Entremeses selectos · Unidad 5 de 10

Unidad 5 · DICHOS MENOS CHANFALLA \M (REGIDOR.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

DICHOS MENOS CHANFALLA \M (REGIDOR.

Gobernador.—S eñora autora, ¿qué poetas se usan ahora en la corte, de fama y rumbo, especialmente de los llama¬ dos cómicos? Porque yo tengo mis puntas y collar de

- 16 -

poeta, y picotee de la farándula y carátula (1). Veintidós comedias tengo, todas nuevas, que se ven las unas á las otras; y estoy aguardando coyuntura para ir á la corte y enriquecer con ellas media docena de autores.

CiiikiNOS. —A lo que vuestra merced, señor gobernador, me pregunta de los poetas, no le sabré responder; porque hay tantos, que quitan el sol; y todos piensan que son famosos. Los poetas cómicos son los ordinarios y que siempre se usan, y así no hay para que nombrados. Pero dígame vuestra merced por su vida, ¿cómo es su buena gracia? ¿Cómo se llama?

Gobernador.— A mí, señora autora, me llaman el licencia¬ do Gomecillos.

Ciiirinos. —¡Válame Dios! ¿y qué vuestra merced es. el se-, ñor licenciado Gomecillos, el que compuso aquellas co¬ plas tan famosas de Lucifer estaba malo, y tómale mal de fuera?

Gobernador.— Malas lenguas hubo, que me quisieron ahi¬ jar esas coplas; y así fueron mías, como del Gran Turco. Las que yo compuse, y no lo quiero negar, fueron aque¬ llas que trataron del diluvio de Sevilla: que puesto que los poetas son ladrones unos de otros, nunca me precié de hurtar nada á nadie: con mis versos me ayude Dios, y hurte el que quisiere.

Escena V

DICHOS, CHANFALLA

Chanfalla.— Señores, vuestras mercedes vengan, que todo está á punto, y no falta más que comenzar.

Chirinos.— ¿Está ya el dinero in corbona?

Chanfalla.—Y aun entre las telas del corazón.

Ciiirinos.— Pues dóite por aviso, Chanfalla, que el gober¬ nador es poeta.

Chanfalla.— ¿Poeta? Cuerpo del mundo; pues dale por en¬ gañado, porque todos los ) de : ;humor semejante son he¬ chos á la mazacona, genfe descuidada, crédula, y nada maliciosa.

Benito. —Vamos.^TÁor, que me saltan los piés por ver esas maravillas. (Mtfanse todos).

Escena VI

JUANA (FUTRADA y TERESA REPOLLA, labradoras.

Castrada.— Aqiñ"-S%uedes sentar, Teresa Repolla amiga,

(1) Esto os, mo precio do entender ol arto cómica; ó soy aficiona¬ do á ella.

- 17 —

que tendremos el retablo enfrente; y pues sabes las con¬ diciones que han de tener los miradores del retablo, no te descuides, que sería una gran desgracia.

Teresa.— Ya sabes, Juana Castrada, que soy tu prima, y no digo más. Tan cierto tuviera yo el cielo, como tengo cierto ver todo aquello que el retablo mostrare: por el siglo de mi madre, que me sacase los mismos ojos de mi cara, si alguna desgracia me aconteciese: bonita soy yo para eso.

Castrada.— Sosiégate, prima, que toda la gente viene.

Escena Vil