Florilegio medicinal: breve epítome de las medicinas y cirugía · Capítulo real 6 de 16
CAPITULO XVI ,
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 14 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO XVI,
DE T.AS CALENTURAS CUARTANAS INTERMITENTE?.
Los frios y calenturas que llaman cuartanas intermitentes, repiten sus accesiones al cuarto dia, teniendo dos dias intermedios libres; la3 cuales se originan del humor melancólico, que se corrompe en la primera región.
Señales cuando entran ios frios y calenturas.— Sus accesiones empiesan con bostezar 6 con estirarse, con una pesadez de todo el cuerpo; luego sigue el frió y de allí á un rato entra el horror, con quebranta huesos, que llaman de.-pues poco á poco se enciende en calenturas. La onna al principio blanca, como aguada, después más colorada y gruesa.
Estas señales se observan benignas, cuando dichas calenturas se originan de humor melancólico natural y en tal caso ge llama; cuartana legítima.
El otro humor melancólico, que es la cólera ó Míe adusta, la cual ocasiona la cuartana espuria, que también tiene las susodichas señales, pero con más fuerza y comunmente procede la cuartana espuria, de las calenturas tercianas 0 cuotidianas 0 Cambie u de las calenturas continuas, cuando estas se mudan en cuartanas.
Pronóstico, — Cuando la calentura cuartana simple, pasa á hacerse calentura continua, Gdmu'ñmeBtees muy peligrosa- y
también la cuartana espuria, es más peligrosa que la legítima, pero comunmente dura la legítima más largo tiempo que la espuria; porque la espuria se origina de liumor más delgado y ténue y la otra de humor más grueso.
DI«ta y guarda.— En la di; ta de las cuartanas, se ha de excusar todo exceso en la comida, en particular en el beber agua, la cual será de la cebada cocida y acerada, ó de canela, ó de aníz, 6 de taray, 6 también de la zarza y alguna vez, uu poco de vino aguado. El diado la calentura, se ha de disponer el tiempo de comer, que sea cinco 6 seis horas antes de la accesión de las calenturas, que no se coma, hasta quitarse, ó minorarse bien la calentura. Las viandas, han de ser de fácil digestión, como: pollos, borceguí tos terneritos, 6 borrajas; también es buena la sais,1, de peregil, 6 de la mostaza; de las especia?, es buena la canela y azafrán. Excusar la carne de ceido y de la vaca grande y de la carne muy salada y de las cosas muy agrias y también de las legumbres, excepto los garbanzos. Los navos aprueban mucho* autores y los dan para tomarlos por medicamento, con tal que el agua primera que dieron un solo hervor se derrame; y ton nueva agua bien cocidos, á cuyo caldo de dichos navos, se añade un tantito de azúcar y mantequilla de vaca, para comerlos de esta manera en el tiempo de la mesa. Ei sueño conduce, excepto, cuando quiere dar la calentura. El ejercicio aprovecha los ¿las libres. Y cada cuando se hallare, fuera de lo ordinario astringido el cuerpo, usar as ayudas, 6 de calillas.
Cura general.— La cura de la cuartana legítima por originarse de la melancolía natural, que es humor frió, seco, grueso y terrestre, permite usar cosas algo cabientes, que juntamente humedecen y adelgazan.
/idver encía en la cuartana espuria.— La cura de la cuartana espuria, por ser^ originada de cólera adusta y de humor más delgado, aunque los mismo? medicamentos sirven para
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su cura, como para la legítima, se observa eñ ia espuria, que conviene añadir en esta, algunos médicamente s dichos de la Atrabile y cólera adusta, en al cap. 47. del libro I. De la melancolía hipocondriaca, como son las yerbas de la chicoria, endivia, doradilla, culantrillo del pozo, del sosocoycl, 6 de las azederas, 6 de las manzonas camuesas, de est s unas, ü otras que se hallaren, se podrán añadir á las medicinas, que ! aquí se pondrán pora la cura de la cuartana legítima.
Purgas, y cuando se han de dar. — Las purgas para las cuar_ tanas legítimas, son las que se ponen en el cata! go de loe medicamentos para evacuar el humor melancólico, como allí mismo se hallarán los jarabes preparativos para dicho humor, y sus ayuda?; pero en cuanto el tiempo, cuando se han de dar las purgas, se verá lo que queda dicho en la cura de la terciana cap. 14. Y fuera de aquestas purgas, es buena la siguiente: tómese del polvo de la hojasen en peso de dos, ó tres tomines algo más ó menos, seg un la robustez del paciente en una taza del cocimiento del estáñate; y repetir esta cantidad cada semana, ó cada mes una vez. O tómese media onza del polvo de hojasea y de la canela, lo que pesa medio tomín y otro medio tomín de ajengible y del azafrán como diez hebras, del azúcar como media onza, todo hecho polvo y cernido, se revuelve muy bien, y se reparte en tres cantidades iguales. Y de estas se tomará una cantidad de una vez, en una tazita de vino aguado, poco antes que empiece á dar el frío, y repetirlo en tres ocasiones; siempre antes del tiempo que quiera dar el frió; en tres semanas diferentes, cuando estuviere algo débil .el paciente.
Ayuda.-— re cuando en cuando hará mucho fruto usar de semejante ayuda. Cecimiento de malvas, salvado, alhovas, linaza, cebada y muy poca manzanilla con una poca de miel, aceite de comer ó manteca en poca cantidad y pulpa de cañafísíula una onza. En falta de estes ingredientes, usar de Jas
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ayudas para evacuar el humor melancólico, según se verá eu el catálogo de los medicamentos.
Sangría*. —En los robustos y juntamente algo con las Tenas hinchadas ó llenas, te podrá sangrar la sálvatela de la mano izquierda, entre el dedo pequeño y del anillo, como se dice eu el cap. 51 del libro I. Y esta sangría se hace bien el mismo día de la llena de la luna ó en luna menguante, cinco 6 seis horas antes de la accesión ó calentura.
El paciente que en otro tiempo hubiere tenido sangre de espaldas y no fluyeren en este tiempo de las calenturas, se podrán aplicar á dicha parte unas sanguijuelas 6 provocar dicha sangre con otros medios, que se ponen en el cap. 64 del libro I. de las almorranas.
A las mujeres que faltaren cu esta enfermedad los nieles; se sangrará la vena saphena del pié izquierdo, según más claro se verá en el cap. 54 del libro I.
Medicamen to* específicos. —Al tiempo que quiere dar el frió, tómese de la theriaca en peso de un tomin, con vino aguado y algo caliente, como una hora antes del frió; pero la theriaca no aprovecha hasta que haya cocimiento, como se dijo en el capítulo de la terciana,
O tómese solo azafrán molido en peso de diez ó quince granos de trigo, en un poco de vino de uvas, O en lugar de dicho azafrán tómese en peso de medio tomin ó algo más de la semilla de ruda y del peregil, ó del uno ó del otro, por sí, en dicho vino. También el hígado de la liebre ó del cabrito, secado y molido en polvo; dar de ello uno ó dos adarmes, en agua caliente antes que dé el frió.
En el mucho frió, usar de la untura dicha en las tercianas intermitentes para las espaldas, y también de los ladrillos calientes. También se pueden aplicar los medicamentos sobre jas pulseras ó empeines de las manos, como dicho queda en las tercianas. Lo mismo conviene en cuanto arriba se dijo de mudar el temperamento, si continuaren las calenturas.
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Hay también cuartana doble, que es cuando da la calentura dos dias seguidos, y el tercer dia queda libre; para la cual calentura se usan I03 mismos medicamentos, como queda dicho de la cuartana si oí píe.
Medicamentos particulares, que 9 1 innata virtud y cualidad oculta tienen particularmente buen efecto para todo género de frió» y calenturas, son los siguientes:
La Chinachina, que vulgarmente se llama por acá la cascarilla del Pera; pero do hay que equivocarse con el árbol, que en la Nueva España llaman árbol del Perú, pues no se habla de éste, sino de unas cascaras que tiran al color de la canela» aunque más oscuro, que vienen del nr'smo reino del Perú, y se hallan en todas las bot icas curiosas, y por las muchas experiencias hasta hoy en dia, no hay mejor medicamento ni mas seguro para quitar cualquier género de frios y calentura» ¿un en ayunas.
El uso de esta cascarilla del perúes después de haberse purgado con las purgas mencionadas, en los propios capitules de la cualidad que fueren los frios y calenturas. Tómese en peso de un tomín ó de un tomín y medio del polvo de la cascarilla bien molido y cernido, para personas medianamente robustas» para otras de menos edad ó fuerza, bastará en peso de medio tomín ó un tomin. Esta cantidad del polvo, se echará en una. dos ó tres onzas de vino de uvas, un dia antes de la caieutu - ra, que se quiera tomar y se dejará en un lugar templado, no muy caliente para que no se seque. Y cuando quisiere em pesar á dar el frío, se beberá toda'esta cantidad de una vez, aña» diéndoie de la agua a'go caliente, cuando bastare para poder *ragar los dichos rol ves; luego abrigarse moderadamente, por si'biniere algún sudor, porque este medicamento no hace por sí sudar ni obrar, pero consume por su cualidad oculta y específica el humor peccante. y se ha de repetir dicha cantidad y dicho modo de tomarlo, por tres ó cinco veces, aunque á la ¡segunda vez [como comunmente suelo suseder] se hayan qui-
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tado las calenturas; tomándolo siempre á la hora, que con poca diferencia solía repetir la calentura; por cuanto de esta manera; se asegurará la persona de la rec ada, y por el mismo fin, convendrá repetir una ú otra purguita, en el intermedio O al fin de tomar dicho medicamento.
Otro modo más eficaz de dar la cascarilla para los fríos y calenturas, es el siguiente: hacer conserva de las acederas, como se dice en el catalogo de los medicamentos, ó del sosocoyol, qu9 llaman en lengua mexicana; de esta conserva de las acederas tómese una onza; y del polvo de la cascarilla una media onza, para persona robusta, y para las .personas de menor edad ó fuerza, se podrán tomar dos tomines en peso poco más 6 menos; incorporar los polvos con dicha conserva muy bien, y batirlo en dos partes iguales; la una parte se dá luego como hora y ruedia antes que venga el frió, y entonces se beberán unos traguitcs de vino de uvas encima (el que no pudiere beber vino, beberá unos tragos de agua caliente) y abrigarse sobre ello procurando buenamente sudar y la otra parte que quedó del dicho medicamento, se tomará, cuando actualmente estuviere con los calores, y entonces se beberá encima agua caliente, y nada de vino. En lo demás de purgarse antes y de guardar la dieta, como queda dicho en sus propios capítulos, no se excusa.
Habillas de la mar del Sur; para frios y calenturas.— Hallándo tumbien en las provincias de la Nueva España, hácia las costas del mar del Sur, como en las costas de Tampico y Camoragua y otras paites, unas habillas, que comunmente son de color cenicientas y a'go redondas del tamaño de avellanas; de las cuales hay dos especies, porque echándolas al agua, unas nadan encima y ctras bajan al fondo, á unas llaman macho, y á otras hemba. Su uso para los frios y calenturas, es el siguiente: Escójense de dichas habillas macho, y hembra; esto es, una que baja al fondo, y otra, que nada encima del agua; semejantes dos se echan al agua en nna taza,
ó pozillo, donde se dejan estar en lugar templado por Teinticuatro horas, coa poca diferencia; la cual agua solamente se bebe, sin otra cosa, Antes que dé el frió de las calenturas; repitiéado o unas cuantas veces, á la hora que da el frió, 6 un, poco ántes; observando la dieta propia y usando de las purgas, ayudas, ó vomitorios, como queda arriba mencionado.
Medicamentos para los hechizados. — Estas mismas habillas de la mar del Sur, haciendo la infusión de agua de macho y hembra, como queda dicho, por veinticuatro horas; aprovecha tan bien contra el bocado de la hechicería, bebida en ayunas; repitiéndolo, si fuere menester, unos cuantos dias.
Muy experimentado remedio para contra las hechicerías, es una raíz, que traen del Nuevo México, que llaman chacaana, de esta raíz [habiendo tomado algún bocado del hechizo] se toma un tantito en agua, ó en vino; y cuando se hallare hechizada alguna parte del cuerpo exterior, se faja un poco aquel lugar, y se aplica de la dicha raíz mascada, 0 se refriega dicho lugar, con el polvo de dicha raíz.
También hallan alivio Jos hechizados, con sahumarlos con romero, ó con ruda, 6 con hipericon; 6 que beban el agua cocida, de una de estas yerbas.
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CAPITULO XVII.
DEL MORBO GALICO,
La detiñicion del morbo gálico, es difícil, por lo muy vario como se lialla, no tanto en su causa, como en sus efectos; en común es de maléfica y venenosa cualidad. Y así se discurre Bolo, por sus conocidos remedios específicos.
Las señales del morbo gálico de la primera especie, son: cuando caen los cabellos, ó pelos de la barba, ó de las cejas sin otra enfermedad. La segunda especie; cuando* hay purgación de materia, que llaman en griego Gono7xhcea, y suele: ser esta materia de mal olor, y de varios colores; también suele haber granos, 6 manchas coloradas, 6 amarillas en la cara, 6 en el cuerpo, los cuales no sanan, ni se curan, sin que cese la raíz de la enfermedad. La tercera es, cuando hay grandes dolores en la cabeza y en los artículos, 6 coyunturas así de dia, y mucho más de noche; llagas dolorosas en la garganta, boca, partes genitales, 6 en las ingles y también se, suelen estender, en lo demás del cuerpo. Lo más grave es cuando el humor llega á roer 103 mismos huesos y nervios con desvelos y calenturillas.
Dieta»— Lo principal de su cura, es: la continencia y la buena dieta, la cual consiste en lo general, en comer solo pan ó tortilla y carne, la cual será las más veces, 0 siempre asada.
El agua para beber de ordinario, será cociendo una 6 dos raíces de la zarza, ó unas rajitas de palo santo, ó del guayacan; j para templar lo caliente de estos ingredientes, en particular en persona que de suyo padeciere destemplanza del hígado ó alguna calenturila, se le añadirán [unas raíces de la endivia, ó de la borraja, ó de la chicoria, ó del sándalo.
Cura general.— El modo más común para curar el humor gálico, es el uso de los jarabes, que se hacen de la zarza 6 zarzaparrilla; y para que estos jarabes alcancen más bien su efecto, conviene evacuar antes la primera región con una, ú otra purga 6 vomitorio, según la complexión, ó el humor más predominante en el paciente; para conocer la complexión y la cualidad del humor, me remito al cap, I. del libro I., en donde brevemente se ponen sus señales, como también la propia dieta 6 purgas, y otros medicamentos para cada complexión ó humor. Eu particular en los melancólicos se observa, que tienen varios tolondrones duros en la cabeza y otras partes del cuerpo, que ni maduran, ni se disuelven con medicinas; y en estos sienten poco 6 ningún dolor; también suelen tener los huesos de las espinillas de las piernas y de la cabeza como levantados.
Jarabes de la zarza, y el modo de tomarlos.— Los jarabes de la zarza zarzaparrilla, s? hacen de dife ¿'entes maneras; la má3 común y selecta efe como sigue: tómese una libra de zarza partir cada raíz con un cuchillo por enmedio según el largo de la raíz, y después cortarla en pedacitos sobre los cuales en. una olla capáz &e echan como ven. te cuartillos de agua hirviendo; y así tapada la olla se deja estar en infusión por veinticuatro horas, luego á fuego manso eu la olla tapada y barreada, se cuece suavemente hasta consumirle la mitad, • que quede cerno en diez cuartillos; lo cual se colará por uñ paño; este licor colado se pondrá otra vez á cocer, con dos onzas de la hojasen y con tres ó cuatro puños de las yerbas siguientes que se pudieren hallar, como es: el culantrillo del >
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pozo, la doradilla, la palomina, la escabiosa, las>aíces de las borrajas, las raíces del perejil, del orozús, del polipodio, de unas semillas del cártamo que así se llama en latir), ó el azafrán de los pobres, cuyas semillas tienen alguna semejanza al maíz chico; de todo lo que se hallare se machacará ó se martajará, con la dicha hojasen y se cocerá como queda dicho, hasta qu ■ quede como en seis ó siete cu ir til os; lo cual pe esprimirá recio con un paño y volviéndole á añadir al licor últimamente colado, como dos libras de azúcar se volverá á cocer y á espumar hasta el punto de ua jarabe, que quede como en cuatro ó cinco cuartillos ya hecho jarabe, de esta jarabe tomara el paciente, por : iete, ocho, ó nueve dias <eguidos, cada vez según los dias que quisiere tomarlos la sétima, la octava, 6 la novena parte de ellos. El tiempo más conveniente es tomarlos por las mañanas en ayunes; 6 unas dos horas d^pues del chocolate; pero en tiempo ó tiara muy calorosa será mejor tomarlos, á las cinco, 6 á las eeis de la tarde, habiendo comido como cinco horas antes; y tomado el jarabe como queda dicho, se procurará sudar arropado moderadamente por uüa hora poco má3 ó menos, según las fuerzas del paciente; y sosegado el sudor, mudar la camisa, con otra sahumada.
Algunos añaden á dichos j árabes <jon la hojasefi,u na onza del azibar; pero por escusar el amargo del azibar, se pudiera tomar antes de beber el jarabe, por cada vez, una pasa sacados sus huecitos, con hincharla de el dicho azibar en polvo, cuanto cupiere. O tragar el azibar en forma de pildoras: 6 añadir al primer cocimiento de zarza el peso de dos reales de aristholochia redonda. . f
Los dias que se tomaren estos jarabes, si no hubiere buen régimen del cuerpo, usar de ayudas ó purguitas suaves, que no postren las fuerzas; y t&mbien se advierte que para personas débiles, no han de ser estos jarabes tan fuertes: y así se podrá coger la mitad 6 ménos de la zarzay de la hojasen 0 del
azibar; los demás ingredientes no debilitan. Como también efi el tiempo ó fuerza de sudar, se ha de arreglar; según lo permitieren las fuerzas del paciente
Jarabes del guayacám-A falta de la zarza, también es bueno usar en la misma cantidad del palo santo 6 del guayacán hecho astillas pequeñas junto con su cascara; también algunos mezclan la mitad 'de la zarza, con otra mitad del guayacán para hacer dichos jarabes, añadiéndolos demás ingredientes mencionados al modo dicho.
Cuando el humor gálico estuviere tan rebelde, que á una 6 más veces tomados semejantes jarabes, no se experimentare alivio ninguno y hubiere quien pudiere dar las uncioaes; porque por los varios accidentes, que en tiempo de las unciones se suelen ofrecer, necesitade persona práctica, quien sepa puntualmente atajar ó corregirlos; se observará lo siguiente.
Prevención para dar las unciones sntigálicas.— Antes do tomar las las unciones, es bueno haber tomado pocos dias antes los dichos jarabes de la zarza y prevenídose con algunas purguitas 6 vomitorios m< dignos, si s* hallare fácil el paciente para trasbocar, también por las contingencias, se toma el Santo Yiático antes de las UEciones, porque babeando, no se administra este Santo Sacramento. Cuatro dias después de haber tomado la susodicha purga ó vomitorio, comienza á tomar el enfermo las unciones; la hora es el primer día á, la dos de la tarde, habiendo comido á las ocho de la mañana. Y si la unción ó ungüento para la unción, estuviera hecha uno 6 dos meses antes y cada cu itro ñUs la revolveren de arriba abajo, estará mucho mejor que la fresca, por encorporarse así mejor.
Ungüento para las unciones.-La untura se hace de esta manera: tómese de la enjundia añeja de marrano, ocho onzas; manteca de vaca, dos onzas; aceite de laurel, de eneldo, de manzanilla, de cada uno una onza y media; ungüento de altea dos onzas y media; azogue vino [exprimido por una gamusita y
bien meneado ó mortificado en trementina; 6 en el zumo de Jinion ó en saliva] tres onzas y media; todo lo dicho tráigase á una mano, en un almirez, echándole al fin un poco de la ceniza de ios sarmientos 6 del enzino; para que tome buen, cuerpo dicho ungüento.
Ungüento par* las unciones de pobres.— Para los ricos, se le p jede añadir theria a una onza; polvo de la cácela, nuez roscada, clavas de cada uno, lo quepesaun tomin; ámbar gris y ; in iscle fino, lo que pesan doce granos de trigo; meneando y encorporándolo bien.
Para los que no tienen botica, se bailará así; tómese enjundia añeja de marrano, diez onzas, del azogue vivo y pasado por una ganu ita, tres onzas; mortificarlo y menearlo mucho tiempo (que no parezca) en poca trementina 6 saliva; luego añadirle del aceite en que se ha frito, ruda ó manzanilla ó eneldo y menearlo junto muy bien, después añadirle de la ceniza de los sarmientos ó del enzino ó roble, lo que basta para dar cuerpo á la untura; últimamente se le mezcla una media onza del copal ó del incienso bien remolido; volverlo á menear 6 traerlo á una mano en un almirez muy bien; y guardarlo para el uso.
Re guardo del sitio 6 del lugarpara las unciones.— El lugar ó sitio á donde se dieren las unciones, no hade esíarexpuesto á ningún aire, sino muy bien resguardado; porque hasta ei ambiente se repara de los que entran ó salen á asirtir al enfermo, y puede cualquier aire ocasionar graves daños.
Unciones generales y particulares.— Las unciones que se dan en el morbo gálico: ó son generales ó son particulares, según más ó menos se hallare el paciente preocupado del humor gálico.
Las unciones particulares son: cuando solamente se untas, los pies y piernas; las manos y brazos; 6 aquella parte del cuerpo, que inmediatamente padece los dolores gálicos. Y las unciones generales son: cuando se untan todas estas dichas par-
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tes, y otras más. El modo de empesar á dar las unciones, es empegando siempre, por las plantas de los pies; luego los tobillos y después las rodillas y las corbas; después las muñecas de las nianos y los codos, con las sangraderas; luego los hombros, hacia las espaldas, los huesos delcuello;y todo el espinaso y las hules; la cabeza solamente, cuando padeciere dolores gálicos: sunca se ha de untar el pecho, ni el estómago; ni tampoco el ombligo se unta, poique impide la salivación 6 el babear*
En donde hubiere mayores dolores 6 durezas y hinchazones, allí se apretará algo más la mano y se pondrá ur.a poca más de untura.
La cantidad de la untura para cada vez.— Para unauucion, aunque sea el cuerpo del hombre más fuerte, le basta de la untura, una onza y media, para los delicados y para los que no están muy malos, les bastará una onza ó algo menos.
El número de las unciones, no se puede determinar; en los débiles, seda una vez al dia; y á los fuertes, solo en algunas ocasiones, se dá dos veces ubaporla mañana y la otraá latarde. También algunos eligen para una upcion al dia, que sea por la mañana en ayunas ó á la noche antes de cenar.
El modo de untar.-Antes de sacar la untura paradlas unciones, cada vez se ha da revolver y menear-de arriba á bajo, para que no se quede el azogue en el fondo y calentando. muy bien tobre un brazsro sus manos el que unta (pues la unturi ) no se calienta, para que no se vaya al fondo el dicho azogue, para embeber muy bien la untura, con las palmas de las manos. Un dia antes que se empiese á untar, se rapará al pacien . te todo el pelo, y pestañas, para que no embarasen.
Después de la unción, abrigar al enfermo á que sude, después de una hora poco más ó menos [según la robustez dex paciente] limpiar el sudor de la cara no más con paños tibios y no mude la camisa ni el jubón [que suele ser comunmente
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colorado] hasta que se hayan dado todas unciones y perfectamente evacuado.
Cesase de las unciones, cuando el enfermo babea suficiente 6 medianamente; y cuando se le hinchan las encías; entonces tampoco no se repiten más unciones, y mucho más se cesa de todas las unciones, luego que al enfermo sobrevenga algún accidente como; desmayos, síncope ó muchos cursos con debilidad; y entonces es preciso quitar toda la ropa, que le moles" tare; y acudir á los accidentes, según se dice en sus propios capítulos de este Florilegio Medicinal.
La dieta en tiempo de las unciones, mientras se pudiere mascar, se dá guisado y asado, lo que fuere de fácil digestión, como: gallina, carnero y semejantes: palomas ó los pichones, son sospechosos; y que sea la cena mas parca que la comida Y empesando á babear, se ha de comer algo menos que antes' porque el demasiado comer, detiene el que purgue liberalmcnte la saliva por la boca. El agua para beber de ordinario, será con una ú otra raíz de zarza cocida y templada. Cuando llegan á hincharse las encías ó allagarse la boca ó la garganta; entonces se mantendrá el enfermo con caldos, pistos, con huevos pasados por agua ó con pan biscochado molido y cocido en caldo de ave.
Guarda en las unciones.— Legando á babear copiosamente» conviene que ponga el enfermo entre I03 dientes, un cañón de pluma ó un anillo de oro, así para que salgan los vapores, que levanta el azogue, como que no se detenga la saliva y llague mucho más la boca. También conviene no estarse nunca boca rriba, sino de uno de los dos lado3 y mantenerse de esta ma ñera hasta que va ya cesando la salivación ó el babear.
Cuando se muda la ropa. —Cesando de babear y mitigándose los accidentes, que suelen sobrevenir; se lavará en ayunas e* cuerpo con paños mojados 6 en vino blanco de uvas caliente* 6 en cocimiento de romero 6 manzanilla, ó trébol, ó laurel, 6
canela: hecha esta diligencia, se mudará toda la ropa, así da la cama, como del cuerpo, y se proseguirá por dos 6 tres meses» en beber el agua de la zarza, de la que sirvió para bebida ordinaria y tomar entre tanto una ú otra purguíta suave y benigna.
Llagas en la boca ó lengua 6 en las encías.— Para los accidentes, que en tiempo deias unciones se suelen ofrecer. Para las llagas en la boca, lengua 6 encías (cuando salieren) no se deben usar luego cosas que astringen, para que no detengan la evacuación sino las que limpian, como es; el agua de cebada cocida 6 el suero de la leche, con uñ poco de miel rosada ó con un poco de miel virgen con unas cucharadas de vino mezclado. Cuando las dichas llagas llegaren á ensuciarse mucho; se le podrá añadir á dicho lavatorio, un poco de alumbre, ó un poquito del cardenillo molido y cocido en la miel; ó del mismo ungüento y cuya composición se verá en el catálogo de los medicamentos. Cuando dichas llagas fueren originadas de mucho calor, y acrimonia del humor; se cogerá agua de lantén 6 su cocimiento, como un cuartillo; y de la miel dos onzas; del vinagre bueno media ©nza; de la piedra alumbre quemada, lo que pesa medio tomín; cocerlo todo junto, con un breve hervor, y lavar con ello mas veces, entre dia dichas llagas. No bastando estos medicamentos si no que se aumentaren, dichai lagas, usar de lo que se dice en el cap. 21 del libro I.
Para los cursos de sangre ú otros que postran al enfermo, fuera de que se ha de cesar en dar más unciones, conviene usar de ayudas que suavemente engruesen el humor, como de atole hecho de cebada* ó de leche acerada, con una yema de huevo. Y así mismo cuando se ofrecen convulsiones, usar de los ungüentos dichos en el cap. 8 del libro I. Y lo mismo te observará con los demás accidentes que molestaren al enfermo, acudiendo á sus propios capítulos.
JE1 mismo efecto hacen los que llaman sequillos, cerno las unciones, los cuales se componen con solo añadir á la untura
arriba dicha de las unciones, algo más de la dicha ceniza y menos manteca; de la cual mistura se tomará la misma cantidad que se gasta de una vez en las nociones, tendiéndo'a sobre unes pañitos 6 badana (al modo de un emplasto), y se pondrá del tamaño que necesitare aquella juntura sobre la cual conviniere aplicarlo, como son los tobillos ó las rodillas, ó las pulseras de las manes, ó las sangraderas con los codos, los cuales saquillos ó emplastos se renovarán cada tercer dia, con mistura nueva de la untura, hssta que empiece á babear, y se atenderá al enfermo en lo demás, como dicho queda de las unciones.
Para el dolor de cabeza, originado del humor gálico 6 de las mojadas ó humedades, se hallará un polvo muy propio en , el cap. I del libro I.
Para las llagas gálicas de la boca, mira el cap. 21 del libro I. Para las llagas gálicas de las partes genitales, véase el cap. 19 de este libro II.
Para sarna, empeines fieros, incordios abiertos 6 flema salada del humor gálico, sirve el ungüento siguiente: Tómese jabón de Castilla ú otro bueno, do* onzas; y de liquidambar, otras dos onzas; de azufre molido, una onza; de solimán bien remolido entre dos piedras, el peso de un tomin, 6 queriéndolo más eficaz, de dos tomines; amasando el jabón rallado 6 raspado con cuchillo, y los demás polvos, con el liquidambar. y con zumo de limón, cuanto bastare para reducirlo todo en forma 6 punto de untura, con la cual se untará el lugar, poniendo en la parte sana al rededor unos defensivos de pañitos picados y mojad 03 en agua envinagrada y con clara de huevo batida. Pero antes de usar á% semejante n edicamento, conviene haberse purgado antes, 6 á lo menos evacuado bien con unas ayudas. Siendo mejor, después de usados loí jarabes de la zarza.
Para un dolor rebe de ó gálico, del brazo 6 de la pierna, i de alguna coyuntura 6 de algún corrimiento del humor áli
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co y para otras llaguillas rebeldes á todo género de medicamento, que comunmente tiene alguna especie de gálico, aunque no halla otras particulares señales del humor gálico; j más bien cuando hay alguna fijeza del humor gálica, se usará déla cura siguiente:
Habiéndose purgado y si fuere menester sangrado la persona, con uno ú otro de los susodic .os dolores rebeldes, y sin tener ocasión de tomar las unciones en forma, unten con una untura de las unciones arriba dichas, que llevan por ingrediente el azogue, solo aquella parte que duele, y no más; con tanta unción de bubas cuanto cabe en media cascara de una nuez; y blandamei t3 trayéndola por todo el dolor, con los dedos, para que penetre; y luego se aplica encima de lo untado un lienzo doblado, el cual se amarra con una venda dd cuatro ó seis vueltas, y guardarse bien del aire aquellos dias. Esta untura se repite por cuatro 6 seis dias, untándose en la mañana y otra vez en la noche. También se observa estos dias la dieta en comer asado y beber el agua cocida con una ú otra raíz de zarza, y siempre algo templada. Cuando el dolor fuere muy arraigado, necesita de untarse más dias; y si no estuviere muy antiguo el dolor, sentirá mucho alivio á la tercera 6 cuarta unción.
También de esta untura se usará para las llaguitas rebeldes 6 gálicas que sean en las partes oculta?, ó en otras partes del cuerpo; purgada 6 sangrada la persona, como arriba queda dicho, pero con esta advertencia; que no se han de untar las mismas llagas, sino la circunferencia ó al rededor de ellas, como seis ú ocho veces en diferentes dias, resguardándose del aire y observando la susodicha dieta.
Cuando hubiere gomas ó tumores gálicos, 6 dolores en una parte sola del cuerpo, se podrá también en lugar de la susodicha unción, aplicar el ungüento dicho pnra los saquilíos en forma de emplasto, tendido sobre una badana del tamaño del
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tumor, renovándolo cada tercero 6 cuarto dia, atendiendo á la dieta como queda dicho.
No rara vez, en particular después de una larga purgación gálica, se suele criar una carnosidad en la m sma vía de 1* orina, la cual fuera de otros accidentes suele ocasionar la detención de la orina, como queda dicho en ©1 cap. 58 del libro I.
Para curar esta carnosidad, tienen los cirujanos experimentados, varios catéteres ó canal itos, por los cuales se consigue que los medicamentos corrosivos, para consumir dicha carnosidad, solo llegan al lugar determinado sin lastimarla parte cercana 7 sana.
A falta de estos instrumentos se encerará muy bien un lienzo medianamente delgado con cera blanca, y de este lienzo encerado se cortará del largo de un dedo y del ancho, lo que basta para formar un cañoncito sobre un alambre medianamente grueso, ó sobre una aguja do arriero, lisa y delgada, que no tenga punta; soldando la juntura con cera caliente en un cabo de este cañoncito, se prende un hilo largo para poderlo sacar cuando fuere menester; el cual cañoncito se untará por fuera en aquel lugar, que ope con la carnosidad de, Ja vía en los medicamentos siguientes: y metido en la vía ayudado con el dicho alambre que sirvió de horma para hacer el cañoncito, también afianzado con un hilo para poierlo sacar hasta pasar la carnosidad, y se dejará dentro; que para hacer aguas, se sacará solo el alambre, pasando la orina por dicho cañoncito, sin lavar ni apartar el medicamento, el cual cañoncito solo se sacará para reaorar la cura.
Untura suave, que sin dolor y sin corrosión de las partes sanas consume las carnosidades de la vía, aplicada con dicho cañoncito. Quémese miel virgen hasta que se haga ceniza, y de esta se toma en peso de dos tomines; de la tutia preparada ó á falta de ella del antimonio crudo, en peso de otros dos tomines; del alumbre quemado en peso de medio tomín 6 algo
más; todo esto muy remoliólo, se mezclará con lo siguiente: Tómese de la mantequilla lavada en varias aguas, y de la trementina así mismo lavada y de la cera amarilla, de cada uno de estos tres en peso de dos tomines, que juntos se derriten sobre fuego manso sin hervir; y aun caliente se cuela por un paño, y antes de enfriarse, se le incorporan los susodicho, polvos, y qus quede en foruoa de ungüento para el dicho uso.
Para mayor eficacia se le puede añad r á dicho ungüentito de los polvos de Juanes, en peso de medio to ¡ in, y del polvo del cardenillo otro tanto; ó á falta de uno de ellos, se duplicara la cantidad del que hubiere, bien remolido sutilmente.
Antes de usar de esta cura, es muy conveniente haber tomado los jarabes de la zarza 6 del guayacan, como queda dicho al principio de este capítulo; ó por lo menos, dtspues de haber tomado ayudas ó una purga.
Como después de las uncion-es suelen quedar cursos ú otros accidentes graves. qne causó el azogue, sópase que el antidoto de todos es la leche, bebida ó untada por todo el cuerpo, y en ayudas.
FLORILEGIO MEDICINAL
BREVE EPITOME DE LAS MEDICINAS Y CIRUJIA.
LIBIO TERCERO.
EL CUAL TRATA DE VARIOS TUMORES, HERIDAS, ULCERAS, FRACTURAS, DISLOCACIONES; Y ULTIMAMENTE, DE LAS FUENTES, SANGRÍAS, VENTOSAS, Y SANGUIJUELAS.
CAPITULO I.
DE LAS APOSTEMAS 6 TUMORES Y LO QUE EN ELLOS EN GENERAL, SE HA DE OBSERVAR.
Aunque .hablando de las apostemas 6 tumores en particular, se procurará 'tratar con bastante individualidad, délo que en cada cual conviene observarse; sin embargo por más claridad y por no reiterar una misma cosa en varios capítulos, se pondrán aqui hM ©fotervaciones más generales, con la
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explicación de algunos términos propios, que se ofrecen en los demás capítulos.
Definición.— "Es la apostema 6 tumor, una enfermedad compuesta de mala complexión, mala composición y de solución de continuidad, juntas en una magnitud y grandeza."
Las causas de las apostemas 6 tumores, unas son generales, y otras son particulares.
Las causas generales, son reuma y cosgestion; llámanse generales, porque siempre se hacen los dichos tumores, por una de estas dos.
La reuma se llama el flujo, ó corrimiento de humor, de un miembro fuerte, á otro más flaco y débil.
La congestión, es un recibimiento de la superfluidad del alimento, sin ser enviado de otra parte; y esto acaece ya por flaqueza de la virtud que cuece, y de la que expele; porque faltando la primera virtud que es la concontriz 6 la que cuece, falta también i el poderlo convertir en su sustancia propia. Y faltando la otra virtud expultris que no expele de aquello que había de expeler, se viene á llegar y á hacerse el tumor 6 apostema, poco á poco.
Las causas particulares, son primitiva, antecedente, y conjunta.
La primitiva, que también se llama externa, ó procatártica, que son todas aquellas causas, que por de fuera se ocasionan, como de un golpe 6 caida, ó de estar al sol, ó de mordiduras, 6 de heridas, 6 de fuego, ó de haberse puesto ropa de a?gun leproso, gotoso, 6 gálico y semejantes, por ser contagiosa.
Las causas antecedentes, son los humores, 6 vapores, que hácia tal parte se van corrompiendo.
Las causas conjuntas, se llaman los mismos humores, ya allí corruptos, ó ya existentes en la parte del apostema 6 tumor, O cuando en una herida se ha quedado, un pedazo de
instrumento; pero no siempre se hallan todas estas tres causas juntas en todos los apostemas, ó tumores.
El tiempo de las apostemas. Mucho importa observaren todos los tumores, ó apostemas sus tiempos; por cuanto según el tiempo, en que se hayan dichas apostemas, convienen diferentes medicinas; los cuales se reparten en cuatro tiempos; Principio, aumento, estado y declinación.
"El principio, es el primer tiempo de cada cual apostema; el cual se conoce, cuando empieza á correr el humor á tal paite, la cual allí mismo empieza á hincharse.
El segundo tiempo, es el aumento, ó crecimiento; cuando el tumor 6 apostema va creciendo, y los accidentes que había en el principio, se van agravando más.
El tercer tiempo, que se llama estado; que se conoce, cuando así el tumor ó apostema, como también los accidentes, estan en su vigor, que ni crecen, ni menguan.
El cuarto tiempo, es la declinación; la cual se conoce cuando así el tumor, como los accidentes van minorando, 6 menguando con notable alivio del enfermo.
La diferencia de la$ medicinas, según el tiempo del apostema.
En el principio y en el aumento de las apostemas, se ponen dos partes de medicamentos repercusivos y uoa de los resolutivos; lo cual se hace, para que se prohiba el flujo y resuelva lo ya fluido.
Fn el estado de las postemas, se ponen partes iguales, así de los repercusivos, como de los resolutivos.
En la declinación, socamente se aplican los resolutivos medicamentos.
Cuales son estos tales medicamentos repercusivos 6 resolutivos, se pondrán más generalmente en el capítulo 3 siguiente del Flemón, y mas en particular en los otros tumores.
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Cuando no convienen los medicamentos repercusivos.
Aunque queda dicho, que generalmente en el principio y aumento de los tumores, se ponen medicamentos repercusivos se exceptúan solo estas diez ocasiones, como:
I. Conociendo que el tumor tenga materia ponzoñosa.
II. Siendo arrojado tal tumor por vía de crisis, de una enfermedad antecedente, lo que es expulsión por crisi, se verá en el capítulo VII del libro II. En las advertencias^de las calenturas continuas.
III. Cuando el tumor está en los emunctorio?, como son las ingles ó sobacos de los hombros.
IV. Estando muy lleno el cuerpo 6 de mucha sangre, 6 de otroá humores.
V. Hallándose el tumor en una parte muy flaca y débil, 6 el paciente muy viejo; porque con los medicamentos repercusivos (por apagarse el.calor natural) cur¿iera riesgo de corromperse el tumor.
VI. Cuando es de causa primitiva, como de golpe, 6 caída; pero esto no se toma con tanto rigor, pues se atajan muchos tumores de golpes ó caidas, aplicando prontamente agua fria ó de clara de huevo ó agua envinagrada.
VII. Cuando hay en gran parte grandísimo dolor, porque en tal caso necesita antes de mitigarse el dolor.
VIII. Cuando se conociere que sea la materia muy gruesa como está en los diviesos 6 furúnculos.
IX. Cuando la materia ó el humor está muy arraigado ó impacto; porque entonces no es capaz de repelerse.
X. Cuando estuviese el tumor cerca de algún miembro principal; como es el corazón ó el cerebro.
CAPITULO II.
CUANDO Y COMO SE ABREN LAS APOSTEMAS ó LOS TUMORES TC ABIERTOS COMO SE CURAN.
Cuando el tumor 6 apostema inclinare á superarse ó á hacer mateiia, que se concede un género de ligereza de la parte del tumor y ya mitigad > el dolor tensio y pulsación antecedente; con recogerse el tumor, levantándose en una punta, la cual algo blanquea y suele mudar uno3 pellejito?; y apretando con los dedos se siente una innuDdacion blanca; aunque no en todos íes accesos (así le llaman propiamente les tumores 6 2?postemas, que pasan á supuración) hay todas estas señales necesariamente, sino algunas de ellas; entonces se ayudará con medicamentos madura ivos á la naturaleza, como se dirá en sus propios capítulos; ahora solamente se pondrán aquí los modos como y cuando se abren, y lo que en abrirlos se ha do observar; y abiertos, como se limpian, encarnan y cicatrizan i Para abrir cualquier tumor ó apostema conviene observar as advertencias siguientes: 1. Que sea en el mismo tumor ó parte de la materia ya supurada. 2. Que sea en la parte mas baja del tumor para que mas fácilmente salga toda la materia. 3. Que en tumores grandes no se saque toda lamateria de una veporque no se debilite 6 desmaye el paciente. 4. Que sea la incisión según la longitud del cuerpo; exceptuando cuando hay tumores en las ingles 6 debajo d© los- sobacos de los homb^s
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entonces ha de ser la incisión trasversalmente, porque de esta manera al doblarse 6 inclinarse el cuerpo, naturalmente se juntan los labios déla incisión transversal. 5. Que no se corten ni lastimen venas, nervios ó arterias. 6. Que sea la incisión ó abertura conforme al tamaño del tumor y también según las fuerzas del enfermo. 7. Que hecha la abertura se mitigue el dolor untando al rededor de la incisión con aceitef 6 en su falta, con enjundia de galliua ó manteca, en que antes se haya frito la flor de manzanilla. Cayendo el enfermo a1 desmayo, rosiarle la cara con agua fria, darle á oler vinagre 6 que tome un bocadito de pan remojado en vino. Y cuando ya abierto el tumor quedare algo duro en la circunferencia para ayudar á la naturaleza, componer un madurativo de malvas higos curados y harina de trigo, con un poco de aceite 6 man^ teca de vaca, y aplicarlo en forma de emplasto, puesta antes su mecha, como mas abajo se eirá. O fomentar con solo este Triaparmacon tibiecito la circumferencia del tumor; tomando una escudilla de agua, una onza de aceite y poco de azafrán molido.
En cuanto los modos de abrir las^apostemas, hay varios, como es: con lancetas, apostemer os, berduguillos 6 con cáusticos de fuego, con medicamentos 6 cáusticos potenciasles; y aunque también algunos tumores se suelen abrir por sí, corroyendo la misma materia el cutis; pero no conviene esperar tanto porque hace juntamente por dentro mayor seno ó cavidad.
Cuando el tumor supurado según las señales mencionadas, se abriere con lanceta, apostemero 6 berdu guillo; para mitigar el dolor, se meterá en la incisión en la primera cura, una mecha de hilas blandas, mojada la tal mecha en el digestivo que se hace de la clara y yeoia de un huevo batido junto, y por encima se aplicarán unos pañitos mojados en este mismo huevo batido, añadiéudole para dichos pañitos un poco de aceite rozado, ó á falta de él un poco de la enjundia de la galina ó aceite de comer labado en varias aguas,
DE OI EN TOMOS
En la otra cura del dia siguiente ó al tercer dia, se untará la punta de la mecha con el digestivo ordinario, que se compone de trementina bien lavada en varias aguas y otro tanto de solas las yemas de huevo mezclado bien, que quede en el punto ó espesura de ía miel virgen; algunos añaden á este digestivo un poco de azafrán ó de mitl virgen, ó de aceite rosado. Otro digestivo se hace también de ungüento amarillo ablandado con añadirle un poco de aceite 6 de manteca, y este ungüento también hace encarnar. También hace lo mismo ¡ el bálsamo del maguey 6 de los órganos soasados 6 tlatemados ó del cardón.
Cuando acabare de limpiarse bien la materia de la apostema 6 abceso: entonces para encarnar, se mezcla con una porción de la trementina lavada y un poco de miel, y como Ja cuarta parte ó menos del polvo del incienso, mirra y acíbar, aunque con solo el ungüento amarillo ó con les bálsamos dichos, suele bastar sin otra cosa; prosiguiendo con ellos como de antes pero minorando la mecha, según la carne nueva crecida la hechare, y con el emplasto de diapalma ú otro se continuará renovando la cura todo? ios dias hasta cerrar ó cicatrizarse.
Cuando se abriere el tumor ó apostema, con cauterio de fuego 5 cuchillo encendido, se pondrá Ja mecha en la abertura de hilas blandas, mojada ó untada en manteca de vaca, Jabada en agua y co > la misma manteca se untará la circunferencia de la abertura lo cual juntamente mitigad door y ayuda á la deposición ó despedimiénto de la escara 6 cortecilla, que se originó del cauterio de fuego.
Después, caida la escara ó cortecilla, se usará de los digestivos y de los demás medicamentos encarnativos hasta cerrar y cic. trizarse como queda arriba dicho, cuando se abre el apostema con lanzeta.
Para los que temen ó huyen cualqu'er instrumento ó fuego de ab?ir; ea tal caso se podrá abrir el tumor ó aposíema con medicamento como sou cáusticos potenciales.
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f Cáusticos para personas del cútis delgado; se usarán de los siguientes: tómese de la flor y de la semilla de la ortiga, con la mitad de sal, junto bien remolido y aplicarlo en io alto ó en la punta del tumor, del tamaño de dos tomines; y al rede* dor de ello, poner encima el susodicho emplasto madurativo O rayar raíz de rábáno y mezclarlo con infundía de gallina y mezclarlo al mismo modo. O tómese harina de chochos, de ultramuzes ó de habas, con un poquito de estiércol de las paomas ó con un poco de polvo de azufre mezclado; aplicándolo al modo dicho.
Cáusticos para personas del cútis duro, se componen de esta manera: tómese levadura fuerte dos onzas; del estiércol de paloma lo que ptsa un tomin ó tomin y medio; de la cebolla asada debajo dei rescoldo, dos onzas; de jabón negro y unto tin sal ó manteca, cuanto basta para la forma ó puuto de emplasto; el cual se pondrá sobre ti lugar más levantado del tumor en el tamaño de dos tomines nada más. Y encima por todo el tumor, poner uno de los emplastos madurativos dichos. Otros cáusticos más eficací-s como es el de la cal viva, Ee verán en el Catalogo de los medicamentos.
Cuando se abriere con medicamentos cáusticos, que dejaren alguna escara ó cortecilla, como lo suele hacer el cáustico de la cal; se procederá con las mechas y unturas como queda dicho, cuar.do se abren las apostemas con cauterio de fuego: pero cuando se abriere con otros medicamentos cáusticos más benignos, que no hacen escara, entonces desde luego se procederá con la cura dicha como cuando se abren con lanzetas hasta cicatrizarse.
Kesta decir algunos casos en donde conviene abrir la apostema ó tumor, antes que perfectamente haya supurado: aunque en lo común no se abren, sin tener las susodichas señales de la supuración: 1. Cuando se infiere que la v.p stema es de materia ponzoñosa. 2. Cuando la apostema está cerca de un mienibio principal, el cual antes de que perfectamente se
supure, pueda peligrar reventando la materia para dentro. 3. Cuando está la apostema cerca de las coyunturas; porque si la materia ase embebiere en ellas pueden quedar cojos 6 mancos. 4. Cuando está sobre un hueso, nervios ó arteria? ; porque pudiera la materia corroerlas. 5. Cuando está entre las dos vías; porque si se dilata la abertura, comunmente para 6 queda en fístula. 6. Y finalmente cuando se conoce que el humor es grueso é impacto; en tal caso necesita el tumor de unas sajas.
Hasta aquí me pareció apuntar brevemente la cura general de las apostemas 6 tumores. Be las otras intenciones que fuera de las dichas, es necesario observar en cada apostema 6 tumor, como es: atender á la dieta ó guarda; como en el defender la parte débil á la cual el humor por sí ó más de lo necesaaio acude y fluye; como también cu evacuar ya lo fluido y caído; y otras semejantes iutenciotes que se procurarán advertir tratando de las apostemas 6 tumores en particular.
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CAPITULO III.
DEL FLEMON.
El flemón 6 inflamación es un tumor pre' ensatara]; con calor, dolor, rubor, pulsación y tensión; prorainerte ó levan_ tado; por lo menos tan grande de su circunferencia como un huevo de gallina.
Se conocerá el flemón por lo dicho en su definición; y por no tener el verdadero flemón mésela do otros humores, uno de sola la sangre; comunmente se pone tan colorado como la misma sangre; y así mismo se suele hallar el paciente con plenitud de sangre y no mal humorado de otros humores. Empieza de ordinario con alguna calenturilla; pero la pulsación en el tumor no se advierte á los principios, sino en e 1 aumento, 6 cuando ya quiere supurar.
La cura del flemón tiene cuatro intenciones, la primera es la dieta y guarda; la segunda es la evacuación de la causa antecedente; la tercera es deponer la causa adjunta; la cuarta es socorrer á los accidentes.
De la dieta y guarda [que (s la primera intención para la cura del flemón] se trata más largamente en el primer capítulo del libro I. Ahora se añade para la presente dolencia» que conviene elegir el aire 6 ambiente puro y fresco, al cual en los tiempos calurosos se procurará templar artificialmente
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con abanicos y semejantes; mantener la parte afecta en quietud, porque el movimiento atrae más humor; no teniendo régimen natural del cuerpo, se procurará con ayudas 6 calillas; que se duerma lo necesario de noche y no de dia, porque se calentará más la sangre; mucho raéoos conduce dormir ...después de comer. Huir del enojo, de la tristeza y otras pasiones del ánimo. La comida no sea con exceso y que tire á refrescar y secar; excusando lo que engendra mucha sangre» como son las yemas de los huevos y muchos caldos d« carne. La bebida será agua fresca, sin escacez; como de cebada cocida, 6 el agua con una rajita de canela y tamarindos; para los guisos es buena la lechuga 6 calabaza 6 la chicoria; también la almendrad de las almendras dulces 6 de las pepitas de melón ó sandías 6 de los pepiaos. Y hallándose débil el enfermo, cocer en caldo de gallina 6 de sustancia un poco de bizcocho rayado 6 molido. De las fruías son buenas las granadas agridulces, las tunas ó pitajayas buenas.
La segunda intención, que es la desposicion déla causa antecedente; esta se ejecuta, en que dtspues de haber usado de una ayuda fresca y emoliente, según se hallará en el catálogo de los medicamentos (en \ articular habiendo alguna estitiquez natural del vientre) se hagan las sangrías con tal distinción: que siendo el sujeto muy lleno de sangre y robusto, y el tumor 6 apostema está aun en el tiempo del principio ó aumento se usarán 1 s sangrías que llaman, revulsorias, que es sangrar la vena mas distante del tumor ó apostema; pero ha de ser juntamente del mismo lado; como si estuviere el tumor en el muslo ó pierna derecha, se sangre del brazo derecho: y estando el tumor en el brazo; se sangrará la vena del tobillo ó del pié de aquel mismo lado. Y se repitan tales sangrías mas ve^ ees; pero siempre se saca la sangre en poca cantidad.
Cuando el paciente no está muy sanguíneo ó estuviere débil, ó la apostema no tenga mucho aparato en su grandeza ó cuando ya se acerca el te.cer tiempo, que es el estado; como
ya quedan declarados estos tiempos en el cap. 1 del libro III. Entonces es mejor sangrar una de las venas mas cercanas al apostema 6 tumor para derivar, 6 evacuar. Y habiendo algún impedimento de las sangrías, como debilidad del estómago 6 por no ser muy dolorido el apostema; entónces bastarán unas ventosas sajadas, en lugar de la sangría, de la parte distante respecto del tumor; ó hacer unas buenas friegí^s ó ligaduras. Hp
Las friegas con la intención de reveier ó de llamar de la parte distante; se hacen da esta manera: empiésanse á dar las friegas, con un paño algo áspero, desde los extremes ó desde la parte mas distanta del tumor, y poco á poco se va subiendo hasta cerca del tumor; y hecho esto, se vuelven á hacer las friegas de arriba empesando, cerca de la apostema ó tumor, poco á poco hasta á los extremos; lo cual se hace para que con las primeras friegas se muevan los humores, los cuales con las segundas L iegas se tiran para abajo.
Para dar lig .duras con la intención de reveier, se ponen las ligaduras, empesando desde lue^o como cuatro dedos de distancia del apostema (cuando el ritiólo permitiere) dejándolas un rato, pero no tanto ni tan recio, que las demás partes se mortifiquen ó lastimen; y así se irá para abajo, ligando y desatando poco á poco, hasta llegar á les extremos de los piés ó de los brazos.
Advertencia en las sangrías. — xldviértese que en personas á quienes falta alguna evacuación acostumbrada; como es la sangre de las espaldas; se aplicarán en lugar de las arriba mencionadas sangrías, unas sanguijuelas álas venas almorranas 6 se s vngrará del tobillo; y siendo en mujer, que padeciere detención de su regla, se sangrará de los tobillos; y siempre en moderada cantidad.
Purgas suaves y frescas conducen. — En intermedio de les s engrías ó ventosas dichas, convienen también, una ú otra purguüa fresca de cáüafistula, de tamarindos 6 de reubárbaro
como se verá en el catálogo de loa médicamente s, para evas cuar el humor colérico; pero estas purgas no han de ser muy eficaces ni violentas;
La tercera intención que es la deposición de la causa adjunta. La cual intención s:gue comunmente después de haber ejecutado, lo dicho de la segunda intención, pues las dichis sangrías y ventosas también rebelen la causa adjunta, déla parte distante ú opuesta; y las que se hacen cercanas al tumor derivan 6 evacuando la causa adjunta.
A los principios convienen solos repercusivos.— Y como queda dicho on el cap. I de esto libro lí, que para detener el aflu^ jo de los humores; cuando está la apostema en su principio 6 primer tiempo, que convenían solos loa medicamentos repercusivos ó los que repelen, los cuales por defuera se aplican; estos tales medicamentos han de tener también respectivamente su fuerza; porque en los chiquillos, y en personas delicadas ó siendo muy grande el tumor del flemón 6 cuando hay mucho dolor en el tumor, se usarán los repercusivos más benignos.
En personas de mediana fuerza 6 en el tumor de mediano tamaño, se usarán ios repercusivos, aigo más eficaces.
En los robusto? ó en tumor grande, con poco dolor, se usarán los que con más fuerza repelen; atendiendo siempre, no haya una ú otra de las diez ooasiones dichas en el cap. I del libro IIÍ, que impiden el que se apliquen los medicamentos repercusivos. Lo que también conviene ob ervar en la aplicación de dichos repercusivos es, que se han de renovar varia3 veces, porque calentados de la parte, no vuelvan á calentar la misma parte; pénense los medicamentos repercusivos con distinción como se sigue.
Medicamentos repelentes ó repercusivos benignos, como es, el trébol, quelite, lantén; lantejuela del agua, endivia, laclara de huevo batida, el zumo de ¡acalabaza, las acederas ó socoyol, I03 pámpanos, las hojas de las parras, las cabezas de .as rosas.
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* De esto3 uno ú otro ya la misma hoja de ellas por si, ó cocida ó el zumo 6 cocimiento d« ellas, se aplican mojados unos pañííos en ellos en forma de defensivos; lo cual también se hace con la clara de huevo batida.
Repercusivos m diocres.
Como es: la siempre viva, verdolaga, lechuga, yerba mora ó chichiquelite; la flor de granada, los membrillos mismos martajados 6 las peras silvestres, las guayavas,la fruta ó las hojas de mirto.
De uno 6 más de estos qxis hubiere, se pueden aplicar por si 6 sus rumos ó cocimientos de ellos, mojando unos pañitos en ellos, y aplicados en forma de defensivos. También se puede formar de est^s dichos zumos, un emplasto añadiéndoles tanto de harina de trigo, cuando basta para espesarlos en forma de emplasto. También para repeler medio cremente es bueno el acei e común, lavado nueve ve es en agua fria, y después quita ia el agua, añadirle un poco de vinagre, para untar el tumor al rededor; ó en su lugar, usar del ungüento refrigerante de galeno, según se pone en el catálogo de los medicamentos. O aplicar unos pañitos moj. idos en clara de huevobatida on un poco de agua rosada ó con leche de mujer, añrdiér dole al fin un poco de aceite rosado 6 de aceite común lavado en varias aguas.
Repercusivos fuertes.
Como son: las hojas ó la femilla de las adormidera?; las hojas de enzino 6 del ciprez y sus agallas; ó de toda la granada mart íjada; ó la sangre de drago ó el bolo arménico; 6 el bolo común; 6 la tierra sigilata; ó el barro colorado.
Para el tiempo del aumento que es el segundo tiempo del
tumor, ya queda dicho arriba que se han de, poner, dos partes de los medicam en tss repercusivos y una parte de los medicamentos resolutivos; por lo cual se pondrán esos con la misma orden, como se han puesto los repercusivos, para su elección mas fácil.
Medicamentos resolutivos ben-gms.
Como son: la yerba de la malva 6 altea, de la manzanilla* ¡as hojas de la col; higos curados 6 agua caliente 6 enjundia de gallina ó de marrano, ó délos patos, ó mantequilla; ó|aceite algo añejo; ó las raíces de las asucenas blancas; ó la harina de chochos 6 del mijo; 6 de las alholbas; 6 de la cebada, ó de las lantejas; 6 de los garbanzos.
Forma de eomo se hace un compuesto los medicamentos repercusivos y resolutivos.
Compuesto benigno de medicamentos repercusivos y resolutivos.— Tómese dos onzas del zumo 6 cocimiento de membrillo ó de lantén ó de la calabaza, y una onza del cocimiento de manzanilla ó del zumo de las hojas de col, ó una onza de enjundia 6 del aceite algo añejo; y mojar unos pañiíos en ello, y aplicarlos sobre el tumor hallándose en su aumento.
Resolutivos mediocres.
Como es: la yerba buenn, el marrubio, el poleo, orégano, tomillo, salvia, ruda, estáf ate, ajenjos, la semilla de anís, de inojo, de eneldo, de comino, la flor del saúco, la harina de linaza, la enjundia del toro, 6 del ozo, 6 del león, 6 los aceites de dichas yerbas,
Compuesto de medicamentos" repercusivos y resolutivos de me liana fuerza.
Tómese harina de cebada tres onzas, un puño de manzanilla, otro de malva?, 6 de otra de las yerbas resolutivas arriba apuntadas; tómese .también de la rosa, ó de las flores de granada, ó de otro de los medicamentos repercusivos dos ó tres puños, cocerlos cortados ó martajados en un poco de vinagre, solo lo que basta para humedecer los dichos ingredientes; después añadirles de la injuudia de la galliua, ó de la mantequilla, ó de uno de los arriba apuntados aceites, ó injundias resolutivas; y de todo se forma un emp'asto, para aplicarlo templado sobre el tumor; hallándose en el segundo tiempo, que es, en el aumento.
Más fácil se hará este emplasto siguiente para el mismo tiempo del tumor. Tómese pan de trigo, una libra, amasarla en agua tibia en forma, ó á puoto de un emplasto, al cual se le añade, un puño de malvas y dos puños de las cabezas de rosa, antes bien molido ó martajado, y aplicarlo en forma de emp'asto estendido sobre un lienzo y tibio sobre el tumor. Sirve también sola ha sábila asada debajo del rescoldo, aplicándola tibia y abierta, ó añadiéndole unas híbras.de azafrán. O la mostaza majada y aplicada tibia, antes mezclada con harina de trigo, y amasada con un poco de vinagre.
Resolutivos fuertes. „
Como: es el salitre, el azufre vivo, y la cal una vez apagada en agua.
Ad eertencia de los tumores de sangre.— Lojaue^en general se advierte para todos flemones ó tumores jle sangre, es: que el aceite solo, sin otra m.zcla de agua ú otra cosa, no sejaplique; porque no añada mayor encendimiento como ¡suele acae-
cer en las grandes inflamaciones. También conviene á saber: que los medicamentos que se pplican en tiempo del aumento del tumor, no se mudau, ó renuevan tan ^menudo, como queda dicho de los medicamentos repercusivos los cuales se aplican á los principios del tumor.
En el estado del tumor ó arostonia; que es cuando el dicho tumor ya no crece ruá?, se aplican de los dichos medicamentos repercusivos y de los resolutivos, partes iguales, en forma de emplasto, algo tibio.
En la declinación del tumor, que es el cuarto tiempo, entonces se usan i oíos los medicamentos resolutivo*, c omo es fomentando la parte del tumor, con cocimiento, ó aceite do manzanilla, 6 de otros dichos medicamentos resolutivos; según más ó menos fuertes necesitare, ia grandeza, ó la renitencia del humor contenido.
Sucediendo, que el tumor, 6 apo tema, con los dichos medicamentos no se pudiere resolver (Jo cual en todos semejantes tumores, se ha de procurar:) sino que se inclinare á supurarse, 6 á hacer materia; entonces se ayudará á la naturaleza con meaicameutos que ayudan á supurar, como aplicando semejante triaphar macón madurativo.
Triaphármaon mal Curativo* — Tómese harina de trigo, con tanto de aceite como de agua, cuanto basta para el punto de emplasto; darle á todo junto un hervorcilío y al fin añadirle un tantito de azafrán molido, y aplicarlo tibio encima de todo el tumor.
Otro más eficáz: Tómense '.raíces de malvas, ó de malvavisco, cuatro onzas hojas de malvas dos puños, y una onza de higos curados y de la harina de trigo dos, ó tres; majar ó molerlo todo, y eocerlo en agua cuanto fuere menester, para que quede en forma de un e a* plasta; y al fin añadirle dos ó tres onzas, de la injundia de marrano, ó de vaca, sin sal; y aplicarlo tibio, estendido sobre un lienzo.
Cuando ya llegó á estar supurado el tumor, según las seña-
les puestas en el cap. II de este libro III, eñ donde jautamente se verán las advertencias que se han de observar para abrirlas apostemas, se abrirán con lanzeta (ó con cáustico de fuego, ó con cáusticcs medicinales, como más largamente S3 verá en el dicho capítulo segundo de este libro, allí mismo se verá el modo de curar los tumores abiertos con lanzeta, 6 con fuego, hasta encarnar y cicatrizarse perfectamente.)
Medicamentos para mitigar el dolor.— Para socorrer a los accidentes que tocan á la cuarta intención, que suelen sobre» venir á semejantes tumores, 6 apostemas. De los cuales accidentes tiene el primer lugar el dolor, que casi nunca falta, el cual se mitiga con loa anodinos siguientes como: aplicar sobre el dolor, la clara de huevo sola; 6 la clara junto con la yema bien batida, añadiéndole un poco de aceite rosado, 6 otro aceite común lavado en muchas agurs.
Para aplicar este emplasto: tómese migajoa de pan blanco, con agua caliente bien icmojado, y otra vez esprimido, como una libra; añadiéndole dos yemas de huevo y tres onzas, 6 media taza de leche de cabras, todo junto bien incorporado, estenderlo sobre un lienzo de tamaño necesario y aplicarlo tibio sobre todo el dolor.
O tómese de la malva martajada un puño y de harina de cebada una onza, cocerlo en una poca de agua ó ^eehe de cabras, en forma de un atole bien espeso, y al fin añadirle un poco de aceite rosado ó aceite de manzanilla, y aplicarlo al modo dicho. A este mismo emplasto para mayor eficacia, se le podr a añadir del polvo hecho de manzanilla ó de trébol, 6 eneldo; ó de la flemilla sacada por cocimiento de las pepitas de membrillo ó de la se anilla de linaza, ó de alholvas; ó de la raíz ó de la semilla de las malva".
Otro aposito para mitigar los grandes dolores. — No bastando estos para mitigar el dolor: tómese hojas de la yerba mora 6 la planta de las adormideras ó sus semillas, calentarlos debao del rescoldo, smbueltos en un trapo ó algodón, así caliente8
»E CIEN ÍOMOS
S8 majarán con unto sin sal, 6 con ma ateca de Taca, cuanto bastare para el punto de emplasto 6 cataplasma; añadiéndolo al fin uoas hebras de azafrán molidas. También se le puedo añadir leche y harina de cebada, y aplicarlo tibio sobre todo el dolor.
Endurecido el tumor y sus señales.— Otro accidente suelo ofrecerse como es: cuando se endureciere el tumor; lo cual se conoce en que se va recogiendo el tumor con menos dolor 4 quedando el mismo color de la parte sin immutarsey al tacto* se siente duro, y este modo de terminar no es bueno; y suela acaecer, por haberse aplicado medicamentos demasiadamente astringentes 6 muy fuertes repercusivos.
Cura.— Este accidente se remediará con los medicamentos que S3 pusieron arriba para madurar, y cuando estos no bastaren se acudirá con los medicamentos que se usan para los escirros, que se pondrán en el cap. 14 de este libro III.
Apagándose el calor nativo en el tumor y sus señales.— Otro accidente suele sobrevenir, cuando se apaga el calor natural ó nativo de la parte enferma, con principios de gangrena 6 con putrefacción; lo cual suele ocasionarse también con aplicar medicamentos repercusivos muy violentos; y se conoce por la mudanza del color de dicha parte como: lo que antes era colorado, se pasa á un color azul, morado 6 negro; lo cual es señal que empieza la gangrena. En tal caso conviene luego usar de sajas en la misma parte, y lavar las sajas con salmuera 6 con agua salada caliente; y poner encima un emplasto hecho de harina de aves 6 de chochos 6 altramuces con una poca de miel virgen 6 melado y un tantito de vinagre. Cuando esto no bastare acudir al capitulo siguiente propio de la gangrena, para curarlo,
Betrocediendo el tumor. '-Otro accidente hay cuando derrepente se desaparece el tumor; y va de lo externo á lo interno" entonces ge teme 9*ue tire al corazón; ú.otra parte principal'» TOMO XV¡— í\ 9
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Y en este caso nacer luego buenas friegas 6 aplicar ventosas & la misma parte, y aplicar luego algo de los siguientes, como es: lo blando de un panal que queda después de haber sacado la miel y la cera; 6 aplicar raíces frescas y martajadas de lirios; ó ajos ó cebollas 6 pelitre 6 mastuerzo; cualquiera de estos martajados así frescos y hechos emplasto con miel ó con manteca añeja 6 con trementina; y aplicados de calor templado, para llamar 6 sacarlo otra vez para fuera.
Corrompiéndose el tumor.r-Cuando llegare á terminar con putrefacción; sajar 6 cortar lo podrido y lavarlo con salmuera, y en adelante usar de los medicamentos que se dirán en el capítulo siguiente de la gangrena.