Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Capítulo real 23 de 38
CAPITULO LXXVI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 44 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO LXXVI.
DE LOS ACCIDENTES DE LAS CALENTURAS CONTINUAS DE PUTHEFACClON
7a que aparte se ha puesto en el capítulo anlecedonlo lo que en las calenturas continuas de putrefacción de sangre se ha (le observar en cuanto la dieta, la guarda, evacuaciones y lo demás; con la misma razón por mas claridad y facilidad, y por no reiterar una misma cosa varias veces, se pondrán
aquí seguidamente los accidentes ó ,ini0- donde suelen abrir fuentes
ner un migajon de pan mojado en dicha leche, los cuales defensivos se renuevan ántes u¡e tola Imei le.M'¡M.qiirn. Adviniendo, que I os defensivos de leche son siempre mas seguios que los de vinagre, porque las mas voces tomuelen.
Cáusticos.— Para derribar 6 sacar el humor que causa el dolor de la cabeza.se ponen vesicatorios ó cáusticos, según se verán en el catálogo de los medicamentos, en la nuca, ó en los brazos ó piernas en el lugar
mas, por lo menos los mas ordinarios que suelen .sobrevenir ó juntarse con las calenturas dichas, con sus medicamentos y breve forma de remediarlos.
Animales vivos para apositos.— Tara resolver los vapores que ocasionan el dolor de la cabeza, se ponen los bofes recien sacados del carnero, ó metidos en cocimiento de leche,
Dolor de la ^¿«.-Primeramente del lutig° espolvoreados con rosa en polvo y cu-
dolor de la cabeza. Siendo grande el dolor de la caneza en dichas calenturas, y con orina delgada, blanca, clara y diáfana, es mala señal, porque indica que tomó rapto lo-, do el mal humor á la cabeza. También eSl<,0'Íer,>' calienlií°5 6 P0,,er Peones ó gallimalo, cuando con dicho dolor grande, lós',^?^?5Ü "J!!^?^*"-**?" eslremos se enfrian.
lanlro, ó diairhodcn y aromático rosado; j á falla de esos, una pulpa de carnero soasada solamente y sin vino. Todos estos se penen encima de la cabeza 6 la parle que mas
l de los pies del enfermo con dichos polvos.
Ayudas ó purgas frescas.— Usanse para
Julepes.— Para atemperar la acrimonia y
fevéíer; aju'íías frescas que juntamente al-i1' edl0'' dtí ,os humores, que por si ó por los go evacúen, ó una pnrguilla suave según se vapores que levantan causan el dolor de la bailarán en el catáíágq, siendo culos pri-, cabeza, estos se mitigarán con julepes fresmeros dias de la calentura, ó no habiendo^ l0s' 0 c"n orchatas, c mo se verán puestos otro éko\ bo. (Sangrías y friegas ) Tam- en eI c*pitu!o40 de este libro I de la deslembien revelen, 6 apartan y mitigan el dolor P,a,,za Ü<-1 hígado.
de la cabeza, las sangrías, ventosas ó friegas.1 Oíros medicamentos, cuando hubiere muy Defensivos.- Para repeler son los defensi- 6ra" dolor de la cabeza, a quien comunmenvos (le agua rosada con muy poco vinagre, te acompaña el desvelo, se usarán según lo ó le. he en iujíar (le vinagre; y cuando fuere I"*5 s,i sigue del desvelo, muy á les principios, que es cuando empie- Desvelo y desvario.— Contra el desvelo y ¿a á apunt.nel dolor déla cabeza, entonces desvarío, stí ponen los mismos defensivos dise añade al dicho defensivo la cuarta parle thos el (,olor (,e ,a cabeza, como es la ledcl aceite rosado, y se ponen dichos ,je_ che de iniiger, la pulpa de carnero soasada; fensivos en la frente, de cuatro dedos de- paril ,asSl«n<?s y el cerebro, pichones ó ga-
anc lio. de sien á sien. También cuando durare el dolor, se aplican defensivos de so-
lliuas recien abiertas, y los bofes del carnero para la cabeza, al modo dicho aplicados;
la la leche de mugar ó de vaca, poniendo^ lomar ,rtS pepitas de la calabaza blanca y al modo dicho pañi los delgados y picados,^0 ,os PePinu9, y de las adormideras, ó de bieu húmedos con leche recien sacada; ó po lIUC*on ó **e sauüí»» ó de la semilla de lechu-
174 DE LOS ACCIDENTES DE LAS CALFNTUR/tS ONCTINUA5.
ga, 6 do lo que de estos hubiere, machacados Sueño profundo.— En el demasiado sueño 6 molerlos en tina almirez ó mortero, muy se usarán aquellas medicinas que están dibien, y amasarlos como atole cori leche de chas en el capitulo 10 de este libro I del lemuger recién sacada, y untar con ella las largo, ó del coma; atendiendo que lo que se Sienes y la frente, lo cual consiliará el sueño diere por la boca no sea de lo muy caliente, suavemente; y cuando no bastare esto, se le Sed demasiada. — Afligiendo por mayor la añadirá A dichos defensivos, si hubiere for- sed al enfermo, se refrescará algo el aposenma de botica, un lanlilo del opio, ó del láu- lo como queda dicho en la guarda del capí daño opiato. • tulo antecedente, y que hable poquito el pa-
Tambien se machacan (para consiliarel cíente, y esté lo mas que pudiere con la bosueño) unos pepinos frescos, ó lechuga, ó Ca cerrada, respirando por las narices, y de siempreviva, y se aplican A las plantas de esta manera también procure dormir: que tes piés, porque por los nervios grandes que enjuague la boca con agua cocida de vei dobajan de la cabeza á los piés, se le comuni- laga; ó tener en la boca un | edasilo de oroca la virtud; ó cocer como la avilad de me- ZI|Z mojado en agua envinagrada; ó enjugar dio tomín del opio en cocimiento del culan- ia boca con agua envinagrada, ó con zumo tro verde y lechuga, hecho dicho cocimiento de granada, ó con cocimiento de raíz de oto-* con vino de uvas, y lavar ó humedecer con zu/. y cebada; ólenei en la boca un tallo de ello las narices y la cara, y las palmas délas iirn0n ó de naranja, lavado antes con agua; manos y las plantas de los piés, concilia el 0 iener en |a boca un trapito limpio mojada sueño. enagua algo envinagrada; ó tener un cris-
Conoulsiones .— En tiempo que sobrevie- ia|¡i0 0 hueso délos tamarindos ó de otra nen convulsiones, cuyas señales se verán en f(* 1 1 ( a , refrescado con dicha agua envinagrael capítulo 8 de este libro I de las convulsio- (|a; 0 ienei' un tallito de pepino fresco, ó un nes, usar de ayudas frescas y emolientes del tiillílo del tronco de la lechuga en la boca; catálogo: hacer friegas en las espaldas, ó po- 0 usar de un hisopillo con la flema del cociner allí mismo ventosas, ó untar las espal- miento de las pepitas del membrillo ó de la das con aceite de almendras dulces mezcla- ch¡a. También refrescan y mitigan la sed do con otro tanto de aceite de manzanilla; ó unos pocos granos de la granada agridulce, á (alta de estos, cocer en aceite ó manteca javados en agua fría, sin tragar los huesos, de vaca, un puño de la manzanilla para un- y no bastando todo esto, también se da de lar las espaldas. Tómanse también algunos beber, no cuando empieza la fuerza dula confortativos y otras medicinas benignas, accesión, sino en la mayor fuerza; ó mejor no violentas, de las que se pusieron en el cuando se conociere que la dicha fuerzt» bacapitulo 8, escusando todo aquello que por ja en la declinación; y en este tiempo se suesu calor pueda aumentar la calentura. )e dar a| enfermo á beber á satisfacción, de Conviene untar toda la espina, cerebro y |H .lgua 0 bebida ordinaria, porque entonce? hombros con tuétanos de res bien lavados, SUele mover A sudar y A salir el calor, solo mantequilla y aceite violado, bastante, lodo q„tí n0 [sea con demasiado esees», pueseñ revuelto con leche de vacas; y para el cere- a|gUnos débiles suele precipitar al enfermo bro la misma untura, que vaya bien calien- (S¡0„do 00n esceso) en mucho peligro, te y revuelta con aceite de manzanilla. De Lengua áspera ó seca.— En la sequedad ó ttna onza poco mas de esta untura desalada a;spereza de la lengua, usar de la flema saen leche de vacas en donde hayan hervido ^ , membrillos, ó de
violetas, se puede hacer ayuda, queso repi- caud ue ldS V*V"a9 u • . ta como la untura contra la convulsión. |las semillas de las malvas, añadiéndole azu-
LIBRO 1 CAPITULO LXXVI 475
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car blanca, y^lcnerla en la boca; ó tener en do la vena caba del hígado, para esto dolor la boca do las medicinas que arriba quedan se usan ayudas de malvas, rañafishila, do puestas para la sed, y limpiar la lengua con las pepitas de melón ó sandias, un puñilo, un paño áspero mojádb en agua envinagra" di? azúcar (losó íresónzas, cocido en bastan* da. \ ucho alivian también contra la aspe- le agua al modo ordinario. También se lo rezW.il s g.anos de la granada agridulce re- añado de manteca dos ó tres onzas, fresca y freseados en agua fría, lavada, y del salitre preparado en peso de
Lengua negra. —Lo mismo so pued e usar medio lomjn y una pora de sal. cuando el enfermo se hallare con la lengua Untar la región del hígado con las unturas negra, untándola conjmanlequilla y un pol- frescas; así mismo se podrán usar las pilivo de salprunela; ó gargarizar, ó enjugarse mas ó defensivos puestos en el capítulo 40 con leí he algo caliente, la cual humedece y déosle libro I de la destemplanza del higatempla el calor; y se le puede á la leche aña- do. como también los ríñones se podrán und¡r, ó á la flema de las pepitas de membrillo, la»' con dichas unturas frescas; pero imporó del zumo de la lechuga, ó de la siempre- ,a mucho atender si hay ó si apuntan unas viva, ó del salitre preparado. manchas ó rnanchilas como acaese en los
• O aplicar por defuera á la garganta hojas tabardillos, ó en las calenturas pestilenciade lechuga ó verdolaga machacada entre les, porque er.tónces no son seguras las lindos lienzos, en el invierno algo entibiado, turas manlecosas.
También aprovecha la mantequilla fresca De¿ A//;o.-Cuando molestare el hipo ó sinlavada en agua, en la cual ánles se deshace pullo, él cual suele ocasionarse en las calcnun poco de salitre; y de esta mantequilla te- turas por tomar cosas muy frías, so usarán ner unas veces del tamaño de un garvanzo 'os medicamentos suaves, dichos en el capíen la nuca; y cuando con esto se humedecie- t»'» 34 de esle libro I del hipo ron las rimas ó las rajaduras de la lengua, ! ^/^.-Sobreviniendo unos vómitos, se es buena señal. También las cochinillas que hallarán sus medicamentos en el capitulo 35 se hayan debajo de las piedras en húmeda- de este libro I de los vómitos: solo se advierdes, machacadas y entre dos lienzos, aplica- te, cuando sobrevienen en las calenturas das por defuera a la garganta debajo de la continuas, de los cuales ahora se trata que lengua, refrescan y aprovechan. es m netesario aUH,der s¡ ¿ y¿ ¿¿ sfi .
Gran calor del pecho.-Eu él calor es- gina porviadecrisisdelaenfermedad.Gomo traonhnano del pecho, untarlo con aceite de e„ uno do Ios djas críticos especificados en almendras dulces, ó con enjundia de galli- el capítulo antecedente; entonces no conviena lavada en agua de cebada ó de lechuga; ne estancarlos, y así se espera hasla que se pero no ha de ser la unción fría ni libia, si- conozca particular flaqueza causada del yóno luen c. líenle; porque la fría repele el ca- mito; y suele haber tales vómitos que no delor p ra adentro, y la tibia relaja. jan pasar nada de alunen.o; y pan, estos s
to<tmu*é*, a«e,as o congojas -Las in- medicamento suave lomar en peso de medio qmeludes, ancas, ó las congojas estraordi- lomin de la sal que se saca de los agenios- 0 "anas, se mitigan con los medicamentos di- en su falta, una ó dos cucharadas de leg'ía c aleni.V, !,"pU,,¡o74doiestelíb™'^ela. Lecha de sola la ceniza del estáñate ó de a-
/ 38 A80deS- je,,j°S' af,a(,ie,,,1° media Charada del li-
do In h e n ? 7 ° T ^TÍ"3"" m0n con una lacila caldo, en poca cantido h b.ero dolor en los lomos, ó en la cinto- dad, porque no lo vuelva el enfermo, ra, que comunmeate se origina do la sangre ¿^.-Habiendo cursos en las calentu-
176 I>g LOS ACCIDENTES DE LAS CA LEDRAS COÍTTINUAS.
raí conlinuns de putrefacción, so atiendo fie Lombrices.— Habiendo lombricesen láscala mismn manera como qneda dicho on los tundirás continuas, no convienen los mudivOmilos, observando sisón cursos críticos; camunlos que están dichos en sti propio cay enflaqueciendo estos mucho al enfermo, pjdiln, porque irritan mas la calentura, y es para sosegar así los cursos como los vómi- necesario atunder mas á ta calentura que á los, empezar por los medicamentos mas sua- las lombrices, Lo que se. podrá usar contra ves según sus capítulos propios, atendiendo ellas, es echar en la agua ordinaria queso la cualidad (lelos cursos, como liaren una bebe, un pedazo de la asta de venado quetazade atole en peso de medio ó de un tomín mada: también lomar polvo de él en dicha de/.a asta de venado quemada, ó de la semi- agua ó en caldo, cenar unas verdolagas rolla de llantén molida, ó de otras medicinas, cidas con polvo de culantro; ó echar zumo como tierra sigílala, para no exasperarla de limón en la comida ó en el caldo, calentura. Desmayos.— Para los desmayos, deliquios
Sudores.— Los sudores se observan de la ó flaqueza grande que sobrevienen á losenmisma manera: si salen en los días crilicos, ferinos, y no dan lugar aun para confesarse, entonces, solo cuándo mucho debilitan, se darles de beber un poco de agua de canela refresca el aposento con regarlo con agua Cüll ,,„ p0C0 (|(í vino mezclado; ó que huela fría, poner ramas verdes de sauce ó de ala- yerbabu^ñii mojada en vinagre; 6 untar con mos, y lo que se pondrá cu el sudor sinco- et tnismo vinagre las sienes y los pulsos; ó pal al pié de este capitulo; solo se ha de ob- cuant|() n0 hay peligro del mal de madre en servar, que no haya alguna inflamación ó a< m,Jge|.es, oler el bálsamo; ó cuando no es tumor en los hipocondrios ó en los vacíos ^ ja c;,|,;nllira( dar á beber un poco
que llaman; porque en lal caso no conviene de vjll0 cü„ un p„|vilu de nuez moscada; 6 usar de las cosas que adsd ingen. TamP,1C0 dar oll()S ca|,i0s muy substancíales, como cuando el sudor continuare, no conviene ^ (|eslilil(j() dtí los C0raz0I)es du carnero 6 mudar sino rara vez omisa, ó la ropa, n, - ^ otros confortativos para vollimpiar el sudor; porque pegado este en el f ^ ^ • los que Sü pondrB„
cuerpo no (Wja fácilmente salir al otro. Pa- 1^ • ; mUií¡m], que se sigue para aplira curar bien estos sudores, es bien que se ca,. a ,as „arices, coraz0íl y estomago, atienda lo síguienle: (Señales si es el sudor { . ^ s¡llcopoL__E\ SU(|or s¡nco-
de cólera ó defrialdades) Cuando el sudor |^ ó d (>in(.opef es mi0 ^ |0S peligrosos viene junto con mucha sed y amargor de la a(.c'jdt,Il|(,S( c„aIuio sobreviene á las calenboca, proviene comunmente de calor; per.» (UriiS t.ünl¡llU;ts; y aunque hay otro ca|,ílulo, cuando viene la sed ántes, estando muy hú- • J(| RS e, 30 de oste libro I que trata del meda la boca, «olorices es de frialdades que sin(.opo iep0iilino, sin embargo se pondrá so hallan en el estómago. Para mitigar ó _\ ^ portl!>lenso el modo cómo se podrá curárosle sudor, se corregirá atendiendo su !' r ^ m acc¡,,,.lllC lan grave; pues origen al modo como queda dicho en el ca- j|am|Men se podra valer de estos remedios pitulo 33 de este libro L délos vómilos, ya ,m ,ia va , a|e,mira présenle,
originados de calor, ya de frialdades, nol causas. — Dos principales causas hay quo usando cosas muy calientes que pudieren ocasionan el síncope, ó de humores co eri-
encender mas la calentura.
Inapetencia para comer — Llegando el enfermo á no poder comer nada ó á no querer, mantenerlo CüU repetir tasajudas de substancia.
eos envenenados, ó de multitud de humores crudos y pituitosos: cada uno de estos como varia la causa de su oríf eu, así *e varían sus remedios y . la 4«eVa.
LIBRO 1 CAPITULO LXXV1.
Señales del sincope de humor colérico, ó envenenado.—habiendo sudor sincopal, originado de humores acres, y coléricos, ó envenenados, lo cual se conoce en la complecsion del enfermo, ó de la misma calentura, cuando predomina la cólera, ó en liempo de las epidemias pestilenciales, estando inficionado el aire, entonces toca á la dieta buscar aire fresco, y húmedo, ó hacerlo artificialmente, que tenga alguna virtud adslringente, como se dirá. (Dieta.) La comida sea ligera, de caldos de pollos, con lechuga, ó verdolagas, ó caldos destilados, ó sarro decebada, y semejantes; y cuando dicho sudor durare mas liempo, se darán pollitos ó pájaros con tajad itas «le limón. El agua para beber ordinariamente sea cocida con cebada, ó echar un trozo de pan en la vasija, del a gua; y cuando no hay sospecha de alguna inflamación, se puede dar un poco de vino aguado. El sueño, en tiempo del sudor, daña; cuando cesa de sutlar, aprovecha; escusar todo enojo, y tristeza. En tiempo de mucho sudor secar el sudor varias vec* con un paño suave-; usar de abanicos moados en agua rosada, y vinagre, ó en agua ordinaria envinagrada, y con esto se consigue el aire fresco^ húmedo, y algo adstringenle, y poner con esla misma agua linos lienzos mojados, en los hombres sobre los testículos, y en las mugeres entre los pechos.
• Para volver en si al enfermo.— Cuando el enfermo estuviere como fuera de sí, hacerle friegas, 6 ligaduras algo fuertes en los bra zos, piernas, ó muslos, tirarle délas narices, arrancarle uno, ú otro pelo de la cabeza, ó del cuerpo, gritarle por su nombre propio, darle al enfermo una migajila de pan en zumo do granada, ó en vino suave remojada 6 en vino aguado, darlo caldos de substancia, ú oíros confortativos que hubiere: aplicar migajon de pan caliente, recien sacado del horno, á las narices, rociado ántes con agua rosada envinagrada ó con vinagre so-
lo, y poner pítimas al corazón: humedeces una sábana con agua rosada, (en su falta con cocimiento de rosa seca) y un poco de vinagre, y echar en dicha sábana polvo de rosa seca, ó de la flor de granada, y envolver al enfermo con ella^ poner juntamente sobre la boca del estómago una tostada de pan, mojado en zumo de membrillo, ó de granada agria, ó de agraz, ó en cocimiento de verdolagas, ó de Ja yerbamora.
O embarrar el cuerpo, en particular las espaldas, ó en donde mas sudare, con yeso, ó polvo de la greta, deshecha en agua, como tina color para pintar, ó espolvorearle encima del sudor dichos polvos, ó del polvo de la cascara de pino; ó á falla de todos esos, del polvo del barro* ó del polvo de la lierra, ó del almidón: sobre la región leí corazón poner del zumo de las hoja» del sauce, ó de la siempreviva, ó de la verdolaga, ó agua rosada con alcanfor.
Sosegado el; sudor sincopal, y que haya •1 enfermo recobrado fuerzas, se vuelve á ilender á la cura de la calentura según lo pidiere..
Sincope de humores erados y pituitosos. -El sudor sincopal, originado de la muchedumbre de humores crudos y pituitosos, <e cura muy diferentemente respecto del susodicho síncope do cólera;
Dieta.— Conociendo al enfermo, respecto le humores y flemas, á quien sobreviene «udor sincopal, conviene desde luego procurar el aire templado, que se incline á 'caliente, claro,.y seco. En las comidas, que >eráhidé fácil concoccion, se mezcla un pobo de la yerba de hinojo, ó de culantro. El «gua ordinaria para beber (si ántes en salud estuviere hecho á beber vino) puede ser le vino aguado, ó beber el agua cocida de la semilla de hinojo. El dormir hade ser mediano, ni poco ni mucho.
El sudor se sacará varias veces con un
paño, y hacer friegas con un paño áspero,
y sahumado con estoraque, ó con incienso,
178 DE LOS ACCIDENTES DE LAS CALENTURAS CONTINUAS.
ó con clavos de comer, ó con ligno aloé: primero se hacen dichas friegas en las piernas: después en los brazos y hombros: luego en las espaldas para abajo: después que las friegas hayan calentado bastantemente, untarlo refregado con aceite ó á su falla, con mantecu de vaca en que antes se ha de freír manzanilla, ó ruda, ó salvia, ó de todos estos-
Hallándose «1 enfermo fuera de sí gritarle por su nombre propio, tirarle de las narices., refregarle las orejas, arrancarle unos pelos, aplicar á las narices cosas de olor como bálsamo, ó litr^n claveteado, ó una naranja claveteada con clavos de comer y canela: darle un confortativo, como vino hipocrás ó agua de canela fuerte, ó caldos de substancia con pocas especias: aplicar al corazón pichones recien abiertos por lis espaldas, y al estómago aplicar por defuera uno de los confortativos que e6lán puestos en el capitulo 31 de este libro I de ¡a debilidad del estómago, ó en el capitulo 32 de este libro I de la desgana de comer, y de cuando en cuando, volver a repetir las dichas friegas.
Volviéndose algo en sí, usar entónces de ayudas, que para la pituita están puestas en el capitulo 32 de la desgana de comer, atendiendo las fuerzas del enfermo; y mas seguro e« reiterar una ayuda algunas ve. ees, que no enflaquecer al tnfermo con medicamento recio, hasta «ue haya recobrado fuerzas el enfermo; entónces se podrá purgar como en el mismo capítulo de la desgana se dice; pues suelen llegar tales enfermos á ial desgana, que ni aun caldo puede» pasar. También conviene reparar, que cuando se da mueba» veces á poquitos, no hay qno apurar á dichos enfermos á que coman j tintamente mucho, pues de esta ma_ ñera aun á los sanos se quitará la gana: mezclar en la comida algunas cosas agrias: y si no pudiere comer el enfermo, ó tuviere horror á la comida, echarle ayudas de substancia.
Cesando la calentura totalmente, ántes que dicho sudor, entónces procurar pasearse, huyendo del tiempo y del aire destemplado,', ó mudarse á temperamento algo mas
fresco
Sincope de mucha evacuación.— Originán dose el sincope de demasiado flujo de la sangre de espaldas, de los meses, ó muchos cursos, entónces refregar bien los estreñios, y hacer ligaduras en los brazos y muslos- Proviniendo tal sudor del mal de madre, usar los medicamentos dichos en su capitulo 14 de este libro I del mal de madr»
CAPITULO LXXVÍI.
DE LA CALENTURA EPHEMERA,
San Cristóbal ea abogado de la calentura diaria.
?or seguir cea algún órden en las calenturas, como al principio de ellas se hizo mención de sus tres especies en general, que son: primera, simple: segunda, de putrefacción: y tercera pestilencial, se seguir! dicho órden, empezando por la especie de calenturas simples, como es la epbemera, y el sinocho simple, que es calentura continua de sangre, sin haber corrupción adjunta: de la hética, que as la tercera especie de las calenturas simples, por tener esta muy diferentes observaciones en su cura, se dejará para el fin de todas las calenturas que son continuas.
Calentura diaria, ó ephemera.— Empezando, pues, por la calentura que llaman ephemera, ó diaria, por razón que comunmente termina en veinte y cuatro horas con sudor suave, y propasando este tiempo, se pasa A ser una de las calenturas continuas. '■ De asoleado— Esta calentura se cura se- - gun aquello do donde tuvo su origen. Cuan- : do se origina por haberse asoleado, entón- ; ees conviene poner al enfermo en lugar fres- ■ co, y usar de la dieta como se dice en el oapí- ' tulo 40 de este libro I de la destemplanza del
LIBRO I CAPITULO LXXVII.
Mgado,y ponerle unos- defensivos de agua -con un poco de vinagre de sien|á sien por toda la frente, con esto se mitigará el dolor déla cabeza; ó poner una redoma de vidrio con la boca angosta, y llena de agua fria sobre la corona de la cabeza, apretando di cha redoma boca abajo contra la cabeza a que no se salga el agua; y calentándose una agua, hincbir la redoma con otra fria: esto saca el calor del sol, pero no ha de estar e paciente fuera de esto muy mal humorado.
De resfrio ordinario.— Cuando se origina de algún resino ordinario, por haber salido de un lugar caliente, ó de ejercicio fuerte, y caluroso de repente al frió, en donde se sue 4en constipar, ú obstruir los poros; ó porba berse bebido un jarro de agua -fria ó por haberse mojado de un aguacero, procurar tomar á la tarde, ó á la noche, unos sudo res suaves, como una escudilla de chiieatole, ó atole con epazote, ó con -piedra bézar, ó con escorzonera, ó contrayerfea, en poca cantidad; y también es bueno para sudar, beber buena porción de agua cocida con un puñito de manzanilla, y su dar como una hora mas <i tnénos, según las fuerzas, ó según el tiempo; si fuere en ■el verano, algo ménos que en el invierno; ó untar al resfriado las coyunturas, ó arli culaciones de los brazos y piernas, con a ceite ó manteca de vaca, en que ánles se haya frito ruda, ó azahar bien caliente, y abrigarlo en la cama para sudar.
Cuando se origina de alguna obstrucción, conviene tomar alguna minorativa, ó de las purguillas frescas que se ponen en el catálogo para evacuar el humor colérico; y siempre es muy acertado que ánels de tomar para sudar, se reciba «na ayuda fresca y emoliente, como se verá en el catálogo, ó alguna calilla.
Señales de resjrio /«er/e.-Cuando el resfrío fuere con mucho aparato de malos humores, como con dolor grande del cuerpo, y de toda* la» coyunturas, co particular
de los brazos y piernas, mucho cansancio, junto con un género de escalofrío, como de calanlura, muy grandes dolores en las espaldas; y llegando á sentir estos dolores, es señal de que en siete ó nueve horas entrarán las calenturas de resfriado, las cuales como al cuarto ó quinto dia suelen dar modorra.
€um general.— Cuando se temiere alguna putrefacción de humores, según el aparato de los malos humores, de donde puede pasar la calentura del resfrio ó calentura continua, es muy provechoso un vomitorio, con el cual se ataja la corrupción, ó por lo ménos no tendrá mucha fuerza la calentura que se siguiere. Si el enfermo rehusare el vomitar, ó tuviere mu ~ ihadficullad envolver el estómago, podrá (ornar una purga de mediana eficacia, según la complexión, ó humor que predominare.
Cuando la calentura prosiguiere, o pasare de tres á cuatro días, se curará conforme los capítulos de las calenturas continuas, aunque de ordinario suele pasar á calentura continua sin putrefacción y sinocho simple. En cuanto á las sangrías en las calenturas, originadas del resfrio, es menester mucha discreccion, y mas seguro suele ser continuar con unas ayudas y unos sudorcillos, ya arriba apuntados; y no bastando aquellos, usar de los sahumerios debajo de la cubierta de la cama con estoraque, incienso, copal ó brea.
Vesicatorios para la modorra.— Para la modorra estraordinaria es bueno poner dos vesicatorios en dos medias nueces, en la nuca ó cerebro, debajo de un huesecito que sobresale, ó en el brazo izquierdo en el propio lugar de las fuentes; y es mas seguro el modo de hacer y poner los vesicatorios que esta en el catálogo de los medicamentos.
DE LA CALENTURA CONTINUA SIN PUTREFACCION.
CAPITULO LXXVIII.
DB LA CALENTURA CONTINUA SIN PUTREFACCION.
Santa Genovesa es Jbogada de las calentvras continuas.
La calentura continua sin putrefacción, que en lalin se llama Synocho simple, suele terminar al cuarto ó séptimo dia con sudoi espontáneo, ó con flujo de sangre por las narices, casi sin dejar reliquia; pero perseverando mas tiempo, pasa al sinocho, ó calentura con putrefacción, de la cual se dirá en el capitulo siguiente.
Señales.— Para conocer dicha enfermedad, se observa la cara del enfermo, la cual está como abultada, colorada y caliente, con un cansancio ó dejamiento de todas las coyunturas: las venas se hallan hinchadas, s siente dolor en la fí enle y sienes, con mucha inclinación á dormir, y en el sueño se les re presentan cosas coloradas, en la cutis exteriormente al tacto, no luego se percibe calor; pero continuando el tacto, entonces se percibe mas calor: el pulso es grande, igual y frecuente: la orina esta un.poco mas colorada de lo ordinario, con una neblina, ónie bla en medio, la cual es blanca, ligera, é igual, aunque desparramada; y cuando pí o pasa los cuatro ó siete dias, como queda dicho, enlónces no parece semejante niebla en medio de la orina. También se observa en esta calentura sin putrefacción, que siempre comienza sin frió, y al principio está blanda la calentura, y después va creciendo, y otras veces comienza muy recia, y se está siempre en un ser: en el intermedio suele haber grandes ansias y congojas, con mucha frecuencia de la respiración, por necesitar el corazón de mas refrigerio.
Para distinguir si se origina de frió, ó de calor cualquier enfermedad.— V ara conocer cualquiera enfermedad que sea si procede
de frió ó de calor, coge la orina reciente del enfermo, ó luego que se ha orinado, y échale una gota de aceite encima; si la tal gola se estiende,bien por encima de la orina y se desparrama, es señal que la enfermedad procede de calor; si se queda junta sin estenderse, ni desparramarse, entonces procede de frió,.
Cura general.— En esta calentura continua, ó sinocho simple sin putrefacción, por ser de abundancia de sangre, conviena sangrar luego un dia del brazo derechot y al otro 6 tercero dia, del brazo izquierdo, la vena de todo el cuerpo, ó la que mas bien pareciere, no estando descompuesto el estómago, que se reconoce según la relación del enfermo cuando lo tuviere aventado, ó con dolor, ó mirando la orina, si estuviere aguanosa, ó amarilla clara, ó con mucha espuma, la cual durare mucho tiempo; no la espuma que comunmente se forma del golpe con que sale. Hallándose descompuesto el estómago, es menester esperar su concoccion por algunas horas, y echar antes ayuda, ó habiendo lugar, una purguilla fresca de las que se ponen en el catálogo para evacuar el humor colérico, y después se siguen muy bien las sangrías mencionadas, de tres á cuatro onzas, según la plenitud de sangre ó según las fuerzas del paciente.
Bebidas.— El agua para beber de ordinario será con cebada cocida; y no teniendo el enfermo obstruido el vaso ó el hígado, puede unas cuantas horas después de sangrado, beber una vez al dia una orchata de tas semillas frias, como son las pepitas de melón, de sandia, de los pepinos, de la calabaza blanca, añadiendo unas almendras dulces, si hubiere, con su terrón de azúcar; ó en su lugar se podrá beber uno de los julepes frescos, como se verán en el capitulo 40 do este libro I de la destemplanza del hígado.
Dieta.— La dieta y guarda dicha en las advertencias generales do las calenturas con-
LIBRO I CAPITULO LXXVIII.
tinuas, se observa Jtambien en esta. Tam bien son buenas las friegas y ventosas en las -espaldas, y desde la cintura abajo: refrescar el hígado con defensivos, ó unturas frescas, como so verán en el capítulo 40 de este libro I de la destemplanza del higado. El corazón se confortará con untarlo
mas veloz, que es el de la dilatación, se infiere por esta desigualdad, que la naturaleleza mas pretende echar de si lo fuliginoso ó lo vaporoso de los escremenlos, que el refrigerarse, pues la compresión del pulso es la atracción del aire al corazón. Cuál orina señala, cocimiento en las calen-
con manteca de azahar,ócon los medicamen-í^ras continuas.— También en estas calentu-
tos puestos en el capitulo 47 de este libro I de la ¡melancolía.
CAPITULO LXXIX.
»E LAS CALENTUBAS CONTINUAS CON PUTREFACCION.
San Hugo es abogado de las calenturas continuas.
Pasándose la calentura continua de sangre sin putrefacción, óelsinocho simple -a] sinocho ó calentura continua con putrefacción, como queda dicho en el capítulo antecedente; ó cuando desde luego asalta al en fermo semejante calentura, se curará atendiendo lo que se dijo en las advertencias generales en el capítulo 75<Je-esle libro I al modo siguiente, ó según los síntomas ó accidentes que suelen sobrevenir, lo admitieren.
Señales de las calenturas continuas con outrefaccion.— Adoleciendo el enfermo de tal calentura continua con putrefacción, qu ?o conocerá con las señales dichas en la ca entura antecedente sin putrefacción, pues loca es Ja diferencia al principio de la ca entura sin putrefacción, como de la con pu irefaccion; y habiendo las mismas señales lichas, ó fuera de aquellas mucho calor ion desvelo y dolor <le la cabeza, sed, inuielud, pulso grande, y frecuente la comxesion del pulso qne es cuando el corazón Bpele de sí la sangre arterial, (La compre- •on del pulso mas veloz que la dilatación ue denota ) conociendo que este movimien- * ae la dicha compresión fuero mayor ó
ras de putrefacción es la orina al principio cruda, colorada y sin sedimento, ó cosa que asiente al fondo, ni tiene niebla en medio, y algunas veces se halla el paciente con bascas ó vómitos, con la lengua áspera ó denegrida. Hallando en la orina al cuarto día ó ántes, señal de cocimiento, como es la niebla en medio de la orina unida, terminará la calentura al séptimo dia; si tardare mas, termina al catorceno; y si no hay dicha señal en la orina, y la cara del enfermo está redonda, como entumida, denota larga enfermedad. También cuando ai principio de la enfermedad es la orina muy encendida y colorada, y luego parecen las señales del cocimiento, como es la dicha niebla, en breve sanará; pero cuando la orina muestra crudezas continuas sin asiento ó niebla en medio, en particular hallándose el enfermo con pocas fuerzas, entonces peligra mucho; y mucho mayor peligro denota la orina estando blanca. (Pronósticos.) Sus pronósticos se podrán ver en el capítulo siguiente.
Cura general de las calenturas continuas con putrefacción.— Atendiendo á la cura de dichas calenturas, se tomará el pulso con todos los cuatro dedos, y se advertirá si lo* g-dpes de dicho pulso son con fuerza, sise sienten con todos los cuatro dedos ó si son con alguna velocidad: cuando se hallaren islas señales, ó mas, proveer luego al enfermo de una ayuda común, emoliente y fresca; y habiendo tenido efecto la ayuda y sobre ella algo descansado, sangrarle la vena de lodo el cuerpo en el brazo derecho, como queda dicho en el capítulo antecedente, ó la vena que ma¿ sobresaliere en la sangradera,
DE LA CALENTURA CQNTINUA CON PUTREFACCION.
hasta tres, cuatro ó seis onzas de sangre, según la plenitud ó fuerza del paciente.
Modo de conocer las fuerzas ó plenitud de
sangre por el pulso. — Para conocer mas bien la plenitud de sangre, se toma el pulso con los cuatro dedos como queda dicho arriba; y sintiendo los golpes apretando los dedos, aun algo mas recios que cuando se aflojaren, denota plenitud y fuerza; pero cuando al apretar los dedos casi no se siente el pulso, entónces denota flaqueza, y en tal caso se saca poca cantidad de sangre; ó en lugar de la sangría se usan ventosas sajadas.
Al segundo ó tercero dia se lomarán los jarabes preparativos para evacuar el humor
colérico, como se verán en el catálogo de los medicamentos, como una hora ántes de comer, la cual comida, como queda avisado en las advertencias generales del capitulo 75 de este libro I, ha de ser los primeros días de la calentura, bien ligera; y como á las cinco de la tarde se volverá á lomar otro tanto de dichos jarabes, siempre algo caliente. Al otro; ó tercero dia después de la primera sangría, si la fuerza de la calentura lo pidiere, sangrar otra vez del braza iz quierdo, como se dijo del brazo derecho Si se dudare de la robustez del enfermo, sá quense solamente una ó dos onzas de san gre, y poner algún confortativo por defuera al estómago, como una pulpa de carnero soasada y espolvoreada con canela, y cuide tener siquiera cada tercer dia régimen del vientre, ó procurarlo con ayudas ó calillas.
Observándose entretanto la orina de mejor color con alguna niebla en medio de la ventosa ú orinal, se tomará por la mañana en ayunas la purga para evacuar el humor, como se podrá elegir de las que se ponen en el catálogo de los medicamentos para evacuar el humor colérico, porque son las purgas mas frescas; ó siendoel enfermo muy sanguíneo, y en tierra ó tiempo del año muy calurosa; se podrá tomar la siguiente, que es muy suave y fresca: (Purga suave y fresca del zumo de granadas.) Tómase del zumo
de la granada agridulce, cuatro ó seis onza» ó como una taza mediana, recien esprimido, dejándolo estar por una noche como diez ó doce horas: el dia siguiente deshacer en dicho zumo una ó dos onzas de azúcar, ó del* jarabe de culantrillo de pozo, y beberlo solo templado, de una vez en ayunas. Puédese añadir en dicho zamo en peso de un tomin del ruibarbo en polvo y colado, añadir el jarabe de culantrillo. En los que fueren d e complexión pituitosa juntamente, ó melancólica, podrán tomar otra especie de purga según el humor que mas predominare.
Tiempo limitado para tomar las purgas.— Dáse la purga en los primeros cuatro ó seis dias de la enfermedad, y no mas adelaute, incluyendo en dicha cuenta el primer dia_ aunque fuera de la primera noche que se hubiere sentido acalenturado ó indispuesto, como queda dicho al fin de la cura y dieta general en el capítulo 75 de es te libro- 1.
En las calenturas coléricas no se necesitade jaropear.— Y muchas veces no se puede esperar el que la orina mejore de color, y que parezca la dicha niebla en ella, como sucede cuando hay calentura ardiente, cerno lo es el causón y otras calenturas muy coléricas, en las cuales conviene purgar luego el dia después de la primera sangría, sin que hallan precedido muchos jarabes preparativos.
Bebidas frescas que atemperan.— No aliviándose la calentura con las sangrías y purga dicha, de lo cual es la causa el no haber Hegado la enfermedad á su estado, que es cuando cesa el aumento ó crecimiento de la calentura, entónces proseguir con lomar medicamentos alterantes, que'atemperen y con forten, como queda dicho en el capitulo 75 de este libro I de la cura y guarda en general; como si es calor grande del cuerpo y mucha la sed, hacer julepes frescos del agua do cebada cocida, ó de otros que se hallarán puestos en el capítulo 40 de este libro I do la destemplanza del hígado, bebiendo
URBO l CAPITULO LXXIX.
una porción de ellos á las diez de la mañana, ó á las cinco de la tarde, mezclando con dichos julepes un poco de los polvo* de diamargaríton frígidos, ó del polvo de la asía de venado quemada, raspada, ú otro confortativo que se hallare.
Calentura colérica.— -También en esta calentura se podrá alguna vez dar un buen golpe de agua ordinaria cocida y fría, descansando una ó dos veces en el beber; pero para esto se ha de atender mucho, por cuanto esta calentura suele tener su crecimiento notable, en el cual al mismo tenor crece también la sed; y así procure el enfermo no beber en dicho crecimiento, sino esperar hasta que comience á disminuirse, porqu<j bebiéndola antes que algo baje el calor, encrudecerá mucho mas el mal humor y puedo aumentar la calentura y debilitar al enfermo. Siendo conocida la calentura por caulon, según las señales dichas en el capítulo 74 de este libro I de las diferencias de lacalenturas, se hará lo que se dirá mas abajo en este mismo capitulo de la calentura ardiente ó causón.
Unturas.— También sirven para atemperar los humores y calor de las calenturas, las unturas para el hígado, ríñones y espaldas, como son las que se ponen en el capitulo^ de este libro I de la destemplanza del hígado. También so fomentará el estómago, ó el vaso, según la indisposición que padecieren, recurriendo á "sus propios capítulos.
Friegas ó ventosas. — Hacer friegas ó echar ventosas por la mañana ántes de comer, ó en la tarde ántes de tomar alimento, desde la nuca, ó desde los hombros por las espaldas hasta los ríñones; pero no propasar de ellos. También para llamar de mas lejos, 6e pueden hacer friegas, ó echar ventosas desde la cintura hasta los pies: el modo según la intención de dar las friegas, so verá en el capítulo 75 délas adverteucias generalea.
Accidentes. — Sobreviniendo algún síntoma ó accidente en dicha calentura, acudirá las medicinas que so ponen muyen particular en el capítulo 76 de este libro 1 délos accidentes de las calenturas continuas.
Minorativa al fin de las calenturas. — Queriondo»Dios que haya cesado la calentura ai catorceno ó ántes de él, se ha de usar de una purga minorativa según la cualidad del humor que mas predominare, para limpiar las reliquias de la calentura pasada: lo mismo se atiende cuando la calentura durare hasta veintiuno ó hasta veintiocho dias, como suele acontecer, y entónces volver á tomar otra minorativa como queda dicho. También vuelvo á repetir lo dicho de los sueros en el capitulo 75 de este libro l de las advertencias generales en los convalecientes de complexión caliente y seca, á usar de ello» para preservarse.
Calentura cuotidiana ó terciana continua* —Hasta aquí queda referido el modo mas^ ordinario, con el cual se acude á los de las calenturas continuas con putrefacción; y el mismo tenor con poca diferencia, se observa en las otras calenturas continuas, como es la calentura terciana continua, la cuotidiana continua, cuyas señales quedan dichas en el capitulo 74 de este libro I de las calenturas continuas de putrefacción.
Cuando el causón ó calentura ardiente se da agua fria hasta al modo de hartarse. — Y aunque en lo mas es un mismo método de curarla calentura ardiente del causón, cuyas señales se verán en el capítulo 74 de este libro 1, la cual se va arrimando mucho á, las calenturas pestilenciales ó del tabardillo, se ha de observar en particular lo siguiente: (Advertencia para dar el agua fria.) Cuando n el causón verdadero llega á tener la orina alguna señal de concoccion, como es la di- ( ha neblina ó niebla, y haberse ya evacuado por sangrías y alguna purguilla ó ayuda, y que el enfermo tenga mucha ansia para beber, se podra entretener al enfermo como
DE LAS CALENTURAS CONTINUAS CON PUTREFACCION.
que se le niega el agua, y después como pre - puntando si bebiera mucha agua si se le diera, y luego dar de la agua mas fría, sin nieve osóla con poca nieve enfriada; peroha de estar el paciente aun con fuer zas, no viejo, ni de ántes enfermizo del pecho, ni con obstrucciones del vaso: la cantidad del agua será cuanto de una vez pudiere beber el enfermo, y de allí á un cuarto de hora, si el paciente tuviere sed, de nuevo se le da otra vez el agua cuanto de una vez pudiere beber, y de allí á otro cuarto de hora, sí mas sed sintiere, volvérsela á dar del mismo modo hasta que quede como bario, y luego abrigarlo á que sude, y de esta manera sudará ó vomitará, ó echará el mal por unos cursillos; y si no hubiere moción ninguna, se le echará una ayuda ordinaria.
Nota general.— En todas estas calenturas ■que tuvieren crecimiento particular, (aun que nunca cese la calentura) mucho se ha de observar en que en dichos tiempos de crecimiento, no fácilmente se administren medicamentos, ni tampoco sangrías, ni ventosas, ni comida, ni bebida sin particular necesidad.
CAPITULO LXXX.
DE LOS TABARDILLOS Y CALENTURAS PESTILENCIALES.
San Sebastian, San Carlos Borromeo, San Francisco Xavier, San Roque y Santa Rosalía, son abogados de los tabardillos y calenturas pestilenciales*
Calentura pestilencial es aquella que fue ra de la destemplanza de la calentura y putrefacción, tiene adjunta cualidad maligna ó envenenada, y también contagiosa. (Diferencia de la peste, y de las calenturas pestilenciales). Se diferencian dichas calenturas pestilenciales de la peste, porque puede ba ber peste sin calentura.
Difieren las calenturas pestilenciales ó tabardillo, de las otras calenturas continuas.— Ofrécense los mismos accidentes y síntomas, como las qt:e acompañan á las otras calenturas continuas del capitulo 76 de este libro I, como son desvarios, vómitos, sudores, curaos, hipos etc., en estas calenturas pestilenciales; pero se distingue la calentura pesliencial con cierta señal, de ias olí as calenturas continuas, la cual es, cuando presente la •alenlurase ofrecen unas mancbitas moradas, ya pocas, ya muchas, ya en todo el Vuierpo óparticularmente en el pecho, espaldas y cintura, las cuales manchas son semeanles á las señales que dejan de sus picalas las pulgas; y hallándose estas mam-hitas con calentura continua, se llama propiamente tabardillo ó tabardete, y en latín FeWis Petechiulis.
Diferencias de las manches del tabardi- 7o.— Algunas veces salen unas mancbita9 [como queda dicho) moradas, como el color le la violeta: también salen verdes y negras, jue son peores, porque denotan peor cualidad del humor. Otras veces hay manchas orno de cardenales de azotado, y son malí- .¡mas.
Diferencia de las manchas pestilenciales, le las benignas ó no pestilenciales.— También conviene saber distinguir dichas mani:hitas ó manchas pestilenciales, de otras inanchas quo no son pestilenciales, sino belignas, como son las manchas que se levantan algo encima del culis al modo de un tumorcillo; pero las del tabardillo ó de las calenturas pestilenciales, no se levantan nada
Manchones grandes.— Otros manchones grandes se suelen ofrecer en unas calenturas pestilenciales, colorados, grandes y anchos, en las espaldas, brazos y piernas, los •nales en pocas horas ya aparecen, ya desparecen según se exaspera la calentura; y en eslos nunca falta algo de maligno; pero lan leve que no es de peligro, si no es qu* por algún desmán se enconen ó maleen.
Calentura* pestilenciales sin manchitas.- Y aunque se dijo que es cierta señal de las calenturas pestilenciales el haber mancbitas con calentura; pero también suele haber calenturas pestilenciales y malignas sin semejantes manchas; y suelen ser mas peligrosas aquellas calenturas pestilenciales, ó aquellos tabardillos, cuando los primeros dias de la enfermedad todos los accidentes se mués tcan sin señal de parvedad ó crudeza, con un calor manso y con el pulso casi de sano, y de repente empeorando á los enfermos, ios llevan á la sepultura; y por el mismo fin suelen ser mas seguras aquellas calenturas que luego se descubren con fueflta. Tam bien acaece, que con los medicamentos y buena guarda, se advierten y reparan señales de salud; y por cuanto la malignidad oculta no estaba corregida, vuelve como á recaer el enfermo con gran peligro de vida.
Varios tumorcillos 4/ tumores se suelen ofrecer.— Oirás señales suelen aparecer en las calenturas pestilenciales, como tumorcillos del tamaño de un grano de mijo ó algo mayores, y estos unas veces son blancos, cuando se originan de pituita ó del humor seroso; y amarillos cuando de cólera; y rao rados cuando de cólera adusta; y negros, de muy adusta ó mortificada; y esfjs unas veces se supuran, otras se exulceran, otras se secan; también según el órfien como están puestos, soo los últimos mas peligrosos que los primeros.
Llagas en la boca.— En dichas calenturas pestilenciales algunas veces se hallan en la boca unas llagas que estorban el comer, unas blancas, otras amarillas, otras negras; también unas limpias y otras sucias: una> superficiales y otras hondas y con costras; y estas llagas de la boca se curarán con los medicamentos benignos, puestos en el capitulo 21 de este libro 1.
Parótidas.— Xa solamente hay manchas ó tumorcillos en estas calenturas pestilenciales, 6ino también suele haber unos tumores
candes en las glándulas tras de las orejas, ¡as cuales se llaman parótidas, que se originan del humor malo que expele de si, y baja del cerebro; y su cura se verá al fin de este capítulo.
Garbunclo, Buho ó encordio pestilencial.— Otros tumores se ofrecen debajo del sobaco del hombro, que se llaman carbunclos y los expele el corazón; y otro tumor que se llama bubo ó encordio pestilencial, el cual se suele aparecer en las ingles, á quien expele el hígado.
Pronóstico de las calentura* fuertes y con- /fattas.-Aunqne en las calenturas pestilenciales no hay señal segura asi de vida como de rr'uerte, sin embargo no es solo curioso, sino también provechoso saber algunas mas probables; como cuando en las calenturas ardientes se tuerce el rostro, la nariz, y sobrecejas y pestañas, es señal fatal.
Cara.- Así mismo en fiebres agudas ó ardientes ó en otra enfermedad rigorosa, si tuviere el pulso agudo, interpolado ó interminente ó parándose (no siendo en el sugelo cosa natural) es señal fatal; (Pulso.) y por la misma razón, en hallándose el pulso del enfermo igual, hay mas fácil esperanza.
Pecho, garganta.— Habiendo estraordinaria apretura de la respiración es fatal; y cuando en la hinchazón de la garganta, sobreviene calentura ardiente, es mortal. (Lagrimas) También es mala señal el flujo involuntario de lágrimas en fiebres ó calenturas ardientes.
Hablar entre sí.-Cuando el paciente de grave enfermedad, medio dormido y dispierto habla entre si, es comunmente mortal. (Desasosiego y gruñir el pecho.) Habiendo en las calenturas ardientes ó fuertes mucho desasosiego, y les gruñe el pecho con mucho dolor; y cuando á estos de repente se les quila el dolor, quedando el gruñir del pecho, es mala señal, porque de ordinario se mueren tres horas después, y este dolor no lo muestra la orina ni la leogua.
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PgjgjTA^WUQg T CALENTURAS PESTILENCIALES.
Desvario—Cuando el desvarío s* sosiega con el sueño y con buen sudor, es buena señal, por cuanto se limpíala naturalezapero cuando en el mismo sueño persiste, ó también cuando ba empezado muy á lo» pnncipios de |a calentura, entonces amenaza d.cho desvario, la frenesía ó alferecía (Repentinos levantamientos de piernas ó bra ™s.) y mtIcno mas pe|¡gro tjenpn cuand(
hay algunos repentinos levantamientos de los brazo, ó de las piernas, porque denota grave enfermedad del cerebro.
7'm6/or.-Tambien el temblor de las manos y de la lengua denota grandísima debilidad, y de ordinario fatal. [Sordera ) La «ordera cuando sobreviene muy a los' principios do la enfermedad, es muy peligrosa; pero viniendo cuando la enfermedad se baila en el estado, ó en lo mas subido, ó en la mayor fuerza de ella, y y» para deelinar, o minorarse, es muy buena señal, aunque haya todavía otros graves accidentes. . Estornudar— El estornudar es buena señal, no estando malos lo» livianos.
Hipo y dolor del estómago.-E\ hipo ó gran dolor en la boca del estomago, hacia el corazón, denota malignidad grave y peligrosa Desgana.— Total aversión de la comida, también es mala señal, porque denota que la malignidad toma total posesión del esto mago.
Manchas.— Habiendo salido pocas ó mu chas manchas del tabardillo, y entonces remiten los accidente» ó se disminuyen las congojas antecedentes, es buena señal; pero si perseveran es mala señal, porque arguyen que salieron, no por virtud y fuerza de la naturaleza, sino por su gran malicia ó abundancia del mal bumor.
Evacuaciones. -En cuanto las evacuaciones, como son cursillos, vómitos, sudores 0 flujo desangre, y semejantes, cuando no las hay al principio de la enfermedad ó en tiempo cuando qrece la calentura, es loable, con solo que no hayan lomado rapto á la cabeza
6 * °tra Par,e PrincíP*'. Porque entonce» m conteniente que haya alguna evacúa
E , T8' Ta,nbien son huena»
ie las dichas evacuaciones en el estado 6 e. a mayor fuerza de la enfermedad, 6 en su leclinacon; pues de la falta de tales evacuaciones suelen resultar.
Sangre -Cuando en muy grandes calen- •uras sale de la vena sangre buena eu la sangría eS comunmente malo, por .uanto mdica haber mas malignidad que putrefacción, ó que ella está muy retirada y eerca «tal corazón, la cual (porla flaqueza) antes resalga, saldrá la vida.
Orina—De la orina no hay otra señal mas fija que ver en ella, que muchos dias eontmue la señal de alguna concoccion loable, y que el enaorema, ó como niebla, dentro de la orina, de dia en dia se une, y poco a poco baje al fondo del orinal ó ventosa; y prosiguiendo así, es buena señal. Pero la orina denegrida con asiento negro ó cuando nada encima, como aceite, es comunmente fatal. También es malo evacuar ú orinar mucha cantidad de orina, sin que se conozca alivio en la calentura, porque se llega é colicuar la sangre y los humores.
Sudores.-Los sudores, en particular * los principie* de la enfermedad siendo frecuentes, sin debilitar el enfermo, es señal que por sudor se quiere ayudar la naturaleza: pero cuando no son con alivio, intes con mucho postramiento, entonces denotan peligro de cuolicuar ó de substanciarse.
Cursos- Los cursos que se ofrecen al principio de la enfermedad, suelen ser buenos en las calenturas de malignidad, como pestilenciales; y suelen ser malos para las calenturas de putrefacción.
Dieta y cura general.— La dieta y cura de as calenturas pestilenciales ó del tabardillo, en lo general se atiende la cualidad de estas calenturas: (Aparatos varios eom que suelen entrar las calenturas pestilenciales ó tabardillos.) las mas veces vienen con apa-
rato ó disposición, como la calentura continua con putrefacción: otras vienen con aparato de dolor de costado, ó de garrotillo. ó de frenesia, ó con cursos de sangre y otras semejantes; por lo cual, aunque en lo gene ral se atenderá la dieta 'puesta en el capitulo 75 de este libro I de tas calenturas continuas, sin embargo, asi mismo importará ver la dieta, según la cualidad del aparato par ücular que se juntare, según sus propios capítulos
Fuera de eso se atiende en estas calenturas pestilenciales el que"con I09 otros medicamentos se añadan siempre unos confor tativos alexipharmacos, que son los medicamentos que propiamente miran contra lo maligno y venenoso de la enfermedad, co dio mas abajo se dirá.
Dieta.— Lo mismo se atiende en la dieta, como arriba queda, dicho; y fuera de aque lia, se observará lo siguiente, como que en las calenturas pestilenciales üene buen lugas el zumo del limón ó de la naranja en los caldos
Y aunque también el vino es provechoso ▼arias veces para beber en tiempo de comer, en cuanto es cordial y opugna á la cualidad venenosa, no siempre es seguro, por no encender mas la calentura, como en complexiones, tiempo ó parages calientes; y así cuando no hay mucha calentura ni seca la lengua, se puede conceder una ti otra vez el vino aguado al tiempo de comer; pero no á los principios de la enfermedad, sino en el estado ó cuando ya declina: también soloá los de complexión pituitosa.
Bebida ordinaria.— La bebida ordinaria será agua cocida de cebada ú otra, como queda dicho en las otras calenturas conti nuas, á la cual en las calenturas pestilenciales conviene añadir algún agrete, que no sobresalga mucho, como son unas golas de espíritu de vitriolo; ó á falta de él, un poco
Mantenimiento. -En común se ha de atender á mantener las fuerzas del enfermo con buenos caldos, los cuales se tomarán de cuando en cuando, pero no cosa que pueda encrudecer al estómago.
Sangrias.-Las sangrías en estas calenturas pestilenciales son mas peligrosas, y solo se hacen cuando se conoce que la putrefacción es grande (según las señales dichas en el capitulo 79 de este libro I de las calenturas de putrefacción) y que la malignidad es poca; entonces solo los tres dias de la enfermedad se podrá sangrar con discreción, previniéndose con ayudas frescas y emolientes; la que se hace de una taza de cocimiento de cebada y malvas, y otra taza de leche de vacas, con una ó dos onzas de pulpa de caña fístula para todos los mas dias, es favorable..
Y lar misma caución es necesaria, aunquehaya dolor de costado, siendo con mucha malignidad; y es mas seguro el no sangrar, per cuanto por el sangrar penetra mas lo maligno por el cuerpo, ó que sea muy poco También cuando ya aparecen las manchi tas del tabardillo, nunca conviene sangrar,, solo sí, cuando afiles del cuarlo dia de la enfermedad aparecieren, porque no cab* ent6nce» que sea movimiento crítico; y fuera de eso, solo siendo el enfermo muy lleno de sangre, se podrá sangrar al segundo ó tercero dia de la enfermedad en poca cantidad, solo para aliviar á la naturaleza y a desahogarla, poniendo luego después de la sangría unas ventosas secas á las espaldas.
rentosas ó sanguijuelas.— O mas fácilmente (cuando no hay mucha plenitud desangre) usar de las ventosas sajadas 6 de las sanguijuelas, para las venas almorranas e» los melancólicos; y según algunos autores, no se ponen las ventosas sajadas en las espaldas, sino en las asentaderas, muslos ó panlorrillas. Friegas. -Después de haber usado déla»
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de buen vinagre ó un poco do salitre prepa-l ayudas ú otras medicinas, que miren la prirtdo. mera región, según lo requieren las eir-
PESTILENCIALES.
cunslancias deía calenturaftresenle (como se hizo mención en la cura general de este capitulo) se usarán ¡as friegas en varias ocasiones, con el intento de reveler, como queda dicho en el capitulo 75 de este libro de l3S ^verlennas generales. (Untura para vaporizar.) También en lugar de las friegas so puede usar esta untura, no muy á los principio, de la enfermedad, «¿ cando hu-
biere señales de iasmancha;:(;;zc;;;:" t*t> ™v»«™«™«*o ^.r^n
lo Jas friegas secas se podrán 2, í!¡ ^ SOl° Se advierle Que no
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lo Jas fr.egas secas se podrán usar.) Tome aceite de almendras dulces ó4 fa|la(lpél deJa mantequilla fresca dos onzas, y otras dos onzas déla agua ordinaria, y moler del salitre preparado en peso de un tomín, poco masó menos, y revolverlo; muy Lien, después untadas las manos con esta untura hacer friegas en las espaldas de todo e¡ cuerpo abajo hasta los piés, porque facilita esta untura el que evaporice el veneno
^c«/0r/0,._Tambien los vesicatorios tienen aquí mucho l„gar, así en la nuca como en los brazos, al modo como queda di cho en el capitulo 78 de este libro I en particular habiendo modorra.
Julepes /mcw.-Tambien se dan á sus horas los julepes y las orchalas, como queda dicho en el capitulo 7í> de este libro l de la calentura con putrefacción.
Para reveler h maligno. -Para reveler la malignidad pestilencial, fuera de las ventosas, friegas y vesicatorios, sirve también el rábano rallado, limpiándolo primero con «al y vinagre, y amarrándolo algo caliente á las plantas de los piés. También se pne^ de añadir al dicho rábano rallado, y limpia, do hojas de ruda, de salvia ó del epazote, y con un poco del estiércol de paloma,
comunmente son ayu(Ias repelidas y 0Q purgas; solo cuando hubiere mucha propensión para vomitar, con la boca amarga « inapetencia de comer, entonces algunas veces conviene dar un vomitorio suave, según las fuerzas del enfermo, en los primeros d.as de la enfermedad; pero las ayudas tienen lugar lodo el tiempo déla enfermedad, en particular cuando no hay régimen
sean muy acres ó de cualidad muy caliente.
En lugar del aceite del mathiolo cuando faltare.-Es el aceite de mathiolo muy alabado en estas enfermedades, para sacar la ponzoña fuera del profundo, untando 'caliente con ellolos pulsos de las manos, pies y sienes yel sobaco de los hombros y el de 'as rodillas; y algunas veces se untan también las espaldas; y en falla de este aceite habiendo triaca, añadirle zumo de limón, y deshacer la triaca en él, que quede algo líquido, y luego añadirle un polvilo de azafrán, y también si hubiere un poco de alcanfor molido, y untar con esto lo que se suele untar con el susodicho aceite de maIhiolo; y faltando lodo esto, parlir una gallina negra, viva, por el espinazo; ó los bofes de algún animal, como de camero.'ó do castrado recien muerto, ó el redaño de 'ellos caliente, aplicarlo sobre lodo el vientre
Medicamentos específicos contra la malignidad, para el principio de la enfermedad.— De los medicamentos alexipharmacos, que miran con especial virtud lo maligno y venenoso de las calenturas, hay unos que se usan al principio de ia enfermedad, 6 miéntras está creciendo, ó aumentándose; y de estos son lierra sigílala, el bolo armónico,
con otro ooco^ vino . 1",,umd> esios son tierra sigílala, el bolo arménicc
2 de cataoh 11 ^^7™™'°- Hd C°ra'' ,3S Per,as' " P¡edra »<» «.a uaiajji.ihma, o emplastro á los ni
ina de cataplasma, ó emplastro á ios piés.
Nota de las cosas que se hace pat a revele? antecedentemente. -Todas estas diligencias, que se usan para reveler, como queda dicho, y vuelvo á decir, han do ser después de ia» evacuaciones genérale», las cuales
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comió: de estos dos, como es el bézar ó unicornio, no se loma mas por una vez que lo que pesan ocho ó diez granos de Irigo: do los otros se podrá tomar dos ó tres laníos en julepe, ú orchata en caldo, ó alóle mezclado, como mas bien pareciere, repitiendo loa
LIBRO I CAPITULO LXXX.
dichos polvoí dos ó tres veces a! día, según la fuerza de la enfermedad lo pidiera. En falta de todos estos polvos ó medicamentos, es el mas socorrido la asta- de venado que mada, y hecha polvo; pero mas eficaz contra lo maligno de estas enfermedades es no quemada, sino limada ó raspada, y hecha polvo por si, del cual se podrá tomar de cada vez como en peso de medio tomin mas ó wénoss
Lo agrio esmuy propiih — También al principio, y en el rrecimiento de la enfermedad, ó calentura son muy propios estos medicamentos, como el zumo de limón, el espíritu de vitriolo, ó el vinagre bueno, y otros agrios, ya en medicamentos, ya en la comida, ó bebida, dados con moderación.
Específicos para cuando ya quiere minorar la calentura.— Oíros medicamentos específicos contra la malignidad, y contra putrefacción hay, los cuales obran por sudor, como es el polvo de la raíz de contrayerba, dé la raíz de escorzonera, de ta yerba del cardosanto verdadero, del epazote, ó de la triara, lomando de ellos, ó de uno de ellos lo qne pesa medio tomin,. algo mas, órnenos, segun la robustez del enfermo, por cada voz en la bebida ordinaria,! y en el cocimiento de uno de estos, medicamentos; con observación, que estos ahora mencionados específicos mejor se usan cuando ya llegó la enfermedad á su estado, ó que ya declina, aunque en la pesie verdadera nó se espera esto.
Advertencias en las 'calenturas muy ardientes —En tomar de los dichos específicos para mejor elección, cuando la pudiere haver, se escogen para las calenturas muy ardientes los que fueren mas refrigerantes, y agrios, y no dar medicamentos por si calientes, ni de mucho sudor, los cuales convienen para cuando las calenturas no fueren tan ardientes.
Accidentes de las calenturas peslilencia-
les.— Los síntomas, ó accidentes que en eslas calenturas pestilenciales se ofrecieren, <e atenderán de la misma manera como ■smeda dicho en el capitulo 76 de este libro [ de los accidentes de las calenturas continuas de putrefacción. Solo en estas se ha de observar, que en los defensivos de la frente, y del corazón, ó de otra parte, nunca se les ha de mezclar ó juntar cosa de vinagre, porque no detengan los vapores, y los encierre por dentro.
Dolor de la cabeza, desvelo¡ ó desvario. — En el dolor de la cabeza, en el desvelo, ó* desvario, usar luego al principio de ayudas, y sangrar la vena del empeine de los pies, como se dice en el capitulo 54 del libro II cuando no huviera impedimento, como mas arriba queda dicho.
V esicatorios en los coléricos, ó soñolientos. —También, como arriba se ha advertido, echar ventosas, hacer friegas; y habiendo desvario de materia, ó humor colérico, aplicar vesicatorios, como ya queda dicho, á los brazos, y piernas, en el lugar que se suelen abrir las fuentes; pero cuando con el desvarío hubiere modorra, como de soñoliento, es muy esperimeíilado remedio el aplir car dos vesicatorios en la nuca, como en el capítulo antecedente se hizo mención,, ó en el capítulo 78 de este libro I.
Defensivos.— También se ponen defensivos; pero sin vinagre, sobre la frente desien á sien, con unos pañilos picaditos mojados de lo siguiente: tome de las pepita», de melón, do sandía ó de pepinos, de lo que de ellos tfubiere como un puño, la» cuales primeramente- se podrán poner sobre vinagre, que se calienta en vasija de barro, para empaparse con el vapor del vinagre; y luego con tres, ó cuatro onzas, ó mas del agua rosada, ú ordinaria, se molerán dichas pepitas al modo que se hace la orchata, para usar de ella por defensivos en la frente, ó usar del [defensivo de sola léchele vacas.
DE LOS TABARDILLOS Y CALENTtJrtAS PESTILENCIALES
Parótidas.— Las parótidas, que son unos tumores que en estas calenturas pestilenciales algunas veces aparecen detrás délas! orejas, en estos tumores, luego que salen, «e atiende si es con algún alivio del enfermo, si se mitigan los accidentes que habia, 6 si ellos perseveran en iu misma fuerza; pues cuando al salir se conoce mas inquietud que ánles, porque entonces no es expulsión crítica (que es buena) sino sintomática, es mala señal; [porque cuando es crítica la expulsión, comunmente hay alivio en tos demás accidentes, aunque la misma parlo en donde salen las parótidas se atormente con nuevos dolores: asi cuando empiezan á salir las parótidas antes del tercero, ó cuarto dia de la enfermedad, comunmente son sintomáticas; pero saliendo al sétimo, nono, ú otro diacrítico en adelante, son ordinariamente de buenas esperanzas.
Cura específica de las parótidas.— Vara ayudar á la naturaleza a traer para afuera, se aplicarán á las parótidas gatitos, 6 pichoncitos, con los cuales el dolor también se mitiga. Mas fuerte es el emplasto siguiente: tome levadura buena tres onzas, cebollas asadas debajo del rescoldo onza y media, de higos pasados como [una onza, esliércol de palomas un puño, y de la mantequilla, ó déla manteca de marrano tanto cuanto bastare para incorporar los dichos ingredientes en forma de emplasto, y poner de ello sobre un lienzo tendido libio sobre las parótidas; atendiendo.; que cuando se calentare mucho con este emplasto, se apartará por un rato, y se pondrá en su lugar migajon de pan con una yema de huevo, y un tantito de manteca, ó mantequilla mezclado; y después de un rato volver á poner el mismo em-
que en la nuca sobresale. El modo de componer los vesicatorios se hallará en el catálogo délos medicamentos; ó tomar un sudorcillo dé los susodichos de la cura específica de las calenturas pestilenciales de este capitulo.
Estando ya el tumor en buen tamaño, aplicarle emplasto, ó cataplasma semejante: tome raíz de alléa, ó de las malvas bien majadas como un puño, y unos seis higos pasados, y de la harina de íinaza, si hubiere, ó en su lugar de las semillas de las malvas: todo bien majado, amasarlo con bastante manteca, ó mantequilla, y aplicarlo templado sobre el tumor; y supurando el tumor, se abrirá, se mundificará, y curará como se dice del flemón supurado en el capitulo 3 del libro II. Cuando las parótidas crecieren tanto, que se conozca peligro de ahogar al enfermo, se abren tales parótidas, aunque no se hayan supurado totalmente. También cuando se conociere muy rebelde para madurar, entonces se abre con un cauterio de fuego, como es un verduguillo, 6 apostemero caliente.
Carbunco, cómo se curan.— Cuando sale en dichas calenturas algún carbunco, sea en donde fuere, permitiéndolo el lugar donde sale dicho tumor del carbunco, y no haviéndose sangrado éntes el enfermo, suelen algunos sangrar la vena mas próxima, solo con intento de atraer mas bien la materia envenenada; luego alrededor del tumor se saja bastantemente hondo, no naviendo arterias, venas ó nervios, y con agua caliente, y salada, se fomenta un rato la dicha parte: luego se le pone un grano de solimán en el mismo medio del carbunco, y sobre todo el tumor: se toma de la
plasto. También conviene al mismo tiem- ruda majada un puño, de la levadura de
po, para diver tir algo, poner en la nuca, ó cerebro dos vesicatorios como dos medias nueces á los lados de un hueso, ó vértebra,
pan una onza, de polvo do la pimienta lo que pesa un tomin, y dos yemas de huevo: de todo esto so forma un emplasto, y
LIBRO 1 CAPITULO LXXX.
se aplica sobre dicho tumor por dos dias después en lugar de este emplasto se «plica la triaca, ó la contrayerba, ó la escorzonera con sal, y yemas de huevo mezclado; y después se curará con el digestivo que se hace de dos onzas de la trementina, dos yemas de huevo con un poco de aceite rosado, ó aceite común; y como llaga ordinaria se curará basta cicatrizar. Otros medicamentos se verán en el capítulo 3 del libro II del carbunco.
Preservativos de la pesie, y mal aire. — Para preservarse de la peste, ó del mal aire, comer todas las mañanas unas hojitas de ruda, ó de la raíz de la contrayerba con una rebanadita de pan, y mantequilla fresca, ó una poca de miel virgen. También preserva comer de la pasta que hacen de los higos pasados, y nueces grandes por las mañanas. También varios usan con buen efecto beber unos tres sorbos en ayunas de la orina propia/ por preservativo de los tiempos contagiosos; y mejor será de la arina á medio orinar, de manera, que no sea la que sale al principio, ni la última.
Nótese por último, que el emplasto emoliente usual, cuya receta se pondrá en el -catálogo de los medicamentos, es admirable remedio puesto en la región del vientre superior; y si fuere menester, en la del inferior con zumo de rosa, etc. La verga del toro negro, cogida desde 21 de Abril á 22, de Mayo, bien escofinada, en peso de un tomin por cada vez en agua cordial, es •medicamento específico, así para las fiebre», como para otras enfermedades.
CAPITULO LXXXI.
DE LAS TIRÜBLAS, Y SARAMPION.
San Marcial obispo, San Francisco Javier t. y Sania Rosalía son abogados de lat viruelas, y sarampión.
Las viruelas, y sarampión necesitan de una misma guarda, y dieta. Distingüese el sarampión de las viruelas, en que el sarampión da con aspereza del culis muy colorado, al modo de la erisipela, con uno» granitos, los cuales en cinco, ó seis dias sin madurarse, se van desapareciendo, y deshaciendo; pero las viruelas son granos que se maduran, unos mayores, y otros menores, los cuales comunmente al tercero, ó cuarto dia de la calentura apuntan; y de esta manera son criticas, y de salud, porque proceden de muy poca putrefacción, mas por ebulición de la sangre.
Hay dos géneros de viruelas, unas cuando solo se pudre lo mas impuro de la sangre, y entonces tales viruelas no suelen necesitar de medicinas, sino solo de guarda, y de mediano abrigo, y escusar todo aire destemplado. Las otras son, cuando juntamente hay corrupción en la misma sangre, y en esta corrupción, según fuer» mayor, ó menor, hay también mas, ó rnenos peligro.
Señales cuando las viruelas apiadar guiercn—Cuando ya instan, ó quieren salir las viruelas, ó el sarampión, se observa gran inquietud, y ansias que sienten, y unas lágrimas en los ojos sin llorar: también sienten comezón en los mismos ojos, y se les hincha la caía con un género de encendimiento.
Seiiales favorables cuando salen.— Cuando ya salierou lajs viruelas, si se sintiera
DE LAS VIRUELAS Y SARAMPION.
aliviado el enfermo de las ansias penosas, con mayor quietud, con voz, y respiración fácil; y cuando las viruelas fueren al pini-
no darun jarabe agrio para refrescar, coin» del zumo de limón, ó del zumo de la» acederas, ó del zumo de las granadas agria».
cipio coloradas y blancas, blandas y re- ,El modo de hacer dichos jarabes se verá en
dondas, algo levantadas como unos tumor cilios, que solo ocupan el culis, y no penetran en lo interior de- la carne, las tales son de salud.
Señales de las peligrosas.— Las que son peligrosas, ó fatales, no hallan alivio cuando han salido dichas viruelas, ánles persevera la misma calentura con las ansias que tenia ántes que saliesen, con respiración dificil, la cual denota haber viruelas en el pulmón: también es malo, cuando con) mucha debilidad hay flujo, ó cursos del vientre: malas también son las que salen muy tarde, .ó muy duras, ó unas, encima de otras, ó muy metidas: también es peligroso cuando orinan sangre» ó cuando escupen sangre con la saliva mezclada, porque- indica,, que interiormente hay también viruelas, querebentaron; y peores son las viruelas que salen manchila negra & verde en medio de ellas: y la pésima señal es cuando después de salidas, luego se retiraron para dentro, y los tales se mueren comunmente en vein te y cuatro horas-.
Cura general.— La cura de las viruelas, ó del sarampión en lo general es, que lúe go desde que empieza la calentura se abri gue moderadamente, sin quelesdéel aire, cubrirlos con paños colorádos, si hubiere: también suelen poner en la vivienda, ó aposento del enfermo una oveja, ó earnero vivo, por cuanto este animal fácilmente atrae á si lo maligno de la enfermedad.
Bebida ordinaria.— El agua ordinaria para beber es de cebada cocida, ó de la raspadura de la asta de venado, ó la segunda délas lentejas cocidas: también se pueden añadir á dichas aguas cocidas unos higos curados, porque ayudan á expeler. Entre dia de cuando en cuando convie-
el catálogo.
Sangrías.— Las sangrías no convienen en esta enfermedad, solo cuando al salir lai viruelas se aumentare la calentura, y las ansias con la orina muy gruesa, y colorada, como acaece cuando parte de la misma sangre ha pasado á corrupción, y que sea en gente, ó muchachos algo crecidos, entonces se suelen sangrar en poca cantidad, solo por ayudar á aliviar la carga á la naturaleza, porque tenga mas fuerza sobre lo demás. También en ios adultos, ó. mas crecidos, según algunos .lutores, se administra la sangría, pero bien al principio, en particular si al tercero, ó cuarto dia aun no apuntaren; y así ántes que parezcan, ó. salgan las viruelas, serán las sangrías, siendo juntamente de complexión sanguínea, cuyas señales se verán en el capitulo 1 de este libro I. Y en tales sanguíneos, siendo de ocho hasta catorce años, es útil á los principios aplicarles ventosas sajadas en las asentaderas, ó muslos, y sacar según las fuerzas una poca desangre.
Purgas.— Purgar tampoco conviene generalmente, si no es muy al principio, ántes que baya certidumbre de viruelas; pero cuando ya apuntan para salir, es pernicioso el purgar. Al tiempo de la enfermedad, cuando saltare el régimen natural del cuerpo, se harán calillas de sola chancaca, ó se echerán ayudas de caldo, ó de ¡eche, ó del cocimiento de cebada, cociendo en dichos licores unas pasas, y orozuz, ó solo un poco de azúcar, y unas yemas de huevo, pero sin sal» ni otra cosa.
Medicinas específicas.— Vara ayudar á espeler es buena el agua de las lentejas, en la cual se podrá dar dos, 6 tres veces al dia lo que pesan tres ó siete granos de tri-
LIBRO I CAPITULO XXXXL.
go de la piedra bézar, ó dos tantos del coral, ó perlas bien remolidas; ó en peso de medio tomin, poco mas, 6 menos, según el paciente fuere, del polvo de la raíz del cuanenepile, ó de la raspadura de la asla de venado molida, ó de los polvos de diamargariton frígidos.
Tos.— Apretando mucho la tos, lomar de cuando en cuando media cucbaradila del jarabe de culantrillo de pozo, ó que chupe de un poco del orozuz, ó de una pastilla de boca. También mitigan la tos unas ventosas secas ó sajadas en los muslos ó asentaderas, ó dar á beber en el agua de la bebida ordinaria un poco délas semillas de las adormideras con azúcar molidas.
Garganta. -Para defender á la garganlaó á las fauces, ánles que en ellas prorrumpan las viruelas, se gargarizarán con el cocimiento de cebada, y con hojas de llantén, ó del encino, ó do la cáscara del tepeguage, ó de rosa seca, ó de la flor de granada: de cualquiera de esos ingredientes cocerlos en bástanle agua, y añadirle del zumo de granadas agrias, ó de las moras, cuando hubiere; y si no, solo se podrá añadir á los dichos cocimientos un poco de zumo de limón; ó de vinagre, que algo sobresalga el agrele, y atemperarlp con un terrón de azúcar ó melado. Cuando por chiquitos no pudieren usar de gargarismos, lomen lamedor, ó ja<- rabe beclio del zumo do las moras, ó del zumo de granadas, ó de la rosa seca; también les podrán dar do la flemilla que se saca por cocimiento de las pepitas de los membrillos, con otro tanto del aceite de almendras dulces; ó á falta de él, de la mantequilla, fresca, ó de la injundia de gallina recien sacada, con mezclar á lodo ello un tantito de polvo do azúcar, que salga como un lamedorcillo, lo cual es eficaz, dando de ello de cuando en cuando media cucharada ta. Cuando hubiere llagas en la garganta, gargarizarso con los susodichos gargaris-
mos, añadiéndoles un poco déla piedra alumbre.
Ojos.— Para preservar los ojos, conduce lavarlos (antes que en ellos prorumpan las viruelas, y cuando empiezan á salir, entonces á todas bofas) con agua de llantén, y de rosa con un poco de azafrán, 6 con aceite de la clara de huevo bien batido, y revuelto con agua rosada; y para resolver las viruelas, que ya salieron en los mismos ojos, echarles varias veces unas gotas do sangre recién sacada de una ala de las palomas». También es buena la tuti a con agua de llantén, y un poco de azafrán. Cuando se entumecieren los ojos, que no se puedan abrir, fomentar, ó lavarlos con cocimiento de malvas, y pepitas de membrillos molidas, asi bajará el tumor; y si enlónces se viere alguna neblina en los ojos, soplar en ellos azúcar candi, ó do la azúcar mas fina, y bien remolida. Fuera do esto conviene tener mucho cuidado que no se refrieguen los ojos, habiendo viruelas en ellos; pues muchos se ciegan, ó quedan con lacras porloda su vida, descuidándose.
La tez, ó el cutis.— Vara defender la tez, ó elcútis de las grandes señales que suelen, dejar las viruelas* no se ha de lavar con cosas adstringenle*, con el fin de que no salgan, porque es peor;. sino cuando han salido, y ya madurado, hallándose blancas en medio, lo cual, comunmente sucede al noveno dia de la. enfermedad, enlónces, y no ánles, untarlas con aceite do almendras dulces, ó con la injundia de gallina, ó mantequilla fresca de vaca dos veces al dia, ó. con pomada de Valencia, y aceite de almendras dulces, con una plumita, de esta manera no ahondarán tanto las viruelas, y caerán mas breve. Lo que mayores señales y hoyos causa, es cuando se rasca el paciente,. ó rebienlan las viruelas ántes de maduradas.
Cicatrices.-— Las señales, ó cicatrices, que suelen dejar las viruelas, para que no afeen.
DE LAS VIRUELAS Y SARAMPION.
tanto la cara, se obsorva, que maduras ya, y caídas las viruelas, se untan dichas señalesque quedaron con sebo de carnero recien derretido á fuego manso, con una pluma; ti si hubiere forma, destilar (en tiempo de flores cogido; el estiércol de vaca con agua por alquitara, y lavarse, ó humedecer con ella las cicatrices.
Prurito, ó gana de rascarse,— Vara mitigar las muchas ganas de rascarse, y contra la comezón, ó prurito, os bueno humedecer la tal paite de la comezón con agua algo caliente, ó con el cocimiento de trébol, y manzanilla, mojándola con unos algodones, ó lienzo delgado, que no lastime.
Llagas malignas que suelen dejar las viruelas. —Hacer tal ungüenlito para las llagas malignas de las viruelas: lome dos onzas de greda bien molida, y cernida, de vinagre bueno media onza, do aceite rosado, ó manteca dos onzas, miel virgen media onza, y tres yemas de huevo, y mirra en peso de dos tomines:.todo junto en plato de peltre bien incorporado, y aplicar de ello con hilas blandas.
CAPITULO LXXXH.
DELA CALENTURA HETICA.
¿¿??i féodósio es abogado de los héticos.
Lia calentura hética es una de las calenturas continuas, y la tercera especie do las simples, como se dijo cu el principio del capitulo 77 de este libro I de las calenturas: y por tener su cura, y guarda muy diferente de otras calenturas continuas, se pone al fin de (oclas ellas.
Repáransc en la calentura hética tres grados, aunque sea una misma la calentura; solo según su mayor, ó menor fuerza se distinguen dichos tres grados.
Tres grados de menor, ó mayor.— VA primer grado es cuando se conoce, que al paciente se le está consumiendo lo rorido, ó jugoso del cuerpo. El segundo grado, cuan-
do se advierte atenuarse, ó consumirse la substancia carnosa, y mantecosa. El tercer grado, en donde siempre se procedo á mayor consumpeion, hasta consumirse lo fibroso, ó lo membranoso del cuerpo; de tal manera, que pone al enfermo como un esqueleto, con la piel sola sobre los huesos, con cara hipócrita, sequedad del culis, y en los labios de la boca un color de sangre fina.
Definición de la hética.— En general es la calentura hética una fiebre lenta, y continua, que no liene creciente, ni menguante, solóse aumenta algo dos ó lies horas después de haber comido. (Orina de hético.) La orina en la hética adelantada tiene por encima como aceite, al modo de telaraña, con asientos como harina, y esta es señal de la colicuación; y cuando en la orina se Yen motilas, como cebada, entonces denota colicuación de la carne: cuando hay mucha cantidad de la orina, ó cuando se orina mucho mas que un sano, entonces se eslá colicuando la sangre, y los humores.
Pulso de hético.— Voy el pulso algo se conoce: tomándolo algo mas despacio, entonces se siente un calor agudo y vivo, como que quema; y por la gran sequedad de la arteria, es el pulso de los héticos duro y delgado: unas veces acelerado, y otras nor y pocas veces es desigual.
La dificultad de su cura, y su origen.— VA tercer grado de dicha enfermedad absolutamente no tiene cura, y en particular cuando sobrevienen unos curcillos, y cuando juntamente se les cae el cabello.
En el primer grado, y en el principio del segundo, es muy difícil su cura, y entóneos se ha de atender de dónde tuvo, 6 liene su origen; porque unas veces se origina estando padeciendo el corazón, otras el pulmón, otras el hígado, ó el vaso, ó losríñones, ó de inflamación, ó de algunas llagas grandes; ó en las mugeres del mal de madre, ya de cursos, ó mucha evacuación
LIBRO I CAPITULO LXXXH.
'de sangre, ya de muchos trabajos, ó gran- 'des ejercicios.
Este es su origen, según fuere, es muy •conveniente atenderlo, y curar la tal héti ca según su origen, por sus propios me •dicamentos, según sus propios capítulos siempre huyendo de aquellos medicamen tos, los cuales directamente calientan, y secan; pues la cura de la hética consiste en administrarle los medicamentos que refrigeren, y humedezcan; y fuera de eso, siem pre es mas seguro humedecer bien, y no refrigerar demasiado.
Cura general.— Para su cura han de ser Jas ayudas, y purgas solas las que refresquen, y humedezcan, como de cañafistula, tamarindos, ó ciruelas pasas, cuando las pudiere haber; y en lo demás, cuando estas no se hallan, se suplen con ayudas que jun ■lamente nutren, como cocer en tres cuarli líos de agua dos puños do cebada, orozuz media onza, una6 veinte pasas sin granos, «na onza do las semillas frías, hora sea de tnelon, de sandía, de pepinos, de calabaza tblanca, y rosa ó flor de borrajas, hasta que -se consuma la mitad de la agua: luego colarlo, y añadirle tres onzas de mantequilla fresca, y dos de azúcar morena, y dos yemas de huevo; la cual ayuda se echará 'templada, mas fresca, que caliente, de cuando en cuando; y hallándose algo mas estítico en regir, se podrá añadir. á esta ayuda una onza, ó mas de cañafistula. La ayuda de cebada, y malvas una taza, y olra <le leche con tuétanos de res, es buena.
ffltétír, ¡/guarda,— La dieta para esta enfermedad hace el mejor efecto en humedecer, y refrigerar: procurar buscar vivienda fresca, como sótanos, ó al Norte en tiempo cáluroso, con correspondencia del aire, el cual no sera tanto, que moleste: regar mas veces la sala, y poner ramas de árboles frescos.
Las comidas sean de substancia, y de buena digestión, comer poquito, pero va-
rias veces, y no sean las quo presto se discípan, ó fácilmente se corrompen, sino las que mas bien puedan resistir al calor excesivo, y boraz quo tienen tales enfermos, como son gallinas, perdices, terneras, carneros, cabritos, y cochinitos: también huevos frescos pasados por agua, menudo, sesos, etc. Las comidas mas bien conducen guisadas, que asadas. También se puede añadir á los guisos, lechuga ó verdolagas, endivia, ó borraja. También es bueno el sarro de la cebada, y los eslremos, ó los menudos. También conducen los cangrejos, ó camarones frescos, y las ranas, tortugas, y ostiones bien cocidos; pero para que coma estas comidas sólidas, se entiende que se dan al enfermo, no ya á lo último, postrado de fuerzas, sino antes que las haya perdido. Para los muy postrados conviene echar de cuando en cuando unas ayudas de sustancia, ó la susodicha, ú otras ordinarias, que se hacen del caldo de la olla sin sal, etc. También se les permiten unos pescaditos blancos, y frescos do carne delicada, no secos, ni salados. Conducen los ajolotes.
Conviene abstenerse de todos aquellos negocios, y de lo que pudiere inquietar el ánimo. El sueño no ha de ser muy largo, ni muy corlo; y el régimen del cuerpo, si en él hubiere estitiquez, se podrá aliviar con unas calillas, ó ayudas, como arriba queda dicho, ó con ayuda de caldo de pollos, cebada, azúcar, y mantequilla.
Bebida.— El agua ordinaria para beber será el agua cocida de cebada, hasta que ella empiece á rebentar, ó el agua en Ja cual se echa un trozo de pan en remojo.
Y para refrescar de cuando en cuando usar de las orchatas, en particular con Jas semillas de las adormideras, como se podrán ver en el capitulo 40 de este libro I de la destemplanza del hígado.
Cura de la leche.— La cura de la leche de muger, ó de burra ó de cabra, se po-
DE LA HÉTICA.
drá usar al modo como queda dicho en el capílulo 29 do esle libro I de la Tisis, pero para la hética mucho mejor efeclo se consigue, no habiendo asco, ú otro eslorbo, mamar la leche, y quo sea conlinuando por tres, ó cuatro meses, sin comer, ni beber otra cosa, y solo sustentarse con mamar varias veces entro dia.
Baños.— Los baños conducen también en esta enfermedad, ora sea de leche, ó de agua dulce y tibia, con la yerba de malvas en el invierno; y en el verano con cebada, y almendras, ó piñones molidos: después del baño, enjugándose con paños libios, untarse con mantequilla fresca bien lavada todo el cuerpo, especialmente las espaldas, riñones, y elpccho: luego un poco después tomar una laza de caldo de sustancia. En lodos estos baños de los héticos se atiende á que el agua sea bien templada, ni fría, ni caliente: el buen tiempo del baño es por la mañana, después que haya regido del cuerpo, ó por sí, ó con alguna ayuda, ó calilla, ó como dos, ó tres horas después que se haya desayunado, con algún caldo, ó leche, ó yemas blandas de huevo, ó chocolate. El rato, ó tiempo de estarse en el baño es hasta tanto que el paciente sienta refrescarse el agua del baño, que al entrar había reconocido libia.
Unturas.— Cuando el paciente no se pudiere bañar, untar el hígado, y las espaldas con unturas frescas, dichas en el capitulo 40 de este libro I déla destemplanza del hígado; ó coger mantequilla fresca de vaca como dos onzas, y olio tanto de la leche de muger recien sacada; ó sacar la flemilla de las pepitas del membrillo, macbacado, y cociéndolas en una escudilla de agua, y mezclar con dicha ílemilla una, ó dos onzas de lainjundia de gallina, ó del tuétano de ternera; ó hacer una unlurilla delgada, no muy espesa, y untar al enfermo todo el cuerpo, en particular el pecho, y espinazo, con aceite violado, ó con ajo-
lotes asados, cuya enjundia aprovecha mucho. También es bueno de cuando en cuando untarse lodo el cuerpo al acostarse; y a la cantidad déla untura (con cualquiera de las dichas que se quisiere) se añadirá para cada vez una poca de la leche de muger recien sacada.
Accidentes, ó síntomas.— Ofreciéndose en esta enfermedad algún accidente de desmayos, sudores, cursos, ó vómitos, ó debilidad del estómago, ó inapetencia de comer, es menester socorrer con diligencia, según en sus propios capítulos, ó en el capílulo 76 de esle libro 1 de los accidentes de las calenturas continuas queda dicho, observando en todas las ocasiones de" escusar en lo posible las cosas, ó medicinas, que directamente calientan, y secan.
Destilado para los héticos.— Para destilado, corten en pedazos un capón, y también carne de ternera, ó carnero, ó tortugas, ranas, y ajolotes: ponerlo en un» olla vidriada, ó en olla de cobre estañada sobre una regila do palitos limpios, que se afianzan primero en dicha olla, para que entre el fondo de la olla y regila quede un espacio para el licor quo destilare la carne; y sin añadir á la dicha carne otra humedad, que la suya, tapar la olla muy bien con masa, y meter dicha olla tapada en otra olla grande, ó caso con agua, sin que alcance el agua á la masa de la olla lapada, y cocerlo de esta manera por cinco horas, ó mas, con esto estilará abajo la sustancia clara del capón, y de la carne; la cual por si» ó en olio caldo, se dan dos, ó tres veces al dia unas cucharadilas, y es muy especial para restaurar á los héticos. Nótese por último, que muchos héticos sanan sangrándolos de las venas comunes, según sus fuerzas.
LIBRO I CAPITULO LXXXIII.
CAPITULO LXXXIII.
DE LAS CALENTURAS TERCIANAS INTERMITENTES.
San Francisco de Borja, es abogado para las tercianas.
T)\\«*ucÁas, tic Vas «vVs/aUim?. touV\u\vo.s saúyc Vas vftUm\Vt-\\\.ts.
Calenturas intermitentes son Jas que tienen como ciertos periodos en ir y volverse, hallándose el paciento por algún tiempo libre de toda calentura, con la cual se diferencian de las otras calenturas continuas, como de la terciana continua, según en el capitulo 74 de este libro I de las diferencias de las calenturas queda dicho y de otras semejantes, que aunque doconlicuo no aprietan igualmente, nunca los dejan totalmente libres.
Diferentes especies de las calenturans itermi tentes ó de los fríos y calenturas. — De eslas calenturas intermitentes hay también diferentes especies, según variaren sus dichos periodos ó tiempos; y en común ó vulgarmente las llaman frios y calenturas, porque cada vez que dan estas calenturas intermitentes, siempre hay frío y hay calor, uno en pos de otro, ya el uno ya el otro, mas ó menos fuerte, según los humores que causan semejantes fríos y calenturas.
Las especies que mas ordinariamente se suelen ofrecer, son las tercianas cuotidianas y cuartanas, las cuales ahora se pondrán con sus curas. Otras hay también que se llaman quintanas ó septanas, que raras veces se ofrecen y se llaman asi, porque repiten cada quinlo ó séptimo día.
Terciana intermitente y su causa.— Calenturas tercianas intermitentes se llaman los frios y calenturas, cuando cada tercer dia repiten, dejando un dia intermedio libre, empezando con frío, al cual so sigue el calor, y comunmente terminan con sudor; y se
originan del humor bilioso excrementicio, el cual se corrompe en la primera región.
Legitima.— Y de esta terciana hay dos especies: una es, que se llama legítima ó esquisila, la cual se origina déla cólera ó bilis natural; y esta da mas veces en el verano, que en otro tiempo, y no es de peligro. Sus accesiones ó paroxismos no esceden de doce horas, ni el numero de las accesiones escede las siete veces; pero cuando pasa de siete, ya no es esquisita ó legítima, como queda diclio, originada do cólera natural sino espuria, como ahora se dirá.
Espuria.— La terciana espuria ó no esquisita, es la terciana quo se origina de cólera, y con otros humores mixtos, en particular con la pituita, cuya accesión ó paroxismo, comunmente escede las doco horas, y aun suele llegar á durar veinte y cualro.
Pronóstico.— Cuando en los labios de la boca ó narices brolan unos granos ó Magüitas, es señal que acaban ó cesan de repetir; pero la mejor señal es, cuando sobrevienen unos cursillos de concoccion.
Dieta y guarda. -La guarda y la dieta en el comer y beber, se guarda como en las calenturas susodichas, según la cualidad de los humores que ocasionaren la tal calentura; y así, solo se advierte, que el dia quo ha do darla calentura no se coma ni se beba, ni se duerma las cuatro ó cinco horas que fallan para venir la calentura; porque fomentándose el humor de la calentura con la nueva comida, antes de digerirse, so exaspera mas la calentura, escepluando cuando una calentura alcanzare la otra, como suele acontecer en la calentura cuotidiana; entónces se escoge el tiempo medio entre las dos accesiones, ó en la declinación do la calentura antecedente, como cinco horas antes del principio de la que se sigue: ó cuando hay mucha debilidad de fuerzas en el enfermo, ó cuando el enfermo es de temperamento quemado ó pierocolo; y cuando »rl cuerpo no tuviere su régimen natural, so
DE LAS CALENTURAS TERCIANAS INTERMITENTES.
suplirá con ayudas emolientes ó con calillas, según so verán en el catálogo do los
Cara de la terciana legitima ó esguisita.— Cuando hubiere calentura esquisila, según queda dicho, por tener su origen de la cólera, no conviene evacuar con sangrías copiosas, sino solo para atemperar las necesarias, luego con purgas ó vomitorios, según mas fácil se inclinare el humor, ó el paciente pudiere tolerar; pero que dichas purgas no escedan la medianía de fuertes. Las purgas ó vomitorios para evacuar la cólera, se hallarán en el catálogo de los medicamentos.
El tiempo cuando se dan las purgas en las calenturas intermitentes.— -El tiempo proporcionado para dar las purgas ó vomilorios en las calenturas intermitentes (solo en los robustos se dan el mismo dia de la calentura) en lo ordinario se dan el dia ántes de la calentura, aunque también en los medicamentos robustos se pueden dar buenamente cuatro, cinco ó seis horas ántes de la calentura, con esto ánles que dé la oalenlura, ya lo mas acabaría de obrar la purga. Los vomitorios en sugetos robustos, y fáciles de volver el estómago, y mas bien á los que de suyo suelen tener bascas ó vómitos al principio de entrar la calentura, es mejor dal - los poco ánles de la calentura; y algunas veces suele ser provechoso (después de unos dias que se haya recobrado el enfermo) re pelir otro vomitorio; pero en personas débiles, ó delicadas no se entiendo esto; lo cual en estas personas suplirá una purgui lia suave, según lo pidiere la cualidad del humor, y esto es siempre lo mas seguro.
Volviendo á decir de las calenturas ter cianas esquisilas, después de las áusodiclias purguillas ó vomitorios, un dia ó dos necesitan que se refresquen con bebidas frescas ó con julepes, como se verán en el capítulo 40 do este libro I de la destemplanza del
hígado.
Cura de la terciana espuria.— En las otras tercianas furias de cólera y pituita mixta, se pueden dar las purgas y vomitorios algo mas eficaces, porque los humores que la causan son algo mas rebeldes; y hallándose en persona robusta y juntamente sanguínea, enlónces también conviene la sangría del brazo derecho de la vena que mas pareciere; y el otro ó tercero dia, (que no sea al mismo tiempo de la calentura) del brazo izquierdo, de tres hasta cinco onz&s mas ó menos, según la robustez ó plenitud del paciente; pero habiendo duda ó por algún impedimento no poderse sangrar, suplirá» unas ventosas sajadas en las espaldas.
Después de haber evacuado el humor vicioso, como queda dicho, se usarán unos dolos medicamentos específicos siguientes. Tomar de la triaca magna e! peso de un tomín en una taza de agua de llanlen desleído,, óenagua de verdolagas; ya falta déla triaca, beber una taza do la agua de la contrayerba cocida, algo fuerte, al tiempo quequiere dar el frío, y arroparse; pero el uso. de la Iriaca siempre es mejor habiendo precedido cocimiento en el humor, y evacuaciones suficientes, porque en estado de crudeza siempre dobla las fiebres.
O tomar zumo do llanlen tres ó cuatro onzas, y como media onza de vinagre, y lies, ó cuatro, ó cinco hebras de azafrán molido, y lomarlo como una hora ántes del frío, y abrigarse; y en los de complexión templada, se darán solo seis ó siete hebras de azafrán, en una laza de vino de ubas ánles del frío; ó lomar asta del venado quemada y del carmín, de! que usan para pintar, que sea f¡no„ de cada cosa lo que pesan ocho ó diez granos del trigo, y lomarlo molido en una lacita de agua cocida de la yerba mora, ó do llanlen, la noche ántes de dormir del di» antecedente que ha de venir la calentura* Lo mismo hace tomando el peso de medio lomin del polvo de las conchas, ó nácar do
LIBRO I CAPITULO LXXXIII.
las perlas, bien remolido, y tomando a la manera como queda dicho del carmín; y mas eficaz se hará echando las dichas conchas por una noche en vinagre, enteras: después fregarlas hien de toda flema: luego quemarlas muy hien, blancas; y de estas,
no derecha, y a las mugeres en la mano izquierda.
Unturas y pítimas, y cuando se administran.—También convienen las pítimas y iinluras para el hígado, puestas en el capítulo 40 de esle libro I de la destemplanza del hí-
quemadas y molidas en polvo, se tomará el ¡gado: y así mismo los confortativos del espeso de medio tomín, poco mas ó menos, se-j lómago, dichos en el capítulo 31 de esle ligun la robustez del paciente, al modo dicho. |bro I, y los apositos para corroborar el co
Confites para los fríos y calenturas.— Tome del polvo del litargirio ó de la greta, bien remolido, y cernido por sayasaya, y hume decerlo muy bien con lecho de muger', y secarlo de nuevo, repitiendo esto dos ó tres veces: después de esta corrección de litargirio, remolerlo y cernerlo de nuevo, y de tal polvo una onza revolverlo en una libra de azúcar ó almíbar, para hacer ó cubrir anises ó culantro: la ultima capa se le dará de almíbar fino: su uso es en peso de medio tomín comidos una hora átites del frío, y repetirlo en dos ó tres ocasiones.
¿pósitos.— Por defuera aprovechan los siguientes medicamentos aplicados. (Emplastro para lus fríos y calenturas.) Coger de la corteza del nogal la parle interior, machacada e infundída con un poco de vinagre fuerte, y esta se aplica á las manos encima del empeine, desde la pulsera hasta las puntas de los dedos, porque por los nervios insignes, que bay en esta parle de la mano, comunica su
razón, según se hallarán en el capitulo 47 de esle libro I.
Solo se advierte, que así las unturas para el hígado, como las pítimas para el corazón, y los apositos para el estómago, como también las unturas frescas de los ríñones ó do las espaldas, no se han de usar antes de la calentura, ni en su mayor fuerza, sino cuando empieza á declinar algo.
Contra el f río.— Para mitigar el frió delas calenturas cuando durare mucho, porque cuando dura poco, son comunmente las calen l utas de mas cólera; en tal case, mejor es no apretaren calenlar mucho cn> tiempo del frío, porque se encendiera después mucho mas la calentura que se sigue;
Mitiga el frío de las calenturas la triaca ó el cocimiento de la eontrayeüba, lomando ánles del frío, ó abrigándose encima; ó untar las espaldas ó el espinazo en tiempo del gran frío, con aceile ó á su falla, con manioca en que ánles so hayan frito unos de los-
siguienles, como ruda, orégano, poleo, salvirtud; ó en lugar de esta corteza, Joroa;r •h^mmam¿tl cIav0S> pim¡enta: y co|ad<>. mismo tenor la raíz de la horliga, infundída ^ acc¡ls 6 nianlecat tamb¡en se |o en vinagre, y ponerla sobre el empeine de {|e m ^ ÚQ rd¡cnle; 0 ¿ faf_
las manos y de los pies; ó lome azafrán, ,a ^ ^ mUjga e, ^ frío> tamb¡en
ajos, pimienta y hollín, y hacer polvo me- ^ ,a(lr¡llo ó guij,rro caüenle v rociado con nudo do lo que se puede moler, y luego con vinQ> ,upg0 m ^m<¿ .
el ajo amasarlo muy bien en un almirez, con un lanlilodo vinagro fuerte, cuanto basta a que pegue, y eslenderlo sobre un tafetán negro ó badana, y aplicarlo del tamaño de un tostón sobre la sálvatela, que es la vena que mas se descubre entre el dedo pequeño y el dedo del anillo, á los hombres en la ma-
los píes y a. las manos en tiempo del frío.
Persistiendo los fi ios y calenturas aun después de muchos remedios específicos, conviene repetir do cuando en cuando unoú olio medicamento purgativo ó vomitorio, según mas se hallare inclinado el humor vicioso; y obrando bien la purga ó el vomite-
DE LAS CALENTURAS TERCIANAS INTERMITENTES.
rio, de manera que al acabar de purgar, cuando luego se sigue algún sudor, se quila comunmente del lodo ia calentura. Muchas veces se ha esperimentado notable mejoría, tí total convalecencia con solo mudar de un temperamento ó de un higar áolro.
Para los accidentes que en los fríos y calenturas se suelen ofrecer, como dolor de la cabeza, falta de sueño, congojas, lengua áspera ó desabrida y otros semejantes, se usarán los medicamentos puestos entre los síntomas ó accidentes en el capitulo 76 de este libro I de las calenturas continuas.
CAPITULO LXXXIV.
DE LAS CALENTURAS CUOTIDIANAS INTERMITEN TUS.
Santo Domingo es aboyado paralas 'Calenturas cuotidianas.
Las Uváawas iYoYAas se tV\^ve.utvcvu \i Vas wvUutwcas cúoVvAVauas.
XfL amanse cuotidianos unos fríos y calenturas, porque dan ó vuelven todos los (lias á un mismo tenor, asi en cuanto al tiempo como en la fuerza ó duración igual un dia como el otro; y con esta igualdad se distinguen de las tercianas dobles, las cuales también repiten lodos los días; pero corresponden (según el tiempo, ó según la fuerza, ó duración de las calenturas) unas á lasotras cada tercero dia.
Cansa.— Los fríos y calenturas cuotidianas, se originan de la piluita, que se corrompe en la primera región, y es mas ó menos rebelde, según la cantidad de la piluita viciosa: estas tales calenturas en cuanto su paroxismo ó accesión, duran comunmente doce horas: aun no deja de quedar como alguna reliquia de ellas por algunas horas mas ó menos., y suele suceder, que alcanza una calentura á la otra. Hase observado, que semejantes calenturas abrevian, cuando con algunas evacuaciones espontáneas se ayuda la misma naturaleza.
Señales de la cualidad de pituita viciosa.— Para saber distinguir la cualidad de la pituita viciosa, se atenderá que cuando el enfermo estuviere eslraordinariamente sediento, padece de la pituita saiada; y calando estraordinariamenle hambriento, padece de la pituita agria: estando mas de lo ordinario soñoliento, padece de la pituita dulce: cuando la pituita eslá insípida, se halla «1 enfermo con desgana de comer.
Cura general.— Xa cura de las calenturas cuotidianas es casi la misma, como queda dicho en el capítulo antecedente de las calenturas tercianas; solo que las purgas ó vomitorios se dirijan algo mas para evacuar la pituita; y así se escogerán las purgas qiie están puestas en los capítulos de la obstrucción del hígado y del vaso, como en el capítulo 42 y el capítulo 45 de este libro I.
Cura especifica.— Aunque con poca diferencia también aprovechan los medicamentos específicos puestos en el capitulo antecedente, así los que se loman por la boca, como los que se aplican por defuera; sin embargo, mas propios para fríos y calenturas cuotidianas, después de haberse jaropeado y purgado, son los siguientes: como cocer en cuartillo y medio de agua, tres puñilos de manzanilla, y dos puñilos de eslafiale ó verbena, que es mejor, has'.a que se consuma casi la mitad: después de colado se le añadirá una onza de azúcar, y bebcrlo por la mañana eu ayunas dos ó tres horas ánles que énlre la calentura. En los quo están acostumbrados á beber vino, se podrá hacer el dicho cocimiento con un cuartillo de agua y un poco de vino.
No habiendo en el enfermo notable destemplanza del hígado, conducen para estos fríos y calenturas, también los jarabes de ja zarza ó del guayacan, cuya composición so verá en el capitulo 86 de este libro I del morbo gálico.
LIBRO 1 CAPITULO LXXXV
CAPITULO LXXXV.
T>E LAS CALENTURAS CUARTANAS INTERMITENTES.
San Tj'obat, B. Púnelo abad, son abogados de las cuartanas.
Zjos fríos y calenturas que llaman cuartanas intermitentes, repilen sus accesiones al cuarto dia, teniendo dos dias intermedios libres, las cuales se originan del humor melancólico, que se corrompe en la primera región.
Señales cuando entran los fríos y calenturas.—Sus accesiones empiezan con bostezar, ó con estirarse, con una pesadez de todo el cuerpo: luego sigue el frió, y de allí A un rato entra el horror con quebranta huesos que llaman, después poco á poco se enciende en calenturas: la orina al principio blanca como agua, después mas colorada y gruesa.
Cuartana legitima.— Estas señales se observan benignas, cuando dichas calenturas se originan de humor melancólico natural, y en tal caso se llama cuartana legitima.
Cuartana espuria.— El otro humor melancólico, es la cólera ó bilis adusta, la cual ocasiona la cuartana espuria, que también tiene las susodichas señales, pero con mas fuerza; y comunmente procede la cuartana espuria délas calenturas tercianas ó 'cuotidianas, 6 también de las calenturas continuas cuando estas se mudan en cuartanas.
Pronóstico.— Cuando la calentura cuartana simple, pasa á hacerse calentura continua, comunmente es muy peligrosa; y también la cuartana espuria es mas peligrosa que la legítima; pero comunmente dura la legitima mas largo tiempo que la espuria, porque la espuria se origina de humor mas delgado y tenue, y la otra de humor mas grueso.
Dieta y guarda.— En la dieta de las cuartanas se ha de escusar lodo exeso en la co-
mida, en particular en el beber agua, la cual será do cebada cocida y acerada, ó do canela, ó de anís, ó de taray ó también de zarza, y alguna vez un poco de vino aguado. El día de la calentura se ha de disponer el tiempo de comer, que cinco ó seis horas ártles de la accesión de las calenturas, no se coma hasta quitarse ó minorarse bien la calentura: las viandas han de ser de fácil digestión, como pollos, borceguí tos, temerá tos y cabritos, con unos garvanzos en la olla, ó peregil, ó espinaca ó borrajas: también es buena la salsa de peregil ó de la mostaza: de las especias es buena la canela y azafrán: escusar la carne del marrano y de la vaca grande, y de la carne muy salada, y délas tosas muy agrias, y también de las legumbres, escepto los garvanzos. Los nabos aprueban muchos autores, y los dan para tomarlospor medicamento, con tal que el agua primera en que dieron un solo hervor se «lerrama, y con nueva agua bien cocidos, á cuyo caldo se añade un tantito de azúcar y manteca de vaca, para comerlos de esta manera: el sueño conduce escepto cuando quiere dar la calentura! el ejercicio aprovecha los dias libres: y cada y cuando que se ha-^ liare fuera de lo ordinario adstringido el cuerpo, usar de ayudas ó calillas.
Cura general,— La cura de la cuartana legitima, poi originarse de la melancolía natural, que es humor frió, seco, grueso y terrestre, permite usar cosas algo calientes, que humedecen y adelgazan.
Advertencia en la cuartana espuria.— Xa cura dé la cuartana espuria, por sor originada do cólera adusla y de humor mas delgado, aunque los mismos medicamentos sirven para su cura, como para la legítima, se observa en la espuria, que conviene añadir en esta algunos medicamentos dichos do la atrabilis y cólera adusla, en el capilulo47 de este libro I, de la melancolialhipocondriaca, como son las yerbas de la achicoria, endivia, doradilla, culantrillo de pozo, de so-
DE LAS CALENTURAS CUOTIDIANAS INTERMITENTES.
socoyoli, ó de acederas, ó de manzanas, ó camuesas, de las que se bailaren se podrán añadir a las medicinas que aquí se pondrán parala cura de la cuartana legílima.
Purgas y cuándo se han de administrar.— Las purgas para las cuartanas legítimas, son las que se pnnen en el catálogo de los medi camenlos para evacuar el humor melancólico, como allí mismo se hallarán los jarabes preparativos para dicho humor y sus ayudas; pero en cuanto el tiempo cuando se han de dar las purgas, se verá lo que queda dicho en la cura de la terciana, capítulo 83, y fuera de aquestas purgas, es buena la siguiente: Tome del polvo de la hoja sen en peso de dos ó tres tomines, algo mas ó menos, según la robustez del paciente, en una tacita del cocimiento del eslaíiate, y repetir esta cantidad cada semana ó cada mes una vez; ó tome media onza del polvo de hojas «en, y de la canela lo que pesa medio tomin, y otro medio tomin de agengibre, y del azafrán como diez hebras, del azúcar como media onza: todo hecho polvo y cernido, se revuelve muy bien, y se l eparle en tres cantidades iguales, y de estas se tomará una cantidad de una vez en una tacita de vino aguado poco antes que empiece el frío, y repetirlo en tres ocasiones, en tres semanas diferentes, cuando estuviere algo débil el paciento.
Ayuda.— De cuando en cuando hará mucho fruto usar de semejante ayuda: Cocimiento de malvas, salvado, alholvas, linaza, cebada y muy poca manzanilla, con una poca de miel, aceite de comer ó manteca, en poca cantidad, y pulpa de cañafislula una onza: en falta de estos ingredientes, usar de las ayudas para evacuar el humor melancólico, según se verá en el catálogo de los medicamentos.
Sangría.— En los robustos, y juntamente algo con las venas hinchadas ó llenas, se podrá sangrar la sálvatela de la mano izquierda entre el dedo pequeño y el del anillo; co-
mo se dice en e! capílulo 54 del libro II, y esta sangría se hace bien el mismo dia det lleno de la luna, ó en luna menguante, cinco ó seis horas ánles de la accesión ó calentura.
Al paciente que en otro tiempo hubiero tenido sangre do espaldas, y no Huyere en. este tiempo de las calenturas, se podrán aplicar á dicha parte unas sanguijuelas, 6 provocar dicha sangre con otros medios que se ponen en el capitulo 54 de este libro I do las almorranas. A las mugeres que fallaren en esla enfermedad los meses, se sangrará la vena saphena del pié izquierdo, según» mas claro so verá en el capílulo 54 del libro II.
Medicamentos específicos.— Al tiempo que que quiere dar el frío, tome de la triaca en )eso de un tomin con vino aguado y algo caienle, como una hora ánles del frió; pero a triaca no aprovecha hasta que halla colicuación, cnno se dijo en el capílulo de la erciana.
O lome solo azafrán molido en peso do diez ó quince granos de trigo en un poco do vino de ubas; ó en lugar del dicho azafrán, lome en peso de medio tomin ó algo mas, do la semilla de ruda y del peregil, ó del uno ó del olro por si en dicho vino. También el hígado de la liebre, ó del cabrilo, secado y molido en polvo, dar de ello uno ó dos adarmes en agua caliente ánles que dé el frío.
Apositos.— En el mucho frío usar de la unlura dicha en las tercianas intermitentes para las espaldas, y también de los ladrillos calienles. También se pueden aplicar los medicamentos sobre las pulseras, ó empeines de las manos, como dicho queda en las tercianas. Lo mismo conviene en cuanto ariba se dijo de mudar el temperamento, si continuaren las calenturas.
Cuartana doble.— Hay también cuartana doble, que es cuando da la calentura dos días seguidos, y al tercer dia queda librepara la cual calentura se usan los mismos
LIBRO l CAPITULO LXXXV.
medicamentos como queda dicho de la cuartana simple.
Medicamentos para iodo género de frión y calenturas.— Medicamentos particulares, que por su innata virtud y cualidad oculta, tienen particularmente buen efecto para lodo género de fríos y calenturas, son los siguienles: La chinachina, que vulgarmente se llama por acá la cascarilla del Perú; pero no hay que equivocarse con el árbol que en la Nueva-España llaman árbol del Perú, pues no se habla de este, sino de unas cás* caras que (irán al color de la canela, aunque mas obscuro, que vienen del mismo reyno del Perú, y se hallan en todas las boticas curiosas; y por las muchas esperiencias hasta hoy en dia, no hay mejor medicamento, ni mas seguro para quitar cualquiera género de fríos y calenturas, en ayunas.
Uso de la cascarilla del Perú. — El uso de esta cascarilla del Perú, es después de haberse purgado con las purgas mencionadas en los propios capítulos de la cualidad que fueren los fríos y calenturas: lome en peso de un lomin ó Ismin y medio, del polvo de la cascarilla bien molido y cernido, para personas medianamente robustas; para otras de menos edad ó fuerza, bastará en peso de medio 6 de un lomin: esta cantidad del polvo se echará en una, dos ó tres onzas de vino de ubas un dia ánles de la calentura que se quiere lomar, y se deja estar en un lugar templado, no muy caliente, para que no se seque: y cuando quiere empezar á dar el fi jo, se beberá toda esta cantidad de una vez, añadiéndole del agua algo caliente, cuanto bastare para poder tragar los dichos polvos, y luego abrigarse moderadamente, por si viniere algún sudor, porque este medicamento no hace por sí sudar ni obrar, pero contorne por su cualidad oculta, y especifica el humor pecante; y se ha de repetir dicha cantidad y dicho modo de lomarlo, por tres ó cinco veces, aunqjie á la segunda vez
quitado las calenturas; tomándolo siempre á la hora que con poca diferencia solia repetir la calentura, por cuanto de esta manera se asegurará la persona de la recaída, y por el mismo fin convendrá repelir una ú olra purguila en el intermedio, ó al fin de lomar dicho medicamento.
Otro modo de ma/de la cascarilla del Perú.—Olio modo mas eficaz de dar la cascarilla para fríos y calenturas, es el siguiente: Hacer conserva do las acederas, como se dice en el catálogo de los medicamentos; ó del sosocoyol? que llaman en lengua mexicana: de esta conserva de las acederas tome un» onza, y del polvo do la cascarilla media onza para persona robusta; y para las personas de menor edad ó fuerzas, se podrán lomar dos tomines en peso poco mas 6 menos: incorporar los polvos con dicha conserva muy bien, y pai tirios en dos partes iguales: launa parle se da luego como hora y media ántes que venga el frío, y entóneos se beberánunos Iraguitos tío vino de ubas encima: el' que no pudiere, beber vino, beberá unos Iraguitos de agua caliente, y abrigarse sobre ello, procurando buenamente sudar; y la otra parte que quedó del dicho medieamenlo, se lomará cuando actualmente estuviere con los calores, y entonces se beberá encima agua caliente, y nada de vino. En lodemás de purgarse ánles, y de guardar la dieta, como queda dicho en sus propios capítulos, no se escusa-
Habillas de la mar del Sm\ para fríos \f calenturas — Hállanse también en las provincias de la Nueva- España, asi á las cosíasdel mar del Sur, como en las costas de Tampico, Gamoragua y otras parles, unas hebillas que comunmente son de color cenicientas y algo redondas, del tamaño de avellanas, de las cuales hay dos especies, porque echándolas al agua, unas nadan encima y otras bajan al fondo; á unas llaman macho y á oirás hembra: su uso para los fríos y ca-
(como comunmente suele suceder) se hayan Icnturas, es el siguiente: Eseógcnse de di
DEL MOR RO GALICO.
chas habiilas macho y hembra, esto os, una que bajo al fondo y olí a que nade encima del agua, semejantes dos se echan al agua en una taza ó pocilio, donde se dejan estar en un lugar templado por veinticuatro horas, con poca diferencia, la cual agua solamente se beba sin otra cosa antes que dé el frío de las calenturas, repitiéndolo unas cuantas veces á la hora que da el frío, ó un potro án-' tes, observando la dieta propia y usantfo de las purgas, ayudas ó vomitorios, como arri-' ba queda mencionado.
San Juan Evangelista y San Benito, son' abogados para la ponzoña ó bocados tomados.—Medicamentos para los hechizados.— Estas mismas habiilas de la mar del Sur, haciendo la infusión de agua de macho y hembra, como queda dicho, por veinticuatro horas, aprovecha también contra el bo-; cado do la hechicería, bebida en ayunas, repitiéndolo, si fuere menester, unos pocos de dias.
Muy esperimentado remedio para contra las hechicerías, es una raiz que traen del Nuevo-M'éxieo, quo llaman chacaana. De estaraiz, habiendo tomadoalgun bocado del hechizo, se toma un tantilo en agua ó en vino; y cuando se hallare hechizada alguna parte del cuerpo esterior, se saja un poco aquel lugar, y se aplica de la dicha raiz mascada, ó se refriega dicho lugar con el polvo de dicha raiz.
También hallan alivio los hechizados con sahumarlos con romero, ó con ruda, ó con hipericon, ó que beban el agua cocida de lina de estas yerbas.
'CAPITULO LXXXVL
bEL MORBO GALICO.
San Rafael es abogado contra el morbo ó humor gálico.
Zja definición del morbo gálico es difícil, por lo muy vario como se halla, no tanto en
su causa, como en sus efectos: en común es de maléfica y venenosacualidad; y asi se discurre solo por sus conocidos remedios específicos.
Señales .— Las señales del morbo gálico de la primera especie, son cuando caen los cabellos, ó pelos do la barba ó de las cejas, sin otra enfermedad. La segunda especie, cuando hay purgación de materia, que llaman en griego Gonorrhxa, y suele ser esta materia de mal olor y de varios colores: también suele haber granos, ó manchas coloradas ó amarillas, en la carao en el cuerpo, los cuales no sanan, ni se curan sin que cese la raiz déla enfermedad. La tercera es cuando hay grandes dolores en la cabeza y en las articulaciones ó coyunturas, asi de dia, y mucho mas de noche, llagas dolorosas en la gar ganta, boca, partes genitales, ó en las ingles> y también se suelen eslender en lo demás del cuerpo. Lo mas grave es cuando el humor llega a roer los mismos huesos y nervios, con desvelos y calenturillas.
Dietxx.— Lo principal de su cura es la continencia y la buena dieta, la cual consiste en lo general en comer solo pan, ó tortilla y carne, la cual será las mas veces ó siempre asada. El agua para beber de ordinario será cociendo tina ó dos raices de la zarza, ó unas rajilas del palo santo, ó del guayacan; y para templar lo caliente de estos ingredientes, en particular en persona que de suyo padeciere destemplanza del hígado, ó alguna calenturilla, se le añadirán unas raices de la endivia, ó do la borraja, ó de la chicoria, ó del sándalo.
Cura general.— -El modo mas común para (jurar el humor gálico, es el uso de los jarabes, que se hacen de la zarza, ó zarzaparrilla; y para que estos jarabes alcancen mas bien su efecto, conviene evacuar ántes la primera región, con una ú otra purga, ó vomitorio, según la complexión, ó el humor quo mas predominare en el paciente. Para conocer la complexión, y la cualidad del
LIBRO I CAPÍTULO LXXXVI.
humor, me remito al capítulo 1 do este libro, en donde brevemente se ponen sus señales, como también la propia diela, ó purgas, \ otros medicamentos para cada complexión ó humor. En particular en los melancólicos, so observa que tienen varios tolondrones duros en la cabeza y otras partes del cuerpo, que ni maduran, ni se resuelven con medicinas, y en esos sienten poco ó ningún dolor. También suelen tener los huesos de Las espinillas de las piernas y de la cabeza, como levantados,
J.mabes de la zarza, y el modo de tomarlos,— Los jarabes de la zarza ó «arzaparriUa,. se hacen de diferentes maneras: lajnas común y selecta, es como se sigue: Tome una libra de la zarza: partir cada raiz con un cuchillo por medio, según el largo de la raiz, y después cortarla en pedacilos, sobre los cuales en una olla capaz so echan como veinte cuartillos de agua hirviendo; y así tapada la olla, se deja estar en infusión por veinte y cuatro horas: luego á fuego manso en la olla lapada y barreada, so cuece suavemente, hasta consumirse la mitad, que quede como en diez cuartillos, lo cual se colará por un paño. Esto licor colado se pondrá otra vez á cocer con dos onzas de la hoja sen, y con tres ó cuatro puños de las yerbas siguientes, que se pudieren hallar, como es el culantrillo de pozo, la doradilla, la palomina, la escabiosa, las raices de las borrajas, las raices del peregi!, del orozuz, del polipodio, de unas semillas del cártamo, que asi se llama en lalin, ó el azafrán de los pobres, cuyas semillas tienen alguna semejanza del maiz chico: de lodo lo que se hallare, se machacara ó se majará con la dicha hoja sen, y se cocerá como que - da dicho, hasta que quede como en seis ó siete cuartillos, lo cual se esprimirá recio por un paño; y volviéndole á añadir al licor últimamente colado, cómodos libras do azúcar, so volverá á cocer, y á despumar hasta el punto de un jarabe, que quede como en
cuatro ó cinco cuartillos, ya hecho jarabe. De este jarabe lomará el paciente por siete, ocho ó nueve días seguidos, cada vez según los diasque quisiere tomarlos, la séptima, la octava, la nona parle de ellos. El tiempo mas conveniente es lomarlos por las mañanas en ayunas, 6- unas dos horas después del chocolate; pero en tiempo ó tierra muy calurosa, será mejor tomarlos á las cinco ó á las seis de la tarde, habiendo comido como cinco horas ántes; y tomando el jarabe, como queda dicho, se procurará sudar arropado moderadamente por una hora, poco mas óménos, según las fuerzas del pacien- ■te; y sosegado el sudor, mudar la camisa con ¡otra sahumada.
Algunos añaden, á dichos jarabes con la hoja sen, una onza de acíbar; pero por cscusar el amargor, se pudiera tomar ántes do beber el jarabe, por cada vez una pasa, sacados sus.huecilos, con hinchirla del dicho acíbar en polvo cuanto cupiere; ó tragar el acibar en forma de pildoras; ó añadir al primer cocimiento de zarza el pesode'dos reales de arislolchia redonda. ¡ Los días que se lomaren estos jarabes, si, no hubiere buen régimen del cuerpo, usar de ayudas, ó purguitas suaves, que no, postren las fuerzas; y también se advierte, que para personas débiles, no han de ser oslos jarabes tan fuertes; y así se podrá coger la mitad ó ménos, de la zarza, y de la hoja son, ó del acíbar; los demás ingredientes no debilitan, También en el tiempo, ó fuerza de sudar, se ha de arreglar según lo perm¡ ti eren las fuerzas del paciente.
Jambes del (juayacan.—X falta de la zarza, también es bueno usar en la misma cantidad del palo santo, ó del guayacan hecho hastillas pequeñas junto con su cáscaca. También algunos mezclan la mitad de la zarza con otra mitad del guayacán para hacer dichos jarabes, añadiendo los demás ingredientes mencionados al modo dicho.
Cuando el humor gálico estuviere tan re-
DEL MORBO GAMCO.
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t»elde, que á una ó mas veces lomados semejantes jaranos no se esperimentarc alivio ninguno, y hubiere quien pudiere dar las unciones, porque por los varios accidentes, que en tiempo de las unciones se suelen ofrecer, necesita de persona práctica, quien sepa puntualmente atajar ó corregirlos; se observará lo siguiente.
Prevención para dar las unciones antigdHcas.—Anies de lomar las unturas es bueno haber lomado pocos dias ánles, los dichos jarabes de la zarza, y prevenidoso con algunas purguilas ó vomitorios medianos, si se hallare fácil el paciente para trasbocar. También por las contingencias se loma el sanio viático ánles délas unciones, porque •babeando no se administra este santo Sacramento. Cuatro dias después de haber lomado la susodicha purga ó vomitorio, comienza ú tomar el enfermo las unciones: la hora es el primer dia á las dos de la tarde, habiendo comido á las ocho de la manatí»; y si la unción ó untura para la unción, estuviere hecha uno ó dos meses antes, y cada cuatro días la revolvieren de arriba abajo, estará mucho mejor que la fresca por incorporarse asi mejor.
Ungüento para las unciones.— La untura se hace de esta manera: tome de la enjundia añeja de marrano ocho onzas, manteca de vaca dos onzas, aceite de laurel, de eneldo, de manzanilla, de cada uno una onza y media, ungüento de alteados onzas y media, azogue vivo (esprimido por una gamucita, y bien meneado ó mortificado en trementina, ó en el eumo de limón ó en saliva), tres onzas y media: todo lo dicho tráigase á una mano en un almirez, echándole al fin un poco de la ceniza de los sarmientos ó del encino, porque lome buen cuerpo dicho ungüento.
Ungüento para las imciones de ricos. — Para los ricos se le puede añadir triaca una onza, polvo de la canela, nuez moscada y clavos, de cada uno lo quo pesa un lomin:
ámbar gris y almizcle, sino lo que pesan dos granos de trigo, meneando e incorpo- ■ rándolo bien.
Para los que no tienen botica so hará así: tomo enjundia añeja de marrano diez onzas, del azogue vivo, y pasado por una gamucita tres onzas: mortificarlo y menearlo mucho tiempo (que no parezca) en poca trementina ó saliva: luego añadirle del aceite en que se ha frito ruda ó manzanilla, ó eneldo, y menearlo junto muy bien: después añadirle do la ceniza de los sarmientos, ó del encino, ó roble, lo que basta para dar cuerpo á la untura: últimamente se le mezcla una media onza del copal ó del incienso bien remolido, volverlo á menear ó atraerlo á una mano en un almirez muy bien, y guardarlo para el uso.
Resguardo de el sitio ó del lugar para las unciones.— E\ lugar ó sitio adonde se dieren las unciones, no ha de estar cspueslo á ningún aire, sino muy bien resguardado, porque hasta el ambiente se repara de los que entran ó salen á asistir al enfermo, y puede cualquiera aire ocasionar graves daños.
Unciones generales y particulares.— Las unciones que sedan en el morbo gálico, ó son generales, ó son particulares, según mas ó menos se hallare el paciente preocupado
del humor gálico.
Las unciones particulares son cuando solamente se unían los pies y piernas, manos y brazos, ó aquella parte del cuerpo, que inmediatamente padece los dolores gálicos; y las unciones generales son cuando se unían todas estas dichas parles y otras mas. (Cómo se dan las unciones.] El modo de empezar á dar las unciones, es empezando siempre por las plantas de los piés, luego los tobillos, y después las rodillas y las corbas: después las muñecas de las manos y loscodos, con las sangraderas: luego los hombros hácia las espaldas, los huesos del cueHo y todo ei espinaso y las ingles: (Lo que no se ha de untar en las uncioties.) la cabeza sola-
LIBRO I CAPITULO LXXXVI
mente cuando padeciere dolores gálicos, nunca se lia de untar: el pecho, ni el estómago, ni tampoco el ombligo se unta, porque impide la salivación ó el babear.
En donde hubiere mayores dolores ó duTezas ó hinchazones, allí se apretará algo mas la mano, y se pondrá una poca mas de untura.
La cantidad de la unción para cada vez-.— Para una unción, aunque sea el cuerpo del hombre mas fuerte, le basta de la untura una onza y media. Para los delicados y para los que no están muy malos, les bastará una onza ó algo menos.
El mímero ó tiempo de las tinciones,— YL\ número de las unciones no so puede determinar: en los débiles se da una vez al día; y á los fuertes solo eu algunas ocasiones, se da dos veces, una por la mañana y la otra á la tarde. También algunos eligen para una unción al dia que sea por la mañana en ayunas, ó la noche antes de cenar.
Eimodo de untar.— Antes de sacar la untura para las unciones cada vez se ha de revolver y menear de arriba abajo, para que no se quede el azogue en el fondo, y calentando muy bien sobre un brasero sus manos el que unta (pues la untura no se calienta, porque no so vaya al fondo el dicho azogue) para embeber muy bien la untura con las palmas do las manos. Un dia ántes que se empiece á untar, se rapará al paciente todo el pelo, cabello y pestañas, para que no embaracen.
Después de la unción, abrigar al enfermo •á que sude: después de una hora, poco mas <ó menos, (según la robustez del paciente) limpiar el sudor de la cara no mas con paños tibios; y no mude la camisa ni el jubón, 4que suele ser comunmente colorado) hasta que se hayan dado todas las unciones y perfectamente evacuado.
Cuando se cesa de repetir las unciones. —Cósase de las unciones, cuando el enfermo babea suGcienle ó medianamente; y cuando se
le hinchan las encías entonces tampoco no se repiten mas unciones; y mucho mas so cesa de todas las unciones, luego que al enfermo sobrevenga algún accidente, como desmayos, sincope ó muchos cursos con debilidad; y entonces es preciso quitar toda la ropa que le molestare, y acudir á los accidentes según se dice en sus propios capítulos de este Florilegio Medicinal.
Dieta al tiempo de las unciones .—La dieta en tiempo de las unciones, mientras se pudiere mascar, se da guisado y asado lo que fuere de fácil digestión, como gallina, carnero y semejantes: palomas, ó los pichones son sospechosos, y que sea la cena mas parca que la comida; y empezando á babear, se ha de comer algo menos que ántes, porque el demasiado comer, detiene el que purgue liberalmente la saliva por la boca: el agua para beber de ordinario, será con una ú otra raiz de zarza cocida y templada. Cuando llegan á hincharse las encías, ó á llagarse la boca ó la garganta, entonces se mantendrá el enfermo con caldos, pistos, con huevos pasados por agua, ó con pan vizcochado, molido y cocido en caldo de ave
Guarda en las tinciones. —Llegando á babear copiosamente, conviene que pon^a el enfermo entre los dientes un cañón de pluma, ó un anillo de oro; así para que salgar* los vapores que levanta el azogue, como para que no se detenga la saliva, y llague mucho mas la boca. También conviene no estarse nunca boca arriba, sino de uno de los dos lados, y mantenerse de esta manera basta que Vaya cesando la salivación ó el babear.
Cesando de babear y mitigándose losaccidentes, que suelen sobrevenir, so lavará en ayunas el cuerpo con paños mojados-en vino blanco de ubas caliente, ó en cocimiento de romero, ó manzanilla, ó trébol, ó laurel ó canela. (Cuando se muda la ropa.) Hecha esta diligencia, se mudará toda la ropa, asi de la cama como del cuerpo, y se prose-
DEL MORBO GALICO.
guirá por dos ó Iros meses en beber el agua de la zarza, de la que sirvió para bebida ordinaria, y lomar entre lanío, una ú otra purguila suave y benigna.
Llagas en la boca, ó lengua, ó en las encias.— Para los accidentes que en tiempo de las unciones se suelen ofrecer para las llagasen la boca, lengua ó encías, (cuando salieren) no se deben usar luego cosas que adstringen, para que detengan la evacuación; sino las que limpian, como es la agua de cebada cocida, ó el suero de la leche con un poco de miel rosada, ó con un poco de miel virgen con unas cucharadas de vino mezclado. Cuando las dichas llagas llegaren á ensuciarse mucho, se le podrá añadir á dicho lavatorio un poco de alumbre, ó un poquito del cardenillo molido y cocido en la miel, ó del mismo ungüento i sis, cuya composición se verá en el catálogo de los medicamentos. Cuando dichas llagas fueren originadas de mucho calor y acrimonia del humor, se cogerá agua de llantén ó su cocimiento, como un cuartillo, y de la miel dos onzas, del vinagre bueno media onza, de la piedra alumbre quemada, lo que pesa medio lomin: cocerlo todo junto con un breve hervor, y lavar con ello mas veces entre dia, dichas llagas. No bastando estos medicamentos, sino que se aumentaren dichas llagas, usar de lo que se dice en el capítulo
21 do este libro í.
Cursos j.ú otros accidentes,— Para los cursos de sangre, ú otros, que postran al enfermo, fuera de que se ha de cesar en dar mas unciones, conviene usar do ayudas, que suavemente engruesen el humor, como de atole hecho de cebada, ó, de leche acerada, con una yema de huevo. Y asimisr mo, cuando se ofrecen convulsiones, usar de los ungüentos dichos en el¡ capitulo 8 de este libro I, y lo mismo se observará con los demás accidentes que molestaren al enfermo, acudiendo á sus propios capítulos.
Saquillos en lugar de las unciones, —El mis-
mo efecto hacen los saquil los (que llaman) como Um unciones, los cuales se componen con solo añadir á la untura arriba dicha de las unciones algo mas de la dicha ceniza, y ménos manteca; de la cual mixtura se tomará la misma cantidad que se gasta de una vez en las unciones, tendiéndolasobre unos pañilos ó badana, (al modo de un emplasto) y se pondrá del tamaño que necesitaro aquella juntura, sóbrela cual conviniere aplicarlo, como son los tobillos, ó las rodillas, ó las pulseras de las manos,, ó las sangraderas- con Ios-codos; los cuales saquillos, ó emplastos se renovarán cada tercer dia, con mixtura nueva de la untura, hasta que empiese á babear; y se alenderá al enfermo en lo demás, como queda dicho de las unciones.
Dolor de la cabeza .— Para el dolor déla cabeza, originado del humor gálico, ó de las mojadas, ó gomosidades, se hallará un polvo muy propio en el capítulo i de este libro f.
Llagas gálicas de la boca, ó de las parles genitales.— Para las llagas gálicas de la boca, mire el capitulo 2t de este libro í. Para llagas gálicas de) las partes genitales, vea el capitulo 39 del libro H.
Sama, ó empeines fie rosY. ó encordios abiertos, ó flema salada de humor gálico.— Para sarna, empeines fieros, encordios abiertos, ó flema salada del humor gálico, sirve el ungüento siguiente: Tome de jabón de castilla ú otro bueno, dos onzas, y déla liquidambar otras dos onzas, de azufre molido una onza, del solimán bien remolido entre dos piedras en peso [do un lomin. ó (guerinédolo mas eficaz) de dos tomines, y amasar el jabón rallado, ó con cuchillo raspado, y los demás polvos con el liquidambar, y con zumo de limón cuanto bastare para reducirlo todo en forma 6 punto de untara, con la cual se untará el lugar, poniendo en la parte sana al rede-
LIBRO 1 CAPITULO LXXXV1
dor unos defensivos de pañitos picados y ¡gaña ó sangrada la persona como arriba mojados en agua envinagrada, y con clara ¡queda dicho; pero con esta advertencia, que de huevo batida; pero Antes de usar de se- [no se han de untarlas mismas llagas, sino
mojante medicamento, conviene haberse purgado ántes, ó á lo menos evacuado bien con ayudas, ó por mejor después de usados los jarabes de la zuza.
Dolores en los brazos, piernas ó coyunturas >/ ofras llaguilas rebeldes. — Para un dolor rebelde ó gálico del brazo ó de la pierna, ó do alguna coyuntura, ó de algún corrimiento del humor gálico, y para otras llaguillas rebeldes á todo género de medicamento, que comunmente tienen alguna especie de gálico, no haya otras particulares señales del humor gálico, y mas bien cuando hay alguna certeza del humor gálico, se usará da, la cura siguiente.
Ilabiéndose purgado y si fuera menester sangrado la persona, con uno ú otro de los susodichos dolores rebeldes, y sin tener ocasión de tomar las unciones en forma, unten con una untura de las unciones arriba diehas, que llevan por ingrediente el azogue, solo aquella parte que duele y no mas, con tanta unción de bubas, cuanto cabe en media cáscara de una nuez, y blandamente trayéndola por todo el dolor con los dedos para que penetre; y luego se aplica encima de lo untado un lienzo doblado, el cual se amarra con una benda de cuatro ó seis vueltas, y guárdase aquellos diás del aire. Esta untura se repite por cuatro ó seis tíi.as, untándose á la mañana y otra vez a la noche. También se observa estos dias la dieta en comer asado y beber el agua cocida con una ú otra raiz de zarza, y siempre algo templada. Cuando el dolor fuere muy arraigado, necesita de untarse mas dias; y si no estuviere muy antiguo el dolor, sentirá mucho alivio á-la tercera ó cuarta unción.
Para las llagas rebeldes ó gálicas.— También de esta untura se usará para las Magüitas rebeldes ó gálicas que sean en las partes ocnllas, ó en otras parles del cuerpo, pur-
la circunferencia ó al rededor de ellas, corno seis ú ocho veces diferentes dias, resguardándose aquellos dias del aire y observar la susodicha dieta.
Gomas gálicas*— Guando hubiere gomas ó tumores gálicos, ó dolores en una parte sola del cuerpo, se podrá también en lugar lie la susodicha unción, aplicar el ungüento dicho para los saquillos en forma de emplastro, tendido sobre una badana del tamaño del tumor, renovándolo cada tercero ó cuarto dia, atendiendo á la dieta como queda dicho.
Para la carnosidad en la vía. — No rara vez, en particular después de una larga purgación gálica, se suele criar una carnosidad en la misma vía de la orina, la cual fuera de otros accidentes, suele, ocasionar la detención de la, orina, como queda dicho en el capitulo 58 de este libro I.
Para curar esta carnosidad, tienen los cirujanos esperimentados varios catheteres ó canalitos, por los cuales se consigue que los medicamentos corrosivos para consumir dicha carnosidad solo llegan al lugar determinado, sin lastimar la parte cercana y sana. A. faltado estos instrumentos, se encerará un lienzo medianamente delgado, con cera muy blanca muy bien; y da este lienzo encerado se cortará del largor de un dedo, y del anchor lo que basta para.formar un cañoncilo sobre un alambre medianamente grueso, ó sobre una aguja lisa y delgada de hierro, que no tenga punta, soldando la juntura con cera caliente: en un cabo de este cañoncito se prende un hilo largo, para poderlo sacar cuando fuere menester, el cual cañoncito se untará por defuera en aquel lugar que tope con la carnosidad de la vía con los medicamentos siguientes: y metido en la vía, ayudado con el dicho alambre que sirvió de orma para hacer el cañoncito, tam
DEL MORBO GALICO.
bien afianzado con un hilo para poderlo sacar, hasta pasar la carnosidad; y se dejará dentro, que para hacer aguas se sacará solo el alambro, pasando la orina por dicho cañoncito, sin lavar ni apartar el medicamento, el cual cañoncito solo se sacará para renovar la cura.
Ungüento para la camocidad en la vía. — Untura suave, que sin dolor y sin corrosión de las partes sanas consume las carnocidades de la vía, aplicada con dicho cañoncito. Quémase miel virgen hasta que se baga ceniza, y de esta se toma en peso de dos tomines de la tuita preparada, o á. falta de ella, del antimonio crudo en peso de otros dos tomines, del alumbre quemado en peso d» medio tomín 6 algo mas: todos estos muy remolidos se mezclarán con lo siguiente: Tome de la mantequilla en varias aguas lavada, y de la trementina así mismo lavada, y de la cera amarilla, de cada uno de estos tres en peso de dos tomines, que juntos se
derriten sobre luego manso sin bervir, y aun calieníe, se cuelan por un paño, y ánte» de enfriarse, se le incorporan los susodichos polvos, que quede en forma de un ungüento para el dicho uso.
Para mayor eficacia se le puede añadir á dicho ungüento, de I06 polvos de juaues en peso de medio lomin, y del poWo del cardenillo otro tanto; ó á falta de uno de ellos, se duplicará la cantidad del que hubiere bien sutilmente remolido.
Antes de usar de esta cura, es muy conveniente haber tomado los jarabes de la zarza ó del guayacan, como queda dicho al principio de este capítulo, ó por lo ménos después de haber tomado una ú otra purga 6 ayudas.
Y porque después de las unciones suelen quedar cursos, ú otros accidentes graves que causó el azogue, sépase que el correctivo de lodos es la lecbe, así bebida como untada en filtros por todo el cuerpo, ó en ayunas.
FIN OE1L LIBKO PftfiMEKO
LIBRO SEGUNDO.
€1 mal trata iré sanos tumores, rjcriuas, ulceras, fracturas, Üslocaciones n últimamente be las fuentes, sangrías, rentosas j) sanguijuelas.
CAPITULO I.
©E LAS APOSTEMAS O TUMORES, Y LO QUE EN ELLOS EN GENERAL SE HA DE OBSERVAR.
' San Roque es abogado en general de los tumores ó apostemas.
Aloque hablando de las apostemas ó tumores en particular, se procurará tratar con bastante individualidad de lo que en cada cual
.■conviene observarse; sin embargo, por mas claridad, y por no reiterar una misma cosa
••en varios capítulos, se pondrán aquí las observaciones mas generales, con la esplica-
<:ion de algunos términos propios que se o-
írecen en los demás capítulos. Defmicion.-Es la apostema ó tumor, una
enfermedad compuesta de mala complec-
s.ion, mala composición, y de solución de
contmuiaad.jwntasenunamagniludygrandeza.
Las causas de las apostemas ó tumores u- *ias son generales, y otras son particulares.
Causas genei ales.- -Las causas generales son reuma y congestión: Ilámanse generales, porque siempre se hacen los dichos tumores por una de estas dos.
fiesma.—L* reuma se llama el flujo ó corrimiento de humor, de un miemoro fuerte á otro mas flaco y débil.
Congestión.-^ congestión es un recibimiento de la superfluidad del alimento sin ser enviado de otra parte; y esto acaece va por flaqueza de la virtud que cuece, y de la que espele; porque faltando la primera
virluMueeslaconcoctnxóIaquecuece, falta tamben el poderlo convertir en subslanaa propia; y faltando la otra virtud éspultnx que no espele de aquello que babia de espeler, se viene á llagar y a hacen* el tumor ó apostema poco .«i poco
Causas particulares.^ causas particularesson: primitiva, antecedente^ conjunta Primitiva.-U primitiva que también se llama esterna ó procotárlica, son todas a-
DE LAS APOSTEMAS EN GENERA I.
quellas causas que por defuera so ocasionan, como de un golpe ó caída, ó de estar al sol, ó de mordeduras, ó de heridas, ó de fuego, ó de haberse puesto ropa de algún leproso, gotoso, ó gálico y semejantes, por ser contagiosa.
Antecedentes.— Las causas antecedentes son los humores ó vapores que hacia tal parte se van corrompiendo.
Conjuntas.— Las causas conjuntas se llaman los mismos humores ya allí corruptos, ó ya existentes en la parte de la apostema ó tumor; ó cuando en una herida se ha quedado un pedazo del instrumento; pero no siempre se hallan estas tres causas juntas en todos los apostemas ó tumores.
Cuatro tiempos de las apostemas .-El tiempo de las apostemas. Mucho importa observar en todos los tumores ó apostemas, sus tiempos, por cuanto según el tiempo en que se hallan dichas apostemas, convienen diferentes medicinas, los cuales se reparten en cuatro tiempos: principio, aumento, estado y declinación.
l. Principio.— -El principio es el primer tiempo de cada cual apostema, el cual se conoce, cuando empieza a correr el humor a tal parte, la cual así mismo empieza á hin charse.
■2. Aumento.— El segundo tiempo es el aumento ó crecimiento, cuando el tumor ó apostema va creciendo, y los accidentes que hajjia en el principio, se van agravando
mas. | up iilir/ c» 6* ' . '"«. '' a. Estado.— El tercer tiempo, que se llama estado, se conoce cuando así el tumor ó aposlema, como también los, accidentes están en su vigor, que ni crecen ni menguan.
L Declinación.— El cuarto tiempo es la 'Inclinación, la cual se conoce cuando así el tumor como los accidentes van minorando, ó menguando con notable alivio del enfermo.
LA DIFERENCIA DE LOS- MEDICAMENTOS, SEGUN '.EL TIEMPO DE LA APOSTEMA.
Medicamentos para el principio y el aumen - ¿o.— En el principio y en el aumentó de la* apostemas, se ponen dos partes de medicamentos repercusivos, y una de los resolutivos, lo cual se hace para que se prohiba el flujo y resuelva lo ya Ruido.
Para el estado. — En el eslado de las apostemas se ponen partes iguales, así de los repercusivos, como de los resolutivos.
Para la declinación.— En, la declinación solamente se aplican los resolutivos medicamentos.
Cuáles son estos tales medicamentos repercusivos ó resolutivos, se pondrán en el capítulo 3 siguiente del flegmon, y mas en particular en los otros tumores.
En qué ocasión no convienen repercusivos. —Aunque queda dicho, que generalmente en el principio y aumento de los tumores, se ponen medicamentos repercusivos, se esceplúan solo estas dos ocasiones, como;
1 . Conociendo que el tumor tenga materia ponzoñosa*
2. Siendo arrojado tal tumor por vía de crisis de una enfermedad antecedente. Lo que es espulsion por crisis, se verá en el capitulo 75 del libro I en las advertencias de las calenturas continuas.
3. Cuando el tumor está en los emunctorios, como son las ingles ó sobacos dé los hombros.
4. Estando muy lleno el cuerpo, ó de mucha sangre* ó de otros humores
Hallándose el tumor en una parte
muy flaca y débil, ó el paciente muy viejo; porque con los medicamentos repercusivos, por apagarse'el calor natural, corriera riesgo ue corromperse el tumor.
tí. Cuando es de causa primitiva, como de golpe ó caida; pero esto no se loma con tanto rigor, pues se atajan muchos tumores de golpes ó caídas, aplicando prontamente agua fría, ó de clara do huevo, 6 agua envinagrada.
LIBRO II CAPITULO I.
7. Cuando hay en tal parte grandísimo «lolor, porque en tal caso necesita antes mitigarse el dolor.
8. Cuando se conociere que sea la materia muy gruesa, como está en los diviesos ó furúnculos.
0 Cuando la materia ó el humor, está muy arraigado ó impacto, porque entonces no es capaz de repelerse.
10. Cuando estuviere el tumor cerca de algim miembro principal, como es el corazón ó el cerebro.
CAPITULO II.
( 1 ANDO Y CÓMO SE ABREN LAS APOSTEMAS Ó LOS TUMORES; ABIERTOS CÓMO SE CORAN.
vacando el tumor ó apostema inclinare á supurarse, ó á hacer materia, que se conocede un género de ligereza 4e la parle del tumor, y ya mitigado el dolor, tensión ó pulsación antecedente, con recogerse el tumor, ■levantándose una punta, la cual algo blanquea, y suele mudar unos pellegitos; (Lo que Ve Hataa absceso; y apretando con los de- <los, se siente una inundación blanda, aunque no en lodos los abscesos (así se llaman propiamente los tumores ó apostemas que pasan ¿supuración) hay todas estas señales necesariamente, sino algunas de ellas; entónces se ayudará con medicamentos madurativos á la naturaleza, como se dirá en sus propios capítulos. Ahora solamente se pondrán aquí los modos, cómo y cuándo se abren, y lo que en abrirlos se ha de observar; y abiertos cómo se limpian, encarnan y eirá triza n.
.idvertencias para abrir cualquier tumor kwpüi'átíó^Páfá abrir cualquier tumor supurado ó apostema, conviene observar las advertencias siguientes: 1. Que sea en el mismo tumor ó parle de la materia ya suVurada. 2 Que sea en la parle mas baja del tumor, para que mas fácilmente salga toda
la materia. 3. Que en tumores grandes no se saque toda la materia de una vez, porque no se debilite ó desmaye el paciente. 4. Que sea la incisión según la longitud del cuerpo, escepluando cuando hay tumores en las ingles ó debajo de los sobacos délos hombros, que entónces ha de ser la incisión transversalmente, porque de esta manera al doblarse ó inclinarse el cuerpo, naturalmente se juntan los lábios de la incisión transversal. 5. Que no se corten ni lastimen venas, nervios ó arterias. 6. Que sea la incisión ó abertura conforme al tamaño del tumor, y también según las fuerzas del enfermo. 7. Que hecha la abertura, se mitigue el dolor untando al rededor de la incisión con aceite, ó en su falta, con enjundia de gallina, ó manteca en que ántes se halla frito la flor de manzanilla.
En el desmayo.— Cayendo el enfermo en el desmayo, rociarle la cara con agua fría, darle á oler vinagre, ó que tome un bocadito de pan remojado en vino. (Quedando alguna dureza en el tumor.) Y cuando ya abierto el tumor, quedare algo duro en la circunferencia, para ayudar á la naturaleza, (emplastro madurativo) componer un madurativo de malvas, higos curados y harina de trigo, con un poco de aceite ó manteca de vaca, y aplicarlo en forma de emplastro, puesta ántes su mecha como mas abajo se dirá; ó fomentar con solo este triapharmacon libiecito la circunferencia del tumor, lomando una escudilla de agua, una rJHza de aceite y un poco de azafrán molido.
Modo de abrir los apostemas ó tumores. — En cuanto los modas de abrir las apostemas, hay varios, como es con lancetas, aposteme ros, verduguillos ó con cáusticos de fuego, ó con medicamentos, ó cáusticos potenciales; y aunque también algunos tumores se suelen abrir por si, corroyendo la misma materia el cutis; pero no ■conviene esperar lauto, porque hace juntamente, por dentro mayor seno ó cavidad.
m LAS APOSTEMAS EN GENERAL
¿postema abierta con lanceta, cómo se cura.-—Cuando el tumor supurado, según las señales arriba mencionadas, se abriere con lanceta ó apostemero, ó verduguillo, para mitigar el dolor, se meterá en la incisión en la primera cura, una mecba de hilas blandas, mojada la tal mecha en el digestivo que se hace de la clara y yema de un huevo, batido junio, y por encima se aplicarán unos pañitos mojados en éste mismo huevo batido, añadiéndole para dichos pañitos un poco dé aceite rosado, ó á falta de él, un poco de la enjundia de la gallina, ó aceito de comer lavado en varias aguas.
Digestivo ordinario. —'Esa la otra cura del día siguiente ó al tercero dia, se untará la punta de la mecha con el digestivo ordinario, que se compone de trementina bien lavada en varias aguas, y otro tanto de solas las yemas do huevo, mezclado bien, que quede en el punto ó espesura de la miel. Algunos añaden á este digestivo, un poco de azafrán ó de miel virgen, ó del aceite rosado. Otro digestivo se hace también del ungüento amarillo ablandado con añadirle un poco de aceite, ó de manteca, y este ungüento también hace encarnar. También hace lo mismo el bálsamo del maguey, ó de los órganos soasados ó llaleniados, 6 del cardón.
Ungüento encarnativo .—Cuando acabare de limpiarse bien la materia de la apostema 6 absceso, entonces para encarnar se mezcla con una porción de la trementina lavada, y un poco de miel, y como la cuarta parle ó menos, del polvo del incienso, mirra y ací - bar; aunque con solo cJ ungüento amarillo, ó con los bálsamos dichos suele bastar, sin otra cosa, prosiguiendo con ellos como de ni tes; pero minorando la mecha, según la .-¡une nueva crecida la echare, y con el emplastro de diapalma ü otro, se continuará, renovando la cura todos los dias hasln cerrar 6 cicatrizarse.
Apostema abierta con cauterio de fuego, cómo se cura. — Cuando se abriere el tumor
ó apostema con cauterio de fuego ó cuchiilrv encendido, se pondrá la mecha en la abertura do hilas blandas mojada ó untada en manteca de vaca lavada en agua, y con la mism a manteca se untará la circunferencia de la abertura, lo cual juntamente mitiga el dolor, y ayuda á la deposición 6 despedimento de la escara ó cortesilla, que so originó (leí cauterio de fuego. Después, ó caida la escara ó cortecilla, se usará de los digestivos y de los demás medicamentos encarnativos ., hasta cerrar y cicatrizarse, como queda dicho cuaudo se abre la apostema con lauceta.
Para los que temen ó huyen cualquier instrumento, ó fuego de abrir, en tal caso se podrá abrir el tumor ó apostema, con medicamentos, como son cáusticos potenciales.
Cáusticos benignos para abrir apostemas. —Cáusticos para personas del cutis delgado, sa usarán de los siguientes. Tome do la flor y de la semilla de la hortiga con ¿a mitad de sal, junto bien remolido, y aplicarlo en lo alto ó en la punta del tumor, del tamaño de dos tomines, y al rededor de ello poner encima el susodicho emplastro madurativo; ó rallar raizde rábano, y mezclarla con una poca de enjundia de gallina, y aplicarla al mismo modo; ó lome harina de chochos ó do ultramuces, ó de habas con un poquito de estiércol do las palomas, ó con un poco de polvo de azufre mezclado, aplicándolo al modo dicho.
Cáusticos mas eficaces.— Cáusticos para personas del cutis duro, se componen de esta manera: Tómase levadura fuerte dos onzas, del estiércol de paloma lo que pesa un tomin ó tomín y medio: de la cebolla asada debajo del rescoldo, dos onzas, del jabón negro y unto sin sal, ó manteca, cuanto basta para la forma ó el punto del emplastro, del cual so pondrá sobre el lugar mas levantado del lumor en el tamaño dedos tomines no mas, y encima por todo el tumor poner uno de los emplastros madurativos dichos. Otros cáusticos mas dicaces, como es el de la ral
LIBRO II CAPITULO H
viva, se verán en el catalogo de los medicamentos.
¿postema abierta conmedicainentos cáusticos, cómo se cwra.-Cuando se abriere con medicamentos cáusticos, que dejaren alguna escara ó cortesilla, como lo süele hacer el cáustico tle la cal, se procederá con las mechas y unturas, como queda dicho cuando se abren las apostemas con cauterio de fuego; pero cuando se abriere con otros medicamentos cáusticos mas benignos que no hacen escara, enl6nces desde luego se procederá con la cura dicha, como cuando se abren con lancetas hasta cicatrizarse.
Cuándo se abren, los tumores antes de supurarse ■perfectamente.— Ueste decir algunos casos en donde conviene abrirla apostema ó tumor ántesquc perfectamente haya supurado, aunque en lo común no se abren, sin tener las susodichas señales de la supuración, como: i. Cuando se infiere que la apostema es de materia ponzoñosa. 2. Cuando la apostema está cerca de un miembro principal, el cual, ántes de que perfectamente so supure, puede peligrar, rebentando la materia por dentro. 3. Cuando está la apostema cerca de las coyunturas; porque si la materia se embebiere en ellas pueden quedar cojos ó mancos. 4. Cuando está sobre un hueso, ó nervios, ó arterias, porque pudiera corroerlas. 5. Cuando está entre las dos vías; porque si se dilata la abertura, comunmente pára ó queda en fístula. 6. Y finalmente, cuando se conoce que el humor es muy grueso é impacto, en tal caso necesita el tumor de unas sajas.
Hasta aquí me pareció apuntar brevemente lo tocante á la cura general de las apostemas ó tumores. De las otras intenciones, que fuera de las dichas es necesario observaren cada cual apostema 6 tumor, como es atender á la dieta ó guarda, como en el defender la parte débil, á la cual el humor malo por sí ó mas de lo necesario acu<!e y fluye, como también an evacuar ya
lo fluido, caido y otras semejantes intenciones que se procurarán advertir, tratando de las apostemas ó tumores en particular.
CAPITULO III.
DEL FLEGMON.
Santa Liduvina es abogada contra el jlegmon.
2l flegnaon ó inflamación es un tumor preternatural con calor, dolor, rubor, pulsación y tensión, prominente ó levantado, por lo ménos tan grande su circunferencia, como es un huevo de gallina.
Señales.— Se conocerá el flegmon por lo dicho en su definición; y por no tener el verdadero flegmon mezcla de otros humores, sino de sola la sangre, comunmente se pone tan colorado como la misma sangre, y así mismo se suele hallar el paciente con plenitud de sangre, y no mal humorado de otros humores. Empieza de ordinario con alguna calenturilla; pero la pulsación eu el tumor no se advierte á los principios, sino en el aumento ó cuando ya quiere supurarse.
Cuando el flegmon se mezcla con otro humor, como cólera ó pituita, entónces tendrá otras señales., como se dirá en el capítulo 9 de este libro II de la erisipela.
Cura general.— cura det flegmon tiene cuatro intenciones: la primera es la dieta y guarda: la segunda es la evacuación de la causa antecedente: la tercera es deponer la causa adjunta: la cuarta es socorrer á los accidentes. Cuál sea la causa antecedente adjunta, se podrá ver en el capitulo I de este libro II.
Primera intención que es la dieta y la guarda.— be la dieta y guarda (que es la primera intención para la cura del flegmon) se trata mas largamento en el primer capíjulo del libro I. Ahora se añado para la presento dolencia, que conviene elegir el
2ít
UEL FLEGMOiN.
aire ó ambiente puro y fresco, al cual en los tiempos calurosos se procurará templar artificialmente con abanicos y semejantes mantener la parte afecta en quietud, porque el movimiento atrae mas humor. No teniendo régimen natural del cuerpo, se procurará con ayudas ó calillas: que se duerma lo necesario de noche y no de dia, porque se calentará mas "la sangre. Mucho menos conduce dormir después de comer: húir del enojo, de las tristezas, y otras pasiones del ánimo: la comida no sea con exeso, y que tire á refrescar y secar, escusando lo que engendra mucha sangre, como son las yemas de los huevos, y muchos caldos de carne: la bebida será agua fresca sin escasezj como de cebada cocida, ó el agua con una rajita de canela y tamarindos: para los guisos es buena la lechuga, ó calabaza, ó la achicoria. También la almendrada de las almendras dulces ó de las pepitas de melón ó sandías ó de los pepinos; y hallándose débil el enfermo, cocer en caldo de gallina ó de substancia un poco del bizcocho rallado ó molido. De las frutas son buenas las granadas agridulces, ó las tunas, ó pitajayas buenas.
Segunda intención.— La segunda intención que es la deposición de la causa antecedente, esta se ejecuta después de haber usado de una ayuda fresca y emoliente, segnn se hallará en el catálogo de los medicamentos (en particular habiendo alguna estitiquez natural del vientre) (Sangrías) se hagan las sangrías con tal distinción, que siendo el sugeto muy lleno de sangre y robusto, y el tumor ó.aposlema, está aun en el tiempo del principio ó aumento, se usarán las sangrías que llaman rev.ulsorias, (Qué es sangre revulsaría ó'cjué revele) que es -sangrar la vena mas distante del tumor ó apostema; pero ha de ser juntamente del mismo lado, como si estuviere el tumor en el muslo ó pierna derecha, se sangre del brazo derecho; y estando el tumor en el brazo, se sangrará la
vena del tobillo 6 del pié de aquel mismo lado, y se repiten tales sangrías r.nas veces; pero siempre se saca la sangre en poca cantidad.
Cuando el paciente no está muy sanguíneo ó estuviere débil, ó la apostema no tenga mucho apáralo en su grandeza, ó cuando ya se acerca el tercer tiempo, que es el estado, como ya quedan declarados estos tiempos en el capitulo I de este libro II (Cuál es la sangría para derribar o evacuar) entonces es mejor sangrar una de las venas mas cercanas al apostema 6 tumor, para derribar ó evacuar; y habiendo algún impedimento de las sangrías, como debilidad del estómago ó por no ser muy dolorido el apostema, [rentosas)- entóneos bastarán unas ventosas sajadas, en lugar de la sangría, de a parte distante, respecto del tumor, ó ha - cer unas buenas friegas ó ligaduras.
Cómo se dan las/riegas para reveler.— Las; friegas con la intención de reveler ó de Mamar de la parte distante, se hacen de esta manera: empiézanse á dar las friegas con un paño algo áspero, desde los estremos ó desde la- parle mas distante del tumor, y poco á poco se va subiendo basta cerca deJ tumor; y hecho esto, se vuelven á hacer las friegas de arriba, empezando cerca de la apostema ó tumor, poco á poco, hasta los estremos, lo cual se hace para que con las primeras friegas se muevan los humores, los cuales con las segundas friegas se tiran para abajo.
Modo de dar ligaduras para reveler.— Para dar ligaduras con la intención de re\eler, se ponen las ligadura.*, empezando desde luego, como cuatro dedos de distancia del apostema, (cuando el sitio lo perjniljei e dejándolas un rato; pero no tanto ni tan recio, que las demás partes se mortifiquen ó lastimen, y así se irá para abajo ligando, v desatando poco á poco, hasta llegar A los estremos de los piés ó de los brazos.
Advertencias en las sangrías— Advierte se, que en personas á quienes falla alguna
uimo íi o
APITULO II
evacuación acostumbrada, como es la sangre de las espaldas, se aplicarán en lugar de las arriba mencionadas sangrías, unas san-
• guijuelasá las venas almorráneas, o se sangrará del tobillo; y siendo enmuger, que padeciere detención de su regla, se sangrará de los tobillos y siempre en moderada
•cantidad.
Purgas suaves y frescas conducen. — En intermedio de las sangrías ó ventosas dichas, convienen también una ú otra purguita fresca de cañafístula, de tamarindos ó de ruibarbo, como se verá en el catálogo de los medicamentos para evacuar el iiumor colérico; pero estas purgas no han de ser muy eficaces ni violentas.
Tercera intención. — La tercera intención, que es Urdeposicion de la causa adjunta, la cual intención sigue comunmente después de haber ejecutado lo dicho de la segunda , intención; pues las dichas sangrías, y ventosas también revelen la causa adjunta del la parle distante ú opuesta; y las que se ha-i cen cercanas al tumor, derriban ó evacúan1 la causa adjunta.
A los principios convienen solos repercusivos.— Y como queda dicho en el capítulo 1 de este libro II, que para detener el flujo de !os humores, cuando está la apostema en su principio ó primer tiempo, que convenían solos los medicamentos repercusivos ó los que repelen, los cuales por defuera se aplican, estos tales medicamentos han de tener también respectivamente su fuerza; Udveric¡i fia en los medicamentos repercusivos) porque en los chiquillos, ó en personas deli- ■ ¡atlas, ó siendo muy grande el tumor del 'ilcgmon, ó cuando hay mucho dolor en el ■tumor, se usarán los repercusivos mas benignos.
En personas de mediana fuerza, 6 en el tumor demediaho tamaño, se usarán los repercusivos algo mas eficaces.
En los robustos ó cu tumor grande con poco dulor, se usarán los que con mas fuer-
za repelen, atendiendo siempre no haya una ú otra de las diez ocasiones dichas en el capitulo I de esle libro II, que impiden el que se apliquen los medicamentos repercusivos, [Los medicamentos repercusivos se han de renovar varias veces.) Lo que también conviene observar en la aplicación de. dichos repercusivos es, que se han de renovar varias veces, porque calentados de la parte, no vuelvan á calentar la misma parle. Pénense los medicamentos repercusivos con distinción como se sigue.
Repercusivos benignos.— Medicamentos repélenles ó repercusivos benignos, como es el trébol, quelite, llantén, lantejuela del agua, endivia, la clara de huevo batida, el zumo de la calabaza, las acederas ó sosocoyoli, los pámpanos, las hojas de las parran, las cabezas de las rosas; de estos uno ú otro, va la misma hoja de ellas, por sí ó cocida, 6 el zumo, ó cocimiento de ollas, se aplican mojados unos pañilos en ellos en forma de defensivos, lo cual lambien se hace con la clara de huevo batida.
Repercusivos mediócves. — Orno es la siempreviva, verdolaga, lechuga, yerba mura ó chichiquelife, la flor de granada, los membrillos mismos majados ó las peras silvestres, las guayabas, la fruta ó las hojas de mirlo.
De uno ó mas de estos que hubiere, se pueden aplicar por sí, ó sus zumos, 6 cocimientos de ellos, mojando unos paños en ellos, y aplicados en forma de defensivos. También se puede formar de estos dichos zumos un emplastro, añadiéndoles tanto de la harina de trigo, cuanto basta para espesarlos en forma de emplastro. También para repeler mediocremente, es bueno el aceite común, lavado nueve yecos en agu# fría; y después quitada el agua, añadirle un poco de vinagre para untar o! I ti mor al re dedor: ó en su lugar usar del ungüento n frigeranle de galeno, según se pone en el catálogo de los medicamentos; ó aplicar
I) El, FLEGMON
unos paños mojados en clara do huevo, batida con un poco do agua rosada, ó con locho do muger, añadiéndole al fin un poco do aceito rosado 6 conmn, lavado on varias aguas.
RepercUsÚbs fuékesz— Como son las hoja* <■> la semilla de las adormideras, las hojas de encino ó del ciprés y sus agallas, 6 de toda 1* granada machacada, ó la sangre de drago, ó el bolo armónico, ó el bolo comnn, ó la tierra sigílala, ó el barro colorado.
.// tiempo del aumento del tumor, se usan dos partes de los repercusivos, y una parte de los resolutivos medicamentos.-— Vara el tiempo del aumento, que es el segundo tiempo del tumor, ya queda dichtfarriba, que se han do poner (los partes do los medicamentos repercusivos, y una parte de los medicamentos resolutivos; por lo cual se pondrán esos con el mismo orden, como se han puesto los repercusivos para su elección mas fácil.
Medicamentos resolutivos benignos. — Como son las yerbas de la malva 6 altóa, do la manzanilla, l,as hojas de la col, higos curados, ó agua ralien'e,ó enjundia* de gallina, <') do marrano, 6 de los patos, ó mantequilla, ó aceite algo añejo, ó las raices de las azucenas blancas, ó la harina de chochos, 6- del mijo, ó de las alholvas, ó de la cebada, ó de las lentejas, ó de Iosgarvanzos.
Compuesto benigno de medicamentos repercusivos y resolutivos.— 'Tome dos onzas del zumo ó cocimiento do membrillo, ó de Manten, 6 de la calabaza, y una onza del cocimiento do manzanilla, ó del zumo de las hojas de col, fi una onza do enjundia, 6 del aceite algo añejo, y mojar unos pañitos en olió, y aplicarlos sohre el tumor, hallándose en su aumento.
Resolutivos mediocres.— Como es la yerba buena, el marrubio, el poleo, orégano, tomi- ¡ lio, salvia, ruda, estafiate, agenjos, la semi- < lia de anís, de hinojo, de eneldo, de comino, j
la ñor del saliucb, ta harina de linaza, la enjundia del toro, 6 del oso, ó del león, 6 Iosaceites de dichas yerbas, i Compuesto de medicamentos mediocres — Tome harina de cebada tres onzas, un puño de manzanilla, otro de malvas, ó de otra de las yerbas resolutivas arriba apuntadas: tomo también do la rosa, 6 de las flores de granada, ó de otro de los medicamentos repercusivos dos ó tres puños: cocerlos cortados ó machacarlos en un poco de vinagre, solo lo que basta para humedecer los dichos ingredientes: después añadirles de la enjundia de galliná, ó de la mantequilla, ó de uno de tos arriba apuntados aceites, ó enjundias resolutivas, y de todo se forma un emplastro para aplicarlo templadosobre el tumor, hallándose en el segundo tiempo, que es el aumento.
Mas fácil se hará este emplastro siguiente para el mismo tiempo del tumor: tome pan de trigo una libra, amasarlo en agua tibia en forma ó á punto de un emplastro, al cual se le añade un puño de malvas y dos puños de las cabezas de rosa, antes bien molido 6 machacado, y aplicarlo en forma de emplastro tendido sobro un lienzo, y libio sobre el tumor. Sirve también solo la ceholla asada debajo del rescoldo, aplicándola libia y abierta ó añadiéndolo unas hebras de azafrán; ó la mostaza machacada y aplicada tibia, antes mezclada con harina de trigo, y amasada con un poco de vinagre.
Resolutivos fiurtes.— Como es el salitre, azufre vivo y cal, una vez apagada en agua.
Advertencia de los tumores de sangre. — Lo que en general se advierte para todos losflegmones, ó tumores do sangre es, que el aceito solo sin otra mezcla de agua ú otra cosa, no so aplique, porque no añada mayor encendimiento, como suele acaecer en las grandes inflamaciones. También conviene saber, que los medicamentos que se aplican en tiempo del aumento del tumor.
MBKO.H CAPITULO III.
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no se mudan ó renuevan tan á menudo, como queda dicho de los medicamentos repercusivos, los cuales se aplican á los principios del tumor.
En el estado del tumor.— En el estado de) tumor ó apostema, que es cuando el dicho tumor ya no crece mas, se aplican de los dichos medicamentos repercusivos, y de los resolutivos partes iguales, en forma de emplastro algo tibio.
En la declinación del tumor.— En la declinación del tumor, que es el cuarto tiempo, entónces se usan solo los medicamentos resolutivos, como es fomentando la parte del tumor con cocimiento ó aceite de manzanilla, ó de otros dichos medicamentos resolutivos, segün mas ó menos fuertes necesitare la grandeza ó la retención del humor contenido.
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Inclinándose el tumor d supurarse.— Sucediendo que el tumor ó apostema con los dichos medicamentos no se pudiere resolver, (lo cual en todos semejantes tumores se ha de procurar) sino que se inclinare á supurarse ó á hacer materia; entóneos se ayudará a la naturaleza con medicamentos que ayudan i supurar, como aplicando semejante triapharmacon madurativo.
Triapharmacon maduratico.— Tome harina de trigo, con tanto do aceite como de agua, cuanto basta para el punto de emplastro: darle á todo junto un hervorfcillo, y al fin añadirle un tantito de azafrán molido, y aplicarlo tibio encima de lodo el tumor.
Otro mas eficaz: lome raices de malvas ó de malvavisco cuatro onzas, hojas de malvas dos puños, y una onza de higos curados, y de la harina de) trigo dos ó tres: machacar ó molerlo lodo, y cocerlo en agua, cuanto fuere menester, para que quede en ferina de un emplastro, y al fin añadirle dos ó tres onzas áe la enjundia de marrano ó de vaca, sin sal, y aplicarlo libio, tendido sobre un lienzo.
Supurado el tumor,— Cuando ya llegó á
estar supurado el tumor, según las señales puestas en el capitulo 2 de este libro II, en donde juntamente so verán las advertencias que se han de observar para abrir las apostemas, se abrirá con lanceta, ó con caustico de fuego ó con cáusticos medicinales, como mas largamente se verá en el dicho capítulo 2 de este libro. Allí mismo se verá el modo de curar los tumores abiertos con lanceta ó con fuego, hasta encarnar y cicatrizarse perfectamente.
Cuarta intención que es socorrer dios accidentes.—Para, socorrer á los accidentes que tocan á la cuarta intención, que suelen sobrevenir á semejantes tumores ó apostemas, de los cuales accidentes tiene el primer lugar el dolor, que casi nunca falta, el cual se mitiga con los anodinos siguientes, tomo aplicar sobre el dolor la clara de huevo sola ó ta clara junto con la yema bien batida, añadiéndole un poco de aceite rosado ú otro aceito común, lavado en muchas aguas: ó aplicar este emplastro: [Medicamentos pane mitigar el dolor) tomo migajon de pan blanco, con agua caliente, bien remojado, y otra vez esprimído, como una libra, añadiéndole dos yemas de huevo y tres onzas ó inedia taza de leche de cabras; todo junio, bien, incorporado, eslonderlo sobre un lienzo dei tamaño necesario, y aplicarlo tibio sobre todo el dolor.
O tome de la malva machacada un puño,, y de harina de cebada una onza: cocerlo ei> una poca do agua ó leche de cabras, en forma de un alóle bien espeso, y al fin añadirlo un poco de aceite rosado ó aceite de manzanilla, y aplicarlo al modo dicho. A este mismo emplastro, para mayor eficacia, so he podrá añadir del polvo hecho de manzanilla, ó do trébol, ó eneldo, ó de la Hornilla sacada por cocimiento do las pepitas de membrillo, ó de la semilla de linaza, ó de alholvas, ó de la raíz, ó de la semilla de las malvas.
Otro aposito para mitigar los grandes do-
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DEL FLEGMOX.
¡ores.— No bastando estos para mitigar oí ■dOlor, tomé hojas be (a yerba mora, o ta planta do las adormideras ó sus semillas: Alentarlas ojibajo del rescoldo, envueltas -t>¡i un Irapo ó algodón: así calicillos se machacarán con unto sin sal ó con manteca de vaca, cuanto bastaré para el punto de emplastro ó cataplasma, añadiéndole al fin Unas hebras de azafrán molido. También sé le puede añadir leche y harina de cebada, y aplicarlo libio sobre el dolor.
Endurecido el tumor y sus señales. —Oirá accidente suele ofrecerse, como es cuando, se endureciere el tumor, lo cual se conoce en que se va recogiendo el tumor con ménos dolor, quedando el mismo color de la parte sin inmutarse, y áí laclo se siente doro; y este modo de terminar no es bueno, y s-uele acaecer por haberse aplicado medicamentos demasiadamente adstringentes ó muy fuertes repercusivos.
Cura. Este accidente se remediará con los medicamentos que se pusieron arriba para madurar; venando estos no bastaren, se acudirá con los medicamentos que se 'tsan para los escirros, que se pondrán en el capítulo 14- de este libro II.
A 'pagándose el calor nativo en el tumor y sus señales.— OLvo accidente suele sobrevenir, cuando se apaga el c»lor natural, ó nativo de la parte enferma, con principios de gangrena ó con putrefacción, lo cual suele ocasionarse también con aplicar medicamentos repercusivos muy violentos, y so conoce por la mudanza del calor de dicha parte, como lo que antes era colorado, se pasa á un color azul, morado 6 negro, lo cual es señal que empieza la gangrena. (Cura.) En lal caso conviene luego usar de fajas on Ja misma parte, y lavar las fajas con salmuera ti con agua salada caliente, y poner encima un emplastro, hecho de harina de habas 0 de chochos ó ullramuces, con una poca de miel virgen ó melado, y un tantilo de vinagre. Cuando esto no bastare, acudir al ca-
pítulo siguiente, propio de la gangrena, para curarlo.
Retrocediendo el tumor— Otro accidente hay cuando derepente se desaparece el tumor, y va de lo extremo á |0 interno, entonces se teme que tire al corazón, ú otra parte principal; y en este caso, hacer luego buenas friegas, ó aplicar ventosas á la misma parte, y aplicar luego algo de los siguientes, como es lo blando de un panal, que queda después de haber sacado la miel, y la cera, 6 aplicar raices frescas, y machacadas de lirios, ó ajos, ó cebollas, ó pelitre, ó mastuerzo, cualquiera de esos machacados así frescos, y hechos emplastro con miel, ó manteca añeja, 6 con trementina, y .aplicados de calor templado, para llamar, 6 sacarlo otra vez para fuera.
Corrompiéndose el türké¥.— Cuando llegare á terminar con putrefacción, sajar. o cortar lo podrido, y lavarlo con salmuera; y en adelante usar de los medicamentos que se dirán on él capílulo siguiente de la gangrena-