro de sodio, etc.: parece que el jugo gástrico se pone ácido solamente al llegar á la superficie de la mucosa por la fermentación del mucus. La masa alimenticia llena el estómago y este órgano comienza una serie de contracciones que tienen por objeto revolver el ali¬ mento y permitir al jugo gástrico penetrarlo en todas sus partes: las contracciones musculares dirigidas del cárdia al píloro, se llaman peristálticas; las contrarias son antiperistálticas y se alternan rítmicamente: de cuando en cuando el píloro se abre y deja pasar al in¬ testino una pequeña porción de la masa que, modifi¬ cada por los jugos estomacales y cambiada en una pul¬ pa gris, toma el nombre de quimo. Algunos alimentos líquidos son absorbidos directamente por las venas, y los que no son proteicos permanecen intactos. El jugo o-ástrico obra sobre los azoados ó albuminóides, disociando sus elementos, disolviéndolos á manera de la ebullición en el agua, pero no altera su composición
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íntima, de modo que no liay aquí una verdadera ac¬ ción química, y la pepsina, sobretodo la de los herbí¬ voros, tiene en la digestión una infl uencia simplemen¬ te preparatoria por decirlo así. Los antiguos atribuían la digestión á una trituración ó á un verdadero coci¬ miento: pero Réaumur hizo tragar á unos animales unas esferas metálicas perforadas que contenían carne, y al sacarlas notó que ella estaba quimificada: Spallanzani extrajo con esponjas por el mismo procedimiento el jugo gástrico, y pudo verificar la quimificacion fue¬ ra del estómago, colocando las sustancias en una vasi¬ ja al calor del cuerpo (+37° cgr.), lo que prueba que ni la trituración ni un calor muy elevado, que invoca¬ ban los antiguos, son los factores de la digestión esto¬ macal. Más tarde estas observaciones han sido repe¬ tidas y variadas por el Dr. W. de Beaumont, quien pudo estudiar directamente la función estomacal en un Canadense que tenia una fístula abierta al exterior á consecuencia de un balazo. Actualmente los fisiólogos experimentadores recogen el jugo gástrico por abertu¬ ras artificiales de la misma naturaleza. El hielo, el agua fria, el vino, los amargos, el café, el subnitrato de bismuto y los alcalinos en general, activan la secre¬ ción del jugo gástrico (Schiitzenberger) .
El estomago es mas pequeño en los carnívoros que en los herbívoros, en los omnívoros tiene un término medio; los animales que rumian, como el buey, lo tie¬ nen1 dividido en cuatro bolsas que son la panza, rúmen ó herbario, el bonete ó redecilla, la hoja de libro y el cuajar; estas divisiones representan el cárdia, la
1 Véase fig, 44.
gran curvatura, la pequeña curvatura y la porción pilórica del estómago humano: estudiaremos la rumia¬ ción ó mericismo cuando hablemos de los rumiantes, pues en el hombre este acto no es sino accidental y no tiene la complicación que veremos en los animales susodichos.
CAPITULO Vil
Digestión intestinal ó quilificación. — Los ali¬ mentos azoados trasformados en quiñi o con los no azoa¬ dos y accesorios inalterados, menos las féculas que han sufrido un principio de cambio por Ja saliva, tienen que pasar al intestino para ser completamente digeri¬ dos; es, pues, necesario dar una ideado este canal. El intestino es un tubo contorneado sobre sí mismo, con¬ tenido en el abdomen y cubierto por el peritoneo: su capa muscular externa está formada por fibras lisas longitudinales y la túnica interna por fibras circulares como las del estómago y esófago, y su mucosa se pa¬ rece á la de la bolsa estomacal. El intestino tiene en los carnívoros como tres Areces la longitud dej cuerpo, y en los herbívoros puede llegar á tener treinta veces esta medida; el del hombre es poco más ó ménos siete veces tan largo como el cuerpo. Es tan cierto que la
clase de alimentación está en relación con el tamaño del intestino, que si lo observamos en un atepocate de rana, que es herbívoro, lo encontrarémos mucho más largo que en el animal adulto cuyo régimen es insec¬ tívoro. El intestino se divide en dos, el delgado y el grueso: el primero se subdivide en duodeno, yeyuno é íleo, ó simplemente en duodeno ó intestino delgado; el segundo en colon ascendente, colon trasverso, colon descendente, S del colon y recto: entre los dos hay una porción llamada ciego que realmente pertenece al in¬ testino grueso; esta porción, provista algunas veces de un apéndice, es poco voluminosa en el hombre, pero muy amplia en los animales herbívoros, en los cuales sirve para completar la digestión. En su trayecto la mucosa intestinal contiene folículos que ayudan á la digestión, vellosidades ó apéndices cónicos que sirven para la absorción, y válvulas conivcntes ó repliegues trasversales cuyo papel es obligar á los alimentos á detenerse el tiempo necesario para dar lugar á la ab¬ sorción de toda su sustancia útil: todas estas particu¬ laridades anatómicas son dependencias de la mucosa. El duodeno se llama así por tener como doce diáme¬ tros de dedo de longitud, el yeyuno porque al abrirlo casi siempre se encuentra vacío, y el íleo porque está retorcido (del griego eiléo, yo tuerzo) : al abocarse en el ciego, el íleo forma una válvula ileocecal que permite á las materias pasar al ciego y se opone á su retroceso; otra válvula idéntica se encuentra entre el ciego y el colon. El colon ascendente sube perpendicularmente al lado derecho del abdomen, el trasverso lo cruza ho¬ rizontalmente en la región del estómago, y el descen¬ dente ocupa la parte izquierda del abdomen y viene á
terminar en la S, en cuya extremidad comienza el rec¬ to que es derecho, corto, y concluye en el ano: en este orificio existe un anillo muscular ó esfínter suscepti¬ ble de abrirse voluntariamente, pero cerrado habitual¬ mente por la fuerza de contracción tónica.
Hacia la derecha, encima del duodeno y de una parte del estómago, se halla el hígado, cubierto por el peri¬ toneo que se repliega en su cara superior para formar un ligamento suspensor que detiene la viscera como pegada al diafragma. Esta glándula, la mayor de la economía, es de un pardo rojizo, convexa por encima, ligeramente cóncava por debajo, y de una estructura muy complicada: consiste esencialmente en una infini¬ dad de granulaciones huecas, cada una de las cuales posee un canalículo escretor; estos conductos van reu¬ niéndose entre sí hasta llegar á formar dos canales principales ó biliarios que se juntan para constituir un único canal hepático, que saliendo del hígado en¬ cuentra el canal cístico procedente de la vesícula bilia¬ ria que conserva la hiel en depósito: los canales hepᬠtico y cístico, en fin, dan origen al canal colédoco que atraviesa directamente las paredes del duodeno para conducir la bilis á esta porción del intestino. El híga¬ do, además de sus vasos propios y tejido conectivo que une sus elementos, tiene vasos linfáticos; y lo prueba el que si se liga el canal colédoco, la bilis pasa á la linfa y de ahí á la sangre, donde su presencia se puede demostrar por el análisis químico. Toda la glán¬ dula está envuelta en una cápsula fibrosa llamada de Grlisson.
La vesícula de la hiel falta en algunos animales, co¬ mo el Jabalí (Dicotyles tayassu), el caballo, etc. En
cuanto á la estructura del hígado en los crustáceos y los insectos, la veremos más tarde.
El hígado fabrica la hiel ó bilis. Ésta es un líquido j>egajoso, ordinariamente verdoso, amargo, de reacción alcalina, .y contiene agua, biliverdina, colesterina, áci¬ dos glico y taurocólicos combinados con la sosa y azoa¬ dos: los cuerpos grasosos mezclados con los nitrogena¬ dos aumentan la cantidad y viscosidad de la bilis; el carbonato sódico disminuye su secreción (Scliützenberger). En las celdillas hepáticas existe también un almidón animal, llamado por Cl. Bernard sustancia glicógena, que se va trasformando en g] icosa y pasa á las venas, que la llevan al pulmón, en donde se que¬ ma, ó se mezcla en estado de ácido láctico con la san¬ gre, en donde al contacto de las sales contenidas en es¬ te líquido, se convierte en lactatos alcalinos.
En fin, otra glándula importante, el páncreas, viene á completar el aparato destinado á hacer la digestión intestinal. Este órgano, de forma alargada, de color de carne, está colocado trasversalmente detrás del es¬ tómago: sus celdillas tienen conductos excretores que se reúnen entre sí para formar un canal común llama¬ do pancreático ó de Wirsung, y á veces otro canal ac¬ cesorio que se abre en un punto diferente del intestino: el de Wirsung atraviesa oblicuamente las paredes del duodeno y viene á desembocar en la mucosa junto al canal colédoco en la ámpula de Vater, siendo separa¬ dos sus orificios respectivos por una pequeña lámina mucosa. La secreción pancreática es análoga á la sa¬ liva; ella contiene agua, sales y una sustancia inter¬ media, por sus propiedades, entre la caseína y la al¬ búmina, llamada pancreatina: la pancreatina es muy
activa; un grano de ella emulsiona quince de sustancia grasa, digiere 50 de fibrina, 20 de sintonina, 33 de albúmina cocida, y cambia en glucosa 8.89 de almidón. Los mamíferos, las aves, los reptiles, los batracios y los peces tienen páncreas, á veces doble: probablemen¬ te que en algunos ostcozoarios, en donde no lo lian encontrado, este órgano se baila esparcido bajo la for¬ ma de glandulitas en las paredes intestinales, y aun en los invertebrados el líquido del intestino obra como si contuviera los elementos del jugo pancreático. Este líquido disuelve las grasas que quedan intactas en el estómago, y tampoco en este órgano liay quilíferos, pues éstos comienzan al nivel ó abajo del canal pan¬ creático; al alterar las grasas, el jugo pancreático las emulsiona y trasforma en glicerina y ácidos grasosos neutralizados más tarde cuando pasan á los quilíferos, los cuales las llevan á la circulación. En las aves, rep¬ tiles, batracios y peces, estas sustancias entran en las venas y llegan al torrente circulatorio por el sistema venoso de Jacobson que atraviesa los riñones. El qui¬ lo, como se ve, no es un líquido que contenga todos los principios nutritivos de los alimentos. En cuanto á la trasformacion de la fécula hidratada en azúcar, el líquido pancreático la verifica por medio de un agente diferente del que obra sobre las grasas.
La bilis interrumpe el trabajo de asociación de los albuminóides cuando se mezcla con los alimentos en el estómago, pero en el quimo llevado al duodeno ella precipita estas sustancias, y en este estado el jugo pan¬ creático las ataca fácilmente; en realidad él es el que digiere: en cuanto al escurrimiento de la bilis en el in¬ testino, es debido á la excitación producida por el qui-
mo ácido en la embocadura del canal colédoco. En resúmen, la digestión estomacal no es más que prepa¬ ratoria y la intestinal es la definitiva; entre las dos interviene la acción biliaria que detiene la primera para facilitar la segunda. Hay, pues, tres modos de obrar del jugo pancreático: emulsión de las grasas, sa¬ carificación de las féculas y descomposición de las ma¬ terias nitrogenadas no disueltas por el jugo gástrico ó precipitadas por la bilis. El resto de 1 os alimentos no atacados llega hasta el ciego, en donde tiene lugar una descomposición espontánea.
Tal es la teoría fundada por Cl. Bernard en sus ex¬ perimentos: agregaré que en el duodeno se encuentran ácido carbónico é hidrógeno, y en el intestino grueso hidrógeno carbonado y sulfurado y la porción de ali¬ mentos no digeridos trasformada en excrementos, he¬ ces ó materias fecales que han de ser expulsadas por el ano en el acto de la defecación. La saliva y los ju¬ gos digestivos no utilizados vuelven á la sangre por la absorción, miéntras la bilis en exceso se junta con las heces.
Absorción. — El quilo ó líquido nutricio contenido en el intestino tiene que ser absorbido: daremos una idea de los organitos que sirven para este objeto y que se llaman vellosidades intestinales, especies de flecos que dan á la mucosa un aspecto afelpado. Una vello¬ sidad intestinal es un pequeño apéndice cónico forma¬ do por el corion revestido de una capa de celdillas epiteliales: en su interior hay una terminación de al¬ gún vaso quilífero y venas, que no están separados de la superficie sino por el epitelio. En el hombre estos órganos son muy pequeños, pero en el rinoceronte,
según P. Gervais, los hay que tienen hasta tres cen¬ tímetros de largo y dos de ancho, y cuya extremidad es bífida.
Una pequeña parte de los albuminóides, las grasas descompuestas, el azúcar, las sales, el agua, pasan á los quilífcros por endósmosis, mientras el resto de la glucosa, del agua, de las sales y de la mayor parte de las sustancias proteicas, penetran en las venas, en donde al contacto de la sangre, estos últimos princi¬ pios se cambian en albúmina y fibrina. Las sustancias cristaloides, que son generalmente cristalizables, atra¬ viesan fácilmente las membranas: las coloides, como la gelatina, lo hacen con mucha dificultad: los actos digestivos trasforman las sustancias sólidas en líqui¬ dos cristaloides y también los líquidos coloides en cris¬ taloides; la fécula so vuelve glicosa, la albúmina y el glútcn se cambian en. albuminosa ó peptona; de ma¬ nera que todos los alimentos asimilables acaban por pasar al estado de cristaloides fácilmente dialisables. Al llegar á la sangre, la materia proteica acarrea con¬ sigo un elemento de fuerza; efectivamente, si quema¬ mos esta sustancia en un tubo con oxígeno (como se quema en el organismo), produciremos calórico, y és¬ te convenientemente empleado, podrá dar lugar á efectos mecánicos, así como todo trabajo mecánico se convierte en calor.
El quilo es absorbido por las vellosidades intestina¬ les cuyas paredes contienen fibras musculares lisas y se contraen, pero la endósmosis verifica ahí el mayor pa¬ pel. Al salir de las vellosidades los quilíferos ó vasos lácteos, atraviesan varios ganglios llamados mesentéricos, y todos vienen á desaguar en el canal torácico:
el principio de este canal, algo ensanchado, ha recibido el nombre de Cisterna de Pecquet: el canal asciende á lo largo de la columna vertebral Inicia la izquierda y viene á terminar joor arriba en la vena subclavia iz¬ quierda; al recibir el quilo el canal torácico, admite también la linfa que circula en el lado izquierdo del cuerpo, en el abdomen y en los miembros inferiores: la linfa de las partes superiores derechas se reúne en un canal paralelo al otro, el gran vaso linfático dere¬ cho, y viene á dar á la vena subclavia derecha; como las dos subclavias desembocan en otra que llega al co¬ razón, se ve que la linfa y el quilo pasan directamente con la sangre á este órgano.
Tomado en el canal torácico, el quilo es un líquido blanquizco que contiene leucocitos ó glóbulos que recien formados tienen movimientos sarcódicos; se carga más y más de fibrina y se torna color de rosa á medi¬ da que sube, y al exponerlo al aire se coagula, enrojece y se hace análogo á la sangre.