Entremeses selectos · Unidad 8 de 10
Unidad 8 · BEATRIZ, INÉS
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
BEATRIZ, INÉS
Beatriz.— ¡Inés, hola, Inés! ¿Qué digo? ¡Inés, Inés!...
Inés.—Y a oigo, señora, señora, señora.
Beatriz.— ¡Bellaca, desvergonzada! ¿Cómo me respondéis vos con ese lenguaje? ¿No sabéis vos que la vergüenza es la principal joya de las mujeres?
Inés.—V uestra merced por h^blg^ cuando no tiene de qué, me llama doscientas veces.
Beatriz.— ¡Pícara! Elnúmero de doscientos es número ma¬ yor, debajo de\/J$r& se pueden entender doscientos mil añadiéndole c/^‘;4'os ceros no tienen valor por sí mis¬ mos. b Jfcy
Inés.—S eñora, yp ¿ri ífengo entendido: dígame vuesa mer¬ ced qué tengíbfey^acer, porque haremos prosa.
Beatriz.—Y la ero uves para que me traigáis la mesa para que coma vur- fÁ} ; mo: que ya sabéis anda mohíno, y una mohína kV'Ée casado es causa de que levante un garrote y Ffjj, cazando por las criadas, remate con el ama.
Inés.— Pues ¿hay más de sacar la mesa? Voy volando. (Váse.)
- 27 -
Escena 111
BEATRIZ, SARMIENTO, ROLDÁN
Sarmiento. -¡Hola! ¿No está nadie en esta casa? Doña Bea-
Beatmz.— Aquí estoy, señor. ¿De qué venís dando voces?
Sarmiento. -Mirad, que traigo este caballero, soldado y pariente mío, convidado; acariciadle y regaladle mu¬ cho, que va á pretender á la corte.
Beatriz!— Si vuestra merced vá á la corte, lleve advertido que la corte no es para los encogidos; porque el encogi¬ miento es linaje de bobería, y un bobo está cerca de ser desvalido, y lo merece, porque el entendimiento es luz de las acciones humanas, y toda la acción consiste...
Roldán.— Quedo, quedo: suplico á vuestra merced, que bien sé que consiste en la disposición de la naturaleza, porque la naturaleza obra por los instrumentos corpora¬ les v va disponiendo los sentidos: los sentidos son cinco, andar, tocar, correr y pensar y no estorbar: toda perso¬ ga qué estorbare es ignorante, y la ignorancia consis e en no caer en las cosas: quien cae y se levanta Dios le da buenas pascuas: las pascuas son cuatro, la de Navi dad, la de Reyes, la de Flores y la de Pentecostés. Pentecostés’es un vocablo exquisito.
Beatriz.— ¿Cómo exquisito? Mal sabe, vuestra merced de exquisitos: toda cosa exquisita es extraordinaria: la or¬ dinaria no admira: la admiración nace de cosas altas: la más alta cosa del mundo es la quietud, porque nadie la alcanza: la más baja es la malicia, porque todos caen en ella: el caer es forzoso, porque hay tres estados en todas las cosas: el principio, el aumento y la declma-
Roldán.— Declinación dijó \üestra merced, y dijo muy bien - porque los nombres se declinan, los verbos se con¬ jugan; y los que se casan se llama 'on este nombre, y los casados son obligados á querew se, como lo manda la Santa Madre^ esto es... , A
Beatriz.— Paso, paso: ¿Que es esto, n«
¿Qué hombre es este que habéis tr«
Sarmiento.— Por Dios que me huelgo» qué desquitarme. Dad acá la mes^B que el señor Roldán ha de ser hu^p
Beatriz.— ¿Siete años? Malos años; ni una hora, que reven taréj marido.
marse y estimar¬ ía; y la razón de
j? ¿Teneis juicio? mi casa? he hallado con ¿to, y comamos, a mío seis ó siete
— ¿a —
Sarmiento.— El hañx harto mejor para serlo vuestro. Hola, dad apá la comida. (Llega Inés con una mesa dispuesta para comer.)
Escena IV