Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Capítulo real 21 de 38
CAPITULO LI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 10 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO LI.
DE LOS CURSOS DE SANGRE.
San Luis Bertrán es abogado para los cursos de sangre.
X¿os cursos de sangre, llamados en griego disenteria, dependen de los intestinos ó tripas llagadas con dolor, y retortijones del vientre, con evacuación frecuente con sangre, y algunas veces con hilos y moco de las tripas, y otras veces con alguna materia, á lo cual se suele juntar calentura, desvelo, sed y desgana de comer, aunque el susodicho dolor no suelo ser continuo, sino intermitente ó mudable; en particular ha-
llan un rato de alivio, cuando con mucho dolor se ha evacuado alguna poquedad del mal humor.
Pronóstico,— Siendo los accidentes mencionados muy grandes, y que duren mucho tiempo, en particular sobreviniendo hipo, son fatales; pero siendo mas benignos en persona algo robusta, hay esperanza de salud. También siendo los dichos cursos originados de cólera amarilla, muchas veces se curan; pero de atrabilis ó melancolía casi nunca, en particular no habiendo señales de concoccion; pues en esta no diferencian en nada con el cancro exulcerado en las tripas.
Distinción de los cursos de pura sangre y déla disenteria.— Según la susodicha definición de la disenteria, se verá que aunque en común se llaman los cursos disentéricos cursos de sangre, conviene saber que no todos los cursos, cuando se evacúa sangre, son cursos disentéricos, de los cuales se habla en este capítulo; porque también hay otros cursos de sangre, sin ser llagadas las tripas, como sucede en caidas, golpes ó cuando por otra razón se ha abierto alguna vena, y la sangre de ella evacúa la naturaleza por las tripas, de los cuales se podrá ver en el capítulo 26 de este libro 1 del escupir sangre ó al fin de este mismo dicho capítulo de las caidas. La distinción de los cursos de sangre con los cursos disentéricos se conocerá fácilmente: primeramente, por no haber en los cursos de sangre las señales dichas en la definición de la disenteria, ademas de esto, porque en aquellos cursos se evacúa sangre sola con curso natural ó casi natural; pero en la disenteria hayjmas cantidad de humores malos, como queda dicho, y de la sangro en ménos cantidad. Fuera do esta distinción, conducirá para la buena cura de la disenteria, observar y conocer en qué géneros de tripas se halla la'cnfcrmedad, por cuanto hallándose en la región alta, aprovecharán mejor las medicinas tomadas por la bo-
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ca, porque no tanto suben ó alcanzan las con el ruibarbo a! mismo modo como queda ayudas, aunque sin embargo, uno y otro dicho en el capítulo antecedente; y cuando
siempre tiene su fruto.
Seriales en cual intestino existe la llaga de la diseriteria.— Conócese estaren lugar alto las llagas, cuando el moco, gordura, sangre
se hallare el pasienlecon mucha inclinación y bascas para vomitar, viene bien un vomitorio suave de los que se hallarán puestos para la cólera en ol catálogo délos me-
y los hilitos, ,ó la materia de las tripas, saleidicamenlos; pero fuera de las dichas cir
muy unido ó incorporado con las heces; pero cuando vienen separados dichos humo-
cunslancias de las bascas, es mas seguro el evacuar con ruibarbo tostado. {Ayuda abs-
res malos délas heces, entonces es señal \tersioa.) Al mismo tiempo que se loma el que la enfermedad está en lugar bajo. ruibarbo, que es aquel dia á los principios También los escrementos mas líquidos y de la enfermedad, convendrá una ú otra
crudos que salen, denotan estar en alto la enfermedad; pero estando de mas cuerpo
ayuda abstersiva, que limpie la región de abajo, cuya composición también se verá en
y que salen con ruido, y como rociados de,el capítulo antecedente. Solo cuando so sangro, están las llagasen la región baja de |q,jisiero de mayor eficacia la dicha ayuda las tripas. ¡abstersiva^ se podrá añadir de la trementi-
Mas se observa, cuando la primera partí» jna lavada en varias aguas tibias, como en
de la cámara sale con sangre, y la otra que inmediatamente se sigue no, enlónces se ha-
paso de un tomín ó de lomin.y medio; la cual trementina se incornorará con lo de mas
lian enfermas las tripas delgadas cerca del de la ayuda, batiéndola bien, sola con la yéomblígo; y al contrario, cuando al princi- Ua de huevo en un almirez, á lo cual poco pió de las cámaras no hay sangre, ni otros U p0Co se le junta lo demás, no muy calienhilitos ó materia, sino al fin de las cámaras,'te, para que no se cuaje la yema de huevo, que se ve cuando la sangre ú otras materias Ayudas anodinas. -Vespnes de tornado el están encima de la evacuación, en tal casojrnibarbo tostado, o de la raíz de mechoacan se hallan las llagas en las tripas bajas y gor- bien tostada, como queda dicho en el capídas; y estando llagadas las tripas gordas, no' tuio antecedente, y después de unas cuanhay tanlo peligro como en las delgadas; y tas de estas ayudas abstersivas, se echarán* mala señal es, habiendo juntamente mal ayudas anodinas, para mitigar los dolores y olor de corrupción en dichas evacuaciones. ja f„erz;j de los cursos, echando ayudas (lo
Cura general. -En la cura de los cursos soia |.a |eche, en la cual se hayan apagado disentéricos de sangre, fuera de la parle Hn08 pedernales encendidos ó guijarros, allagadn, también importa atender de qué fia(]iéndo!e solo un terrón de azúcar, y un parle ó de qué enfermedad han tomado su p0(.o de, sebo dft ,os riflones do ch¡vos ¿ ca_ ong*n los dichos cursos de sangro, (como hras< En fa;Ua (lo ,a mm sp de gdcnr mas largamente queda dicho en la diarrhea (m alole de ^ ó ^ arroz con delcap.tulo antecedente) porque no ™rvi- am c^fís () (]q m mefl JV de
gicndo ó templando el origen, no consiguen fácilmente su buen efecto las otras medicinas, como es refrescando el hígado, estando caliente, y así en lo demás.
En lo qno loca directamente la cura de esta enfermedad en general, primeramente 10 ha de evamar el humor nocivo y acre.
carnero con una ó dos yemas de huevos asados en el rescoldo. Estas -semejantes ayudas juntamente corroboran al enfermo.
Ayudas de sola sangre.— En todos géneros de cursos de sangre, es admirable echar una ó mas ayudas de sola sangre reciente y aun caMcnle, que sea de cualquier animal
Dlí LOS CURSOS Mi SANGRE.
{Advertencias de las ayudas). Y lasad ver- ' med teaiaenkw quo por defuera se aplican (encías dichas de las ayudas en la diafipjitgfi en los cursos de hunor, como queda dicho ó cursos de hunior.se observarán también en el capítulo antecedente; se podrán usar «nía disenteria. (Dieta y bebida ordinaria) Lapa ¡us ctirsos disentéricos de sangre; y Así mismo se observará la dieta dicha en el |{Uera de aquellos, suele tener buen efecto
capitulo antecedente. La bebida ordinaria .será el agua acerada; ó cojer un pedazo de
el fomentar ó.humedecer las palmas de las manos y las plañías de los piés con vinagro
ladrillo del horno de pan, y cocerlo en una ¡fuerte, en el cual se haya hervido muy bien olla de agua para beber de ella; ó cocer las limadura ó pedazos de acero, ó de hierro, y cáscaras de dos naranjas verdes en doce colarlo ántes de usar de él. cuartillos de agua para beber de ordinario: j Llagas sucias ó de mal olor.— Hallándose pero todo género do agua se beberá con mo- I¿s llagas sucias, lo cual denotan lascámaras deracion. j de mal olor, entonces para limpiarlas sehe-
Medicamentos específicos. — Habiendo lo- chará tal ayuda: Tome un puño de cebada mado una ú otra vez del ruibarbo dicho, y tostada, cocerla en bastante agua hasta que de las ayudas a astringentes) lo cual se hace rebien le y quede en un cuartillo; y colado, se no habiendo perdido totalmente las fuerzas le junta una ó dos onzas de miel virgen, y dos el pasiente; pero hallándose muy débil, es de azúcar, ó un poco de miel de maguey, con menester corroborar ántes ai enfermo, y una yema de huevo, esta se ha de detener luego usar de las dichas ayudas, ó del rüi- en el cuerpo cuanto se pudiere^ y salida, barbo: después entran bienios medicamen- luego tener prevenida otra ayuda de sola tos específicos, como es el polvo del bolo leche acerada, con un poco de azúcar, y un arniénieo, ó déla asta do venado quema- poco de sebo de macho, y echársela, repida, ó las semillas de llantén molidas, y se- tiendo estas ayudas cada dia mientras el
majantes medicamentos algo adstringentcs, en la misma cantidad, y modo do tomar como queda dicho de los medicamentos específicos de la diarrhea en el capitulo anlecc-
mal olor de las cámaras continuare, y después se usará de los.susoclicbos medicamentos ads.lringenles y específicos. Disenteria de frutas. — Cuando hay cursos
dente, á dónde me remito por no repetirlos* jde sangre por haber comido frutas, tomar Fuera de aquellos, sejpuedeo hacer los si- un adarme del polvo de estaíiate, ó en peso
guíenles: Tomar un membrillo, á quien se sácalo durocon las pepitas, y en su lugar meter cera blanca raspada, y así cocido debajo del rescoldo, se comer;'» á pedaciios de cuando en cuando: ó asar un pollo 6 pichón, echándolo ántes en el hueco de su vientre, limpio de todas las entrañas, cera blanca raspada, y comer de elio á medio dia; ó lomar de la canina ó estiércol blanco do perro en peso de nwdio 6 de un lomin, molido en leche acerada: (Para los retortijones). también un huevo recién puesto de la gallina y bebido así entero, mitiga los retortijones.
' Apótitos.— Así mismo los apositos, o los
de medio tomín, y otro taolo de yerbabu - ua en una taza de agua de canela ú ordinaria, y aplicar de las dichas yerbas frescas, machacadas y aigo^calienles sobre la región dei estómago.
Inflamación dé las tripas ij sus seña fes. — Cuando hubiere inflamación en las tripas, que se conoce cuando al apretar con la mano ei vientre, se exaspera mucho e¡ dolor, y haber juntamente calentura y sequedad do la lengua, entonce* conviene sangrar la sálvatela, que es la vena que mas parece en el empeine de la mano derecha entre el dedo pequeño y el del anillo. También en esta inflamación es buena una ayuda del ¡cuma
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ó del cocimiento de llantén, mezclado conlya sobre otra, siempre calentando y Lumeatole de cebada ó á falla de ella, de maix. jdeciendo las lateguilas con dicho vinagre
El mismo zumo de llantén tomado por la boca de una, dos o tres onzas con una escudilla de'sarro, ó atole de cebada, es exelente.
En los grandes dolores.— Cuando hubiere retortijones ó dolores muy grandes, > no
aguado. Cuando se quisiere hacer mas eficaz, se añadirá al salvado uno ó dos puñilosde la verbena ó de la ruda, y un poco de estiércol de ovejas; ó recibir solo el vapor del dicho cocimiento al cuerpo, al tiempo que a-
aprovecharen los dichos medicamentos, u- prietan pujos. También solo los ramilos del sar de los qm> adormecen, según queda di- sabino, cocidos en agua envinagrada, y reci-
bir el vapor de ello algo calienlito, mitiga los pujos. O poner en la parte doliente un pedazo de la pulpa de la carne de vaca soasaIda; ó cojer una cabeza de ajo, asado debajo 'de rescoldo, y quitadas las puntitas que pudieren lastimar, y rociarla algo con vino de ubas y [aplicarla calienlila; ó hacer pelotillas ó calillas de sebo derretido, y mezclado con almidón y adormideras molidas, ¡os pujos que llaman en latín Tenesmus, es y formar unos cartuchos de papel de lamauna casi continua, pero vana gana de regir, ño proporcionado: así fundir en ellos diporque con lodo aquel conato y fuerza, casi cho sebo hasta enfriarse, después quitando nada se echa, fuera de algunos como rao- el papel se aplican.
cho al fin del capítulo antecedente. CAPITULO til.
DE LOS PUJOS .
Santa Teresa es abogada contra los pujos.
quilos, y algunas veces como alguna materia sangrienta, con dolores y desvelo, (Causa) por causa de ',que alguna flemilla ó hu-
Tambien es muy esperimentado recibir sahumerios al gobernar del cuerpo, cuando afligieren los pujos, como es echando sobre
mor acre está pegado, ó fijó en el eslremo Un pedazo de hierro encendido, ó sobre un del intestino; lo cual también algunas veces ladrillo caliente de los del horno del pan, ó ocasionan, ó la inflamación del dicho inles-'sobre unas brasitas algo de trementina, ó tino, ó las muy acres purgas, ayudas ó cali-! del estoraque, ó de almáciga, ó de copal, ó lias; y otras veces siguen tales pujos ó pre-¡ de rosa con agallas de ciprés ó de pinos, ó ceden á los cursos de humor, ó á los cursos azúcar, ó de las buñigas de burro, disentéricos de sangre; y algunas veces pero' Pujos originados de las heces duras.-U&- raras, se causan de las heces duras. | biendo pujos por la raucha dureza de ,as>
Cura general.— En la cura de los pujos se heces, conviene echar¿íuna ayuda emoliente observa lo mismo como queda dicho en el de malvas, de caüafistula', y habiendo orocapítulo 50 de los cursos de humor, en zuz, un poco, y otro poco de las pepitas do cuanto el uso del ruibarbo, y de las ayudas; ' melón ó sandia: machacado lodo cocerlo en
solo que en la cura de los pujos se echan mas veces las ayudas, pero siempre en menor cantidad.
Cura específica.— La'jcura específica do los pujos so hace con fomentar la parte doliente con dos taleguitas medio llenas de salvado, las cuales so cuecen en vinagre aguado, y calientes, se sienta el pasiente, ya sobre una
agua ó caldo de la olla, y añadirle un terrón de azúcar morena ó de panocha, y una ó dos onzas de manteca con media cucharada do sal y una yema de huevo. Echada semejante ayuda, tener pre>enida otra, luego después de haber vuelto la primera, pára mitigar el escozor solo loche acerada, con un poco do azúcar y yemas dehuovo. No
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DE LOS PUJOS.
bastando esto, se ejecutarán los medica- sutiles, y procurar después meterla en su menlos puestos en el capítulo 37 de este íi- lugar con paños calientes, bro I contra el dolor cólico.
Tripa ó intestino con llagas /.acias. — Ha-' liándose la parte con llaga sucia, que se conoce del mal ol0r y de la materia que sale, I «ntónoes se echará la ayuda con la miel vir-l gen, como queda dicho en las llagas sucias | do las tripas en la disenteria del capitulo antecedente; y cuando no bastare la miel
virgen, se añadirá como una avellana ó m , , , . . , ,
8 ' i X ienen las lombrices su origen de la pilui-
mas, del ungüento ísis. L , , , , ,
' 6 i ta gruesa y lenta, la cual en los intestinos
En mucho dolor y desvelo — Cuando bu- mas que en otras partes del cuerpo, amon-
biore mucho dolor y desvelo por los pujos,: tonada con las crudezas se corrompe, y con
hacer orchata del peso de un tomin, de las la fuerza de su calor Ínsito ó nativo, toman
CAPITULO LUI.
DE LAS LOMBRICES.
Sania Margarita es abogada para las lombrices.
adormideras, y un puñito de las pepilas de melón, con medio cuartillo de agua acerada y un terrón de azúcar, y bebería á la noche antes de dormir; ó usar de los medicamentos que adormecen, según queda dicho en el capítulo 50 de los cursos de humor.
Salida la tripa del intestino.— Otro accidente suele ofrecerse, que es salirse la tripa del intestino por el mucho conato y fuerza que se hace, lo cual está patente cuando aquella parte del intestino sale como colgando; entonces se atiende si es de causa de calor por lo colorado y como que arde, se fomentará con agua tibia acerada: cuando proviene de frío, se fomentará con vino libio algo aguado y hervido con un poco de estáñate; y en uno y en otro caso échense polvos de rosa y plomo quemado ó greda.
En lo ordinario es bueno para la tripa salida, usar de los sahumerios dichos para los pujos, y juntamente fomentar la tripa con el cocimiento de la artemisa, y con cáscaras del sahuco, ó de la yerba oreja de ratón, ó con el cocimiento de los membrillos; ó cocer cebollas con mantequilla 6 manteca lavada, añadiéndole algo del polvo déla canina, y untar algo caliente la parte doliente con ello, ó aplicar á la tripa salida del polvo de la cáscara de granada con hilas
principio de la vida. Engéndranse, como queda dicho, de las crudezas, en particular de las cosas que fácilmente se corrompen, como de la leche, queso, fruta, dulce, pescado flemoso, de las legumbres, fuera de los garvanzos, las cuales cosas dañosas conviene en la dieta escusar; y padecen de las lombrices mas veces los muchachos, porque siendo tan llenos de crudezas, son voraces juntamente. '
Lombrices anchas. — De las lombrices hay tres géneros, unas anchas en forma de la pepita de los pepinos, y son las mas perjudiciales, que comunmente tienen su nacimiento en el intestino ciego, ó en el intestino colon, en donde también nacen unas lombrices largas; y la persona que de estas adolece, suele padecer como hambre canina; y no comiendo, lastiman y roen los mismos intestinos, por lo cual conviene darles de comer á menudo, pero á poquitos.
Redondas.— Otras hay redondas, que llaman en griego Theretes, y estas son menos perjudiciales que las anchas, que nacen en los intestinos delgados.
Pequeñas y delgadas — Otras hay pequeñas y delgaditas, semejantes á los gusanos que suelen nacer en los quesos, y se llaman Ascárides en griego. Nacen en el intestino
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rcfcto inmediato al orificio del sieso, y allí mismo causan molestia. Para conocer si hay lombrices por señales esleriores, en particular en los niños que no pueden dar razón de sí, se observarán unas ú otras de las siguientes, porque casi nunca se ven todas juntas. En primer lugar se inferirá padecer de lombrides según la dieta y golosinas que se hayan comido: así mismo en los niños que aun maman, y les dan en intermedio otras comidas, mas veces crian lombrices: fuera de estos, hallándose pálidos ó en mudar los colores de los carrillos, rasgarse las narices por la comezón, ó prurito de ellas, crugir los dientes, el vaho ó aliento de la boca que sale acedo, aplicar el dedo muy á menudoá la boca con una tosesilla, y llegando las lombrices hácia las fauces están mascando, como rumiando; sudan de noche con sueño pesado, y despiertan con pavor; ya se echan de un lado á otro inquietos, j a por el dolor se encojen, y descansan mas bien echados sobre el vientre; en las tripas se oye ruido, y unas veces padecen de lienteria, que son unos cursillos como de una agua en quese habia lavado carne fresca, ó blancos del quilo; otras veces se hallan abslringidos, hinchándose el vientre de flatos; otras veces echan las heces como de vaca, ó como de barro, ó como pepi-
Cura general.— Conviene en la cura délas lombrices atender juntamente á los accidentes que hubiere presentes, como son calenturas, cursos y otros, según sus propios capítulos. En lo general se suele dar a los niños del ruibarbo en polvo como medio tomín, en ios mayores, de un tornin 6 tomin y medio, con un poco de agua cocida con la raiz de grama, ó en caldo claro sin sal ni manteca. También se purgan los niños con una ó dos onzas de la conserva de flor de durazno; ó á falta del ruibarbo se puede tomar en la misma cantidad dicha del medio tomin, ó mas en los grandes, ó de la raiz del matlalislle, ó de jalapa, esto no habiendo calentura ni cursos: así mismo se podrán tomar las pildoras de acíbar con el zumo de ajenjos preparadas, ó la de los tres ingredientes, que se hallarán en el catálogo de los medicamentos, en número de tres hasta siete, repitiendo algunos dias media hora antes de cenar, las dichas pildoras; pero los susodichos polvos se tomarán por las mañanas en ayunas en la forma como se toman las purgas. También se da una cucharada ó algo mas, de aceite de comer con un poco de vino á beber cuando no hay calentura ni cursos; pero habiendo solo calentutura sin cursos, se da dicho aceite en un poco de zumo de limón ó de granada. Para
tas de melón ó de calabaza: padecen á ratosjlos mayores se puede dar mas cantidad del como fríos y calenturas, en particular de' aceite.
noche, y unas veces Ies Vienen vómitos, sed grande, aunque de noche durmiendo les sale saliva de la boca: el pulso unas veces está casi bueno, otras desigual, y también les
Ayudas.— Las ayudas aprovechan mucho en esta dolencia, porque ó están en la región baja del vientre, ó se llaman echando pri-
suele faltar el pulso por algún tiempo: (En^™™^- "'"í" ^ C°nUD
el aumento de la enfermedad) creciendo la enfermedad, tienen palpitación del corazón, los ojos medio abiertos; otras veces les dá como cólica, ó como alferecía, ó como que se ahogan, ya con sincope, ya temblores, ya
poco de azúcar, ó miel con mantequilla fresca ó manteca lavada, esto no habiendo calentura; pero hallándose con calentura el paciente, se le echará una ayuda de cebada cocida con un puñito de pasas, ó unos higos
hipos ó convulsiones, y esto cuando ya He- pasados en agua ó en caldo: v colado, se le
gan para acabar. Y ya queda arriba insinuado, que no concurren siempre todas es tas señales.
junta una onza de melado ó de azúcar.
Ayudas estando actualmente con cursillo?
DK LAS LOilBitlCIiS.
-Cuandohubiere juntamente cursillos, usar cocido raices ¡ dé la grama; y en esta misma
de esta ayuda: Cocer en bastante cantidad de caldo, cebada tostada un puño, rosa seca y flor dé manzanilla un puíiito, y semilla ú hojas de llantén un poco; y habiendo hervido bien, colarlo, y añadirle onza y media de azúcar y dos yemas de huevo; ó en lugar de esta ayuda, echarla de leche cocida y acerada, con su azúcar y yema de huevo; ó una ayuda con caldo de lentejas, en que hirvió rosa seca y cáscara de granada, con un poco de azúcar, y aplicar (habiendo obrado la ayuda) por defuera al ombligo harina de chochos, ó de lentejas con polvos de ajenjos, hecho emplastro con cuanto fuere
se echan unas veces, pero no siempre, unas gotas de espíritu de vitriolo, y á falla de él, un poco de vinagre bueno. Por masjeficaz dan á beber aguacen la cual por media hora se lavó azogue vivo, ó hervida el agua con dicho azogue, el cual se] purifica ántes, esprimiéndolo por gamuza.
Medicamentos específicos que se toman para dentro.— Vor propiedad oculta matan á las lombrices las medicinas siguientes, 'que se toman por la boca con pasas ú otro dulce, como [es el coral bien remolido, la asta de venado quemada, la raspadura de marfil, el polvo de las lombrices terrestres, las
menester del cocimiento de las verdolagas, cuales so preparan de esta manera: primeócon elzumode los membrillos, y un tantito ramente se lavan en varias aguas de cocido vinagre; ó poner en solo el ombligo un ¡miento de¿ruda, y se limpian de toda tierra: poco de ungüento de artanita amasado con luego, quitada toda el agua, se les echa un
azogue; y para mitigar los cursillos, habiendo usado del ruibarbo ó délas ayudas adslringentes, que se hallarán en el capítulo 50 de este libro I de los cursos de hu-
poco de vino de ubas: después se|secan en el horno sin quemarlas, en un plato ó sobre un ladrillo limpio: de estas se muelen en polvo para el dicho uso. También tiene vir-
mor, después se podrá dar en peso de me-¡tud semejante el polvo del bolo arménico, dio ¡omin masó raénos, según las fuerzas la tierra sigilata, y las semillas de eslafiate. ó edad del pasiente, del polvo de la asta De todas estas medicinas ó polvos, se toma
de venado quemada, ó del coral muy remolido; y habiendo cursos de lienleria, que sus señales se podrán ver en el capítulo 49 de este libro I se añadirá al susodicho emplastro algo de polvo de la yerbabuena, ó de la almáciga ó del incienso, y usar varias veces del polvo de la asta de venado quemada, tomándolo en una yema de huevo medio asada.
Advertencia de las ayudas. —En general se observa en las ayudas, para la enfermedad de las lombrices, que siendo amargas ó purgantes, ó con aceite, no son seguras ántes que se conozca que se han muerto ya las lombrices, porque huyendo de su contrario, suelen peligrosamente trepar por arriba.
Bebida ordinaria.— El agua para beber de ordinario, es buena aquella en que se han
de cada cosa por una vez en cantidad de peso de medio ó de un tomin en los mayores, con agua cocida do grama, ó en agua de azogue, ó en jarabe del zumo de limou, ó en el zumo de limón aguado.
• Medicamentos que se aplican por defuera. —Unturas para el vientre, en no habiendo mucha calentura, son buenas de aceite, ó á falta de él, de manteca en que se frieron agenjos, ruda, laurel, acíbar, ó la hiél de animales, ó zadiYa, ó coloquíntidas, ó cualquiera de estos ingredientes que se pudieren hallar, añadiendo á dicha untura al fin un poco de vinagre, y untar con ella la región del vientre, fuera de la región del hígado, que se halla debajo de las últimas costillas del lado derecho. También á estas unturas se podrán añadir unos do los.
LIBRO 1 CAPITULO Mil.
polvos arriba dichos, como coral, asta dejse padeciere de las almorranas ciegas, que venado quemada, polvo de las lombrices, ó.eseldoloró |bínchazon de'ellas, se curaponer solo eominoj molido, y amasado conjrán con lo que mas abajo se dirá del dolor la hiél de toro sobre el dicho vientre. de las almorranas, y dejla inflamación, ti
Azogue por medicamento interior.— Cuan- otras semejantes dolencias, en particular do dichos medicamentos no bastaren, dan las medicinas [ó apósitos para deshinchar, autores muy clásicos del mismo azogue vi- ó resolver, que para el mismo fines muy vo, primero pasado por gamuza, y luego la- bueno aplicar á la parte doliente para revadojcon aguardiente; y de este azogue in- solver, de la cebolla blanca cocida en roancorporado, ó bien revuelto con conserva de tequilla; y estando las dichas almorranas, rosa, ú otro género de dulce, como cajeta, algo blandas por sí, se podrá'para mayor ese da para una vez en peso de diez basta ficacia añadir á las {dichas cebollas, un poquince granos de trigo á los niños; y para co del polvo de piedra alumbre, ó solo del los grandes se da del dicho azogue en peso polvo de una cabeza del pescado salado y de medio ó de un tomin; y cuando se da di- seco, con otro tanto de queso añejo, hecho cho azogue, se procurará tomar también un polvo juntos, y aplicar de ello, el cual repoco de aceite de almendras dulces, ó una suelve y consume las almorranas; ó tome robanadita de pan con mantequilla fres- polvo del corcho quemado, y hecho masa ca lavada, y que se pasee algo después de con 'a clara de huevo batido, y aplicarlo tihaberlo tomado. b¡°; ó calentar en vinoó aguardiente, un
CAPITULO LIV P°Ca d6 a,umbre que se deshaga,! y fomen-
tar con él el tumor.
de las almorranas, Y otras enfermkda-' Cura de las almorranas que ya estilaron
sangre.— En las almorranas, que ya otras
DES del sieso
veces estilaron sangre por tiempo notable, San Pantaleon Médico y mártir, e.s abogado }' habiendo en esta evacuación mucha dede las almorranas. tención, respecto de otros intervalos, con
accidentes en la parte, como tumor ó in-
W SON fcJu»OM\kmS.
¿jas almorranas son tinas venas que se suelen hinchar en la rriárgen por de fuera, ó dentro del orificio del sieso, aunque algunas veces hay por de fuera y por adentro juntamente; y como es dolencia ordinaria por aquestos contornos, me alargo algo mas en este capítulo para la mayor claridad.
Tres modos hay de que comunmente se adolece de las almorranas: el uno de las almorranas ciegas, que líaman las que nunca han estilado sangre: el otro, de las que ya estilaron sangre: el tercer modo es, padecer demasiado flujo de sangre do las tales venas.
Cura de las almorranas ClWja&l— Cuando
flamacion, también cuando hay otras graves enfermedades, y se insinúa por semejante detención; entonces conviene ayudar a la naturaleza en provocarla dicha evacuación, con esta advertencia, que ánles que se ponga por obra la dicha evacuación de sangre, conviene purgar al paciente con las purgas que se ponen en el capitulo 45 de este libro I de la obstrucción del vaso, usando de ellas una ó mas veces, según se hallare la persona mal humorada; y esto so entiendo, no habiendo actualmente mucha calentura, 6 cuando se hallare alguna inflamación en la parte, porque entonces se han de escusar dichas purgas, y usar de las sangrías, como mas abajo se dirá en oslo capílulo.
DE LAS ALMOLIKANAS.
Como se provócala sangre.— El modo de dinariamcnie las fqerzas del pacien le, conprovocar la sangre de las almorranas es el viene moderar á dicho Unjo con los medios mas ordinario y breve, apiñ ando tres ó siguientes, porque enfria demasiado el hi - nías sanguijuelas á las dichas venas. El mo- gado, y hace peligrar al enfermo de caer do de aplicarlas se verá en ai capitulo bl ^en hidropesía, tabes ó consunción, ó en úl-
del libro II.
Fomento.— Otro modo de provocar la sangre de las dichas venas, así internas como externas, es fomentando el lugar con el cocimiento emoliente, como de malvas, altea, trébol, manzanilla, semillado linaza ó de
tima flaqueza de muerte. Pero siendo dicho flujo de sangre, templad o y con buena tolerancia del enfermo, no conviene detenerlo, porque preserva de muchas y graves enfermedades.
Cura general para el demasiado flujo. —
alholvas, añadiendo á unos de estos ingre- En persona muy sanguínea, y todavía con dientes que se hallaren á la mano, otras buenas fuerzas, en particular habiendo jun-
yerbas aperitivas, como es el orégano, el poleo, artemisa ó yerba de Santa María: cocer do uno y de otro, parles iguales en agua, cuanto bastare para bañar ó fomentar buen tiempo esas venas con dicho cocimiento. Después de semejante fomento ó baño (no habiendo mucho dolor, ni inflamación en la parte) refregar las almorranas suavemente con un paño áspero, ó con hojas de moras ó de higuera, ó aplicar en la parle del polvo del estiércol de las palomas, «masado con enjundia de marrano, ó con tuétano de vaca, ó amasar dicho polvo con la hiél de loro, y aplicarlo tibio
lamente alguna inflamación ó tumor grande en la dicha parle y con calentura, entonces conviene sangrar primero del brazo déla vena quemas bien pareciere; [Sangrías.) y esta sangría ha de ser á pausa?, y la cantidad de la sangre se sacará según las fuerzas del paciente, las cuales comunmente no suelen ser muy grandes; y asi no habiendo muchas fuerzas, sea en poca cantidad.
Purgas.— Pero cuando la persona no fuere de complexión sanguínea, sino con aparato ó abund.apcia de malos humores, se purgará suavemente con unos tamarindos,
■ílmorranas interiores.— X estando inte- 1.0 con cañafislola, ó con ruibarbo, como se
riores las cabezas de 'dichas venas, usar de las calillas siguientes: corlar del tamaño y figura proporcionada de una calilla, de la
verá en el catálogo para purgar el humor
colérico.
¡'enlosas.— Conducen también (habiendo
misma raiz del bledo; ó por mas eficaz, de precedido las sangrías, ó las dichas purguí la raiz del rábano, ó de la raiz de lirios,
envuelto con un trapito de lienzo delgado, el cual trapito se embeberá ante.; en el aceite de los huesos del durazno, ó en la hiél de toro.
Cura del demasiado flujo de sangre de espaldas.— El tercer modo de adolecer de las almorranas, es cuando hubiere demasiado flujo de esta sangre hemoi roydal, que comunmente si; llama sangre de espaldas; el cual líujo, siendo demasiado, pone la tal persona descolorida, amarilla y pálida; entonces, cuando juntamente postra extraro-
las) ventosas secas puestas eu.-las espaldas, ó en las tetillas, ó en los hypocóndrios; pero solo se dejan pegadas por un breve rato, repitiéndolas.
Habiendo estitiquez del vientre, por la cual se renueva, y se abren mas las venas, usar entonces de los remedios suaves, que para esle accidente se ponen en el capítulo
39 de esle libro I de la estitiquez.
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Y en intermedio también se usarán los medicamentos para engrosar y refrescarla sangre, puestos en el capítulo 35 del vómito desangre, ó en el capitulo üfi del escupir
MHUO 1 CAPITULO ni v.
•sangre, conforlaiido juntamente el hígado, /o/-.— Medicamentos para el dolor de las alsegnn se ha dicho en el capítulo 40 de este morranas, en las cuales se ofrecen varios libro I de la destemplanza del hígado, co- tumores, unos como ubas, otros como momo son los defensivos, unturas frescas, y ras, y otros como berrugas ó vegigas; ya .abrir fuentes en los brazos. ¡muchos, ya pocos; ya chicos, ya grandes;
Medicamentos especificas .-Los medica-j«nos molestan mucho, otros no duelen mentos específicos para mitigar y detener; tanto.
, , . ... ,, , , , ' Cuando unos déoslos tumores en hin-
la mucha sangre de las espaldas, o de las
almorranas, son aplicar los bofes recien sa
J chandoso causan grandes dolores, y algu-
nas veces con inflamación y calentura; en tal caso es menester sangrar del brazo; y si
eados del carnero, así ensangrentados, ó un saquillo de paño colorado lleno de bellotas y hojas del encino bien machacadas, y
.. i- . i , - i ' 'y cuando por la estitiquez se endurecieren
cocidas en vinagro fuerte; el cual, asi bu-
medo libio, se aplica á la parte de que sale
la sangre; ó tome pelos de liebre quemados, y telarañas sin tierra, amasarlo con clara de huevo batida, y con zumo de llai lén, ó de ortiga, ó con el cocimiento de ellos, y poner dicha masa inmediatamente sobre las venas donde saliere la sangre.
Medicamento mas eficaz.— El. mejor remedio es, aunque al aplicarlo por un ratilo escuece algo esté polvo siguiente: tome dei bolo armónico, de albayalde, de almártaga, ó greta, de lo que de estos hubiere lo que pesan dos tomines, y de la alcaparrosa
no bastare, se sangrará también del tobillo; y cuando por la estitiquez se endurecieren las heces, se lomará de la caüafislola desj hecha en agua de malvas, y pasas una porjcioncila, bebiendo de ella, una ó dos veces ¡al dia, añadiéndole nu terrón de azúcar, j porque el purgar perjudicará, ó irritará mas el tumor.
Para mitigar los dolores y la inflamación, hay variedad de medicamentos, de los cuales no a) udando uno, se escogerá otro, como fomentar la parte dolorida con el cocimiento de malvas, trébol, manzanilla, yerbamora, y unas cochinillas, que se hallan en las humedades debajo de las piedras.
También se pueden añadir a este cocimiensecada alfsol ó caliente, Io'que pesa me- . , • . , . , - . . .
. . . ' lo, dos ó tres cabezas machacadas délas
dio tomín; hacer de tono un polvo muy sutil, y con dicho polvo embutir, ó espolvorear bien unas hilas delgadas, (i telaraña, y aplicarlo inmediatamente á la boca de la vena de donde corre la sangre; y este medicamento se aplicará cuando olios no hi-
cieren efecto suficiente, que es seguro.
Para las venas interiores.— \\a.\\i\nú<tev las venas que estilan la sangre de dentro, dé modo que no parecen por de fuera, entonces se compone una calilla de cebo mezclado con incienso y con bolo, sutilmente molidos y meterla; y no bastando, se podrá añadir á dicha calilla algo del dicho polvo de la alcaparrosa; ó echar ayuda de sangre recién sacada caliente de cualquier animal.
Jlmori anas con varios tumores, y con do-
adormideras, y cocer todo lo que se hallare de estos ingredientes en bastante agua, y j bañar, ó fomentar, ó recibir de él el vapor ¡ varias veces; ó untar dicha parle con aceite de almendras dulces, ó con aceite de adormideras; ó untarse con el aceite ó tuétano de la ternera, en que suavemente se cocieron unas cochinillas arriba mencionadas; ó untarse con caracol ú ostiones sacados de su concha: aquella flema ó babaza, conduce en particular cuando el dolor do la parte picará como una aguja ardiente. También mitiga ol dolor media onza de la enjundia de gallina, y de la pulpa de una manzana cocida debajo de rescoldo una onza, de azafarn lo que pesa medio tomin, y una yema de huevo: mezclarlo toJo junio,
DE LAS ALMOItKANAS.
y untar el tumor dolorido algo calientilo Coa humor gálico. — También á los que de con ello. ordinario padecen de esta dolencia, lea con-
Asl mismo refresca la clara de huevo ba- duce abrir fuente en la pierna: y en los que tida y mezclada con leche de muger; mo- hubiere sospecha del humor gálico, se puejar unos pañitos en ello, y aplicarlos tibios, de hacer semejante ungüento: tome mante renovándolos ántes que se sequen, porque ca de marrano, ó de vaca dos onzas, y en al despegarlos no ocasionen molestia; ó lo- peso de dos tomines del azogue, menear, " mar mantequilla fresca, y lavada ántes y traerlo á una mano mucho tiempo en un después en un plato de plomo, ó de peltre, plato de barro vidriado,- y al untar con ello traerla á una mano con una cuchara de el tumor solo al rededor, no se ha de calenplomo ó de palo, al sol, hasta que se ponga tar la dicha untura, porque el azogue se irá denegrida Jpara untarse con ella; ó untar al fondo, ni tampoco se ha de untar con ello las almorranas hinchadas y doloridas, con caliente al mismo tumor, unto de león tibiecito, y atar encima de es-j Rhagades, ó rimas del orificio del sieso-, ó las unturas un cabezalito de lienzo; ó en del útero, y su origen.— Las fissuras, óaberlugar de esle cabezalito, cocer hojas ver- turas del orificio del sieso, que llaman en de5- del sauce, hasta que casi se deshagan, griego Rhagades, son unas rimas las mas y atarlas encima algo calientilo. j veces secas ó ásperas, en el orificio del sie-
Tambien mitiga el dolor una cebolla s0> ó de( ,,ter0i y suele originarse do la acriblanca cocida debajo del rescoldo, y maja-! raon¡a ¿e\ humor colérico, ó de la pituita da con mantequilla, lo cual mitiga el dolor, salada( v muchas veces con gran ardor y y disminuye el tumor. También minora !dolor<
el tumor, el alumbre molido con vino tinto ■ Sm remedios.—Va ra estas fissusras ó ricocido, fomentando el lugar dolorido con maS( esDUeno ei aceite de las yemas de hueello. La yerba de golondrina majada, y ' v0) como se verá en el catálogo de los meaplicada caliente, ayuda muchas veces. | dicamenlos; ó en el mismo lienzo que sirAlgunos usan aplicando pañitos mojados ^ para espr¡m¡r ,as ,emas fritas en man-
en agua, cal muy clara pasada por uu paño de lana tupido, ó por papel de estraza, hasta que no tenga la dicha agua grasa por encima, y ántes algo exprimidos y tibios.
Mitigan el dolor los bofes de chivo recien sacados, y aplicados aun calientes; ó quemar hojas de la cebolla seca, y mezclar el polvo de ello con mantequilla, ó con tuétano y untar, ó también aplicar de ello algo calienlito; ó freir en manteca de vaca unas ranas, y con ella untar la hinchazón
de las almorranas.
Para almorranas llagadas.— Cocer unos
cuantos huevos bien duros, apartar solas las yemas de ellos, y freirías con un poco de manteca ó mantequilla lavada, sin sal, y esprimido por un lienzo (ántes humedecido con agua) bien recio, el cual lienzo solo se aplica á la parle dolorida algo libio.
teca, dicho para las almorranas llagadas.
O untar con aceite de almendras dulces, 6 con enjundia do gallina, ó con tuétano do ternera, ó solo con cebo de venado, ó ceb»
de macho.
No bastando estos remedios, se podrán usar las medicinas específicas, como queda dicho para la fiema salada, ó fissuras de las palmns de las manos, al fin del capitulo M de este libro I.
Picus, ó Cond ¡loma del sieso.— Los Ficus ó Condiloma en griego, que se hallan en el mismo orificio del sieso como las almorra-t ñas, y por su tumor ó prominencia, molestan mucho para andar á caballo, ó para estar sentado, suelen tener la figura de verrugas, ya de moras, 6 de ubas, 6 de higo», los cuales en lalin se llaman Fitítís, p<>i
LIBRO I CAPITULO LIV
donde en coimui tomaron el nombro de /'¿-¡sangro de la vena caba del hígado, que a- < us. (Origen.) Esta prominencia ya es blan- cude de algún golpe, ó del largo y áspero da, ya dura, ya áspera, ya con basa ancha, caminar de á caballo.
ya angosta, y se originan del humor grueso y melancólico.
Medicamentos específicos. — Estos se remedian primero fomentándolos con cocimiento emoliente, como queda dicho fol. 198 para fomentar las almorranas, que habían estilado sangre; y después de tal fomentación, se aplicarán medicamentos que sequen y repriman, como untarlos con enjundia añeja de marrano ó de venado, una onza, é incorporar muy bien en ella el peso de un tomín, del polvo del cinábrio, ó del "bermellón fino, y untarse tibiecito.
O derretir dos ó tres onzas, de la enjundia añeja sin sal, y así derretida y caliente, echarla en agua fría; y quitada toda el
Cura.— En persona sanguínea conviene luego sangrar del brazo derecho; ó habiendo algún impedimento de la sangría, poner luego unas ventosas sajadas en las es paldas; y después de la sangría ó dichas ventosas, se aplicarán dos ventosas secas á los hipocondrios, que se hallan debajo de las últimas costillas entre el hígado y vaso; pero tales ventosas secas no se han de dejar mucho tiempo pegadas, en particular cuando se insinuare la respiración difícil. También aprovechan, las ligaduras en los brazos; todo lo cual se hace para reveler ó apartar, y aliviar la parte enferma.
Régimen.— Mantener el régimen blando del vientre con las viandas, como queda
agua, mezclar con la tal enjundia media j dicho en el capítulo 39 de este libro I de onza del polvo sutil de la canina blanca, y ¡la estitiquez del vientre; porque con ayuánlesalgo quemada sobre unas brasas, in- das, y mucho mas con calillas, seexaspeeorporarla muy bien, y aplicar de ello en ra mucho masía dolencia, forma de emplasto por la mañana, y á la 1 Cura ^pecifica.-W principio de la inflanoche ántes de dormir. . raacion, cuando apunta el calor ó calenEstandoya envejecido el mal con llagas, ll,ra» usar de esta «««ira: tome zumo, ó sucias, usar del ungüento egipciaco, ó de cocimiento de llantén, y de la yerbamo- !os polvos de juanes, ó del solimán, con ra cualro onzas, y la clara batida de dos todas las mismas advertencias como se cu- huevos> Para fomentar con ello la tal parran las aptas, ó llagas de la boca en el ca- ,econ unos Pañitos suaves; ó añadir á dicho
icor una cuarta de onza del polvo del bolo, 4 y una ó dos onzas de aceite rosado, ó de la mantequilla fresca, todo bien unido servirá para untarse ó untarlo con solo ungüento rosado. En lo demás so curará como un flemón de sangre, según se verá en el capítulo 3 del libro II.
pitulo 21 de este libro I de las llagas de la boca; aunque siempre, y en todo caso es mas seguro el ungüento Isis. Pero hallándose los ficus, ó el tumor con basa, ó cuello delgado, con solo amarrar la dicha ba- •i, ó cuello con cerda, ó seda, ó correa del torbisco, se caerá por sí poco á poco.
Inflamación del sieso. Señales.— Cuando hubiere inilamacíon en el orificio del sieso, que se conoce del mismo sieso, en donde Algunas veces se divisa un tumor, el cual al contacto se exaspera, y le acompaña también calentura, y tienen los de esta dolencia gran trabajo para regir el cuerpo.
Causa.— Origínase esta inflamación, de la