Florilegio medicinal: breve epítome de las medicinas y cirugía · Capítulo real 5 de 16

CAPITULO XV

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CAPITULO XV.

VE LAS CALENTURAS CUOTIDIANAS INTEBHITÉÑTES.

Llámanse cuotidianos unos fríos y calenturas; porque dan 6 vuelven iodos los dia.s á un mismo tenor, así en cuanto al tiempo como en la fuerza ó duración igual un día como el clro; y con esta igualdad se distinguen de las tercianas dobles, las cuales también repiten tocios ios dia?, pero corresponden [según el tiempo ó según la fuerza 6 duraciou de las calenturas] unas á las otras cada tercer dia. • Causa.— Los fríos y calenturas cuotidianas se originan de Ja pituita que se corrompe en la primera región, y es más 6 inenos rebelda según la cualidad de la pituita viciosa. Estas calenturas, en cuanto su paroxismo y accesión, duran comunmente doce horas, aunque lo deja de quedar como alguna reliquia de ellas por algunas horas más 6 monos, y suele suceder que alcanza una calentura á la otra. Se ha observado que semejantes calenturas abrevian, cuando con algunas evacuaciones espontáneas, se ayuda la misma naturaleza.

Señales de la cualidad de la pituita viciosa.— Para saber distinguir la cualidad de la pituita viciosa, se atenderá cuando el enfermo estuviere extraordinariamente sediento, padece de la pituita salada; y estando extraordinariamente hrm-

bi lento, padece de la pituita agria; estando más ele lo ordinario soñoliento, padece de la pituita dulce; cuando la pituita está insípida, se halla e¡ enfermo con desgana para comer.

Cura general. — La cura de las calenturas cuotidianas, es casi la misma corno queda dicho, en el capítulo antecedente de las calenturas tercianas, solo que las purgas 6 vomitorios se dirijan algo más, para evacuar la pituita y así se escogerán las purgas, que están puestas en los capítulos de 2 a obstrucción del hígado y del bazo como es: el cap. 42 y el cap. 45 del libro I.

Cura específica.— Aunque con poca diferencia también aprovechan 'os medicamentos espec fleo?, puestos en el capítulo antecedente, así los que se to:nan por la boca; como los queso aplican por de fuera; sin embargo más propios para fríos y calenturas cuotidianas, después de haberse jaropeado y purgado, son los siguientes: como cocer en cuartillo y medio de agua, tres puñitos de manzanilla y dos puñitos de estáñate ó berbena que es mejor hasta que se consuma casi la mitad; después de colado se le añadirá una onza de azúcar y beberlo por la mañana en ayunas 6 dos 6 tres horas antes, que entre Ja calentura; en los que estaban acostumbrados beber^vino, se podrá hacer el dicho cocimiento, con un cuartillo de agua y un pozílio de Tino.

No habiendo en el enfermo notable destemplanza del hígado; conducen para estos frios y calenturas también losjarab s déla zarza 6 del guayacan; cuya composición se verá en el cap* 17 de este libro II del morbo gá'ico.