Florilegio medicinal: breve epítome de las medicinas y cirugía · Capítulo real 9 de 16

CAPITULO XIX

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO XIX.

♦ DE LA RANULA EN LA LENGUA.

Definición.— Xa ránula es un tumor algo duro que nace de bajo de la lengua en la parte del frenillo, que impide los movimientos de la lengua. Origínase de una humedad vizcosa y pituitosa, que baja de la cabeza consumiéndose lo sútil de este humor, y algunas veces se le mezcla un humor melancólico.

Fronóstieo.— Siendo nueva la ránula es fácil de curar pero la antigua y de humor adusto so!o con la obra manual de cirujano se cura; y siendo de color oscuro tal ránula, como denegrida; mejor es no tocarla, porque no se encancere.

Cura específica para los chiquillos. — La ránula en los chiquillos [como es tierna y nueva] suele bastar para consumir la dicha ránula, solo refregándola con sal de la mar y polvo del orégano ó del poleo ó del polvo de la cüscara de granada mezclando partes iguales tanto de sal como de uno de estos polvos dichos.

Para mayorcitos.— En los mayorcitos se podrá añadir á la sal molida del polvo de ajengrible 6 de la raíz de liiios 6 del pelitre 6 de la almásiga; de cualquiera de estos polvos que hubiere, se añadirá tanto de sal como de los polvos. En la bo' t ica se halla un salarmoniaco ó entre los plateros, que es bien

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eficaz y obra con seguridad anzolando a este salarmoniaco eii peso de un toinin, de los otros susodichos polvos en peso de seis ó siete tomines, refregando con ello varias veces la ránula. También esos polvos dichos, se suelen amasar con miel, en forma de unturilla con la cual se unta varias veces la ránula.

P¿ra los mayores. — Más fuerte para los mayores son los medicamentos siguientes: tómese alumbre quemado del cardenillo, del salarmoniaco de cada cosa en peso de medio tomin, y del polvo de la raíz de lirios en peso de un tomin y inedio, todo esto bien molido y mezclado, se espolvoreará con un algodón [hecho como»pin:el] sobre la ránula; y se tendrá cuidado que mientras tuviere en iaboca,el favor del medicamento no se ha de tragar la saliva.

Lo mismo se puede hacer con el polvo de la alcaparrosa quemada y mezclada con otro tanto del polvo de la raíz de lirios ó de la almásiga; no tragando por entonces, saliva.

En cuanto la obra manual me remito á un cirujano úá otra persona ejercitada en esto, ^olo se advierte que curándose la dicha ránula en personas algo crecidas entonces conviene que precedan algunas evacuaciones como purgas 6 ayudas para evacuar la pituita; como se verá entre los medicamentos del catálogo; y en los muy sanguíneos se hará unaú otra sangría y al cortar la ránala atender muy bien el que no se cuele la sangre dentro para el estómago.

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CAPITULO XX.

DEL INCORDIO 6 BUBO.

£1 incordio ó bubo, es un tumor 6 inflamación de las partes glandulosas, en particular las ingles. Hay diferentes especies délos incordios, aunque todos se hallan en las ingles, unos son críticos, otros sintomáticos; ya gálicos, ya pestilenciales; solo esta3 dos últimas eepeeies son contagiosas, no las primeras; lo cual se advierte, para que se escusen de usar 6 juntar su ropa con la de los enfevmos contagiosos.

Unos incordios hay que se originan de un golpe 6 herida recibida en los piésó piernas, porque de esto suele sobrevenir un tumor en las ingles que comunmente llaman secas. Otros provienen de la redundaucia 6 de la mala cualidad de los humores contenidos en el cuerpo, como humor gálico ó pest ilencial.

El incordio sintomático, originado de otra enfermedad antecedente, cuyos ac identes todos quedan en su fuerza, se conoce por el tumor en las ingles, con rubor, calor y d* lor, tensión, y renitencia al tacto y algunas veces con pulsación y calentura epímera.

Las señales del incordio crítico, son las mismas susodichas pero con notable al. vio de los demás accidentes de la enfermedad antecedente.

El incordio gálico, tiene las mismas señales dichas del incordio sintomático, pero lleva su origen de la vida v it rea; el cual suele estar acompañado con purgación 6 gonoirea ú otras úlceras gálicas con dolores de los miembros que afijen

mas de noche que de día, con otras señales piopias del humor gálico.

Las señales propias del incordio pestilencial, fuera délas dichas del incordio sintomático, son los tiempos de la epidc° mia pestilencia], con otros accidentes de la peste.

Pronósticos. — Los incordios críticos y sintomáticos, no son tan difíciles de curar como los gálicos; pero los pesíiienciales son tan peligrosos que raros [siendo de color negro] sobrevienen el cuarto dia.

En la cura general del incordio, así crítico como cuando se origina de redundancia de humores 6 hay sospecha de tener origen de humor gálico, se ha de observar que en estas ocasiones no convienen medicamento-* repercusivos á que repelen, como queda- dicho en el cap. 1 del iibro III. Si no, solo se aplicarán tales medicamentos que mitiguen el dolor y que ayuden á la naturaleza para expeler como ahora se dirá.

Primeramente guardar con mucho cuidado la dieta, según la enfermedad ó el humor que hubiere ocasionado á tal incordio mirando su propio capítulo según su origen.

Sangrías y purgas no convienen en este caso, sino muy rara vez, porque no se impida el movimiento de la naturaleza que lo expele de dentro para fuera; solo cuando estuviere extringido el vientre se echarán ayudas emolientes ó unas calillas para tener régimen ordinario.

Cura específica..— Luego que empieza á conocerle, el que apunta el tumor ó incordio en las ingles; fomentar 6 untar la región dol tumor con aceite rosado ó con aceite lavado en muchas aguas, 6 infundía caliente repetidas veces, con lo cual se mitigará el dolor que suele haber. O usar del aceite en que se haya frito la flor de la manzanilla 6 del eneldo. Al hacer el emplasto tómese harina de cebada y de las semillas de las alolvas, de la linaza [si de elhs hubiere], ó á falta de ellas tómese de las raíces, ó de las semillas de las malvas; á esto junto, como tres onzas bien remolido todo, añadhhs un puñito de la manzanilla ó del eneldo también hecho polvo antes y cotí dos onzr¡s de la infundía de gallina ó de la mantequilla

fresca, 6 mantecado vaca, juntáudose al fia dos yemas'de huevo; se incorporará todo muy bien en forma de emplasto bochándole tanto cocimiento de malbas, cuanto bastare para que se reduzca á punto de un emplasto, del cual tendido sobre un lienzo doblado, se aplicará tibio varias veces renovándolo.

Cuando se observare que el tumor torda en salir, por la debilidad de la naturaleza; lo cual se infiere cuando han quedado accidentes penosos de la enfermedad pasada, aunque algo se haya minorado; entonces conviene ayudar á la naturaleza y suplirlo que le falta atrayendo para fuera con aplkar al rededor del tumor, ventosas secas ó sajadas; ó aplicar allí mismo unas sanguijuelas ó un emplasto de diachilon con goma, ó en su falta, tómese de la resina del pino, 6 javon negro; ó pouer levadura del pan con injundia añeja de marrano de león ó de oso.

Atraída la materia; procurar á que cuanto antes se supure con loi madurativos, como queda dicho en el cap. 2 dé este libro III. En donde juntamente se verá el modo, cuando y cómo se abren se curan y cicatrizan.

Después de supurada y evacuada la materia del tumor, entonces conviene muy bien tomar una ú otra purga propia del humor que predominare; ó sangrarse según las fuerzas ó plenitud de sangre que tuviere el paciente, y estas serán de las venas del tobillo para prepararse de la recaída.

Otros tumores como el incordio, suelen salir en los sobacos de los hombros; con las susodichas señales del incordio sintomático; los cuales se curarán con el mismo tenor que los incr>rdiqs de las ir gles.

Alguna aunque rara vez se ofrece un tumor en los sobacos de los hombros de materia fria, con o de pituita, ú otro* humores filos, al modo de las estruraas ó lamparones; y el tumor se cura como queda dicho en el cap. 13 de este libro. De la cura de las estrumas ó lamparones.

Para las secas 6 tumorcillos,.que se suelen ofrecer tras de ios oídos, es bueno aplicar ortigas frescas y bien martajadas.

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CAPITULO XXI.

DEL TUMOR Ó SALIDA DEL OMBLIGO.

Sálese el ombligo á los ni ¡los y algunas veee3 á los grandecitos, por los muchos gritos 6 por mucho llorar; ó algún golpe 6 caula; y unas veces se hincha de aire y otras de agua.

El tumor está patente, el cual aunque se aprieta no se (disminuye ni crece, ni se esconde, [con lo cual se distingue de la quebradura del ombligo; como más abajo se verá], y poniendo cerca dicho tumor una candela en la sala oscura, se verá el tumor trasparente.

Pronósticos. — En los chiquillos y al principio, es fácil su cura, pero inflamándose 6 envejeciéndose, habiendo juntamente otras enfermedades, no deja de tener peligro.

La dieta y guarda, conviene lo mismo, como queda dicho en el cap. 21 de este libro. Del edem, y cuando fuere criatura que aun mame; la guardará la persona que le dé de mamar.

Cura específica. — Por fuera se aplican á dicho tumor chochos amargos ó altramuces quemados;la uña 6 el casco de burro, limitado y molido, y siempre se aplica algo caliente. Se pone encima del tumor lentejas cocidas y martajadas ó se toma alucema molida con trementina y un tantitode la injunP-dia de gallina ó de mantequilla, se forma un emplasto, para

plicarlo algo caliente. O tómese polvo del incienso y de la

cascara de la granada ó de las agallas del cipréz ó del encino y amasarlo con bastante clara de huevo batida; en esa mixtu» ra se remojarán unas hilas y se amarrarán sobre el ombligo»

También es buena la injundia del ozo 6 del tejón y de la miel partes iguales, y añadirle unos polvos de la sueldaconsuelda y un poco del vino de uvas; con esto bien espeso se untará el lugar del ombligo. Y esto mismo sirve también para la quebradura del ombligo, la cual se distingue de ios otros tumores del ombligo, porque sale y vuelve á entrar; pero siendo quebradura el tal humor del ombligo, conviene [antes que se ponga este medicamento] el haber entrado dicho tumor, fajándose encima muy bien y escusarse de cualquier particular movimiento,

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CAPITULO XXII.

DE LA HERNIA HUMOR A L,""0 DE LA INFLAMACION DE LAS PARTES GENITALES,

Cura general.— Habiendo inflamación en los compnfioneF* en el escroto 6 en el cafion ds la ría, se observará la dieta, las sangrías, ayudas 6 calillas, como queda dicho en el cap. 3 de este libro III. Solo las purgas en esta enfermedad se lian de excusar ó han de ser muy suaves por no llamar ó irritar mas el humor que caiga con mas fuerza sobre la parte flaca; pero los vomitorios medianos serán mas provechosos si otra enfermedad del pecho ó del pulmón no lo impidiere, porque revelen mas bien el humor.

Cura específica. /—Al principio del tumor 6 inflamación ¿ cuando empieza á inflamarse, aplicar luego un defensivo ccn unos pañitos mojados en agua envinagrada; 6 el zumo 6 cocí* niient® de lantén, 6 de la yerba mora, 6 de beleño, mezcla* dos con clara de huevo bien batida, y suelen bastar tales de* fensivos á que cese la inflamación, repitiéndolos y renován» dolos antes que del todo se sequen»

Pero aumentándose la inflamación y el dolor, aplicar tal emplasto: Tómese harina de habas, y de la cebada 6 de "arrozl de cada una dos onzas; de malva y rosa un pufio; de manzanilla ó culantro verde si hubiere 6 del estáñate, medio puño todo bien martajado 6 molido, mezelarlo con dos 6 tres on« zas de tuétano de vaca ó de la injundia de gallina; y del aza* fran molido en peso de medio tomín jhaaer de todo un cuerpo

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con el cocimiento de la manzanilla 6 de las malvas, cuanto basta para reducir la masa á punto 6 forma de un emplasto» el cual se aplicará templado y no caliente.

O tómese lantén y culantro fresco si lo pudiere haber fres_ co, 6 si no tómelo seco, (pero en tal caso, se cocerá antes en tan poca agua solo, que no se queme) y martajarlo muy bien» añadiéndole un poco; de la mantequilla fresca ó injundia de marrano, y aplicarlo tibio ca forma de emplastito sobre la inflamación.

En los muy crecidos "dolores se aplicará sobre la inflamación, migajou de pan en leche remojado, y añadirle una ó dos yemas de huevo y unas hebras de azafrán molido. O habiendo manzanas, asarlas debajo del rescoldo, y después con leche cuanto basta cocidas, aplicar de ellas en forma de emplasto blando y tibio,

Defensivos.— -Mientras se aplican dichos emplastos sobre la parte inflamada, se podrán poner unos defensivos en la prrte sana al rededor de la parte inflamada, "corad sobre el em" peine ó ingles; hechos dichos defensivos de clara de huevo batida y mezclada con zumo ó cocimiento de la yerba mora ó del lantén, añadiéndole unas gotas del vinagre, renovando los pañitos ántes que totalmente se sequen.

También conducen ea esta enfermedad las bebidas y unturas frescas puestas en el cap. 4 del libro I. De la destemplanza del hígado, y por no dañar á la sucesión, sejha de evi tar el que madure ó supure la inflamación.

Habiendo tumor de humor frió en esta parte que llaman hernia de humores frios con poco ó ningún dolor, aplicar algo caliente semejante emplasto: Tómese dos puños de harina ó del polvo de habas, y iin puño de comino ó manzanilla bien molido, coa unas pasas sin los huesesitos, y nna onza de aceite^ ásu falta, de manteca de yaca, en aue se hayi fritóla flor de manzanilla ó azucenas,

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CAPITULO XXIII.

DE LA HERNIA AGUOSA 6 VENTOSA.

La hernia aguosa es un tumor del escroto 6 en los compañeros, el cual se va haciendo poco á poco llenándose de agua por padecer el hígado destemplanza fría.

Conócese la hernia aguosa que no tiene el dolpr ni muda el color natural y puesta una candelilla en aposento oscuro, tras del tumor se hochará de ver, lo diapano y transparente de la agua contenida; fuera de estos al tacto se conoce una inun* dación como cuando supura una apostema,

Pero siendo de viento tal tumor será más transparente y la parte mas ligera, que con el agua y así el tumor del agua como del viento, securaconunos mismos medicamentos como se sigue.

Cura general.— La dieta y cura de estos tumores 6 hernias de agua 6 de viento, en general es la misma que se pene en el cap. 12 de este libro III del edema, solo que no se han de usar purgas fuertes sino ligeras y repetidas, y no habiendo dificultad en trasbocar, conducen muy bien unos vomitorios benignos, las sangrías no convienen para curar esta ensermedad.

Cura específica.»— Por do fuera se ponen medicamentos reolutivos y digerentes eoino: semiila de cominos, manzanilla, orégano poleo, ruda, salvia, baya del laurel, mostaza, rosa; haTOMO XVI.— P, 1$

cer polvo de estos ingredientes ó de los que de ellos se hallaren, como cuatro onzas; y del aceite ó manteca de vaca dos onz&;ycon vino de uvas cuanto basta para reducir estos pol es en for-r¡a de emplasto y para que r-o se deshagan taií fácilmente dichos polvos, se derruirá en dicho aceita ó manteca, una porción de cera.

O tomar unos cuantos de los susodichos medicamentos resolutivos cortando ó martajándolos median ame ti te y cocerlos coa bastaste agua, hasta consumirse la tercera parte del agua; después de colado mojar unos psñitos en dicho cocimiento y fomentar con ellos el tumor algo caliente, cuanto buenamente pudiere sufrirlo el enfermo y entibiándose Jos d chos paños volver á poner otros calientes. Después de haber fomentado el tumor cinco ó s&is veces se podrá aplicar el susodicho emplasto; pues conduce mucho antes que se aplique cualquier género de emplasto, haber fomentado el tumor con dicho cocimiento.

Tvmbien es bueno el í st'ércol del buey ó de las palomas una libra; con una onza del comino y unas bayas del laurel (si hubiere) 6 en su lugar manzanilla 6 salvado un poco, todo lo cual mart ijado 6 molido, se incorporá con bastante lejía ordinaria, hasta reducirlo á punto de un emplasto algo blando; y tendido sobre lienzo api cario bien caliente, det pues de haber fomentado el tumor con dicho cocimiento. O formar un emplasto de solo el polvo de azufre y miel virgen mezclado entre sí y aplicarlo calientito.

Como se saca el agua por incisión. — Caando la hernia aguosa no cediere con dichos medicamentos se liega á abrir ta* tumor con un canuto de acero, que remara en una punta a^u da y cerca de la punta tiene dicho canuto un agujerito por donde sia sacarlo sale el agua contenida del tumor; en falta de este instrumento se usa d^ la lanceta y es menestt r atender que no se corte 6 pique ni nervio ni vena, mucho menos el testículo? porque corriera riesgo de corromperse, Pespues

de la incisión del anchor como de uña sangría, la cual ha de ser eu el lugar más bajo para que salga toda el agua y cerca de una línea que hay en medio del escroto pero no en la misma línea; y salida el agua (siendo po-a^le una vez: pero siendo mas cantidad se dejará salir en dos ó tres pausas para r¡o debilitar al enfermo) se lava la herida con agua salada y luego se le pone una catap'asma 6 emplasto del polvo de rosa ó de arraigan ó de bolo con clara de huevo batida, cuanto basta para el punto de un emplasto blando, añadiéndole un poco del aceite rosado 6 aceite común lavado en varias aguas. Limpiada bien la heiida, se le pone para cicatrizar un emplastito de diapalma ú otro sánalo todo, que llaman; pues fácilmente se cierra.

Advertenciz. — Etta incisión solo se ejecuta en la hernia aguosa la cual es un tumor particular; y de ninguna manera conviene cuando se llena dicha parte de agua, en la enfermedad de la hidropesía. Tampoco admite esta cura manual de la incisión, 3a hernia de viento; bien que la hernia de viento admite la misma cura de los medicamentos, puestos para ia cura de la hernia agucsa.

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