Fábulas originales · Unidad 4 de 17

Unidad 4 · FÁBULA VIII.

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FÁBULA VIII.

Virtud y orgullo e

Lcü efjcu^cü U' el 'coóclÍ.

— «¡MezqVna eslu existencia,» á un humilde rosal dijo una encina, /(pues arrastras ai par de mi opulencia «tu 'existencia mezquina !» — ■

—22— De una sania en las fiestas placenteras, bajaron á cojer unos pastores ramaje de la encina para hogueras, y del rosal, para la imagen, flores.

Ornó el rosal la imagen peregrina;

y entonces rae presumo

que mirando en la hoguera arder la encina,

esclamó al darle el humo:

No afrentes al humilde con tu fausto; que el día de la.prueba, en acto innoble, con ignominia doble tal vez sirvas de incienso á su holocausto,

FÁBULA IX.

l^a justieia, en un euento»

Ót'i/eejo- H &í 7fi€n(ám.

Rodeado el tío Blas de jenle, dijo; — « Vaya un cuento ahora»- y ya iban tres cuartos de hora, cuando él iba en lo siguiente:

—24—

— « Aunque pobre ^ el juez prudente le hizo justicia al momento.» — Y un pobre, que oia atento, dijo al tio Blas con malicia: — ii¿Fobre, y se le hizo justicia? Dice usted bien: eso es cuento, y)

FÁBULA X.

Volviendo 'hacia su lierra Qü pobre veterano de la guerra, donde en trances sacó nada felices un pié de palo y varias cicatrices,

—26-

á ufi pastor que encontró por carambola,

le dijo en tono adusto:

— «¿Cómo entre tanto arbustt)

se vé con hojas esta encina sola?» —

El pastor contestó: — « Salió de madre

aquel cercano rio;

y estos arbustos deshojando impio,

perdonó solo k esa jigante encina,

que llaman desde entonces la heroína. y> —

— «Pues mire usted, compadre,»

replicó el veterano,

«es mas digna de encomio ¡a desgracia

de tanto arbusto enano,

que la gloria de ese árbol eminente;

porque no tiene gracia

que no la hollase el bramador torrente,

cuando tan alta levantó la frente.

Soy Juan Fernandez, para quier sin duda.

la trompa de la fama ha sido muda;

pues sepa usted que al redactar mi jefe

(que por Dios que era un grande mequeirefe)

—27— las siguientes palabras: voy d asaltar el muro; en verdad ¡e aseguro, como es usted lacayo de esas cabras, que solo en lance tal sufrió la mecha el pobre Juan Fernandez en la brecha. ¿Y que sacó? esta pierna de rebaja. ¿Y el gefe? nada menos que ¡a faja. Y asi porque esta encina desde hoy no vuelva con su orgullo necio, de tanto pobre arbusto con desprecio, á honrarse con el nombre de heroína, ó voto k Dios le rompo la cabeza, ó me entalla usled esto en su corteza:

Por que nació mas alta, es mas felice; y porque es mas felice, es la heroína. ¡Cuántos héroes habrá como esta encinal Juan Fernandez lo dice.