Fábulas originales · Unidad 9 de 17

Unidad 9 · FÁBULA XXIV.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

FÁBULA XXIV.

IVonea una moral nos euadra*

LA MADRE, EL EtlO V LA OOSCnH" ' ÍCXA .

Fastidiaba á una noble concurrencia una madre amorosa , que asentaba que de Adolfo á admirar iban la ciencia, si alguna fabulilla recitaba.

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— «Ven acá, dijo, niño» —

Y Adolfo al escuchar su voz severa, . con mucha mas pereza que cariño, Ja fábula empezó de esta manera.

— « La Oveja y el Cordero. Cierto dia la oveja con el tono qua ella sabe,

daba á su hijo lecciones de ser grave , lasque él pronto olvidaba ,- ó no aprendia, ¿ Lección , diréis , y en una edad tan corta? Es necio, sí. Mas voy á lo que importa* La oveja en vano en enseñar se ahinca, porque el hijo no aprende una palabra; mas corre , y viene y vá cual suelta cabra, y vuelta , y dale , y brinca que te brinca. La madre del cordero era tan porra...» — = Truncó Adolfo la historia de repente, cual caye/ido en estúpida modorra ; y es que viendo de dulces una fuente , de su memoria en mengua , dura como el turrón quedó su mente , y en agua vuelta la movible lenírua .

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-*(( Sigue, niño, la madre le decia.»—

—Era tan porra el niño repelía;

la madre coa sus guiños le hostigaba; y — tan porra el muchacho repHcaba;

V con que si era porra, ó si no lo erp , llegó á cansar la sociedad entera .

La madre al fin le dijo, ya corrida : —« Aparta, que estás siendo , majadero , mas torpe que el cordero de la historia. »—

Y ;oh qué frajil memoria!

¡ no acordarse que ella era distraída mas porra que la madre del cordero !

No hay acción mala ó buena ,

que aplicación no tenga, si es agena.

Mas siendo propio el caso,

jamas la aplicación nos sale al pasj.

FÁBULA XXV.

lios lindes del bien 7 el mal.

mi» 2>01TA *S SÜS IiSSTOBlS.

Si escucháis esos miseros lamentos, son del difunto rey los funerales; y esos vivas que ruedan por los vientos, del rey nuevo los cantos inmortales.

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Mas diréis entre penas y contentos :

— «¿Se cantan bienes , ó se lloran males?»-

Nadie el linde amanar se aireveria que separa el pesar y la alegría.

FÁBULA^ XXVI.

l>eIirios del aasior*

<^£a- u¿r¿a nafaauena.

aa¿^

Los que vuestro amoroso pensamiento tenéis pof el non plus , oid un cuento.

A un enfermo una niña cierto dia acariciaba con honesto modo,

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y en la ilusión de su placer decia : -«Mi rey, mi luz, mi sol, raí Dios, mi todo!»

Y para que veáis deque manera

d aféelo su juicio turbaria,

d rc</, oí so/ y el Dí'^jí, ¿sabéis quién era?

Un dogo que de ahitado se moria.