Florilegio medicinal: breve epítome de las medicinas y cirugía · Capítulo real 13 de 16

CAPITULO XXXI

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 20 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO XXXI.

PE LAS HERIDAS DEL VIENTRE.

De estas heridas del vientre 6 de la cavidad natural, hayunas penetrantes y otras no, como queda dicho en las heridas del pecho.

Que es peritoneo.— Heridas no penetrantes en la cavidad natural, se llaman las que no pasan la membrana llamada pe» ritoneo, la cual abraza 6 envuelve y viste todas las partes interiores, que se hallan en la cavidad natnra ; como es; el hígado, bazo, estómago, intestinos, redaño, ríñones, mecenterio, vejiga y el útero de las mugeres. La tal membrana 6 peritoneo, es de sustancia sutil, tanto que la asemejan ala telaraña.

Señal de las heridas penetrantes.— Pasando la herida á esa membrana del peritoneo, se llama penetrante y se conoce, cuando entra la tienta ó mejor de la candelilla (por no lastimar) buena porción porque suele entrar poca porción, cuando no está penetrado el peritoneo.

Pronostico.— Las heridas no penetrantes, no son de riesgo, solo las que tocan el mismo ombligo, 6 la membrana que 11am m; la línea alba, que es en medio del vientre, en donde se juntan los músculos del abdomen, 6 del vientre.

Las heridas penetrantes, con lesión de la boca del estómago, las heridas hondas del hígado, del intestino duodeno, y

el intestino ayundo y de los intestinos delgados, de la vejiga siendo en lo delgado de su cavidad, todas éstas son heridas por sí, mortales y las otras son de más, 6 méuos riesgo.

Cura general .—La herida no penetrante, se cura como herida simple; de parte carnosa. En la herida penetrante, se guarda la dieta, como queda dicho, en el capítulo antecedente de las heridas penetrantes del pecho ó'de la cavidad vital; solo que en las heridas del vientre, no convienen purgas pero ayudas sí, cuando fuere necesario evacuar algún mal humor, 6 para tener el vientre en buen régimen y estas ayudas no han de ser muy acres.

Cura específica.— En las heridas penetrantes del vientre, siendo sin lesión de las partes contenidas, se dan los puntos pasando la aguja (que ha de ser algo arqueada, y para arquear ó doblar algo la aguja, se calienta en la llama de una candela) de un lado de afuera para dentro, cogiendo juntamente el cútis, los músculos y el peritoneo; y del otro lado, se pasa la aguja de dentro para afuera, cogiendo así mismo, el peritoneo, msúculo y el cútis; dando las puntadas, en distancia del ancho de un dedo; y en cada punto hacer por afuera un nudo y cortar el hilo algo distante del nudo; siendo la herida angosta, no necesita de puntos, y dados loa puntos, curarla, como herida no penetrante.

Salidas las tripas.— Cuando de la herida hubiere salido alguna porción de los intestinos sin lesión de ellos, procurar con los dedos y manos antes metidas en agua caliente, ima pelerlos y primeramente el quillo 6 heces de ellos, luego lomismos intestinos los cuales (acudiendo presto) entran fácilmente; pero tardando, con la inclemencia del aire 6 del ambiente, suelen abultarse de ñato, que no se pueden meter dentro; en tal caso conviene fomentar tales intestinos, con paños mojados en agua caliente, 6 con vino tinto, ó con cocimiento de rosa seca y manzanilla, ó neldo, 6 ruda, 6 comino, 6 poleo, ú orégano, O aplicar desde luego bofss de carnero, ó

de cabrito recién sacados y aun calientes, 6 calentados en el susodicho cooimiento. O aplicar palomas 6 pollos abiertos vivos por el espinazo, cuidando que no lastime algún hue3itc» que quedare paraa fuera.

También ayuda, á que entren mis fácilmente las tripas, sacudir un poco el cuerpo del paciente, levantándolo algo de los piés para que todas las tripas se recojan para dentro.

No bastando estas diligencias, para que vuelvan á entrar " las tripas, se procura abrir algo más la herida, sin lastimar lo de adentro-, ajustando bien fuerte un botón de cera á la punta del verduguillo 6 cuchilla, para abrir más la herida.

Entrados los intestinos, se coloca al paciente de manera, que la parte herida, esté más alta que lo demás del cuerpo; y se darán los puntos necesarios como queda dicho.

Cuando salido el redaño de la herida (cuyo color natural, es como un amarillo pálido, que fácilmente se deshace entre las manos) hubiere mudado de su color natural en un color "blanco, como sebo ordinario, 6 en negro, ú otro oscuro y no deshaciéndose entre las manos, entonces se recogerá todo lo dañado en la mano y con un torsal de seda encarnada y encerada, se atará por lo sano y se cortará cerca del torsal lo -dañado (que ni duele, ni hará particular falta) dejando unos remates largos del dicho torsal fuera de la herida colgados, para sacarlo después de sanado el redaño lo cual como después de siete dias más 6 menos sucede. Semejante torsal se amarra por evitar el demasiado flujo de sangre que pudiera haber, por las muchas venitas que hay en ello. Después de metido todo, se darán los puntos necesarios y se curará como herida no penetrante.

Preservativo de los accidentes.— Para preservar al paciente de varios accidentes, se fomentarán los sobacos de los hombros y las ingles, con aceite 6 con manteca caliente, en la cual antes se habian frito ruda, 6 neldo, con un poco de vino humedecido.

Estando heridos los intestinos, que se vé 6 se conoce por el olor que sale de la herida; siendo tal herida pequeña, dejarla á la naturaleza solo; pero sieodo grande, procurar atraer la dicha tripa para afuera con suavidad, y coserla al modo de la costura de los pellejeros, dejando los cabos del hilo fuera de la herida y después coser ó apuntar la herida del vientre; pasado el sétimo dia, se cortará un cabo y se tirará suavemente del otro cabo, para sacar todo el hilo; y lo mismo se hará con el hilo, conque se ató el redaño.

Señales de las heridas. — Para venir en algún conocimiento cuál de las partes interiores del vientre queda herida, se atenderá; cuando hay herida honda penetrante, cuatro dedos al rededor del ombligo y que se sale e1 quilo blanco, junto c®n sangre; son las tripas delgadas heridas. Y saliendo las heces 6 el mal olor de ellas, soh las tripas gordas. Y habiendo vómitos, ó que sale por la herida cosa de alimento, es herido el estómago. Herida penetrante en el lado derecho debajo de las costillas nothas, es del hígado; y del lado izquierdo debajo de dichas costillas, es del bazo. Estando la herida en la mitad de les lomos ó ríñones y que la sangre sale con la orina, son heridos los ríñones. Y de la vejiga se conoce fu herida, estando en la parte inferior del vientre y que juntamente sale por la herida, orina y sangre.

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CAPITULO XXXII.

DE LAS HERIDAS DE LAS ASTAS DEL TORO, 6 DE LAS BALAS, 5 ARMAS DE FUEGO.

Así en las heridas de las astas del toro, como de las balas 6 armas de fuego, que con poca diferencia se curan de una misma manera, se guardará la dieta, como en las otras heridas previniendo los accidentes con purgas 6 sangrías.

Y no siendo la herida del toro penetrante en la cavidad del pecho, 6 del vientre, (las cuales heridas son comunmente peligrosas), desde luego se procurará esprimir muy bien la sangre de la herida, después se lavará con el cocimiento de romero, 6 de salvia cocido en vino de uvas, y bien lavada, se llenará toda la herida con carbón de las raíces del carrizo aun casi hecho ázcua; y sobre todo se aplica un pedazo de maguey 6 del mezual suazado 6 tlatomado, y con estos cortos remedios han sanado en breve muchos, prosiguiendo la cura con el bálsamo del maguey.

Pero en personas mas delicadas, en particular en heridas de armas de fuego, se ponen en la primera cura, unas mechas, hilas 6 pañitos mojados [en forma de defencivos] en yema y clara de huevo batido juntamente. O con dos perritos recien nacidos, añadiéndoles lombrices de la tierra en vino lavadas, y freirías junto con los perrit03? en una libra de

aceite 6 á falta de él en manteca, hasta que se haya consumido toda humedad, después colarlo y fomentar 6 untar con dicho aceite 6 untura calientita, las heridas, lo cual cura y mitiga juntamente los dolores. En la segunda cura se añadirá á dicho aceite como dos ó tres onzas, una yema de huevo y un poco de azafrán molido; mojando en ello las mecha?, hilas 6 pafiitos que se aplicaren, continuando con ello hasta que aparezca en la herida alguna materia ó podre. Después en lugar de dicho aceite, se usará de la trementina lavada en agua de cebada cocida, ó en cocimiento de rosa seca, 6 con solo los sumos de los órganos 6 del maguey antes suazados.

Para mayor eficacia habiendo mucha contusión 6 putrefacción de la carne rota ó magullada, con amenazas de gangrena en tal caso aplicar á dicha putrefacción 6 carne magullada, unas hilas mojadas con el ungüento egipciano, cuya composición se hallará en el catálogo de los medicamentos.

Si sobreviniere la gangrena que se conoce cuando se pone la carne de color fusco, como negro 6 con hedor; usar para ello, como queda dicho en el capítnlo 21 del libro II de la gangrena.

Para defender la herida de la inflamación, se ponen al rededor de la|herida, al modo de defensivos, unos liencecitos mojados en agua envinagrada con una clara de huevo batida pero que no llegue dicho defensivo á la misma herida, sino en la parte sana y vecina.

Para mitigar los grandes dolores que suelen sobrevenir en és / otras heridas ó llagas. Se toma media libra de niigajon de pan, remojarlo en leche de vaca, y añadirle dos llemas de huevo; de aceite 6 de manteca lavada, dos onzas: del polvo de rosk y manzanilla, un puñito; y de la harina de cebada y de las habas de cada uno: una onza, del azafrán molido lo que peza, medio toinin: mezclarlo todo junto (6 de lo qne de éstos se hallare) en forma de emplasto, añadiéndole para dicho punto de emplasto de la leche, cuanto basta: y aplicarlo sobre

I03 demás medicamentos susodichos; de manera que alcance este emplasto mucha parte sana al rededor de la parte enferma. Y no hallándose estos ingredientes, tome solo el migtjon de pan remojado en leche de vaca, y añadirle las dos yemas de huevo y el azafrán, y aplicarlo todo al modo dicho.

Hallándose ya limpias las heridas, se usarán los medicamentos ordinarios, para encarnar y cicatris arlas, como queda dicho en el capit ulo 19 del libro III.

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CAPITULO XXXIII.

DE LAS QUEMADURAS.

En las quemaduras del fuego, del agua caliente, del aceite caliente, de la pólvora 6 del rayo, no siendo grandes, no necesitan más que de los medicamentos 6 apositos exterioras, como se dirá más abajo; pero en las quemaduras grandes entonces también conviene atender á la dieta y á los medica, mentos generales como son las purgas 6 sangrías.

Pronósticos.— Las quemaduras muy hondas de nervios y arterias, como también de las ingles 6 del vientre, son muy peligrosas porque fácilmente se leá sigue la gangrena.

Para preservarse, después de haberse quemado, él que no haya ampollas, ó por lo menos no tan fuerte, y para défeuderse de la inflamación luego que la persona se ha quemado, aplicar á la parte quemada tierra mojada con agua ó en lugar de tierra tomar del bolo ó barro colorado y deshecho en agua. O untarse con mantequilla por sí sola ó con aceite mezclada, 6 aplicar unos pañitos como defensivos mojados en ello, algo picados. O aplicar lentejuela del agua ó culantro verde medio cocido. O bledo verde, acelgas, verdolagas, 6 hierba mora, solo martajada y así fresca aplicada. O tomar yema y clara de un huevo batidas juntas ó sólo la clara de huevo batida y puesta en unas hilas, algodón ó lana. O tomar sola la clara de huevo, como dos partes, y una parte del aceite de comer batirlo junto muy bieD, y untar con ello con un®

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pluma de gallina muchas veces el lugar quemado sin amarrar lienzo ni cosa alguna, continuándolo hasta que por sí se caigan las costritas. El aceite que se hace de clara de huero, con un poco de chocolate en polvo y todo revuelto es útil. O tomar una libra de cal viva y apagarla con bastante agua de llantén 6 agua ordinaria la dicha cal; y bien asentada la cal, se cuela el agua por un paño tupido, y ésta tal agua se mezcla con aceite rosado, con mantequilla fresca 6 con tuétano de vaca derretido, y se unta varias veces con una pluma lo quemado; y mejor aprovecha esta untura usando de ella antes tyue otra cosa se aplique; fuera de ser muy suave es muy eficaz. Otros ponon cebollas martajadas con un tantito de sal, 6 aceite con clara de huevo con tantito de la sal mezclado. También preserva de las ampollas el arrimar la parte quemada poco á poco á la misma llama del fuego para que un calor saque el otro.

Cuando ya se levantaron ampollas, no abrirlas luego, sino hasta el tercero ó cuarto dia, pasándolas después con una aguja, porqué abriéndolas antes causan mucho dolor y tardan en sanar; pero no abriéndolas antes del cuarto dia, también gastan 6 corrompen los, humores acres á la misma carne debajo.

Abiertas las ampollas, tomar como media onza de la cal lavada en varias aguas, y con aceite rosado ó mantequilla fresca y lavada, como dos 6 tres onzas bien incorporado como ungüento y untar las ampollas con una pluma. Mas suave se hace este ungüento tomando dos yemas de huevos cocidos duros y media onza de la cal muchas veces lavada en varias aguas, moler las dos cosas juntas muy sutil y añadirle de la clara de huevos frescos, bien batida, cuanto bastare para reducirlo á un ungüentito blando bien incorporado entre sí, y untar con una pluma las ampollas. O aplicar estiércol de la res con leche mezclado ó sin ella. O sacar la semilla de las pepitas <te membrillo por cocimiento en agua ordinaria, y

tintarse con ella, la cual es muy buena y arma muy bien eü las quemaduras de la pólvora.

Para quitar los granos de la pólvora que suelen quedar entre cuero y carne, se saca todo lo negro de la carne con una ag"J*a y se lava muy bien con el cocimiento de manzanilla j trébol hasta que quede totalmente limpio.

En personas, algo quemadas del rayo se procurará que cuanto antes beban un polvito de la piedra Bezar ó de la Theriaca en atole, 6 á falta de eses, del chile-atole 6 atole con epazote á que suden un poco.

Lavarles las narices, pies y manos, labios y lengua con vino de uvas en que se desleyó un poco de la Theriaca ó piedra Bezar ó de la contra-hierba.

Poner sobre la parte ó partes quemadas unas cebollas martajadas ó ruda machacada con Theriaca ó con polvo de la contra-hierba mezclado.

También les convienen las bebidas cordiales que se ponen en el Capítulo 80 del Libro I de las Calenturas pestilenciales.

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CAPITULO XXXIV.

DE LAS ULCERAS O LLAGAS VIEJAS.— ADVERTENCIAS P DE LAS ULCERAS EN GENERAL.

La úlcera 6 llaga vieja, en distinción de la herida fresca que también suelen llamar llaga fresca, es solución de continuidad comunmente en partes carnosas con podre, materia 6 Ycores y otras impuridades, originadas ya de heridas, ya de abscesos 6 tumores madurados ú otros humores viciosos del cuerpo.

Lo quo generalmente se observa en las úlceras, es: atender á la dieta y régimen, y á evacuar la causa antecedente, como son los humores viciosos y con esto se atiende á la primera y segunda intención, como queda dicho de las apostemas en. el Capítulo III de este Libro II, hablando del Flegmon. Lo cual se conseguirá observando la cualidad del humor que predomina 6 perjudica en la tal úlcera. Conviene á sabersieníio el humor que acude colérico, se usará de la dieta, de Jas purgas y ayudas puestas para tal humor en el Capítulo 40 del Libro I, hablando de la Destemplanza del Hígado.

Predominando la flema 6 pituita, seguir la dieta y usar de las purgas y ayudas señaladas en el Capítulo I, del Dolor de la Cabeza originado de pituita. Y siendo el humor melancS lico que abunda, acudir al Capítulo 47 del Libro I, que trata de la melancolía.

Siendo necesario de sangrías por la abundancia 6 mala cualidad de la sangre, se observará entónces lo que del Flegmon se dice en el Capítulo III del Libro II, en donde se ponen unas reglas para las sangrías, que eon para reveler, para divertir ó para evacuar, según lo pidiere el estado 6 los accidentes de las úlceras.

Para atender á la causa adjunta 6 á los humores existentes en la misma úlcera, que es la tercera intención, la cual se ejecuta observando el estado y la cualidad de la úlcera, y cuidando de los accidentes que le suelen sobrevenir para corregirlos, sin lo cual no se conseguiría el ñu de sanarse la úlcera; y con esto se observa la cuarta intención que es socorrer á los accidentes con sus propios medicamentos, los cuales s@ especificarán en los capítulos siguiente:

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CAPITULO XXXV.

DE LAS ULCEFAS SIMPLES Y DE LAS DESTEMPLADAS Ó CON AFLUJO DE HUMORES*

Dejo las úlceras simples que no están complícalas con otros accidentes, porque estando tal úlcera ó tal parte con buena templanza, con moderado aflujo de los humores; lo cual denota la buena materia como siendo ella blanca, leve, en poca cantidad, medianamente gruesa y nada hedionda,

Cualidad buena de la materia en las úlceras.— Estas tales úlceras, con cualquiera bálsamo ó planta medicinal como es el bálsamo del maguey 6 de los órganos soasados 6 tlatemados 6 con el zumo de la hierba de la golondrina ó con la ceniza del rábano, ó puesta la hierba de palancapitli 6 de las hojas de la lengua ddvaca y otras muchas semejantes plantas y gomas muy particulares de que abundan estas tierras, bastarán para las úlceras semejantes, guardando juntamente limpieza en tal úlcera.

Ulceras destempladas»— Pero haviendo úlceras con destemplanza 6 con aflujo de humores, como con apostemas 6 tumoíes, ya sea flegmon ya ederna ya erisipela, Ea tal caso se usa-

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rán tamhien tales medicamentos con la dieta y guarda, según la cualidad de la destemplanza 6 según los humores que se juntaren, como cuando se juntare % la úlcera un tumor flegmon, ver lo dicho en el capítulo 3 de este libro del flegmon. Y de esta manera se atenderá á las otras especies de tumores usando de sus propios medicamentos, hasta tanto que se halla mitigado ó quitado tal accidente; luego se proseguirá la cura de úlcera simple.

Carne supérílua ó silvertre crecida.— Cuando hubiere en las úlceras carne superflua crecida, la cual en común llaman carne silvestre, no se podrá curar tal úlcera sin que antes se consuma dicha carnosidad con algún medicamento cáustico ó corrosivo; y sieodo poca, siempre conviene empezar por el medicamento mas benigno; como poner un pañito 6 hilas mojadas en agua salada ó en agua en que se deshizo un poco de alumbre quemado sobre la carne superflua, que la liquidará y ablandará. O expolvorear encima de la dicha carnosidad un polvito de alumbre quemado, 6 untarla con el ungüento isis ó egipciaco, puesto en el catálogo.

No bastando estos medicamentos suaves echarle (si se hallaren á la mano) unos polvitos de juanes mezclados con partes iguales de alumbre quemado ó por si solos. O echar encima de tales carnosidades rebeldes un poco del polvo de la alcaparrosa algo quemada, duele algo, pero es eficaz. O formar unas pastillitas del tamaño que fuere menester de la cal viva y del javon rallado con zumo de cebolla, como se verá entre los cáusticos puestos en el catálogo de los medicamentos; esta dicha pastilla se amarrará sobre la carne superflua, que sea siempre algo menor de lo que fuere la dicha carnosidad, con cuidado, que no mude su lugar, y después de doce 6 mas horas se quitará, y la escara 6 cortecilla que deja semejunte cáustico, se apartará como se dirá mas abajo en este mismo capítulo.

Agua de solimán para consumir carnosidades,-- -A un mas

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fuerte cáustico es tomando del cardenillo y del solimán, de cada uno en peso de dos tomines y cociéndolo en un cuartillo de agua 6 cocimiento de rosa 6 de lantén en un vidrio 6 vacija vidriada, la cual vacija se entierra en ceniza 6 arena [cuanto la ocupare el licor contenido] en un cajete y esta cajete se pone sobre brazas de fuego manzo hasta que merme la mitad, la cual colada por un paño es el agua del solimán que servirá solo tocando con un pincel 6 pluma la carne superflua de las úlceras, aunque gálicas, para consumirla. Adviértese que cuanto menos vapor se admitiere por la boca ó las narices al tiempo de hervir dicha agua será mas acertado.

Advertencia en el uso de los cáusticos.— Usando de semejantes cáusticos fuertes es necesario poner al rededor de la úlcera, en la parte sana, un defensivo con pañitos picados y mojados en agua envinagrada y mezclada con clara de huevo batida, y [habiendo] también se le podrá añadir á dicho defensivo un polvo del bolo 6 de tierra sigilata. O en lugar de este defensivo untar al rededor de la úlcera la parte sana, con manteca lavada, mezclada con un polvo de bolo 6 de a.bayalde ó de la greta.

Fuera de la dicha advertencia, se ha de observar que antes que se apliquen cáusticos fuertés en úlceras grandes, conviene haber usado de las evacuaciones necesarias, como purgas 6 sangrías, según la cualidad de los humores viciosos lo pidieren, para evitar algún concurso de los humores contra la parte flaca, que es la misma úlcera.

Modo de deponer la escara de los cáusticos.— Cuando después de usados los cáusticos quedare escara, como coríecilla arrugada 6 quemada, para quitar 6 deponer ésta, se untará dicha escara 6 cortecilla con unto sin sal 6 con mantequilla 6 manteca, mezelado con una yema de huevo fresco, hasta que caiga por si la escara; después se curará como úlcera ordinaria.

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Ulceras cangrosas.—Para la úlcera cangrosa tómese la cabeza de grulla con el estómago y todas sus ertrañas, secarle todo en un horno sin quemarlo y muélalo en polvo, el cual polvo en una bolsita de lienzo cosido ó basteado, colgarlo sobre el lugar doliente lo cual aprovecha mucho, no solo al cáncer, sino á cualquiera úlcera. Otras medicinas para úlceras cangrosas se verán en el capítulo 15 de este libro III del cangro,

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CAPITULO XXXVI.

SE LAS ULCERAS COK GUSANOS.

Suelen engendrarse en las úlceras gusanos por la poca limpieza, principalmente en tiempo de calor y humedad; 6 por la cualidad de la putrefacción.

En donde se pudieran sacar los gusanos, se sacarán con pinsas ú otro instrumento, pero donde esto no se. pudiere 6 que hubiere muchos de ellos; 6 que el sacarlos ocasionare mucho dolor se matarán con medicamentos lavando, ó geringando la úlcera con el cocimiento, 6 sumo de la sávila ó de agenjos 6 de la flor 6 de las hojas del durasno, del marrubio, de los chochos, de las cebollas, del azibar deshecho en agua 6 en la hiél de toro.

Mas eficaz es el cocimiento de la cebadilla de las Sierras de *a Taraumára que los latinos llaman Elleboro negro, también es medicamento fuerte para matar los gusanos, el azufre molido 6 el Cardenillo, pero cuando fuere preciso aplicar uno de estos medicamentos fuertes es menester usar de ellos con mucha discreción por que causan notable dolor.

Muertos y quitados los gusanos se mundificará la úlcera, añadiendo á dichos sumos, 6 cocimientos como para dos onzas del sumo 6 cocimiento áe unos de los simples arriba mencionados una onza de miel virgen. O en lugar de esta miel, deshacer en peso de medio 6 de un tomin del ungüento Egipciaco. Limpiada bien la úlcera se cura al modo d e las úl« ceraz simples ú ordinarias.

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CAPITULO XXXVII.

DE LAS ULCERAS CON CORRUPCION DE HUESO.

Mientras que hay corrupción de hueso en la úlcera bo te puede eurar ó sanar la tal úlcera y aunque unas veces se cria un genero de cicatriz, sin embargo buelve después de algún tiempo á renovarse la úlcera.

Pero cuando hay corrupción profunda del hueso, que es cuando llega la corrupción á la misma cavidad del hueso, en" tonces no tiene mas remedio que una cura, paliativa 6 separar 6 Cortar todo el hueso para sacarlo, lo cual solo podrá ejecutar un cirujano experimentado

Per® cuajado hay corrupción superficial del hueso descubierto se conoce por la esperesa, desigualdad y blandura al tacto y por la vista se conoce cuando su color natural [que es blanco ] se pone negro ó descolorido y la carne encima está emblanquesida ó blanca esponjosa y de mal olor; y por la materia se conoce cuando ella que saliere de la úlcera, estubiere muy ténue ó sutil; y siendo tal úlcera antigua se junta alguna calentura.

Cura general. — En la cura de las úlceras con hueso corrompido se atiende la dieta y el evacuar los humores viciosos que predominare en el paciente según la cualidad de ellos tomo queda dicho en las advertencias del Cap. 34. de esté lifcro III. pelas úlceras en general,

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Cura específica por medicamentos. ~-Paro separarla esperza 6 corrupción superficial del hueso, se procura primeramente descubrir el dicho hueso apartando la carne con poner lechinos de hilas, que son unas hilas algo torcidas y mojadas en clara y yema d© huero batido ó cortando la carne con navaja sin ofender vena ni arteria, ni nervio ni otros ligamentos. Hecha esta diligencia y descubriendo el hueso corrompido al dia siguiente se usarán (engente tierna) los medicamentos benignoscomo echar sobre el hueso corrompido polvos de Mirra ó polvos de raiz de Lirios 6 polvo de Azíbar 6 de Alumbre tapado lo demás de la herida 6 úlcera con hilas secas y sobre todo se pone Diapalma ú otro emplasto ó planta medicinal.

Para gente mas crecida 6 mas robusta se echará sobre el hueso corrompido del polvo de la raíz del carrizo ó de la raíz de la aristologia redonda ó de la corteza del pino ó del polvo de la piedra pómez quemada 6 del polvo de la escoria del cobre.

Los medicamentos. mas eficaces para este efecto son, como el polvo del Euphorbio que se halla en las boticas, 6 el polvo de la alcaparrosa quemada, ó una ú otra gota de la agua fuerte que usan los plateros ó del espíritu del vitriolo. Pero usando (y esto solo en necesidad cuando los otros medicamentos no aprovecharen) de estos medicamentos fuertes, es menester resguardar de la adustion las carnes cercanas al hueso corrompido con hilas secas, para que no les lleguen ni toquen tales medicamentos.

Cura del hueso corrompido per legras.— Fuera de los dichos medicamentos hay otros do* modos de separar el hueso superficialmente corrompido, el uno es legrando 6 raspando el hueso corrompido por un instrumento con buen filo como un género de formón (que se llama legra) hasta tanto se raspa poco á poco hasta que sude el hueso una sangrecilla y se re-

conosca el hueso blanco y solido. Estando en este estado el dicho hueso se le echan unos de los susodichos polvos ó medicamentos benignos encima, poniéndole sus hilas secas y un emplasto ó planta medicinal sobre todo elo. Este talmodode separar el hueso corrompido es muy á propósito para los huesos cercanos á las partes nobles, como cabeza, el espinazo y cerca délas junturas, arterias, venas 6 nervio?, porque en tan semejantes lugares no es tan seguro usar del cauterio de fuego, que es como se sigue.

Cura por cáusticos de fuego.— El otro modo de separar el hueso superficialmente corrompido es cauterizándolo con botón de fuego ú otro hierro encendido, y es modo muy seguro, exceptuando los arriba mencionados sitios, como cabeza, etc. Y se acomoda un canuto ó embudo sobre el hueso dañado por donde pase el hierro encendido en defensa de las partes vecinas, tocando con dicho botón 6 hierro encennidoá pausas el hueso corrompido, y al calentarse el tal canuto se enfriará metiéndolo en agua fria cuando sea menester mas.

Cuando al tiempo que se cauterizare el hueso dañado estuviere sudando un humorcillo, se secará luego con hilas.

Cómo se defiende de la inflamación.— Y para defender de la inflamación así el hueso como la carne vecina después de hecha la escarilla 6 después de cauterizado el hueso, se le aplican unas hilas 6 estopas mojadas en agua rosada ú otra ordinaria mezclada con clara de huevo batida, ó se unta con un poco de aceite rosado ó con mantequilla lavada por tres dias seguidos.

Medicamento modificativo.— Después para modificarlo se le pone mantequilla lavada y mezclada con una yema de huevo ó para mayor eficacia en lugsr de la yema se mezclará con miel rosada ó con miel virgen.

Modificada ya la úlcera se ponen unos de los polvo3 que secan, como es el polvo de la raíz de lirios ó de aristología re-

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douda 6 de mirra 6 de azibar 6 de alumbre quemado con unas hilas secas revueltos, y sobretodo su emplasto ó planta medicinal, hasta tanto que caega la escara 6 cortecilla del hueso, el cual hueso ya bien limpio de la corrupción prontamente por si se cubre con carne colorada y buena, entonces se prosigue la cura de úlcera simple.

CAPÍTULO XXXVIII.

DE LAS ULCERAS EN PARTICULAR. — DE LA TlftA Y CASPA DE LA CABEZA.

Señales de la tiña.— La tifia 6 las úlcerillas del cutis de la cabeza son de dos especies, la una se llama en latin tinta 6 achores, como si dijera unos gusanitos ó polilla, por la semejanza que tiene con la polilla de los vestidos y de los abujeri tos, hay on el cutis de la cabeza, entre unas costras secas, de varios colores que poco 6 ningún humor purgan. La otra especie de la tiña se llama en latin favus, como fci quisiera decir panal de miel, por la semejanza que tiene con la miel la materia que sale de unas ulet rillas del cútis de la cabeza mas anchas y mas grandes de lo que tiene la primera especie llamada tinea 6 tiña.

Causa. — Origínanse dichas úlceras ya de pituita nitrosa y salada y de humor melancólico, ya de sangre corrompida, los cuales humores por la adustion adquieren tanta acrimonia» que corroen el cútis de la cabeza y son de tan prava destemplanza de la parte, que suele ser muy renitente á la cura; también por ser este mal contagioso suele pegarle en los niños 6 muchachos tiernos.

Pronóstico.— Cuando restregando levemente el cútis de la cabeza se pone el cútis colorado hay buena esperanza de sa lud, pero siendo menester mucha y fuerte refriega denota ser difícil su cura y son menester medicamentos mas efi-?

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caces, y cuando con muchas friegas no se pone nada colorado el cútis; ó no admite cura ó necesita de medicamentos muy fuertes.

Cura General. — En ia cura de la tiña de la cabeza, se observa cuál humor predomina en el paciente, el cual de ordinario es el humor melancólico, ó sangre adusta; por lo cual se guarda la dieta, y se purga más veces según se dice en el cap. 47 dsl Libro I. De la melancolía.

Cura específica,— Para poner los medicamentos exteriores, se rapará la cabeza con navaja, cada semana, una 6 dos veces, y se lavará con el cocimiento siguiente: cuésace media onza de alumbre crudo en tres cuartillos de agua, hasta consumir" le en un cuartillo, y se lava con esta agua la tlña, cada día dos veces. O echar en tres cuartillos de agua hirviendo, de ía alcaparrosa en peso d« dos tomines y lavar la tiña al modo dicho.

Después de tales baños, untarla cabeza en los niños tiernos con el aceite, que se esprime por la prensa de las semillas de* algodón. O con tal untura tómese polvo de la greta; cernida por Sayasaya, una onza; de la legia fuerte media onza; de aceite ó manteca una onza; juntarlo todo en un ^ almirez bien incorporado y untarse con ello después de dicho baño. O unto de gato, dos onzas, de cera media onza; derretirlo sobre fuego manso, y ántes que se "enfríe, mesclarle polvo del ¡¡mermellon ó cinabrio media onza, y untar con ello la tiña después del baño, al modo dicho. O recién rapada la cabeza, tanto que quiera salir sangre, apli^ carie luego el hígado^recien sacado de un marrano, aun caliente y con sangre; y dejarlo puesto^hasta que por sí se seque en la cabeza. O en lugar de este hígado, untarla luego con aceite de comer, mezclado con bastante ollin de la chimenea ó de las ollas grandes. O hacer esta untura: tómese alumbre quemado y alcaparrosa, de cada uno media onzaf cardenillo una cuarta, de onza; <je pez g ))m \W 9n*a¡ *»"

fundía de caballo media onza; manteca añeja como tres onzas; derretir primero la pez con las infundías y manteca; y al querer enfriarse, mesolarle los otros ingredientes antes bien molidos y cernidos para formar el ungüento, conque se untará después de dicho baño. O siendo más renitente latiña,tó_ mese greta molida y cernida, y unto sin sal, de cada cosa cuatro onzas; de azufre en polvo dos onzas; del solimán erado bien remolido, en peso de medio tomín; menear todo junto muy bien en un almirez de plomo, ó sobre un plato de peltre» y untar una vez al dia la tiña rebelde, después del baño dicho.

El más eficaz remedio para la tiña rebelde es, prevenir un birrrete ajuátado á lo redondo de la cabeza, de gamuza 6 lienzo fuerte: dentro se unta el birrete con pez y resina partes iguales, juntamente derretidas, y así aun algo caliente se aplica sobre la cabeza; hasta donde se extiende la tiña, no más, y ha de ser reeiea rapada la cabeza á navaja; después de nueve dias se quita con presteza y alguna violencia el dicho birrete para que queden pegadas en ello las costras de la tiña, con e^ cabello de nueve dias, crecido, bañando después la cabeza con uno* de los suso iichos baños; y esta cura se repite, dos 6 tres veces, según faere necesario. Y para esta cura es muy conveniente el haber precedido algunas purgas, como queda dicho en su cura general.

Para mitigar los dolores que los medicamentos acres oca* sionaren, es bueno untar la cabeza con aceite de almendras dulces, ó á falta de ello, con infundia de gallina 6 conmante* quilla lavada. O interrumpir 6 suspender por algún tiempo el tal uso de los medicamentos acres.

Para la caspa de la cabeza, la cual se origina de semejantes humores, como queda dicho de la tiña, que se juntan entre el cutis y el cráneo, cerca de las raíces de los cabellos; sol0 que no son tan fuertes que lleguen á exulcerar el cútis como en la tiña; y así les conviene la misma dieta, y cura tocante el evacuar por purgas, ó ayudas repetidas.

Para corregir átales humores, conduce beber por veinte 6

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más dias, el caldo de las víboras 6 culebras guisadas, en cantidad de medio cuartillo, como tres horas después de una cena ligera. Otros comen también de la misma carne una porció a guisada al modo de una anguila 6 pescado fresco, qui° tando la cabeza con cuatro dedos y la cola con otros cuatro dedos del cuerpo de la víbora 6 culebra, la cual sea recien co*> gida en partes húmedas.

Conducen también para corregir dichos humores en personas algo grandes ó robustas, los jarabes de la sarsa ó del guayacan, como se¡poaen en elfOap. 17 del Libro II del morbo gálico.

Cura especifica. —Después de usadas lás evacuaciones ó purgas arriba mencionadas conviene bañar la cabeza con los orines de muchachos, en los cuales se halla cocido salvado con yerba palomina ó con^eulantrillo del pozo.

O cocer agallas del pino en medio cuartillo de vino y Un cuartillo de orines de muchachos, que quede como un cuartitillo, añadiéndole ¿orno dos enzas de la mantequilla fresca y Untar calientita con ella la cabeza,

O cocer hojas verdes de saúco ó con sus cortezas interieres blancas en lejía de tequesquite, parados 6 tres baños Muy buen efecto hace la raspadura ó la piedra del vino, sacando su aceite como se verá en el catálogo de los medicamentos con el nombre de aceite de la raspadura del vino; untándose con él después del susodicho baño.

Para la corrupción del cabello.— Habiendo corrupción del cabello, untar la cabeza con aceite y vinagre mezclado, 6 con agua, en que se deshizo un poco de alumbre crudo.

Cabellos á que crescan. — Con ocasión de tratar de la caspa de la cabeza, se pondrán unos medies para ayudará que vuelva á crecer el cabello cuando por enfermedad se hubieren caído; para lo cual hay buenas esperanzas cuando al corto refregar la cabeza se pone en breve colorada la calva ó el cutis; pe* xo si después de mucho refregar quedare blanco; ya tiene co*

DK CIEN TOMOS

mo callos, y pocas 6 ningunas esperanzas de que vuelvan á salir los cabellos.

Ayuda á salir y que cresca el cabello; refregando mas veces el lugar con zumo de rábano picante. O tomar de las avejas ahogadas en la miel y quemarlas para hacer polvo de ellas con el cual refregar muy bieu el lugar en donde han de volver á crecer I03 cabellos. O mezclar dicho polvo con aceite y un« tarle con ello.B0 tomar estiércol de ratones y ceniza de avejas partes iguales y aceite rosado, 5 común incorporado, para un* tarse con ello. O tómese zumo de la yerba golondrina y sangre de ratón, dejando secaral aire en vasija vidriada ó vidrio después de molido, amasarlo con una yema de huevo y untar el sitio en donde han de volver á crecer los cabellos.

O quemar una 6 más tusas del campo, con pellejo y todo, molerlo en polvo y hacer un unguentito con la miel virgen, cuando fuere necesario para incorporar bien dichos polvos f untar con ello la calva 6 sitio, á que salgan los cabellos.

Para que se caigan los cabellos 6 pelos del cuerpo; untarse con esta lejía, no siendo en parte muy delicada, porque es muy caliente: tómese oropimento que se halla en la botica, una onza, de la cal viva cuatro onzas, de pólvora fina media onza, todo bien molido, se cuece bastante cantidad de lejía fuerte hecha de la ceniza del encino ó do los sarmientos ó de otra ceniza fuerte, espesándolo tanto por cocimiento hasta que un cañón con su pluma metido en tal cocimiento, se le caiga la pluma espontáneamente. Y con dicha lejía y cocimiento se untará donde se quiere que se cafga el pelo: y caido el pelo untar dicho lugar con mantequilla, ó enjundia de gallina, ó con aceite de almendras dulces para suavisar el cútis. De esta lejía compooen otros un ungüento para dicho efecto.

De las liendres ó piojos.— A este mismo capítulo como trata de los cabellos, se le añadirá algo de sus animalitos para librarse/le ellos; asi contra las liendres, ó peojos déla cabeza, en los chiquillos, es bueno rapar, 6 limar la esta del* Yenado, y

256 BIBLIOTECA MEXICANA

espolvorear con ello el cabello de la cabeza, para matar los piojos. O espolvorear los cabellos ó la ropa con polvo déla cebadilla de la sierra de Taraumara 6 con polvo de la estasisagria ó ellaboro.

O lavar Ja cabeza con vino, 6 con agua en que antes se cocieron unas hojas de tahaco, 6 con cocimiento de taray. O llevar en la ropa cocido un pedazo de alcanfor. O tómese azogue vivo, tráigalo á una mano en un almirez con saliva muy bien y con la ciara de huevo, áhtes bien batida, menéelo juntamente con la mano del almirez mucho tiempo; y con este azogue empapar muy bien un bordón 6 cuerda retorcida de algodón ó de lana y llevarlo sobre la camisa,

Páralos piojos 6 lieudres de los párpados de los ojos; es bueno untar I03 dichos párpados con azibar deshecho en vinagre.

toé cíen toMoa 257 CAPITULO XXXIX.

DE LAS ULCERAS DE LAS PARTES GENITALES»

Cura general.— En las úlceras de las partes genitales se necesita de las dietas y de las evacuaciones, por purgas ó sangráis, según la cualidad del humor que predominare en el paciente; al modo como queda dicho en el cap. 34 de este libro III. De las advertencias de las úlceras. Las úlceras más difíciles para curar son las del humor gálico.

Cura específica.— Hallándose dicha parte escoriada ó escalentada, con unos granitos colorados que se aparecen en el cutis del prepucio 6 en la misma glande 6 capullo; usar primeramente de cosas benignas como: lavar la parte con agua rosada ó de lante, añadiéndole unas gotas de vino tinto ó de otro vino suave de uvas y aplicar encima unas hilas secas, las cuales se amarran no apretadamente.

O espolvorear en dichas hilas (ántes de aplicarlas) un pol^ vito de la flor 6 de la cascara de granada, 6 del papel quemado, ó atutía 6 azibar, ó del polvo del hongo (que nace en el tronco del rosal) ántes quemado, 6 polvo de valeriana ó calancapatle. O lavarse con agua en que se deshizo un poco de alumbre, y luego echar sobre los granos un polvito de la greta de los mineros, la cual ya hecha polvo se corrige con humedecer*» la ántes con leche de muger y volverla á secar, repitiendo es*

TOMO XVI— P, 17

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te humedecer con nueve leches y el secar por tres 6 cuatro veces. O echarle del plomo quemado, como se verá su modo de quemar en el catálogo de los medicamentos.

Cuando ea los tales granos de dichas partes no hubiere inflamación ó mucho ardor; se lavarán esos granos con miel y vino cocido, después se les echará un polvo muy sutil de la cascara de la naranja.

£n la . úlceras antiguas, 6 gálicas (unas originadas de corrupción y las otras de humor gálico), se aplicarán de los medicamentos primeramente los menos eficaces; y no bastando esos, se subirá á los más eficaces. De los más benignos, es el ungüento Ejipciaco, cuya composición se verá en el catálogo, aplicando sobre las tales úlceras, unas hilas mojadas, 6 untadas con dicho ungüento. O deshacer lo que pesan cuatro ó seis granos de trigo de la piedra lipis, en agua da rosa 6 de lantén, ó en el cocimiento de ellos, como medio posillo; y fomentar con dicha agua las llagas en varios tiempos pero no luego después de comer. O tómese de los polvos de Juanes, mezclados con mantequilla, 6 con injundia de pato 6 de gallina, para untar dichas úlceras.

Más fuerte es el siguiente: tómese de la alcaparrosa, de alumbre crudo y también del alumbre quemado de cada uno, lo que pesa un tomin; cocerlo junto ea tres onzas de agua de lantén, ó de rosa y medio cuatillo de vinagre; ai consumirse la cuarta parte de la humedad, añadirle después del cardenillo bien remolido en peso de un tomin; con este cocimiento sin -colarlo, humedecer ó fomentar las úlceras antiguas ó gálicas. También tocado solo lo podrido, en las llagas gálicas, con una ú otra gota del espíritu del vitriolo, tiene buen efecto*

Estos medicamentos fuertes, se aplican después de haber prevenido al enfermo con purgas ó sangrías necesarias, como en la cura general queda advertido; y se prosigue con los dichos medicamentos, hasta que se reconozca carne buena y colorada; y mientras estos se aplican, conviene poner en la

DE CIEN T0M03

25ft

parte sana y cercana al rededor de las úlceras, uno de los defensivos, como es el agua envinagrada con un polvo del bola 6 este emplasto: tómese harina de cebada un pufío, la clara de un huevo batida, y con el zumo 6 cocimiento de la yerba mora 6 chichiquelite que llaman; 6 lantén 6 de siempreviva» cuanto bastare para amasar dicha harina sobre fuego manso solo que se entibie, en forma de emplasto; añadiéndole al fin un poco de aceite rosado, ó mantequilla; del cual emplasto se estenderá sobre un lienzo del tamaño necesario, para ponerlo al rededor de >a úlcera sobre Ja parte sana, después de haber puesto los medicamentos fuertes, en las mismas úlceras..

CAPITULO XL.

X)E LAS ULCERAS Í>E LAS PIERNAS Y COYUNTUEAS.

lias úlceras en las piernas, muslos y artículos 6 coyonturas, necesitan de la misma dieta, y de los medicamentos purgantes 6 de las sangría^, según el humor que prodominare como queda diclio eu el cap. 34. del Libro III de las úlceras en general, solo necesitan estas úlceras de las piernas, y coyunturas de los medicamentos externos, ó apositos, algo mis secantes que de ordinario, por cuanto la parte de suyo, es más seca.

Habiendo úlceras TÍejas en las piernas ó artículos muy rebeldes, tómese del alumbre crudo una onza, alcaparroza, media onza, goma del mezquite otra media onza, coser todo en seis cuartillos de agua ordinaria, y con ello tibio, fomentar con paños mojados ó bañar la pierna toda en donde estuviere la úlcera, y en particular la misma úlcera, repitiendo cada tercer dia dicho fomento 6 baño; y después de cada fomento ó baño poner unas hilas secas á las dichas úlceras ó llagas viejas, y sobre todo aplicar un espadrapo grande, colorado que lleva azarcón por ingrediente, ú otro espadrapo ordinario de las fuentes, como se hallarán en el catálogo de los medicamentos; 6 á falta de esos, se pondrá cualquiora planta medicinal, como hoja de llantén, 6 la hoja de la lengua de vaca 6 semejantes; pero siempre ha de alcanzar cuatro 0 seis dedos

más al rededor (que el aposito que se pusiere) de la dicha úlcera.

También sola la alcaparrosa algo quemada, hasta que se ponga bien colorada, y molida sutilmente, y mezclada con dos tantos de cera se aplicará en forma de emplasto, de buen tamaño, que ocupe mucha parte sana al rededor de la úlcern.

En las úlceras de las coyunturas, conduce nmcho añadir á los medicamentos ordinarios para las úlceras, un poco de aguaardiente: como es el bálsamo negio, deshecho con un poco de aguaardiente; porque corrobora, seca, y resiste mucho á la putrefacción.

262 BIBLlOf BOA MEXICANA

CAPITULO XLI.

DE LAS FRACTURAS EN GENERAL CON SUS

ADVERTENCIAS. *

Ük'lfe fractura solucioii de continuidad en el hueso ó terniIla_[en Satín se llama Cirtílago], la cual es una parte esperan&fcioa, fria y seca como el hueso; solo se diferencia del hue- «^enuar menos dura y seca que el hueso.

Hay variedad en las fracturas: unas se llaman simples, porque no las acompaña otro accident ; y otras se llaman compuestas, porque las acompaña uno ó más accidentes, como fractura con herida, con llaga, hinchazón, inflamación ó dislocación y semejantes.

Otra diferencia se halla en la fractura de los huesos en que unas tocos se quiebra totalmente el hueso y otras no; unas fracturas hay que son longitudinales y otras trasversales como se suelo quebrar una tabla ó carrizo; y otras fracturas hay, según lo redondo del hueso, como se quiebra un Babo.

Las señales de las fracturas trasversales y á lo redondo, que llaman Latitudinales; se conocen por la figura del miembro y por la acción, cuando dicho miembro no se puede ejercer; por el tacto, porque tocándolo, se siente la desigualdad y aspereza del hueso, reparando claramente una cavidad en una parte y una eminencia en la otra; también al mover, ó menear el hueso quebrado se oyen crugir los huesos, por la mutua colicion ó contact o, y á esto muchas veces se le añade

DE CIÉH TOMOS

gran do!or, cuando las esquirlas 6 asperezas del hueso quebrado lastiman" la carne 6 nervios.

Las señales del hueso quebrado longitudinalmente solo se conoce por el grosor del dicho hueso que se toca, y se percibe mas grueso de lo que estaba en su estado natural; lo que también se advierte cotejando el hueso sano (del lado correspondiente) con el enfermo, también por el dolor, y desigualdad del miembro, cuando no hay otras de las susodichas señales^

En cuanto á los pronósticos: no se reúnen los huesos quebrados, como las heridas de la carne, solo se consolidan y afiauzan con un cayo que llaman Poro Sarcoyde. Y unas fracturas son más fáciles de curar que otras, como mas fácil de curar es la fractura longitudinál que la trasversal, ó la, á lo redondo. La fractura á lo redondo sin dejar astillas, son menos peligrosas que las con astillas. La fractura en donde se dividió el hueso en muchos pedazos, es muy difícil de curar, y siendo los pedazos pequeños que no se puedan unir todos en su lugar, quedará tal miembro más corto é inepto para su ejercicio. La fractura de entre ambas canillas como hay en los brazos y piernas, es mas difícil de curar que quebrándose una de las dos, porque el hueso entero mantiene al otro para componerlo. También siendo la fractura reciente, antes que sobrevengan otros accidentes, como inflamación y semejantes y que no pase la dilación, á los siete dias, es mas fácil. Cuando con la fractura se junta herida, es también difícil, porque no se puede entablillar, ni ligar como era necesario. Y mucho ayuda para la cura, ser el paciente mozo, bien humorado, y en tiempo de Primavera ú Otoño, que al contrario.

Los huesos de la nariz, mejilla, mandíbula ó quijada; del pecho, de las paletillas, costillas, clavículas, huesos del pié y de la mano, se consolidan en veinte, ó veinticuatro dias; las canillas de las piernas y brazos, en treinta y cuatro ó cuarenta dias. Los huesos de los muslos en cincuenta dias.

La cura de las fracturas de los huesos, fuera de la dieta y

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guarda como queda dicho en las heridas y apostemas, requiere otras cuatro intenciones. La primera intención es: igualar el hueso, y reponerlo en su lugar. La segunda es: conservar la unión, La tercera es: conveniente ligadura y debido sitio. La cuarta es: defenderla de los accidentes.

Prevención para componer el hueso quebrado. — Antes de hablar de dichas intenciones, para ejecutarlas con mas conveniencia, se pondrán aquí, antes, y á parte la prevención necesaria, como en cuanto el sitio, para la composición del hueso quebrado, sea en un lugar claro. Haya también compañeros que ayuden. Prevenir la cataplasma ó el emplasto de claras de huevo batidas, con un tantito de aceite rozado, ó con aceite común varias veces lavado con agua, mezclándole uno, 6 uno de los polvos siguientes: como polvo de rosa, 6 de arraygan, 6 de la flor de las granadas, 6 del bolo, ó de sangre de drago; amasarlo con la dicha clara, y aceite á punto de un emplasto en la cantidad, que se juzgare necesaria; y cuando no hubiere dichos polvos, tomar flor de harina de trigo como cuatro partes, y como una parte del incienso ó del copal bien remolido. En uno de estos emplastos se remojarán los paños, ó planchuelas que fueren menester. Teniendo prevenida una vacija con vinagre aguado, para mojar unos paños que se pondrán como defensivos, en la parte alta de arriba de la fractura; para que no acudan tanto los humores que el dolor suele llamar. También se previenen vendas y ligaduras necesarias, y otra venda que llaman Galápago, que es una venda ancha de á tercia; 6 mas, y larga bastantemente; la cual se hace cortando á los cavos, que salgan cuatro vendas en uno, para apretar las tablillas sin levantar la parte doliente, ssgun la figura de la margen. Y con cinco ó seis tablillas delgadas, ó baqueta de suelas do zapatos 6 cartones, cortada en forma de tablillas, las cuales se envuelven con algodón, para que no lastimen con el contacto y se mojarán un poco con clara de huevo 0 coa yinagre; y esta? tablillas han de ser

cuatro 6 seis dedos más largas que la fractura del hueso, para que sobresalgan de una y otra parte, pero no lleguen ó topen á las coyunturas. La distancia de tablilla á tablilla, quede yació el espacio del grueso de un dedo.

Prevenido todo esto, se llegará á la obra, según la primera y segunda intención, tirará uno, ó uno de los compañeros según fuese menester, de la parte alta del miembro con fractura; y otro, ú otros de la parte abajo, y el que mas bien de los cjmpañeros entendiere, estará en medio advirtiendo á sus compañeros, que vayan tirando igualmente poco á poco, sin torcer el tal miembro á parte alguna, masó menos estirándolo hasta que se consiga el ajuste de las dos extremidades del hueso quebrado; el cual hueso con las palmas de las manos, procurará el oficial del medio, componer con suavidad y sin violencia en su sitio antiguo, como autes de la fractura estaba, hecho esto aflojarán poco á poco los compañeros, y se prosaguirá lo que se dirá en la tercera intención.

Antes de pasar á la tercera intención, conviene estar avisado que se haga la susodicha extensión, el primero ó segundo dia, ó al principio del tercero, de la tracción, antes que so" brevengan accidentes graves, pero el cuarto ó quinto dia (en los dias que amenaza ó ya empezó la inflamación) no conviene intentar la extensión, hasta el sétimo dia, «n tanto se procurará curar la inflamación con sangrías ó medicamentos, como queda dicho en el capítulo III de este libro III en su segunda intención del Flegmon, al tiempo que aun se haya al principio. También para mitigar el dolor y ablandar músculos contraidos ó encogidos, hechar sobre dicho miembro dolorido por el tiempo, como de una hora, agua caliente; ó por mas eficaz, añadirle al agua caliente un poco de aceite. O cocer antes en el a*ua unos ingredientes emolientes, como son las malvas, ó altea, ó trébol, ó semojantes, que ablandan. O recibir solo el vapor del dicho cocimiento al modo co r o se suelen dar los vapores,

Obsérvase también, que al bañar aí miembro dolorido con los dichos baños, fomentos 6 vapores, al principio se levanta algo más el tumor, que antecedentemente había: pero continuando con el dicho baño 6 fomento, se desvanece, así el tumor ocasionado del baño, como también el tumor, que antecedentemente habia, y estorbaba la estension del miembro.

La otra advertencia en reponer el hueso en su lugar, es: que la extensión del miembro de la fractura, no sea mas de lo precisamente necesario, para que puedan volver en su sitio antiguo, por cuanto en la demasiada extensión corre riesgo de muy gran dolor, calentura, espasmo y otros accidentes. También por falta de la extensión necesaria, se suele seguir, quebrarse Jas esquirlas ó puntitas de los huesos, para lo cual conviene saber que en los huesos grandes como de los muslos se necesita de mayor fnerza, que en otros proporcionalmente menores huesos, también es cierto que las personas delicadas y los muchachos, mas fácilmente, y con menos perjuicio, admiten la extensión mayor, que la gente endurecida del trabajo.

La tercera advertencia es: que antes, que del todo se afloje la extensión del miembro con ía fractura; se han de observar las señales ide la perfecta reducción, que corresponda el tal miembro dolorido al sano, en la figura y longitud, y que tenga mucho menor dolor en dicho miembro, de loque antes tenia; solo queda para avisar en esto, que aunque en lo grueso algo exceda , el miembro enfermo al sano, no se ha de juzgar por esto solo, el ño estar bien reducido en su lugar; por cuanto por el doler antecedente, suele seguir fluxión de humores por los cuales estará algo mas grueso y entumido.

"Viniendo á la tercera intención, que es la conveniente ligadura y su sitio debido. Que cuando ya está repuesto el hueso, se podrá untar el dicho miembro con aceite rosado ó con aceite en que se frió arraygan, ó agallas de ciprés, ó de encino, ó almáciga, la cual untada solo sirve para corroborar la parte. Lo que importa mucho, es que luego se mojen los pa-

ños de lienzo, en el susodicho vinagre aguado, y otra vez esprimidos, se volverán (por un solo lado) á untar con la cataplasma 6 emplasto, con la clara de huevo y con los) poives susodichos, en la prevención para componer el hueso quebrado y aplicarlos sobre la parte de la fractura; encima de estos paños se pondrán otros sobre paños de lienzo doblado y mojados con el vinagre aguado y otra vez algo exprimidos.

Puestos estos paños, se amarran con una venda larga y ancha, según la proporción del miembro como queda dicho en el Capítulo 26 de este Libro III. Be las heridas: Empezando la ligadura en la parte inferior, dando vueltas para arriba de la fractura y desde aquí se volverá con otra venda, asimismo tan larga á dar principio, que caminará con sus vueltas hacia abajo, cociendo con un hilo los remates de las vendas, porque no lastimen los nudos de ellas. Encima de estas dos ligaduras se ajustarán lastablil as, ó zuelas, 6 cortesas, quequede el espacio, de una á otra, como de un dedo. Estas tablillas se podrán amarrar, por mas conveniencia, con la venda que llaman Galápago, como queda dicho en la prevención al principio de este Capítulo, 6 con otra venda ordinaria. Y habiendo desigualdad en el miembro enfermo y que no se puedan acomodar bien las tablillas, se llenura aquel hueco con paños ó lienzos para la igualdad.

Adviértese que importa mucho que las ligaduras susodichas no sean tan flojas, que no sirvan para mantener el hueso en su estado, ni tan apretadas, que ocasionen mortificación 6 gangrena, y se pregunta al enfermo si siente que notablemente le moleste lo apretado de la ligadura.

Después de la ligadura, se pondrán unos defensivos en la parte alta y sana, mojando un pañito en vinagre aguado solo 6 con bolo desleído. De pues situar 6 poner \ ien el miemb'O, como siendo brazo, ponerlo en el pecho ó de la manera que mas descanso tuviere el enfermo. Si es una pierna, se le hace

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como una caja ó canal, poniéndole debajo de la pierna coa una lana ó paño para que esté blanda.

El dia siguiente conviene ver la ligadura é informarse si le parece al enfermo, que se le ha apretado laligaduramas de lo que la sentia al principio, y cuando se viereen la extremidad del miembro algún tumor blando, es señal de que está buena la ligadura, y si dijere el enfermo que no sintió apremio en toda la noche y no apareciere en la extremidad del miembro ningún tumor, será señal de que la ligadura quedó floja y necesita que se apriete algo mas. Pero dicitndo el enfermo que padece mucho apremio de la ligadura y el tumor de la extremidad se siente duro y grande, de tal manera, que al tacto no ceda sino resista, en tal caso, es forzoso el que cuanto antes se afloje la ligadura, para que no siga la gangrenay volverle á ligar de nuevo p*ra que quede en buen estado.

Al desliar las lig iduras, conviene, para evitar varios accidentes como dolo infhimacion, excoriación ó putrefacción y otros, que de la mucha dilación se pueden ocasionar, desliarle al tercer dia, si no es que antes, sobreviene alguno de los accidentes referidos, ó cuando por algún movimiento se hubiere descompuesto el miembro, entonces conviene desliar y acudir cuanto antes á la defensa de cualquier accidente, atendiendo con sus medicamentos como se hayan en sus propios capítulos.

Si al descubrir el miembro, sintiere el enfermo en él alguna comeson 6 prurito se lavará la parte, en tiempo de invierno con agua caliente mezclada con un poco de aceite de comer, y en verano con solo agua algo caliente y volverá ligar el miembro cerno antes.

Bilmas ordinarias. — Como á los doce dias después de la fractura, se podrá alimentar algo mas el enfermo y fomentar el miembro con cocimientos como rosa seca, ajenjos, flor de granada, agallas de ciprés 6 de encino, cocido esto 6 los qua de estos hubiere en caldo de los callos 0 del menudo del parlero

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6 de la ternera, y después se aplicará una de las bilmas ordinarias para confortar dicho miembro, como aplicar maguey, órganos 6 cardos soazados ó tlatemados [y bien inartajados á Que cubran bien todo el miembro enfermo, "O poner la bilma que se hace de la trementina mezclada con polvo de incienso, Copal; mirra 6 almásíga, tendido sobro lienzo fuerte 6 badana del tamaño necesario; O tomar del ojite unas onzas y juntar al derretirlo polvO de sueldaconsuelda 6 polvo de la fruta del árbol del Perú, algo tostada, ó de la yerba del negro* 6 poner el emplasto confortativo de vigo 6 de oxicroceo.

Puestos estos confortativos ó bilmas, no es menester remover tan breve la ligadura: y estas bilmas se renovarán en distintas ocasiones, dos 6 tres veces, hasta que ssté firme y seguro el callo 6 poro sarcoyde*

Después de veinte dias, estando sin accidentes, se amarrarán las vendas f lo demás un poco flojo para que mas bien se pueda nutrir el miembro débil y esto se entiende* en gente delicada, porque en otros no tarda tanto.

La cuarta intención, que es defender la parte lastimada de los accidentes* principalmente se ha de atender á mitigar los dolores, siendo considerables, porque el dolor atrae mucho aflujo de hnmoros á la parte débil, y estos mismos pueden ocasionar otros varios f graves accidentesi

Dolor considerable.— Mitígase el dolor, ségun su Origen* giendo dolor fugitivo, cerno cuando de una punta del hueso [que hubiere quedado fuera de su sitio] tuviere su origen, en= tonces, desatando la ligadura, se ha de procurar, en cuanto fuere posible* poner la punta en su propio sitio ó apuntando para afuera, y ayudarle abriéndole el cútis con lanceta 6 navaja y curar la herida como se dirá en el capítulo £iguieníe«

De la fractura con herida.— Cuando el dolor es originado por la mala situación 6 postura del miembro enfermo, el mis* mo paciente se ingeniará á colocarlo en mejor sitio,

Sobreviniendo inflamación 6 gangrena, cuyas señales para

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conocer lo uno y Jo otro, se verán en sus respectivos capítulos, primeramente se deben quitar las tablillas y amarrar encima suavemente los medicamentos, con el fin de que se man tengas; y buscar, para curar cualquier accidente délos que vinieren, en sus propios capítulos.

Contra el prurito ó comezón.— Molestando la parte enferma el prurito 6 comezón que se conoce por la relación del enfermo y por unos granitos 6 pústulas que en el cutis se distinguen; conviene socorrerle por impedir la escoriación fomentando dicha parte con agua caliente; y habiendo juntamente con el prurito mucho calor en la parte, añadir á dicha agua caliente un poco de vinagre; luego después del dicho fomento, untarlo con ungüento rosado ó con mantequilla, 6 manteca bien lavada, con sumo, con agua de llantén ó de yerba mora.

Otro accidente suele acontecer, que es la gracilidad 6 adelgazamiento y debilidad del miembro, adelgázase el miembro ó se pone grácil por faltarle el sustento o su nutrición, que sucede unas veces de la ligadura porque se comprimen las venas de donde le acude su alimento. Para remediar este accidente, fomentar tal miembro con caldo de carne sin sal y esté bien caliente, hasta que empiece aponerse algo colorado el cútis, entonces parar luego para que no se consuma lo atraído y abrigarlo suavemente.

También para este accidente, así en las fracturas como en otras enfermedades, que le suelen sobrevenir semejantes adelgasamientos que llamamos unos: entecamiento, en griego Airophiá, los remedios siguientes:

Para el entecamiento 6 atrophia particular conduce un remedio que llaman picacion, que se hace de esta manera: tómese pez negra, 6 á falta de ella, ojite derretido; mojar en él un lienzo larguito y aplicarlo ó pegarlo sobre el miembro adelgazado, y después quitar 6 alzar dicho lienzo de repente para que por razón de pegado y el dolorcillo de arrancar Jos

pelillos, atraiga el alimento; después de esta diligencia, se lava todo el miembro con agua medianamente caliente, luego se lía suavemente y se tiene en quietud.

O en lugar del lienzo, mojar en la dicha pez, brea 6 reciña, unas varitas y dar con ellas nnos golpecitos en los brazos 6 piernas consumidas o adelgazadas de carne. O azotar suavemente con ortigas frescas dichas partes adelgasada*, y bañarlas después (como queda dicho) con agua algo caliente y después untarlas con el ungüento resuntivo usual, 6 unturas que se ponen para los héticos, como se hallarán en el cap. 82 del libro I.

O usar para el entecamiento de la cura siguiente. Rociar tal parte adelgasada del cuerpo con la sangre aún caliente que sale cortando la cabeza á una ave, cordero 6 perro, y envolver la dicha parte con ropa mo leradamente; y doce horas después lavarse con el cocimiento del menudo del carnero 6 ternera bien recocido, el cual cocimiento para lavar ó fomentar la parte, no hade estar frió ni caliente, sino templado; luego enjugado por si se untara dicha parte con infundia de gallina con tuétano 6 con mantequilla de vaca, y en tierra ciliente se añadirá á la untura una poca de cera, repitiendo semejante cura varias veces.

Atrophia 6 entecamiento general.— Siendo general la consunción de la carne por todo el cuerpo, como los que padecen atrophia general, á los cuales comunmente llaman entecados; á estos no les sirven los susodichos remedios, sino á estos se procurará alimentar con comidas de buen jugo, según se pone en la dieta de la hética, en el cap. 82 del libro II, Por cuanto dicha enfermedad dimana de una larga des» templanza caliente y seca del hígado, solo se exceptúa la leche, la cual comunmente no les conduce en los que padecen tal atrophia originada de las obstrucciones rebeldes y antiguas que embarazan la distribución del sustento.

Quebrándose una costilla se coge [para componer la fractu" tura] el cútis, que corresponde encima de la costilla quebra-

%H BI&LÍOtCECA MfíXÍCAtA

da, con un pafio áspero entre las manos y se tira de él sin torcer á un lado ni á otro, sino derecho para fuera hasta que haya vuelto á su lugar, lo cual se conoce cuando se mitiga el dolor, y los accidentes cuando hubiere dolor de esta parte, ilutarla con aceite 6 manteca en que se hirvió manzanilla y arraigan 6 suelda con sueida con un poco de cera; y sobre la* untura poner un lienzo 6 paño mojado en vino algo caliente* y después de dos 6 tres dias, Se pondrá una de las bilmas su sodichas en este capítulo. O la bilma de Taquenio que es para todo admirable, cuya composición se hallará en el catálogo de los medicamentos.

DÉ CIE» TOMOS 273

CAPITULO XLII.

DE LAS FRACTURAS CON HERIDAS.

Habiendo con la fractura de hueso juntamente una 6 mas heridas, primeramente se procura componer el hueso ques brado, al modo dicho en el capítulo antecedente, después so juntarán los labios de la herida con las mismas vendas, ó siendo grande la herida, cómputos, según queda dicho en las heridas del cap. 26 de este libro II.

Las vendas en las fracturas con herida se amarrarán" en forma de cruz cruzando la venda, en lugar de dar vueltas & la redonda, para que quede la herida descubierta [siendo grande la herida] con lo cual se puede acudir á la herida mas veces, con I03 medicamentos para herida) sin desliar todo el miembro; sin embargo, se mudan veces los apositos 6 cataplasmas, 6 los emplastos por razón de las materias que de la llaga resultan. En las heridas pequeñas es mejor liar la Venda con vueltas y no cruzadas, porque afianza mejor la fractura del hueso,

Cuando en las heridas con fractura de hueso hubiere demasiado flujo de sangre en las heridas, primeramente se ha de atender al flujo de sangre para estancarlo con los medicamentos puestos en el cap. 26 de este libro II» De las heridas y después se compondrán los huesos quebrados.

Habiendo fractura con alguna dislocación 6 desencaje de

TOMO ZYIt**HP, l8

274 BIBLIOTECA MEXICANA

alguna coyuntura ó artículo: primeramente se ha de componer el hueso quebrado y consolidarlo bien, en particular estando la fractura muy cerca de la coyuntura por cuanto la dislocación necesita mas grande extensión y fuerza y por tanto hay mucho riesgo de graves accidentes y aún de la muerte, intendando con violencia la tal cura.

CAPITULO XLIII.

DE LAS DISLOCACIONES 6 DESENCAJE Y DESCONCER TAMIENTO DE LAS DISLOCACIONES EN GENERAL.

Advertencia general en las dislocaciones.— Aunque en las dislocaciones por la mucha variedad de ellas se suelen necesitar varios instrumentos para faci'itar la cura de ellas, se procurará en lo presente apuntar solamente alguno de los modos mas ordinarios y de aquellos que sin el aparato de los, instrumentos exquisitos se pudieren ejecutar; como en par^ tes en donde no solo hoy falta de dichos instrumeñtos, sino también de personas prácticas y experimentadas.

Definiciones.— Xia dislocación, desencaje ó desconcertarme nto, es una separación que se hace con apartamiento del hueso de su propio asiento ocupando sitio ajeno; con la cual se impide el movimiento voluntario. Y esta tiene otra especie Inferior de la dislocación cuando el hueso no se disloca totalmente de su sitio, sino cuando se ladea un poe>o do su asiento, la cual especie de dislocación liaman los latinos suólojaíio, desgobernar ó recalcar.

Causa»— GeasiOnanse. las dislocaciones 6 siifaluj aciones do

276 BIBLÍOMCA MEXICANA

causas internas ó externas. Las causas internas son: cuando por los humores que afluyen 6 cargan sobre las articulaciones 6 coyunturas, los cuales relajan los ligamientos 6 llenan la cavidad de la articulación, y así llegan á dislocarse, 6 á desgobernarse ¡las coyonturas ó artículos. Lfrs causas externas, son las violentas, como: de golpe, caida, brinco, ó por resbalar, y otras semejantes. ,

Señales de la causa interna. —Conócese ser ocasionada la di locación de causa interna, cuando el miembro dislocado, aflojándose los músculos, se alarga más de lo que estaba: como acaece en la gota artética; la cual durando mucha tiempo, relaja, y afloja los ligamentos de ellos; como también suele acaecer por Jas inflamaciones, con las cuales acude mucha humedad á las coyonturas, per dónde se vienen á dislocar. También se conoce provenir de aflujo de humor, cuando la dislocación se hace poco á poco, sin haber padecido violencia exterior.

Señales de la causa externa.— Cuando se origina de causa externa, entonces contrahiéndose los músculos, se acorta más dicho miembro, de lo que era de antes; y cuando se ocasionare por golpe, caida ú otra violencia exterior.

Señales de las subluj aciones 6 del desgobernarse.— En las sublujaciones, ó dislocaciones imperfectas, son estas dichas señales más remisas, ni suele haber todas; y comunmente ocasiona un movimiento oscuro, en las articulaciones, que solo3 se conoce por estar más grueso el miembro por aquella partes de lo que acostumbraba estar «

Pronósticos.— Siempre que con la dislocación se juntare, ó dolor vehemente ó inflamación, ó herida, es más difícil de curar, y cuando sobreviene convulsión, ó espasmo, fuera de ser difícil su reducción, peligra la vida; y en tal caso, e3 más acertado, acudir á dichos accidentes, y dilatar por entoncela reducción de la dislocación. También, cuanto más antigua^ fueren las dislocaciones, tanta más dificultad habrá en su composición, y teniendo ya. callos es casi imposible.

Cura general.— La cura de las dislocaciones, fuera de lo dicho, en las heridas y apostemas, tocante á la dieta y guarda t se atiende para reponer en su lugar el hueso d slocado, 6 desconcertado, y se observan estas cuatro intenciones.

Intención primera. Cuando, cuanta y cual á de ser la extensión.— La primera intensión es: la extensión dtl miembro dislocado, la cual se debiera ejecutar, desde luego, que se ha dislocado, antes que se enfrie la parte dislocada; sino es, que por falta de quien lo haga, se podrá ejecutar al segundo ó tercero día, si en tanto no se ofreciere alguna inflamación; pero al cuarto dia, desde la dislocación, no es seguro intentar la dicha extensión, por los inconvenientes 6 accidentes, que por experiencias se han reconocido; en taiito, mantener al enfermo con dieta más ajustada, de no comer sino poco y cosa ligera hasta el]dia séptimo, octavo 6 nono, estos son los mejores dias para la cura de la extensión; la cual á de ser de suertei que por larga no exceda, ni falte por corta, á que entre la cabeza del hueso dislocado y del encaje, quede un poco de lugar, ó espacio, para que al tiempo de la compresión, que se ha de hacer para meter el otro hueso, no pueda quebrarse algún pedazo del bordo del encaje; fuera de eso, conviene atender, mantener en la actual extensión, el que esté el miembro en su figura natural, que no estén torcidos los músculos de tal miembro.

Intención segunda. Como se repone en su lugar el miembro dislocado.— De la segunda intención es: reponer el hueso dislocado en su natural asiento, y en esto de necesario se han de atender, el que por el mismo camino que salió, vuelva á adquirir su colocación; y así, cuando la dislocación fnere desde la parte anterior, á la posterior, se impelará, moviéndole desJe la parle posterior, á la anterior, y al contrario se impelará, cuando sucediere la dislocación al modo contrario; y esto mismo se observará en las demás diferencias.

Fomentos. -Para facilitar más bien la reducción (y casi

siempre es muy conveniente) se podrá fomentar prímeramea te la parte dislocada, con unturas, 6 fomentos; haciendo 1 s dichos fomentos 6 con solo agua caliente, 6 añadiendo á la agua caliente alguna porcionsita de aceite de comer, ó de la manteca sin sal. O hacer esos fomentos con el cosimiento de ingredientes emolientes, como es la nialvn, trébol 6 altea, con na poco.de la manzanilla, cociéndose en agua ordinaria, 6 con el caldo de la cabeza del carnero 6 de la ternera.

También para el mismo fin aprovechan unes emplasto?, ó cataplasmas de las susodichas yerbas emolientes, cocidas y martajadas en un metate, añadiéndoles otra tanta cantidad de la" flor de la harina d@ trigo, coa un peco de aceite de almendras dulces, ó á falta de este, un poco de unto sin sal, ó manteca de vaca, y lo demás, del agua del dicho cocimiento cuanto fuere menester, para reducirlo á punto, 6 en forma de cataplasma 6 emplasto.

Señales de estar reducido el hueso.— Para conocer el eetar perfectamente reducido el hueso dislocado: se atenderá, si queda el miembro en su figuro natural, y en la debida longitud de antes, mitigándose 6 cesando el dolor que antes había' y recuperando el tal miembro su movimiento natural. También es señal [como suele al tiempo de encajarse en su asiento] oirseun estrépito, 6 ruido de dar un hueso con otro* Habiendo todas estas buenas circunstancias, se atenderá á la tercera intención, como sigue:

La tercera intención es: conservar en su asiento natural, el hueso que está dislocado lo cual se consigue aflojando la cstencion que se hizo según la primera intención y se afianzará con vendas y ligaduras, y aplicando á toda la articulación (en el verano 6 á persona colérica) la cataplasma hecha, de claras de huevo, mezclada con algunos de los polvos siguientes, como: del polvo del bolo, de la sangre de drago 6 de la tierra sigilata y á falta de ellos, añadirá dicha clara huevos batida antes, tanto de la flor de harina de trigo

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cuanto bastaré para que tenga cuerpo, c©mo es el punto de la miel virgen.

Confortativo 6 emplastos para el tiempo frió.— En tiempo de invierno, 6 á personas de complexión flemática ó melancólica, en lugar de la clara de huevo se mezclarán Jos dichos; polvos de trementina, reduciéndolo en forma de una bilma ó emplasto, que se aplicará entibiado sobre la articulación del hueso reducido á su lugar. Habiendo mucho dolor en la parte, se untará la dicha parte antes de ponerle los dichos confortativos ó bilmas con aceite rozado ó con infundia de gallina.

Para su firmeza se aplicarán encima unas planchuelas de cuero 6 vaqueta, y en lugar de tablillas unos cartones formados ai modo de la articulación; y siendo el lugar capaz de tableta?, se pondrá upara mayor seguridad. Y.ligadalla articulación se pondrá el miembro enfermo en la postura mas natural sin menear la cura hasta el cuarto 6 séptimo dia, no habiendo algún accidente como es el prurito, comezón, dolor 6* semejantes que pidan la remoción.

Y asi habiendo dolor ó prurito en la parte enferma, se desatará y se fomentará con agua algo caliente, para resolverla humedad supéiflu?, y se vuelve á poner la misma cura de antes, renovando los medicamentos y apretando aigo mas las ligaduras, y al fin de la cura, cuando ya está de alguna manera asegurado el hueso en su lugar; se bañará, quitada la cura antecedente, con un cocimiento astringente como es: cocer en bastante agua ordinaria la flor de granada 6 de la yerba de agenjos, de arraigan, de rosa seca, manzanilla ó d<4 heno que crece en los encinos, de todos estos ingredientes 6 de los que se hallaren, se hará un cocimiento en una olla de agua, para bañar la parte enferma 6 débil en dicho cocimiento.

Después de tal baño ó fomento se aplicará sobredi, ha parte el emplasto confortativo de Vigo en el verano, y en el invierno el emplasto Oxicroceo, si lo pudiera haber, y á falta de est a

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aplicar una de las bilmas o de los confortativos ordinarios puestos en la tercera intención de las fracturas, en el,Cap. 41 del Libro III y cuando se aplicaren las dichas bilm? s ó emplastos, no se apretará mucho la ligadura para que mas bien le pueda acudir su nutrimiento.

La cuarta intención es: la preservación de los accidentes y corrección de el os, aplicando los defensivos dichos en la cura de los accidentes en las fracturas del Cap. 41 del Libro III Y observar jnntaniente la cura y la dieta según el -accidente lo pidiere.

Habiendo uno 6 más accidentes como dolor, inflamación, herida ó fractura de los huesos; conviene primeramente sosegar dichos accidentes, antes que se intente la reducción de la dislocación, porque en la nueva extencion de los músculos se habian de aumentar dichos accidentes, y corría riezgo el emfermo.

También se habia de observar cuando dichos accidentes sobrevinieren después de haber ya reducido en su lugar el hueso dislocado; que siendo factible, que sin mucha molestia se pudiera volver á dislocar [como de antes era] conviene hacerlo luego y no intentar su reducción, hasta que cese totalmente la inflamación, usando de los medicamentos susodichos para curar la inflamación én el Cap. 3 del libro III del Flegmon.

Lo mismo se entiende cuando sobreviniere convulsión 6 es" pasmo fomentando la parte doliente con agua caliente y con un poco de aceite 6 manteca fresca, continuando tanto con dicho fomento hasta que todo el cuerpo del enfermo se caliente para que se callanten los demás artículos 6 coyon turas que correspondieren; y con el misino fin se untará la nuca del Cerebro, el espinazo, las ingles, los sobacos de los hombros y de las rodillas con las unturas 6 aceites propios para la convulcion, como se hallarán en el Cap, 8 del libro I de la convulsión.

Cuando hubiere dislocación con herida, convendrá (si posible fuere de conseguirlo con mediada extencion) intentar su reducción antes que acuda inflamación á la parte, pero conociendo que la mediana extencion no bastaría: en tal caso no conviene absolutamente su reducción, hasta tanto que se consiguen bien los dichos accidentes, porque según los mas, es mejor quedar cojo 6 manco que perder la vida. - Dislocación dilatada ó añeja.— ^u ando por negligencia ó por nececidad se hubiere dilatado la composición de las dislocaciones y en tanto se hubijre creado [como suele] callo en dicha parte, es necesario antes de intentar la composición, fomentarla con cocimientos emolientes y resolventes, los cuales se hacen cociendo malvas, trébol, óraízes de altea, semilla de linaza, de los que ettos hubiere (que son de los emolientes) y coa manzanilla, salvia, lana sucia, y semejantes que san de los resolventes, como otros que se hallarán puestos en el Cap. 3 del libro III del flegmon, tomando para dicho cocimiento, tanto de uno como del otro, para fomentar 6 bañar antas el dicho miembro algo caliente.

O en su lugar 6 después del fomento dicho, hacer y aplicar una cataplasma ó emplasto hecho de dichas yerbas cocidas y bien marejadas ó molidas en un metate ó morteio, añadiéndoles des 6 tres onzas de manteca de cerdo 6 de vaca. Después que se advierta que está blando el callo, entonces se intentará la reducción del hueso dislocado, según se dice de las dislocacioies recientes.

Alterándose la dislocación del frió, como acaece en el invierno, en tal caso se corr'ge dicha alteración antes que se intente su reducción; fomentando el tal miembro alterado con sgua caliente y luego se le pone una cataplasma ó emplasto hecho de romero, alucema y con semillas de malvas, todo bien cocido [en dos partes de vino y una parte de agua

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cuanto basten para que los ingredientes no se quemen] y mart-jado 6 molido en un metate 6 mortero, se aplicará caliente renovándolo cada hora, y esto por cinco horas seguidas; hecha esta diligencia, se compondrá la dislocación al modo de Ja dislocación reciente.

Í>E CIEN TOMOS

CAPITULO XLIV.

DE LA DISLOCACION DE LA QUIJADA.

Sedales de entre ambos lados dislocados.— Dislocándose ó desencajándose la quijada, ó la mandíbula de entre ambos lados ó encajes que se conoce, saliendo la barba hacia la parta de afuera y quedando la boca abierta, sin jroder formar bien el habla, y el salirse ^in voluntad la saliva de la boca, y quedar los dientes iaferioies más afuera que los de arriba. Origínase en la mayor parte este desencaje, por bostezar 6 por morder un grau pedazo.

Pronóstico.— Cuando no se puede reducir á su estado natural, hay peligro de vida como al décimo dia, con un sueña invencible, con cursos y vómitos de pura cólera.

Cura y reducción.— Para reducirla mandíbula ó quijada dislocada, se ha de procurar cuanto antes fuere posible para que no se destiemplen los nervios del cerebro. Y el modo de reducirla es: arrimar la cabeza del paciente (el cual estará sentado en un asiento bajo) á la pared, ó sentado en el suelo arrimará su cabeza el paciente á los muslos del que haga el oñcio de cirujano, en cualquiera de estas dos posturas meterá el cirujano los (Jedos pulgares envueltos en un paño, en la boca del paciente, fijándolos á un tiempo en las muela» de uno y otro lado, y con los cuatro dedos restantes de cada mano se afianzará ó cogerá por la parte de afuera á un lado y otro de la

quijada, y apretando hacia abajo con los pulgares y moviéndola á todos lados; y luego comprimiendo hacia atrás ó hacia adentro para las fauces, se pondrá en su debido asiento la quijada dislocada.

No bastando este modo, cójase una venda larga y fuerte, la cual se pondrá debajo de la barba, y de los cabos de ella tire fuertemente el c'rujano ú otra persona, puestas las rodillas sobre los hombros del enfermo [el que estará hechado de es, paldas en el suelo] y entre las muelas del pariente se pondrán unos cabesalitos de Lenzo y sobre ellos unos palillos [que no sean de mucha resistencia,] con los palillos se apretará hacia abajo al mismo tiempo que la otra persona 6 cirujano tira con la venáa para arriba, este modo se usará cuando el primero no bastare.

Señales de la dislocación de un lado.— Estando solo un lado dislocado, lo que se conoce cuando de una sola parte sobresale la quejada ó mandíbula, por afuera y se ve el colmillo ó diente caniro, debajo de los dientes delanteros ó dientes incidentes. La dislocación se reducirá según el primer modo, bajando con el pulgar la mandíbula ó quijada, y subiéndola con los cuatro dedo? restantes hacia arriba, se debeladcar hacia la parte coutraria, para enderezarla y al mismo tiempo apretarla y empeler hacia arriba, que de e^ta manera se encajará en su lugar.

Emplasto confortativo. — Reducida la quijada, se aplicará la cataplasma en la cura general de las dislocaciones, con la clara en el verano, y con la trementina en el invierno; según el capítulo XLIII de este libro III.

Para la inflamación.— Habiendo sospecha de alguna inflamación, se aplicará un cerato ó emplas'o de aceite rosado solo 6 de unto sin sal, derritiendo en ello cerno otro tanto de cera blanca, y este cerato 6 emplasto no solo se ha de poner á *a región de la quijada, sino también á las sienes, porque allá alcanzan las cabezas de los músculos de la quijada,

DE CIEN ÍOMOS

£1 modo de afianzar la quijada ya reducida, es poner una venda enmedio de ella algo partida, para que éntre la punta de la barba, y rematando los cabos de dicha venda á la parte posterior de la cabeza. La venda no se quita hasta el tercero ó cuarto dia renovando entonces juntamente el medicamento, y que el enfermo en estos dias hable ñoco y solo tome cosas bebida3 y no mascadas,

CAPITULO XLV.

DE LA DISLOCACION DEL HOMBRO.

Aunque puede haber dislocación del hombro á diferentes lados, la mas ordinaria es cuando la cabeza del hueso del hombro [que llaman en latín adjuiorio] se baja ó sitúa en la cavidad del sobaco; las otras dislocaciones del hombro, comunmente solo son subuj aciones, como queda dicho en el capítulo XLIII, de la3 dislocaciones en general.

Señales del hombro dislocado. —El estar dislocado el hombro ó el hueso de él á la cavidad del sobaco, se reconoce y se percibe con el tacto lo redondo y duro el Ir eso do la cabeza del adjuiorio, llenando dicho hue^o la cavidad que llaman el sobaco dei hombro; las otras señales son el no p.der llegar con el brazo á la cabeza.

En la reducción ó cura de esta dislocación del hombro [en paciente de tierna edad] apretará el cirujano ú otra persona, con el dedo pulgar 6 con el puño de la mano la cabeza del hueso dislocado hacia arriba, tirando con la otra mano el brazo del paciente al mismo tiempo hacia abajo, hasta tanto que vuelva la cabeza del hueso en su lugar arriba.

y no bastando el puño de 1% mano como acaece en personas

DE CIENTOM0S

de edad crecida, se tenderá el paciente en la cania ó eu el suelo y se pondrá en el sobaco del obillo 6 pelota pequeña, y en ella afirmará el cirujano ú otra persona el carcañal del pié derecho cuando estuviere dialocado el nombro izquierdo, y del pié izquierdo si fuere del hombro derecko, y otra persona que ayudará, tendrá la cabeza del paciente alzada al lado contrario con una mano y la otra mano afirmará contra la espaldilla 6 paletos del hombro dislocado, para que no se ven" ga atrás el brazo al tiempo de la extensión; la extensión la hará el que hiciere el oficio de cirujano, quien tirando del brazo afectado con entre ambas manos para abajo, y al mismo tiempo apretando con el carcañal el obillo ó la pelota para arriba, cjn cuya impulsión se reducirá la 'cabeza del homb¿o á su lugar.

Otro modo de reducir el hombro dislocado, es'con la escalera. Fíjase la escalera de escalones como de media vara distantes entre sí; la escalera se pone casi derecha y en un escalón de dicha escalera [que ha de ser media vara mas alto que el hombro del paciente] se amarrarán unos pañitos que formen una bola del tamaño de un huevo y que sea bien dura; al pié de la escalera se arrimará un banquito como de media vara de alto sobre el que pondrá los piés, y parado el paciente, acomodará el sobaco de su hombro dislocado sobre la susodicha bola formada de pañitos en la grada de la escah ra y estando de esta manera puesto el paciente tirará [el que hace el oficio de cirujano] por el otro lado de la escalera del brazo del paciente con entre ambas manos hacia abüjo, y á este tiempo le quitarán al paciente el banquillo sobre el cual fijaba los piés, para que quede suspenso del hombro y < on el peso de su mismo cuerpo y con la extensión que hace ei cirujano, del brazo, se reducirá así el hueso en su lugar.

Cura del hueso reducido.— Puesto el hueso en su lugar, 'se aplicará su cataplasma 6 emplasto y las planchuelas, como queda dicho en la tercera inleE&ioA del Cap, 43, de este Lib,

288 BIBLIOTECA MExídAM

III, de la dislocación en general. Con esta advertencia, que fuera de aquello que se dice en el capítulo referido, en el so* baco se debe poner una pelota dura de paños 6 lana, para que llenando aquella cavidad, impida el que vuelva á dislocarse. Hasta el cuarto 6 sétimo día no se removerá su cura, si no es que sobrevenga algún accidente, según queda dicho en el mencionado Cap. 43, en su tercera y cuarta intención.

Modo de ligar.— La venda para ligar que sea larga y de cin* co dedos de ancho; se comenzará á ligar poniendo el medio de la venda encima de la pelota que está debajo del hombro y se cruzará sobre él, y se caminará al sobaco del otro lado» y cruzando por el hombro se volverá á la parte afectada cruzando siempre hasta el remate de la venda. Después de unos dias, como se dice >n el arriba citado Cap. 43. Se aplicarán últimamente los baños ó fomentos, y después los emplastos confortativos ó las bilmas dichas en el Cap. 41, de este Lib* III.