Florilegio medicinal: breve epítome de las medicinas y cirugía · Capítulo real 8 de 16

CAPITULO X

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 15 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO X.

DEL HERPIS 6 DE LA SARNA.

El herpis 6 la sarna, se divide comunmente en tres especies; la una, se llama herpis miliar, la cual se ocasiona de la cólera preternatural; no muy adusta, con unas vijiguitas semejantes al mijo, 6 millo en latin, de donde se tomo el nombre de miliar.

El otro lierpis, 6 la segunda especie, que se llama sarna simple y se hace de cólera mús adusta que el herpis miliar la cual sarna escoria el cutis j lo desuella.

La tercera especie, se llama lierpis ó sarna corrosiva ó excedente; la cual se ocasiona de lo má3 grueso de la cólera adusta y no solamente corroe el cutis por encima como la sarna simple, pero también lo penetra.

Las señales del herpis miliar son las siguientes: Tiene la circunferencia encendida, tira algo al color citrino, pero no tanto como la sarna simple, por hallarse mezclada del humor flemático; y por la misma razón, ni se siente tanto calor; tiene muchas pústulas menudas al modo del mijo, algo blancas, con gran escozor ó modicacion; y camina por el cutis dejando una parte y reverdeciendo en otra; cuando se exulcera, sale de los granos 6 pústulas, un humor entre delgado, que que ni bien es materia, ni bien es sanies,

148 BÍBLÍ0ÍÍ2ÉÁ MEXÍCAMA

Señales de la sarna simple.— El herpis 6 sarna simple s§ conoce, cuando se enciende el cutis y se pone colorado entre amarillo, y anda por el cutis con más presteza, que las otras especies de las herpis; dejando el lugar que primeramente ocupó casi sano y seco, del cual caen unas escamas como de salvado y pasando en otro lugar reverdecen.

Señales de la sarna corrosiva.— El herpis, 6 sarna corrosiva, ó excedente, tira más al color citrino 6 amarillo, y sale en ella una 6 más pústulas, 6 ulcerillas, que hacen agujeritos y se pone el cutis descolorido, como acardenalado y sienten gran comezón, aunque con poco tumor; suele sanar en medio y come ó gasta al rededor; y otras veces se vuelve á exulcerarlo que parecia sano; y la parte que se halla cerca, yapara exulcerarse, se entumece y endurece antes.

Distingüese el herpis de la erisipela; porque la erisipela viene de repente y exulcerándose, tiene 6 purga mucha materia, y siempre tiene alguna calentura, y sin comezón; pero la sarna, 6 herpis, sobreviene poco á poco y no hay calentura, pero mucha comezón.

Pronostico del herpis.— El herpis no es peligroso, solo cuando pasa á encancerarse; pero dura mucho tiempo; en particular estando destemplado el hígado. El herpis miliar, es más difícil de resolver, qne el corrosivo y más cuando proviene del humor gálico.

Dieta y cura general.— La dieta y guarda de esta enfermedad, es la misma como queda dicho en el capítulo antecedente de la erisipela.

En lo que toca á las sangrías para estas sarnas, 6 herpis no convienen, sino es muy poca cantidad para refrescar, salvo en los muy sanguíneos y robustos; pero conduce evacuar los humores adustos y coléricos, con ayudas, 6 purgas, que miren el humor colérico y el meláncolico, tomadas en suero,' ú otro licor, según se verán en el catálogo de los niedicamen,. tos; y para evacuar este humor con purguitas, no necesita

DE CIEN T0M03

que precedan los jarabes preparativos, porque de suyo es su-^ til; semejantes purguillas suaves importa repetirlas más veces por intérvalos, 6 interponiendo algunos dias intermedio. Y siendo herpis miliar, por tener mezcla del humor pituitoso; fuera de que se mezclarán á las purgas susodichas unos medicamentos que evacúen la pituita, 6 flema; también se jaropearán áatesde la purga, con los jarabes, que miran el humor pituitoso, y meláncolico.

Junto con las evacuaciones, ayudan muy bien las friegas y ligaduras de los muslos y piernas, abajo, en padeciéndolo de medio cuerpo para arriba; y al contrario, padeciéndolo de medio cuerpo abajo, se harán las friegas y ligaduras en los brazos. Mucho importa en esta enfermedad atemperar el hígado, con julepes, y unturas frescas, como queda dicho en su propio capítulo 40. del libro I.

Cura específica cuando empieza el herpis.— Los med;camentos que por de fuera se hacen para el herpis, serán (á los principios, 6 cuano empieza dicho herpis) los que refresquen y sequen; como cuando empieza á cargar, ó fluir, ú ocupar una tal parte, fomentarla luego con el zumo, ó cocimiento de la yerba mora; 6 de las lentejas del agua; ó de las hojas del sauce; 6 de]la flor de la granada; ó]de las hojas de lantén, 6 do la rosa seca, 6 de los capullos de las bellotas. También con dichos zumos, 6 cocimientos se podrá mezclar harina de cebada; ó de las lentejas, ó chochos, y cocerlo junto por poco rato, en forma de un emplasto, y estendido sobre un lienzo aplicarlo después del sussdico fomento.

Después que ya ha fluido el humor; entonces se podrán aplicar los mismos zumos 6 cocimientos susodichos, añadiéndole piedra alumbre quemada, echando como el peso de un tomin de alumbre en un cuartillo del zumo o del ¿o cimiento y del vinagre como dos onzas.

O aplicar el emplasto que se hace de toda la granada majándola toda junta. O tómese lana sucia que se coje entre las

150 BIBLIOTECA MEXICANA

verijas del camero, y quemarla, de la cual en peso de dos tomines y otro tanto de la cascara de pino quemada, mezclarlos con do3 ó tres onzas de manteca de cabra ó con mantequilla y olün, y untar con ello la;sarna 6 herpis. O tómese del sumo de la yerba de la golondrina, desacer en él un poco de azufre bien remolido y untarse. O lavarse con orines de muchacho, mezclados con un puñito de ¿al. O cocer tabaco, y la cáscara interior del saúco, en aceite 6 manteca, y á lo colado por un paño añadirle polvo del incienso 6 copal, y un tantito de cera para untarse.

Habiendo sarna seca (purgado antes el paciente como queda dicho) comer varias mañanas en ayunas unos gajos de naranja agria y madura, los cuales, dos 6 tres horas antes se hallan revuelto en el polvo de azúcar; y juntamente uñarse con esta untura. Tómese trementina lavada, tres onzas, aceite rosado, ó á falta de él manteca de vaca lavada, una onza, y el sumo de dos ó tres naranjas agrias, con tres yemas de huevo, todo bien mezclado é incorporado, este género de cura limpia el mal humor por la orina.

Habiendo herpss ó sarna muy rebelde, que con estos medicamentos benignos no cede, untarán solas las ulcerillas con este ungüento: Tómese albayalde ó en su lugar creta de los mineros bien remolido y cernido, cocerlo en peso de una onza y media, en tres onzas de manteca sobre fuego manzo, siempre meniándolo con una espátula, ó palito, hasta que quiera mudar el color claro, en color algo oscuro, luego se apartará de la lumbre meneándolo hasta enfriarse algo, después se le mezclará en peso de medio ó de un tomín del polvo del solimán muy remolido entre dos piedras; con esta untura se untarán solo las ulcerillas rebeldes, pero al usar de dicha untura, se pondrán al rededor en la parte sana, al modo de defensivo, unos pañitos mojados en agua envinagrada con unos polvos del bolo ó barro colorado mezclado. También ponen sobre semejantes úlceras (en falta del solimán) del polvo de

la cal, antes con muchas aguas lavado, y incorporado con aceite rosado 6 con manteca lavada, en forma de ungüento. Otro ungüento se hallará en el cap. II del libro II.

El herpis miliar no admite medicamentos tan acres como es el solimán; solo es bueno fomentar dicho herpis miliar con agua de la mar 6 con agua salada, en que se hirvió un poco de piedra alambre 6 azufre, ó cuando más del cardenillo un poco. También poáráse hervir dicho alumbre 6 azufre 6 cardenillo, en uno de los zumos ó cocimientos arriba mencionados, como es de yerva mora, etc , Añadiéndole su puñito do sal juntamente. Conduce también al herpis miliar la susodicha untura hecha con el tabaco, asimismo el ungüento referido de la creta, mezclándole en lugar del solimán otro tanto del polvo de Juanes ó del cardenillo.

Contra la crieta que suelen (aunque rara vez) salir en los labios de la boca, las cuales fuera de ser penosas duran mucho; hinchan los labios y los endurecen, y algunos las llaman perrillas.

Fb esta enfermedad se cortan con un cauterio 6 cuchillito encendido, unos como ner?ios, que llaman, frenillos de los labios 6 de aquel labio solamente que padeciere; y se curará otra vez como queda dicho en el cap. 2. de este libro III. Cuando se cauteriza algún tumor, para quitar la escara ó cortecilla del cauterio; aunque en esta cura no se pondrán hilas en forma de mecha; córtase este frenillo, porque con ello se quita la correspondencia del mal humor que acude á los labios; pero conviene antes, y después purgar, y evacuar mas veces el humor melancólico y flemático, como queda dicho en la cura general de este mismo capítulo, del herpis.

Añadirase á este capítulo algo del sarpullido: de las ronchas y las manchas del cutis, como que todas estas ocupan solo cutis. Llaman los árabes a'asef, al sarpuiüdo que son unos granillos que siguen el mucho sudar, y ponen áspero el cutis, con alguna comezón, y unas veces pican como espinas y sue-

152 BIBLIOTECA MEXICANA

len ser frecuentes en tierras calientes y húmedas; no son de riesgo.

Para curar el sarpullido y mitigar la comezón: tómese ungüento rosado 6 manteca lavada en muchas aguas, derran acia el agua, lavarla últimamente con zumo de limón, 6 con vinagre y añadirle algo del polvo de la flor de azufre ó del azufre ordinario, y untar varias veces el lugar del sarpullido con ello. También conduce solo refregar el lugar del sarpullido, con medio limón soasado, hecíiándoie antes encima del limón una poca de sal molida. Preserva del sarpullido, mudando cada día, ó cada dos dias, ropa limpia cuando se sudare mucho.

Las ronchas 6 encontrado?, que los árabes llamau e ere, son una multitud de tumores pequeños blanquiscos, que tiran algo á lo calorado, con alguna dureza y gran comezón; los cuales ocupan de repente el cutis, que parece c@mo azotado de ortigas, ó picado de abejas ó abispas, y no son por sí de riesgo a'guno, pues aun sin medicinas, se suden deshacer sin dejar señal en el cutis; origínase del humor seroso mas ó menos acre, 6 mas 6 menos grueso.

Lo que conviene para la cura de ellas es refrescar el hígado y purgarse con algunas purguillas frescas, según queda dicho en el eap. 40 del libro I. De la destemplanza del hígado; observando así mismo la dieta allí citada. También aprovecha beber por unas mañanas, del suero clarificado de la leche de cabras 6 bañarse en agua tibia dos ó tres clias seguidos.

El fuego silvestre son unos Tumorcillos intercutaneos 6 en solo el cutis con comezón, semejantes á las ampollas, que se levantan en el cutis, cuando algunas gotas de agua hirviendo quema el cutis, por lo cual algunos lo llaman ampollas. Se originan de humor bilioso y de humor salado 6 seroso; y salen comunmente en las piernas de los muchachos, ó de las mujeres á quienes se detiene su regla, revientan con brevedad; y les sale un humor aguoso como amarillo, y durando mas de dos 6 tres dias, después quedan unas ul cerillas las cua- *es no cuidíito algunas Teces, se pasan á herpis.

Su cura al principio es, como queda dicho de la cura de la sarna, usando de los medicamentos específicos, puestos en este capítulo; fomentando las ampollas con aquellos zumos ó cocimientos; y no reventando por sí dichas ampollas, se perforarán oon una abuja, y exprimido bien el humor se aplicará el emplas'.ode dichos zumos mezclados con la harina do cedada 6 lentejas, según se dice en la cura específica del herpis. O poner del ungüento blanco, 6 de la almártaga (según se verá su composición en el catálogo de los medicamentos tendido sobre un lienzo en forma de un parche) encima do las ulcerillas.

Unos barros que suelen salir en el cutis de la cara que son unos tumorcillo3 pequeños, colorados, y duros, y se ocasiona de la sangre gruesa; no tienen peligro, solo se profundan mas juntándoseles el humor melancólico, y algunas veces se supuran y paran en ulcerillas. El modo de curarlos es, untarlos con miel virgen y vinagre fuerte, tomando partes iguales. O tomar polvo muy sutil, de la creta, en peso de tres tomines é incorporarlo en media onza de trementina y un poco de aceite de comer, y untarse con ello. O lavar los barros con vinagre fuerte en el cual se molieron en un almirez, ó im tato uoas almendras amargas 6 unas pepitas de los durasnos; repitiendo el lavarlos» cada noche antes de dormir, sin secarse con el paño, y por la mañana, lavar otra vez la cara con la leche de vaca 6 de cabra. O tómese de la lana sucia, y quemarla en un tiesto 6 tepalcate y hacer de su polvo, como una tinta algo espesa, con el cocimiento de las hojas del sauce, ó de la flor de la granada, y untar los barros antes dedomir con esta tinta; y sirve esta tinta muy bien, cuando juntamente hubiere ulcerillas.

Para los lunares 6 manchas de la cara, se muele en peso do medio tomin de la alumbre cruda, y en la clara de un huevo batida se revuelve mucho tiempo, sobre plomo, 6 sobre un plato de peltre, hasta tanto que se vaya espesando algo; y con ello se untan las manchas, 6 lunares por algunos dias seguid dos por la mañana y á la noche,

Í 54 BIBLIOTECA MEXICANA

CAPITULO XI.

DE LOS EMPEINES.

Los empeines 6 herpis volátil, en iatin; impétigo, llegan á endurecer, secar y hacer áspero el cutis, con mucha comezón y prurito; se originan de humores mixtos; como cerosos, acres y delgados, unos hay benignos y otros fieros.

Señales del benigno. — El benigno se conoce, cuando el cutis en la cara, ú otras partes se exaspera, con unas pústulas, pequeñas 6 granitos, que algo se colorean y levemente corroen, pero más en los lados, que en medio de dicho empeine, y que lentamente camina en fiigura redonda.

Del fiero. — Él fiero, que en tierra dentro llaman caballuno, tiene las mismas señales, pero exaspera mucho más el cutis, y suele pelarse el lugar, en donde se exulcera; este tal puede pasar á lepra.

Cura general.— La dieta ha de guardarse en esta enfermedad, que humedesca, como queda dicho en la destemplanza del hígado en el cap. 40. del libro I. Evacuar el humor colérico y melancólico, con ayudas y purgas, señaladas para dichos humores en el catálogo de los medicamentos. Y hallándose el paciente muy sanguíneo, robusto, en buena y florida edad, también se podrá sangrar en poca cantidad.

Cura específica de los benignos.— Como en todos los medicamentos se ha de observar la robustez, delicadeza, 6 dureza

del paciente, así mismo en esta enfermedad se atiende, si son chiquillos, ó muy delicados, en estos tales, es bueno solo refregarles los empeines con la saliva humana en ayunas, ó aplicarles aquel residuo, que queda del panal de la miel, cuando se le ha sacado la cera y la miel. O refregar, ó estrujar, unas cochinillas de la humedad sobre los empeines

Más eficaz es: el zumo de la parietaria, que algunos llaman el pepinillo; 6 el zumo de la col, ó de la verdolaga, que con vinagre mezclado y añadido un polvo del incienso, se untarán los empeines con ello. O con el acite de las yemas de los huevos, como se dice el el catálogo de los medica ai entos. También untándolos con'sola la miel cocida, aprovecha. O mezclar á la miel, un poco de la harina de habas y un tantito de vinagre, y aplicarlo.

Más fuerte es: untar los empeines, con solo el zumo de la cidra, 6 de la lima agria; 6 deshacer en vinagre 6 en los dichos zumos, un poco del estiércol de la liebre 6 de la zorra, y untartarse con ello. O untarse con la leche, ó zumo de la yerba golondrina; 6 con la leche de la higuera. O muélase una onza de la semilla de la mostaza, echarla por una noche en infusión de vino de uvas, con el cual vino colado, se laven los empeines cada veinticuatro horas, des veces.

Aceite de la piedra del vino.— Hácese un aceite muy provechoso para los empeines, de la piedra del vino, que otros llaman raspadura del vino; la cual piedra ó raspadura del vino, se quema en un crisol, ú olla, hasta que se ponga bien blanca y luego puesta en una taleguita larga en forma de un embudo, abajo angosta ó puntiaguda y colgada en un lugar bien húmedo, como sótano sobre una vasija vidriada ó vidrio de boca ancha, se recibirá el licor ó aceite que de la humedad derretida la piedra quemada, del suyo cayere 6 goteare. Con este aceite se untarán varias veces los dichos empeines; y es de observar, que no destilará, en lugar no húmedo.

Cura específica de los empeines fieros.— Pero estando los

empeines rebeldes ó de los fieros, que algunos llaman caballunos 6 de mucho tiempo, entonces son menester medicamentos, que más sequen y limpien; como» raparlos hasta lo vivo y echarles pólvora molida. O hacer tal untura: Tómese creta bien remolida y cernida, media onza; de la alcaparrosa y cardenillo, de cada uno, lo qus pesa medio tomia; de la raíz elleboro (que en la Taraumára llaman cebadilla de la Sierra) y del azufre, de cada uno, en peso de un tomin; moler cada cosa por sí y con aceite rosado 6 con aceite común, se amasarán dichos ingredientes 6 polvos, cuanto necesitaren para formar de todo un ungüento, para untar varias veces con ello los empeines fieros y rebeldes.

O usar del ungüento, que se puso para los empeines gálicos, en el cap. 17. del libro II. J También es muy eficaz untar tale3 empeines fieros, con la orina de muger mezclada con la"misma regla, que á pocas veces suele sanar los empeines rebeldes.

DÉ CIES TOMOS 157

CAPITULO XII.

DE LA EDEMA,

Definición y sus señales,— La edema 6 tumor pituitoso; es un tumor 6 apostema blando y frió sin calor y casi sin dolor; de color blanquisco, algo amarilleando y apretándole los dedos, no sienten dolor y dejan dichos dedos que aprietan, unes hoyitos, los cuales lentamente vuelven á llenar; tampoco no se percibe pulsación en las edemas.

Pronostico.— Hallándose la edema 6 tumor pituitoso blando, es entonces benigno y sin peligro; pero siendo duro y con dolor, es peligroso.

Cura general.— En cuanto la dieta y guarda y lo mismo en cuanto el evacuar el humor pituitoso, se observará en esta enfermedad, como se dice del uno y del otro, en el cap. I. del libro I, que trata del dolor de la cabeza, originado de la pituita.

Las sangrías no convienen en esta enfermedad, lo que más importa es: observar si dicha edema se ha originado de otra enfermedad antecedente, para acudir á curar aquella, según su propio capítulo; por cuanto quedando la causa en su ser, no se podrá quitar la edema, como efecto suyo, que depende de ella; también conduce mucho, tener cuidado de confortar al estómago.

Cura específlca.^Para curar por meglios exteriores la ede"

158 BIBLIOTECA MEXICANA

ma y para deponer la causa adjunta, se usará de los medicamentos repercusivos y astringentes, al tiempo que empieza, 6 en el principio del tumor suaves, y en el aumento fuertes; en el estad© del tumor cuando ya no creciere más, se curará con solos medicamentos resolventes, como por más extenso se verán los dichos medicamentos en el cap. 3 de este libio del fiemo ú. Y para más facilidad se pondrán aqui algunas fórmulas, como hallándose el tumor en los principios 6 cuando empieza. Tómese tanto de agua, cuanto de vinagre y (en cuerpos más duros) una parte de agua y dos partes de vinagre y fomentar con ello todo el tumor de la edema y al rededor de ella. O aplicar una esponja, ó unos pañitos mojados en dicho licor entibiado y luego amarrar dichos pañitos, con una venda proporcionalmente ancha y larga, según el sitio del tumor lo necesitare, empezando de la parte inferior y acabar en la superior; apretando algo más la venda, desde aba'o y^aflojándola más para arriba; y este modo de amarrar, importa mucho que se observe, en todas las renovaciones, de estos fomentos ó curas.

También á esta agua envinagrada, ee podrá, para más eficacia, añadir un poco de alumbre ó de sal molida, lo cual servirá también para la erisipela edematosa. O en lugar de la agua envinagrada (estando aun en los principios el tumor de la edema) hacer un cocimiento de manzanilla, rosa seca, ajenjos, arraigan, de los que de estos hubiere, como tres puños y añadirles flor de granada ó de nueces de ciprés ó capullos de bellotas, de lo que de estos se hallare, como cuatro onzas; de alumbre y sal de cada uno una onza; tedos esto3 ingredientes, unos molidos y otros martajados, se cocerán suavemente en cuatro cuartillas de lejía fuerte, añadiéndole al fin de cocer, medio cuartillo de vinagre; después que sa coció hasta consumirse la mitad del humor; colarlo por un paño y aplicar esponja ó paños mojados en diciiO cocimiento, al modo como arriba queda referido

DE CIEN TOMOS 159

No bastando esto, tómese el agua en que se apagó la cal viva, dicha agua se ha de colar por un paño tupido de lana, añadiéndole después un poco de cocimiento de arraigan ó de garbanzos, fomentando tibio cofi ello al tumor de la edema, al modo susodicho.

En el aumento ó cuando ya está creciendo y hinchándose el tumor de la edema; entonces se fomentará coñ t\ cocimiento de arraigan ó de garbanzos, añadiendo á dicho cocimiento un poco del polvo de azufre, amarrando los pañitos mojados en este cocimiento de la misma manera arriba mencionada.

Más fuerte se hará tomando lejía fuerte, hecha de las cenizas de higuera, de sarmientos, de roble ó encino ó de la col de china; y á esta lejía se añadirá un poeo de aceite, otro poco de vinagre y tantito de sal y de alumbre. O cocer en dicha lejía, hojas de col y majadas aplicarlas en forma de emplasto.

Llegando el tumor ó edema al estado que se conoce: cuando va á más en su crecimiento; entonces tómese azufre y harina de habas, de cada uno una onza; estiércol de las palomas ©nza y media y de miel virgen ó de melado una ó dos onzas, añadiéndole tanto de cocimiento de orégano, de manzanilla 6 de yerba buena, cuanto faltare para reducir los dichos polvos á punto de un emplasto blando, el cual se aplicará después de haber lavado 6 fomentado dicha parte con la susodicha lejía.

O tómese azufre y sal, y habiendo mirra también; de cada cosa partes iguales, molerlos muy sutil é incorporarlos con infundía ó con aceite añejo dos tantos como fueren dichos polvos; y al fin se le añadirá un poco de vinagre, con todo lo cual [mezclado muy bien] se untará toda la circunferencia del tumor tibio, una 6 dos veces cada dia. Cuando la edema quisiera supurar, que raro sucede, usar de los medicamentos madurativos, como se pone en el cap. 3a de este libro III. Cuando se endureciere sin querer resolverse ni madurarse entonces se usarán los medicamentos que se pondrán en el capítulo 14 de este libro III. Peí escirro.

160 BIBLIOTECA MÉXtCAHA

CAPITULO XIII.

DE LAS ESTRUMAS 6 LAMPARONES,

Las estrumas, lamparoííes 6 escrófulas, son unos tumores en donde las partes glandulosas se endurecen y de ordinario se ofrecen en el cuello. Y por cuanto se originan de humor pituitoso ó melancólico, el cual por. estar encerrado en una membrana ó telilla, son difíciles para resolución. De estos hay unos benignos, que se hallan sin dolor, sin inflamación y de mediana dureza, que forman el tumor igualmente redondo; tales se originan de pituita y melancolía natural. Otros hay malignos, que más se inclinan á lo de cangro; porque se le junta la fiera atrabile, que ocasiona inflamaciones y dolores pulsantes con tumor ó tumores desiguales, que con cualquiera cura se exasperan.

Pronósticos.—Los lamparones ó estrumas que son blandas, tratables y recientes, son más fáciles de resolverse, pero los que son duros y envejecidos, son muy difíciles de resolver; y mucho más los malignos que están llenos de venas, arterias y nervios, los cuales por el mucho riesgo que hay en su cura no conviene tocar, porque pasan comunmente en fístulas 6 en úlceras cangrosas. También hay unos lamparones con dolor, calor y algún rubor, y son fáciles de curar, porque muchas veces 0 se maduran 0 se, resuelven; y así mismo se curan

más ácilniente en muchachos que ya mocetonos y más din eil en ya viejos. Y se observa que tales tumores crecen y menguan, al paso que crece y mengua la luna.

La dieta, y lo que toca las evacuaciones, así por vómito?, purgas ó ayudas, son las mismas como queda dicho, en el cap. I. del libro I. Del dolor de la cabeza, originado de la pituita á donde me remito; solo se advierte, que dichas purguillas y ayudas se han de repetir muchas veces, por diferentes tiempos, por la abundancia y rebeldía del humor de estos tumores; en particular conduce tomar en peso d© un tomin, algo más, 6 menos (según la robustez del paciente) del polvo de la raíz de matlalistle 6 del zacualticpán, con media onza del zumo de la raíz de lirios atemperado con almíbar ó melado También son buenas las purgas, que juntamente llevan del agárico. El tiempo mas apropósito para tomar las purgas en este accidente, es, hallándose la luna en menguante. Las sangrías, no convienen en esta enfermedad, no habiendo otro accidente diferente que las necesitare; y solo en personas juntamente muy sanguíneas.

Cura específica.— Después de haber tomado varias purgas, ayudas 6 vomitorios; aplicar por de fuera sobre todo el tumor una lámina de plomo delgada y abujereada. O aplicar un emplasto hecho de la harina 6 polvo de los chochos 6 de las habas, amasado con bastante ojimiel; á falta del ojimiel, tómese miel virgen con tantito vinagre. O tómese una cantidad de estiércol de las cabras, coeido en vinagre; añadiéndole un poco de la infundía del marrano ó de vaca; y aplicarlo en forma de emplasto. O tómese jabón, sino, raspado sutilmente media onza de sal de la mar eu peso, de un tomin, vinagre fuerte y zumo del rábano, cuanto basta para humedecer el jabón con, la sal, reduciéndolo en forma ó punto de emplasto, y aplicarlo. O tómese alholvas molidas, ó en su falta de las raíces de las malbas bien martajadas, cuatro onzas; y del salitre y de cal viva de cada uno una onza; todo juDto bien molido se amasará con bastante miel en forma de un emplasto, y se aplicará

TOMO XVL— II

sobre el tumor; y paramas eficacia sé podrá añadir á e-te emplasto, na inri tito del estiércol de paloma, 6 de higoá -cura ios y martajados,.? últimamente un poco de manteca 6 aceite.

Muy exprimentada es la cura siguiente, después de bien evacuada la pituita con las arriba mencionadas evacuaciones de purgas ó vomitorios; usar de la untura, y de la mistura si* guienteque se compone de esta manera: cojer buena cantidad de las lagartijas; hervir, ó freirías en aceite de comer según la cantidad de las lagartijas que algo sobresalga enaceite en una vacija de cobre, ú ©Hita bien tapada á fuego manso hasta que se ponga el acite de color algo oscuro, como negro; después esprimir dicho aceite por un paño y ponerlo al sol para que se asienten las heces; y con este tal aceite, untar todos los dias los lamparones.

En intermeiio de estas unturas se tomará de la mistura gí guiente: por cuarenta ó mas dias dando de ella por las mañanas eu ayunas; para muchachos, en. peso de un tomin; y á los grandes desde dos, hasta cuatro tomines en peso.

La mistura se compone de esta manera: tómese cincuenta 6 ciento 6 mas de las lagartijas, cortarles las cabezas, las colas los deditos, y sacarles todas las^entrafias y tirarlas, solo los cuerpecitos se echan en vinagra fuerte por dos 6 tres dias, después se sacan y se secan al aire 6 al sol, y secas una vez, volverlas á echar en infusión en otro vinagre nuevo por otros dos 6 tres dias, y volverlas á^secar como antes; las cuales bien secas se muelen en polvo; del cual á proporción de una onza se mezclará con cuatro onzas de miel virgen, antes por sí bien espumada; y de esto se irá haciendo provisión para cuarenta 6 mas dias.

El aceite susodicho de las lagartijas, se hará de mas eficacia añadiendo á una onza de aceite, de alumbre crudo molido, en peso de dos tomines, y en peso de un tomin de sal de la mar también remolida, y embeber con este aceito un liencesito del tm*&9 del tumor y aplicarlo^ continuándolo muchos dias.

Dl¡ OTES i'OMOS

También conduce mucho, para los lamparones, comer la carne de las vívoras 0 culebras, quitados los intestinos, cualro dedos de la parte de la cabeza y otros cuatro de la cola; se guisan muy blandas como se suelen guisar las anguillas; y procurar que sean dichas vívoras ó culebras recien cojidas en territorios húmedos, que es mas seguro que el de las lagartijas

Madurándose los lamparones, se abrirán y se curarán como queda dicho en el cap. 2 del libro III. Hablando de otros tumores que supuran con los digestivos y cncarnativos hasta cicatrizarse. Cuando no bastaren los medicamentos, entonces solamente sirven los cáusticos 6 la obra manual; pero como esta necesita de mano experimentada, solo se podrá remediar recurriendo á un cirujano exprimeníado.

164 BIBLIOTECA MEXICANA

CAPITULO XIV.

DEL ESCIRRO.

Definición.— El escirro, es un tumor duro sin dolor y sin sentido ó con muy poco, y se origina del humor melancólico ó de la misma melaucolia.

Escirro exquisito— El escirro que se forma de sola la me* lan eolia, sin mezcla de otro humor, este tal tumor no tiene sentido ninguno; ni tampoco tiene otra cura, que la obra manual del cirujano y se llama escirro exquisito.

Escirro no exquisito.— El escirro no exquisito es: y se llama aquel, que tiene algún sentido ó dolor y justamente mezcla de humores viciosos, como de pituita ú otros.

Como se distingue el escirro up exquisito de otro3 tumores.—Distingüese el escirro no exquisito, del exquisito, porque no tiene el color fusco, como de plomo, según tiene el escirro exquisito. Del flemón se distinque; porque hay dolor cuando es flemón y el escirro no tiene dolor. Del edema se distingue: porque el tumor de ella es blando al tacto y el del escirro, es duro al tacto. De la estruraa se diferencia y de otros semejantes tumores; porque estos son movibles, y el escirro no se mueve. Distingüese del cáncer; porque el escirro, no tiene venas levantadas, como el cáncer.

pura general.— La cura general así la dieta y guarda, co

rúo también los medicamentos, que evaqueu el humor vicioso, es la misma como queda dicho en el cap. 47. del libro í. Déla melancolía hipocondriaca; jaropeándose antes de las ; purgas, para preparar el humor melancólico. Y cuando ¡se i conociere, que hay mezcla de humor pituitoso, como en el esI cirre no exquisito, se usarán mezclados unos medicamentos : que purguen la pituita, como se verán en el catálogo de loa medicamentos.

Las sangría* no tienen lugar en esta enfermedad; solo habiendo detención de la sangre de espaldas, de antes acostumbrada, se aplicarán unas sanguijuelas á dichas Venas 6 se sangrará del tobillo ó de la vena saphena, la cual se halla en el empeine del pié, como se dirá en el cap. 54. de este libro. Y lo mismo se hará padeciendo la muger detención de su regla.

Cura específica.— A cualquiera dureza, de cualquiera causa, que originare convienen cosas emolientes, que ablanden y

\ que la materia contenida según su cualidad, preparen para deshacerla. Y como no es fácil conocer la cualidad de los humores, y de la mezcla ó variedad de ellos, en el escirro no exquisito, se pondrán solamente unos medicamentos, como generales para aplicar sobre dichos tumores de los escirros no

; exquisitos y algo recientes.

Tómese malvas cocidas en poca agua y martajadas, se volverán á. cocer en una porción de manteca de cerdo, á falta de

| ella, en manteca de vaca y aplicarlas algo caliente, sobre el tu-

| mor duro; después de un rato, se quitará esto y se pondrá tal emplasto. Tómese des puños del estiércol de las pa'omas y un puño de la harina de trigo, añadiéndole tanto de vinagre, lo que bastare para reducirlo á punto ó en forma de un emplasto, que juntos y mezclados, den un hervorcillo sobre fuego manso délo cual estendido sobre un lienzo doblado del tamaño del tumor, se aplicará en lugar del primer emplasto emoliente de las malvas; y así se irán mudando alternativa-

166 BIBLIOTECA MEXICAA

mente estos emplastos ya del uno ya del otro, por muchos dias, siempre tibio.

O en lugar de éste segundo emplasto, recibir el vapor del vinagre que para éste ñn se calienta en una vasija; y por un embudo 6 por un calabacito (formado al modo de un embudo,) >e fomente el lugar del escirro.

También en lugar de éste vapor, se podrán calentar bien, utios pedazos de la piedra de amolar, las cuales así calieates, | se rocían con vinagre y con ellos aún calientitos, se refriega benignamente el lugar del escirro; después volver a poner el I dicho emplasto emoliente délas malvas, alternativamente.

En el intermedio repetir las purguillas dichas en la cura general, mientras se aplican est ,s medicamentos. Conducen también los medicamentos que por de fuera se aplican para los lamparoues, del capítulo antecedente. Solo se advierte, quo cuando el escirro se inclinare para supurarse, no se usen medicinas muy calientes, ú otras muy fuertes que lo irriten porque no se encancere.

DÉ CIEN TOMOS 167

ra. aü l Ad tC A J_. i. OU d JXl

CAPITULO XV.

DEL CANGRO 6 SAttTAN.

Definición.-— El cangro 6 cáncer quélós árabes llaman sarfem es un tumor redondo, duro, desigual, de color lívido ó fusco, como cárdenn; el cual tiene en su circunferencia al rededor venas Hinchadas, f de aquí para allí levantadas, como unos pies de caagrejo, ios cuales algunas veces no aparecen, por estar hondos; arde y duele mucho y es al tacto renitente, y siente el paciente que se afirma tal tumor para dentro, á la parte en donde existe, como si estuviera con unos clavos afianzado. .

Especies y variedad del cangro.— El cangro unas veces es exulcerado y otras no; el no exulcerado, unas veces está de fuera patente que se llama: tumor 6 apostema cangreso; otras veces está en las partes interiores del cuerpo, escondido como en las fauces, narizes, útero, y semejantes; á estos tales llaman cáncer oculto; y algunos llaman también cáncer oculto al que no es exulcerado.

Causa.— Origínase del humor melancólico adusto 6 del humor colérico, que por la adustioa se pasa & atrabilis, y este de atrabilis comunmente se exulcera.

Señales del cangro que empieza. — El cangro'qus no es originado de algún escirxo,sino cuando por sí empieza; hay al principio señales muy oscuras, porque, empiezan del la maño

de un garbanzo; y esto unas veces sin dolor y otras con dolor y calor, como si se clavara una punta de abuja caliente, después va creciendo con bastante brevedad al tamaño de una nuez ó huevo ó más grande; lo que mas bien ayuda para conocer al cangro en sus principios; por cuanto [entonces no se sienten dolores grandes es: observar la complexión del paciente, si es melancólico 6 si padece de atrabilis.

Estando ya crecido el cangro, se conoce ya patentemente por las señales dichas arriba en su definición.

Las señales del cangro exulcerado son horribles, porque tienen sus labios duros, gruesos, hinchados, roidos é inversos ó vueltos y muy dolorosos; de color fusco, como entre negro y colorado, la materia ó sanies que purga es mucha, delgada, denegrida y hedionda, con fiebre lenta; del vapor que sale se halla el corazón, la boca y el cerebro muy molestado, con inquietudes y desmayos; en particular cuando ocupa los pechos. También no acabando luego con el paciente, se extiende y consume por todos lados.

En esta enfermedad hay malos pronósticos; pues todos log cangros son apostemas gravísimas y peligrosas y es más acertado no ponerse en cura, que curarse; porque los tales enfermos no curados, viven más largo tiempo; y aunque por obra manual del cirujano bien experto, en una parte se ha curado corre riesgo de ocupar otra parte del cuerpo de la misma manera; solo al principio, antes de confirmarse puede ser curado.

Cura general.— En cuanto la dieta y otras evacuaciones de las purgas, ayudas, y I03 demás confortativos; se observa lo mismo, que queda dicho en el cap. 47 del libro I de la melancolía hipocondriaca, y como comunmente abunda en esta enfermedad el humor melancólico, es menester reiterar y repetir mas veces purguitas suaves, allí citadas.

y habiendo supresión de la sangre acostumbrada, como la

Í)K CIEN TOMOS

de las espaldas ó menstruos en ¡as mujeres, se aliviarán con las sanguijuelas ó con la sangre de los pies déla vena sapena ó del tobillo, como se dice más el ro en el cap. 54 de este libro III del modo de sangrar. Mucho les conduce á estos enfermos la cura del acero preparado y mencionado en el susodicho cap. 47 del libro I.

Cura específica.— Después de bien evacuado el humor meancólico^se aplicarán en los cangros quet empiezan (pues los ya grandes y aumentados no se han de curar, sino paliativamente (como mas abajo se pondrán) se aplicarán unos medicamentos, que medianamente repelen el humor y conforteá la parte á que no reciba tan fácilmente el humor, que acude como es: el zumo ó cocimiento de lantea ó dé la yerba mora 6 de la siempreviva 6 del culantro verde ó de las verdolagas ó lechugas ó poleo; en uno de estos zumos ó cocimientos se mezclará polvo sutil molido y cernido de la greta, la cual greta antes de mezclarla se humedecerá tres 6 cuatro veces con la leche de mujer, y se secará otras tantas veces en el aire; 6 (habiendo) mezclaile de la tutia preparada 6 del plomo quemado y lavado, como se verá su modo de quemar en el catálogo de los medicamentos. Una porción de estos polvos y dej zumo ó cocimiento susodicho, cuanto bssta para el punto de un ungüentito blando, se mezclará y se traerá á una mano en un almirez de plomo 6 en un plato de peltre mucho tiempo al sol, hasta que adquiera diferente color, mas oscuro de lo que antes tenia y con ello untar el lugar, en donde empieza el cangro, esta unturilla sirve también para repeler.

Ungüento de ranas.— O tómese ranas verdes de buenas aguas en bastante numero, llenarles bien la boca con mantequilla fresca y lavada; echarlas así en una olla vidriada, y en el fondo ahujerada con unos ahujeritos pequeños, la cual olla con dichas ranas, se tapa muy bien con barro; otra olla vidriada se enüerra en la tierra hasta la boca, la cual boca ha de ser

tan ancha que quepan toios los ahujeritos de la otra olla dicha; la cual se acomoda encima y se embarra bien ajustadamente la boca de la olla de abajo, con el fondo ahujerado de la olla de arriba; estando ya seco lo embarrado, se le echan brazas lentamente al rededor para que se asen las dichas ranas y destilará abajo en la olla enterrada, un aceite ó licor, el cual se guardará para hacer de él unturas; para curar así al cangro;

que empiesa como para mantener paliativamente el cáncer ya crecido.

Para resolver y mitigar el dolor, y que no pi se adelante el tumor; tómese de este dicho licor 6 aceite de las ranas, una onza; añadirle del polvo que se hace, moliendo las mismas ranas asadas; 6 en su lugar del polvo de la greta 6 del plomo quemado y lavado, como se verá en el catálogo; ó de la tutia preparada de cualquiera de estos polvos, se encorporará á una onza del dicho aceite, en peso deun tomin; y menearlo ó traerlo á una mano, mucho tiempo en un almirez de plomo ó en un plato de peJtre; y con ello untar cada dia una ó dos veces el lugar del cangro, y amarrar en^inaa unss hilas 6 pañito de lino. Así mismo á los principios de el cangro, es eficaz aplicado el excremento humano algo quemado y bien molido.

También es bueno aplicar del polvo de los cangrejos de los rios, secados bien en el horno; el cual polvo, se mezclará y se unirá con una poca de miel algo caliente.. El mejor modo de preparar los cangrejos de rio es: tostarlos vivos en olla 6 caso de cobre, estando el sol en el signo de león, en la canícaila que es desde 23 de Julio, hasta 23 de Agosto; pero se hade advertir que se han de contar 1S dias de luna, y en el dia décimo octavo de la luna, se han de preparar y luego se muelen. De esta í'ueíte preparados y tomada una concharada cada dia, ros'ada con agua común, ninguno muere de rabia de cuantos muerden 103 animales rabiosos y si ya á días que mordió el animal ílarle por mañana una cucharada al enfermo, y otra por tarde

y una cantidad de dichos polvos con ungüento iáis bien infurtido en vinagre fuerte, es grande emplasto para la mordedura de animal rabioso.

Cura paliati va.—Cuando ya estuviere el cangro en el aumento 6 que ya estuviere llagado, es mas seguro curarlo (cornoarriba queda dicho) paliativamente, que es mantenerse con suavisar los accidentes y con mitigar los dolores; como es: untarse con el licor ó aceite de las susodichas ranas; por sí solo 6 también mezclado con I03 polvos de la untura arriba mencionada. No habiendo íbr,nia de poder desalar dicho aceite de ranas suplirá (aunque no tan eficazmente) el freir dichas ranas verdes en mantequilla fresca y colado por un paño, se pondrá al sol para que asienten las heces, y asi sirva en lugar del licor destilado; y antes de usar de este licor por sí 6 mezclado con los referidos polvos, siempre conviene el que antes se niené ó traiga á una mano sobre plomo, como queda dicho hasta que se ponga ó mude de color en mas oscuro. Con ello , se untará por la mañana y á la noche, lavando [antes de untar] la llaga con el cocimiento del cardo santo verdadero ó con el cocimiento de lantén, y un poco de alumbre quemado mezclado 6 sin la piedra alumbre; cnando hubiere mucho dolor; 6 con el cocimiento de la yerba golondrina.

O untarse con el aceite d^ la3 yemas de los hueves; según se dice en el cap. 54 del libro I de las almorranas llagadas. O tomar del zumo ó del cocimiento de las h jas del tabaco, meneado ó traído mucho tiempo en una vaeija de plomo 6 peltre añadiéndole un poco del aceite rosado 6 de la mantequilla fresca y lavada; y fomentar con ello el cáncer. Y habiendo mucho dolor en la parte del cáncer, se usará en lugar del tabaco, el zumo 6 cocimiento de la yerba mora ó chichiquelite.

Para mitigar ios grandes dolores, se podrá añadir á los zumos 6 cocimientos referidos al principio de esta cura especí-

fica, la semilla ó las adormideras niartajadas; ó fomentar el lugar dolorido con defensivos 6 pañitos humedecidos con la leche de mujer recien sacada, pero no se ha de continuar con l i leche, porque se ensucia la llaga, estando llagado el cáncer* También aprovecha á las úlceras cangrosas lo de la grulla, según se verá en el cap. 35 de este libro III.

Hay otra especie de cangro que llaman cangro lobo, por hambriento, porque corroye y gasta mucha carne. En tal enfermedad se aplica inmediatamente carne de gallina ó de carnero ó de vaca; y sobre todo se le amarra un paño de escarlata y de esta manera no corroye la carne vecina del cuerpo y se mitiga y se ataja ia corrosión. También mitiga esta corrosión el polvo del eneldo 6 del excremento humado quemado y espolvoreado en dicha úlcera. O amasados dichos polvos con el zumo 6 cocimiento de la yerba mora, meneados y traídos mucho tiempo en vacija de plomo 6 peltre, y aplicados tibiecito. Para toda suerte de cáncer, es muy seguro el aceito de las jojovas que vienen de Sonora,

DE CIEN TOMOS 173

CAPITULO XVI.

DE LA LEPRA.

Definición.— I^alepra 6 elephantiasis es un cafccro de todo el cuerpo 6 de cualquiera parte del cuerpo; de manera que hasta los mismos huesos se inficionan, por el suco impuro de que se mantienen.

Causa.— La causa antecedente de ella es la sangre, con el humor melancólico y la causa adjunta, es laatrabilisóla sangre melancólica y sobre asada. ,

En cuanto las señales por ser la lepra una enfermedad horrible, tiene muchas y varias señales, que por no alargar mucho este capítulo, solo se pondrán las señales de su principio, para poderse preservar; y de su aumento por si se pudiere curar; las señales cuando está ya confirmada la lepra, como que ya entónces no tiene cura, se omitirán.

Señales de la lepra que enipiesa.— Estando la persona tocada de la lepra ó cuando ya empiesa,hay de las señales siguientes; aunque no todas juntas en una misma persona como: perg diéndose lo florido del color vivo del cuerpo, y que adquiere el cutis en unos, un color denegrido, en otros como amarillo, y en otros blanquisco y como apagado; y á estos se Ies hace el tal cutis inSs grueso y áspero, por llenarse de mucho humor y en particular en la cara, manos y piés; haciéndose el sentido

en estas mismas partes más torpe, con un frió continuo en ellos, en particular de los pies, pero todavía con entero movimiento; también en este tiempo salen varias verrugas en las manos, cara y en lo demás del cuerpo, en particular en la raya de la lengua; tienen alguna dificultad en la respiración, estitiquez continua del vientre y eructación frecuente, con el anhélito ó hálito hediondo, que hasta á los mismos enferme s molesta. Y habiendo estas 6 unas de laa señales, convendrá con todo el cuidado usar de'fos medicamentos preservativos á, que no vaya á más, pues tienen aun esperanza de sanar.

Cuando ya ha crecido esta enfermedad; entonces fuera de las dichas señales, hay las que se siguen: se les hinchan los pies, manos y cara, con varias apostemillas 6 tumorcillos que sobresalen de color lívido 6 cárdeno, en particular en los carrillos 6 megillas; los labios se ponen vueltos; las narices se hacen romas y las aletas de las narices por engrosarse se obstruyen y tapan, rajándose en rimas, las cuales ocupan unas costras negras y sangrientas; estornudan mucho; y amarilla lo blanco de sus ojos; se les caen los pelos de los párpados y de la barba, por su envenenada cualidad, que en estas partes se embebe: y én su lugár crecen otros que salen muy chiquitos que solamente en el sol se ven: y arrancándoles unos cabellos queda en ellos como un pédacito de carne; finalmente se ponen muy disformes. El cutis en unas partes del cuerpo engruesa, en oí ras se adelgaza; en unas endurece, en otras se ablanda más; y como con unas escamas, se exaspera en algunos; también seles enflaquece el cuerpo, en particular las pantorrillas; el cutis de la frente se les estira tanto, que resplandece como la uña de los dedos, y miran fijando los ojos; las orejas se redondean, consumiéndose las carnes de ellas.

Cuando la lepra ya está confirmada, hay otras más graves señales, y mayores accidentes, y por no ser curable entonces se escusa el ponerlas.

Xa lepra, cuantos más graves accidentes tuviere por tanto

BIS CÍÜN, TOMOS

su cura canias difícil, y ocupando las partes interiores, como intestinos ó huesos, no es remediable; la cura no se podrá te- ■ner antes que salgan úlceras ó tumoreülos en el cutis, y antes que se desfigure la cara mucho, Como es, cuando la. cara sola!* mente estuviera de uú rubor, como lívido ó descolorido á modo de cárdeno.

Esta enfermedad como queda dicho, más bien se cura preservando, y así, luego que se observare unas ú otras señales, de las que se apuntaron, cuando La persona so!o está tocada de este mal; se pondrá todo cuidado en preservarse de un mal tan horrible; observando la dieta y guarda, y conviene repetir los medicamentos purgativos, al año dos, tres 6 más veces en particular en tiempo de la primavera ó en el otoño, como también conviene tener á la mano otras medicinas, como pildoras ó purguillas allí mismo citadas; para evacuar lentamente dicho humor, cada mes 6 cada semana.

Las sangrías en los robustos y llenos de sangre, [la cual comunmente es adusta] también conducen una ú otra vez al año de la vena común 6 todo el cuerpo, én la cantidad proporcionada'á las fuerzas del paciente; y por mejor, habiendo supresión ó suspensión de alguna acostumbrada evacuación de la sangre de las espaldas, aplicar allí unas sanguijuelas, y si fuere la detención de la regla, se sangrarán de los tobillos ó de la vena sapenafen el empeine de los piés.

Fuera de las evacuaciones dichas conducen unos sueros de la leche de cabra, clarificados y tomados por algunos dia?, infundiendo en ellos una noche antes, para cada vez del elleboro negro [que llaman en la taraumara raíz, 6 la cebadilla de la sierra] en pe£0 de medio tomin; lo cual por la mañana en ayunas se beberá colado, con un terroncito de azúcar suavisado, y si pudiera haber dicho suero de la leche de burras, será mucho mejor.

Xambieo conducen de cuando en cuando ventosas sajadas

176 BIBLIOTECA MEXlCi NA

en las espaldas 6 en las asentaderas, 6 en las pantorrillas. Así mismo aprovecha sacar el humor, con usar polvos por las narices; y otras veces con sudorcillos, ocasionados de algún ejercicio, como es: caminar 6 trabajar; y después de haber sudado limpiar el sudor y untar todo el cuerpo con la injundia del oro 6 de la zorra, á falta de estos, con la manteca del toro 6 de la cabra.

Conduce también después de las evacuaciones generales, bañarse en el agua de la mar 6 en ojos de agua de azufre, 6 de piedra alumbre; untándose después del baño (para mitigar la acrimonia del humor) el cuerpo, con mantequilla fresca, lavada antes con varias aguas, y al último lavar la dicha mantequilla con un poco de vino y vinagre mezclado.

Los medicamentos que por su propiedad resisten á este mal horrible, es uno de ellos la teriaca r§mana, 6 de Toledo. También conduce el comer la carne de las vívoras ó culebras guisadas, y asimismo aprovecha el usar de l?s lagartijas 6 de la mixtura, para los lamparones, citada; por lo que varios sanaron con ella.

Para la aspereza del cutis, es bueno que estando en el baño (arriba mencionado], que se refriegue el cutis suavemente con azufre, ó con piedra pomes 6 con el hueso de la jibia; que usan los plateros para formas.

Para los tumorcillos que salen en la cara, estando encendidos 6 inflamados; untarles el zumo de lantén ó de verdolagas en el cual se haya desecho un poco de azibar; pero no habiendo en ellos inflamación alguna, se podrán usar los medicamentos que por fuera se apliquen eñ los empeines.

Para las uñas leprosas, aplicarles cera y pez, partes iguales y juntamente derretidas y mezcladas.

En la lepra ya confirmada, la cual no tiene cura, se usará de la cura paliativa, con caldos de sustancia, y también aprovecha algo el uso de la leche. De la hética; en particular cuando el paciente se hallare con difícil respiración, 6 con la voz ronca, Y usar de los confortativos de] eora7on y délas pítimas.

PE CIEN TOMOS 177

DE LAS APOSTEMAS 0 TUMORES PARTICULARES-

CAPITULO XVIT.

DE LA PAROTICA.

Definición.— La parótica, es un tumor 'preternatural, el cual se pone en las glándulas que se hallan cerca de las orejas. Hay unas paróticas, que salen en pgrsonas que no lian tenido ni tienen enfermedad á paite y esas tales no son difíciles de curar; otras hay que salen en tiempo de una enfermedad y de estas unas son críticas, otras sintomáticas, otras de varios humores, unas con dolor y otras sin él.

Cuales parótica" crítica y cual es parórica sintomática, se verá más claró en el cap. 11. deJ libro TI. Pe las calenturas pestilenciales, en donde se hallará juntamente la cura de las parót icas pestilenciales, originadas de cualquiera enfermedad maligna, como de tabardillo 6 de la peste; por lo cual, habiendo parótica estando con calenturas continuas y malignas, se observará la cura de ella según el capítulo mencionado.

Señales cuando predomina la sangre.— Mucho ayuda para la cura de las paróticaSí saber Cllai hunro* ^óiDiaa en ella

TOMO XvI P' 12

y asi primeramente se ha de atender la complexión del enfermo y siendo la sangre que predomina y el paciente es sanguíneo, estará el tumor de la parótica colorado, con dolor, tensión y pulsación; tabien se siente un poco peso en ella, con calentura y con otras señales que se ponen del flemón en el cap. 3. de este libro.

Cuando predomina la cólera, entonces será el tumor del color, como entre amarillo con mucha calor y el dolor es como mordicante y pungente; siéntese en él muy poco peso, pero con calentura, aguda, 6 fuerte; sed y amargo en la boca con otras señales que se pusieron en la erisipela.

Siendo de mucha flema dicho tumor, entonces t'ra su color del tumor á blancura y algo á lo colorado; tiene poco 6 ningún dolor, el cual solo es gravativo como que le oprime un peso; con semejantes paróticas no sejialla calentura, sino cuando se supura 6 madura.

Cuando se origina del humor melancólico se halla el tumor duro, escirroso de color oscuro, ó líyido y con poco ó ningún dolor.

Pronósticos.— Las paróticas, que salen al ñn de alguna enfermedad con mucho alivio de los accidentes que ántes se han padecido, denotan ser críticas y fáciles de curar y libran al enfermo del peligro aero: al contrario, cuando salen las paróticas y juntamente prosiguen los accidentes de la enfermedad ó cuando se aumentan; entónces peligra la vida, en particular siendo el tumor de coló* negro ó lívido» También es mala señal cuando las p-aróticas salen á los principios ó en el aumento de la enfermedad; porque denotan mucho aparato del mal humor y en tal caso no son críticas, sino síntoma* ticas.

También son peligrosas cuando crecen de golpe muy grandes y en poco tiempo; porque con facilidad sofocan al paciente oprimiendo las fauces» Malaa son también, lap grandes^

DÉ CüEN I0M03

cuando resisten en supurar ó en madurarse, porque no tienen otra terminación buena; solo algunas veces sucede en las críticas, que sin madurarse sobreviniendo evacuación de cursillos, bien terminan.

Las peores son, las que retroceden para el cerebro, y las que pasan en gangrena ó las que estuvieren muy hondas.

Cura general.— En la cura de la parótica se ha de observar primeramente, si es crítica ó sintomática; cuando fuere crítica y creciendo espontáneamente el tumor con alivio del enfermo, no necesita de purgas ni de sangrías, ni de otros medicamentos que la irriten, sino solo untarla con injundia de la gallina, ó con aceite de almendras dulces, ó con mantequilla fresca lavada. O tomar dos puños de la harina de cebada; un puñito de la manzanilla molida y cocerlo junto con bastante agua y un poco de aceite 6 de la mantequilla; para que quede en punto de un emplasto 6 cataplasma, añadiéndole al fin una yema de huevo; este emplasto no solamente mitiga el dolor, pero también ayuda suavemente á madurar.

Y en ningún caso se usarán medicamentos repercusivos ó que repelen en cualquier género de paróticas; porque no retroceda el humor á las partes interiores.

Llegando á madurar la parótica, lo cual se conocerá por las señales puestas en el cap. 2 de este libro» Entonces se abrirá el tumor y se curará con los digestivos y lo demás hasta cica'rizarse, como queda dicho ya.

Las paróticas que fueren sintomáticas, según arriba queda referido en los pronósticos á estas e3 menester socorrer con mediciuas, observando cual de los humores predomina, atendiendo para conocerlo ¡\s,s señales susodichas, para elegir la cura y sus medicamentos propios.

En la parótica que predominare la sangre, se curará, como 39 cura un flemón en el cap, 3 de este Ubre, coa solo los ma* duratlras,

180 BIBLIOTECA MEXICANA

Siendo la cólera que predominare, se curará como la erisipela, en el cap. 9 de este libro. Cuando fuere de flema, se curará, ^comó queda dicho de la edema. Predominando el humor melancólico, se usarán los medicamentos puestos para el escirro.

En ningún género de parótica, se han de usar medicamentos repercusivos.— Y así cada cual parótica se curará según su cualidad y humor que en ella predominare; solo que no se apliquen medicamentos repercusivos, como queda anotado, Y en habiendo mezcla de varios humores, se observará lo dicho de las especies mixtas que suele haber en la erisipela es* puria, citada en el capítulo 9 de e3te libro.

Paróticas grandes y duras. -Cuando las paróticas se endurecieren, usar de los emplastos madurativos y emolientes de más eficacia, según la cualidad del humor lo indicare; y siendo muy grande la parótica, no se espera su total supuración,1 hasta -que por sí se madure, por el riesgo de ahogar antes al enfermo, sino se abre; como queda dicho su modo en el cap. 2 de este libro. En los casos cuando se abre el apostema ó tumor antes de acabar de madurarse.

t>E cienJtomos 18Í

CAPÍTULO XVI II.

DEL PÓLIPO.

Definición.— El pólipo es un tumor preternatural en laü narices que nace dentro, y comunmente tiene raíces á la par* ta alta, pegadas á las ternillas ó á los huesos y cuelga abajo; tiene el nombre pólipo, porque es semejante al pescado que se llama pulpo en latín pólipo. Nace de humores gruesos y viscosos del cerebro que bajan á las narices; algunas veces se mezcla con alguna sangre ó con humor melancólico.

Señales. —Sus señales son patentes y ocupa ya una ya las dos ventanas de las narices con dificultad de respirar, por el estorbo que hay. Cuando el tumor ó carnosidad estuviere blanca, nace de flema; y mezclándosele^alguna porcion[de sangre, estará colorado y al tacto blando como esponjoso con algunas venitas; pero estando dicho tumor de color oscuro, fusco ó lívido como cárdeno y al tacto duro; entonces se origina de humor melancólico y en tal caso llena mucho las narices con hedor y no cuelga tan abajo, como siendo originado de pituita; los tales tumores duros, soñ cangrosos y no conviene tentar á curarlos, sino paliativamente con medicinas muy suaves, solo por mitigar los accidentes.

Pronóstico.— El pólipo blanco blando y sin dolor admito más bien la cura; pero los colorados fuscos ú oscuros y que tienen mucho dolor, son difíciles de curar.

182 BIBLIOTECA MEXICANA

Cura general.— La dieta y cura general délas evacuaciones por purgas y ayudas (siendo de flema su origen) será como queda dicho,|en el libro I. cap. 1. Del dolor de la cabeza originado de la pituita. Y siendo originado del humor melancólico, se observará Ja dieta y las evacuaciones generales, como se dice en el cap. 47. del libro I. de la melancolía. Cuando el pólipo se originare de flema, con mezcla de sangre, se usarán unas sangrías de los brazos, según las fuerzas y según lo sanguíneo que se hallare el paciente.

Cura específica.— Por de fuera se aplicarán unos defensivos con pañitos mojados en el zumo de la yerba mora ó de lapa* lomina. O untar dentó y fuera con aceite de almendras dulces ó con mantequilla fresca. O mezclar con una onza de la mantequilla fresca, media onza de agua rosada ú ordinaria y la clara y yema de un huevo todo junto bien batido, para aplicar 6 untar con ello por dentro y fuera. Y estos son medicamentos suaves, para cuando el tumor tuviere mezcla de humores.

Siendo blanco y blando el tumor originado solo de pituita uiltar lodos los dias al tumor con aceite de comer algo calien; te y ponerles mechas ó hilas mojadas, en el zumo de granadas agridulces; la cual granada para dicho uso se maja toda, con cascara y todo y se exprime recio su jugo 6 zumo, el cual se pone á hervir sobre fuego manzo á que algo se espese; renovando la cura muchas veces.

La cura más pronta de estos pólipos de la pituita es el cortar y sacarlos con instrumentos propios, pero por la falta que hay en tierra dentro, así de estos dit hos instrumentos como de cirujanos experimentados; se pondrán aquí unos medicamentos cáusticos, para ir poco á poco consumiendo dicha carnosidad. Uno de estos es el polvo de la alcaparrosa bien resacado al sol. El otro es el arsénico blanco, de esta manera preparado. El dicho arsénico sutilmente remolido, se remoja con aguardiente bien fuerte, y se seca á ¡a sombra, así seco se

vuelve á humedecer con nuevo aguardiente y secarlo otra vez y de esta inauera se repetirá por cuatro ó cinco veces.

De uno de estos polvos [para usar de ellos] se mezclará con otro tanto de miel virgen y con tal mixtura, se untará la carne crecida del pólipo, aplicando defensivos á la circunferencia por de fuera, con agua envinagrada, en la cual se haya deshecho algo del bolo arménico o del bolo común 6 del barro fino y colorado, para que no se inflame 6 encienda la parte vecina al rededor,

Siendo el pólipo cangroso usar de la cura paliativa al mis" mo tenor; como queda dicho en el cap, 15 de este libro III de la cura paliativa del cangro,