Fábulas originales · Unidad 10 de 17

Unidad 10 · FÁBULA XXVIÍ.

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FÁBULA XXVIÍ.

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Supuesto que respira ,

sehaceoir bien ó mal cualquier garganta;

y en esto no hay mentira,

pues mal ó bien , el que respira , canta.

fíaíblen sino mil animales duchos

que dieron un concierto como muchos.

—68- Y es fama que el senlido, no acompaña á los órganos vocnles, por lo que ha sucedido queen la patria de dichos animales, cada cual presumiéndose asaz diestra, gritó:-c< ¡Caiga el Eéon: fuera elmaestro!»-

Cayó la monarquía,

y en república el reino convirtieron.

— « Vaya una sinfonía

de nuestros triunfos en honor» , dijeron;

«cada uno cante cual le venga á mano:

ya no mas director : muera el tirano. » —

Comenzóse el concierto,

cd-cd-rd-cá gritando el poili-gallo ;

y al primer desacierto

con un relincho contestó el caballo

a-i/-o, a-i/-o siguió el pollino;

pi-pi-pi el colorin, ufff el cochino.

El mis y el marramau .■

cantó el gato montes , cual tigre bravo;

—69^

y coD cierto pau-pau ie acompañaba el indolente pavo; formando tan horrenda algarabia, qae ni el mismo Luzbel la aguantaría.

El Leoñ destronado,

viendo el reino en desórdenes tan grandes:

— « Silencio» dijo airado, . •

mostrando un arcabuz ganado en Flandes;

«el rey va á dirijir : atrás, canalla» —

y al verle cada cual , amorra y calla.

—«Vuelva á sonar la orquesta,»

siguió el tirano , de Nerón trasunto;

« ¡y ay de la pobre testa

de aquel que por gruñir me coma un punto.

¿Qué es i:eplicar?No hay réplica ninguna.

Palo , ó canción : vamos á ver : á una . » —

Y la orquesta empezando

pi-ph ccí-có-fá-cá, mis-mis, míüu-miau.

-resiguió después sonando ,a-y-o, a-y-o, ufff-ufff, pau-pa^. Y tal sonó la música que aiabó, que el mundo gritó absorto: « jBravo ; bravo!

Fue el concierto, anres loco ,

la maravilla, vive Dios , del arte;

y aunque gruñendo un poco,

cada animal desempeñó su parte;

aprendiendo, en perjuicio de su tes|,a,

que sin buen director, no hay buena orquesta.

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FÁBULA XX-VIII. Iia« tíos lá^Fimas.

— «;A Dios por siempre, hijo del alma mia!» un triste anciano al espirar clamaba ; •y el tierno infante que su sien besaba, -«; á Dios, por siempre!»— el infeliz decia.

—72— Vertió el vieja la lágrima postrera » i,

y vertió la primera el niño en tanto ; y confundidas última y primera , simbolo fueron de su igual quebranto.

¿Cuál lágrima , decid, en mal tan fuerte, del corazón brotó mas dolorida? ¿la del que el primer mal sintió en la vida, ó la de aquel que un bien halló en la muerte?