Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Capítulo real 26 de 38

CAPITULO VI

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 10 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO VI.

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DEL DIVIESO.

Santa Casilda T'irgen, es abogada para tos diviesos.

•Sl divieso, en latin Furunculus, es un tumor pequeño, duro, colorado, con inflamación y dolor; y se levanta en figura aguda, en particular cuando empieza á madurar, que comunmente madura en ocho dias Cuando se abre, se ve un pedacilo do carne mudada en materia blanquizca, algo coloreando, la cual vulgarmente llaman raíz, ó clavo; y estos diviesos, ó furunculus no exceden en su tamaño á un huevo de gallina; pero raro hay uoosolo, sino varios.

Cura.— Para curar los diviesos, no con viene aplicar medicamentos repercusivos, como queda avisado en el capitulo 1 de este libro II porque se originan de humores muy gruesos.

Para personas delicadas.— P ar 'a personas tiernas 6 delicadas, aplicar desde luego que empiezan los diviesos pan, ó trigo mascado en ayunas; ó aplicar del ungüento amarillo bien grueso, sobre un lienzo tendido, ó en su lugar cera de campeche, ó cerote de za-

patero: ó tome harina, miel, y una yema d'< liuevo, con otra tanta porción de levadura con unas hebras de azafrán molido, todo bien incorporado, aplicarlo sobre el -diviso. A falta de todo eso, aplicar varias hojas de la lengua de buey.

Para diviesos hondos, ó en personas inát robustas.— Siendo los diviesos mas hondos ó éii personas mas robustas, se tomarán linos cuantos higos curados, ó unas raices de malvas, y se cocerán en poca agua, para que majándolos, queden espesos como un emplastro, á lo cual se añadirá como otro tanto de la levadura, y dos ó tres yemas de huevo con una poca de manteca: todo lo cual bien incorporado se aplicará sobre todo el divieso, renovándolo cada dia, una ó dos veces, Otros también añaden al dicho emplastro, cebolla asada debajo del rescoldo, y bien machacada. También aplicada por sí la buñiga fresca de buey, añadiéndole un poco de vinagre, aprovecha; ó poner un parche hecho de hule, el cual se quema untado con un poco de cebo, y con lo derretido seunla el parche. Habiendo abiertoboca y salido toda la materia, se suelen cerrar por sí, cuando fueren pequeños; pero los mayores se curan con el ungüento digestivo, y lo demás, cómo queda dicho en el capitulo 2 de este libro II. También convienen sangrías, purgas, y friegas ó ventosas en caso que hubiere muchos y gran des diviesos, como queda dicho del flegmon en el capítulo 3i de este libro II, hallándose la tal persona con plenitud de sangre; peroestando con aparatos de muchos malos humores, se usarán purguitas, ó ayudas, según la calidad del humor que predominare Diviesos ponzoñosos.— Los diviesos ponzoñosos, que se suelen ofrecer en tiempo <h peste, ó epidemias malignas, se curarán del modo que queda dicho del carbunco pestilencial en el capítulo 81 del libro l

C1BI10 il CAPITULO VII.

CAPITULO VII.

DE LOS SABAÑONES.

San Gregorio Mártir, es abogado para los sabañones.

THfyuwiou, u, «,us sauaVes, \j causa.

"Jos sabañones, ó frieras, por otro nombre perniones, son unos tumorcillos, ó inflamación que sale en tiempo frío en los dedos.de las manos, ó de los pies, ó en los calcañares, con mucho dolor, y algunas veces llega á supurarse hasta descubrir el hueso, lo cual proviene de la sangre muy caliente, y colérica.

Preservativos.— Las personas que fácilmente padecen de este mal en los tiempos fríos, procurarán usar de algunas cosas, que preservan á que no tan fácilmente padezcan de este mal, como es, refregándose varias veces las manos, ojo? pies con sal molida, y mezclada con una poca de miel, ó con manteca lavada con zumo de limón, ó con vinagre, untando con ellá mas veces ios dedos. Mucho también preserva de este mal el tener los pies y las manos bien abrigados, y defendidos de! frío.

Cura específica, antes de llagarse.— Para curar los. sabañones ya hechos, pero aun sin llagas, estos se lavarán con agua caliente, cuanto buenamente se pueda sufrir; y paraquodicha agua .caliente. tenga mayor eficacia, se podrá cocer en ella uno ú otro nabo, ó algunayerba de las dichas repercusivos en el capítulo 3 de este libro II.

Es admirable remedio el aguardiente muy caliente con una bedija de lana, ó amasar una miga de pan frío con dicho aguardiente, y muy caliente ponerla en la parte, y repetirlo; ó aplicar azúcar rosado con un poco do siempreviva; ó tome polvo de azufre, hervirlo en una poca de miel, y untar con ello los dedos; o tome mirra una onza, alumbro crudo media: mo-

lido junto, amasarlo con un poco de vinagre, ó con zumo de agraz, ó de limón en forma de un .ungüenlito blando para untar los dedos; ó untarse con el aceite, ó manteca en que se frió ajo, añadiéndole un lantito de cera sobre la lumbre para engrosarlo algo; ó cocer tabaco, y la cascara interior del sanco, que es blanca, en aceite, ó manteca, y después se le añadirá una poca de cera, y un polvito del incienso para untar los sabañones.

Cura de los sabañones llagados.— Estando ya llagados los sabañones, entonces conduce untarlos con aceite, ó manteca, que se haya calentado debajo del rescoldo en un nabo grande cabado, ó en un rábano grande cabado. También es bueno el polvo de los cangrejos de rio, quemados, y molidos, el cual polvo se amasa con miel, ó manteca hvada, untando con ello los dedos llagados; ó aplicar ruda, ó romero fresco majado, y amasado con tuétano de toro; ó tome del incienso, y de la pez partes iguales, molido junto en polvo, y amasarlo con miel en forma de untura para untarse: en lugar del incienso suple el copal. Otro muy eficaz medicamento páralos sabañones ya exulcerados, ó llagados es el polvo del excremento humano quemado, echando de ello en Ir.s dichas úlceras, y cubriéndolas con un liencecilo mojado en aceite de laurel, ó en mantequilla.

Cuando con. dichos medicamentos se criare en los -sabañones llagados buena materia, y blanca, entónces para cerrar, y cicatrizarlos lome una onza del unto sin sal, ó manteca fresca^ y otra onza do cera, derretirlo junto, y mezclarle de la almártaga ó de la greda de los mineros, muy sutilmente molida, y cernida una onza, y otra del polvo de las cortezas del pino, y del incienso, ó copal media onza, también hecho polvo: todo lo cual bien incorporado se aplicará en forma do emplastro, renovándolo cada día.

DEL PANABIZO V DEL UÑERO

CAPITULO VIII

DEL PANARIZO Y DEL UÑERO.

San Dioscoro, y San Zozonte mártir son abogados para los panarizos, y uñeros.

¿2l panarizo, ó panadizo, y según algunos, el uñero, es una aposlemita, ó tumorcill'o, quenace á la .raíz de la uña; y de estos unos hay malignos, y otros ménos malignos.

Causa. — Se originan de la pituita, ó flema nidorosa que allí se cuaja, ó pudre: ótras veces se origina de la sangre muy sutil, colérica, ya adusta, ya no adusta, la cual quema, ó corroe las raices de las uñas.

Señales.— Las señales que trae consigo el patiarizo ó uñero, son el dolor, rubor, tumor, é inflamación en las raices de las liñas, y cerca do ellas. El panarizo maligno, originado de humor adusto, acarrea muchos mayores dolores por las pai tes nerviosas que con ello padecen, que ni de dia ni de noche da descanso; y no socorriendo con tiempo, pasa adelante el dolor, y coge todo el brazo: en cuanto el tumor, es bien pequeño, y casi no parece, á quien acompaña calentura, y algunas veces ocasiona desmayos. El panarizo, no procede del bu- 4 mor adusto, es mas benigno, y no tiene accidentes tan graves.

Cura general.— En estos lumorcilios del uñero conviene atender los cuatro tiempos de los tumores, como queda dicho en el capítulo i de este libro II, y las dos intenciones primeras, en cuanto á. la dieta, y las sangrías, ó purgas, se observan, como queda dicho en el capitulo 3 de este libro II del flegmon, adonde me remito.

Cura especifica.— En cuanto los medicamentos específicos, y medicamentos tópicos (que así se llaman los medicamentos que se aplican por de fuera) también conviene así mismo atender los susodichos cuatro'

1 ' ¡tiempos, en cuál de ellos se hallAre el iu- ¡morcillo del panarizo.

En el principio dsl tumorcillo.— Estando á los principios, ó empezando el dolor, ó el tumorcillo del panarizo, se usarán los medicamentos que repelen, y mitigan el dolor: tome del zumo do llantén, ó de la verdolaga, ó de yerba mora, ó chichiquelite, ó de otra planta, ó medicina de los repercusivos suaves, arriba referidos en el capitulo 3 y en falta de las yerbas, ó plantas frescas, que se pueda sacar el zumo de e- 1I3S, usar de los cocimientos de ellas, añadiendo á una taza, ó á medio cuartillo de tino de estos zumos, ó cocimientos, una 6 dos onzas de la flemilia que se saca de las pepitas de los membrillos, y en peso de medio lomin del polvo do las agallas del encino,- ó del ciprés, y como tres onzas del aceite rosado, ó del tuétano de vaca: lodo junto servirá para untar todo el tumor, y al rededor de ello, porque repele suavemente, y juntamente mitiga el dolor.

Cuando no hubiere forma de componer toda esla mixtura, tome solo uno de los zumos, ó cocimientos susodichos, con el cuaL se cocerán uuas pepitas majadas de membrillo, y después de un hervorcillo se esprimirá recio por un paño; y con añadirlo uü lanlilo de vinagre, se fomentará la parte enferma mas veces algo tibio con. ello; y habiendo harina de cebada, se podrá añadir algo de ella para dar mas cuerpo al medicamento. La miga del pan frío con vinagre fuerte, que coja todo el dedo, teniendo cuidado de remudarla no se seque, y que vaya libia, hace caer el pellejo, y podre, como sal blanca, con gran alivio del enfermo, y seguridad.

En el aumento de los accidentes.— Estando el dicho tumor en el aumento, que es cuando ya crecieron mas los accidentes, y tumorcillo, entonces aplicar solo la clara ije huevo bien batida, y mezclada con un poco de aceite rosado, ó aceite común la-

UBKO 11 CAPITULO VIII. 227

vado en varias aguas, lo cual mitiga muyíde emplastro, renovándolo juna, ó dos venían el dolor; y para mitigar aun mas eli- ees al (lia, solo tibio.

¿ásmenle, se le podrá añadir un poco de Cuando abriere boca, curarlo con los unías semillas de las adormideras, ó (si bu-jgüenlos digestivos, diebos en el capítulo 2 biere)un lantilo del opio deshecho en la'de este libro II délas apostemas, ó tumoclara del huevo. jres abiertos, y supurados; pero sin que se Mucho se mitiga el dolor con aplicar al ,e pongan muchas, porque no las necesita rededor en las parles cercanas y sanas, unos¡'el Pana,«zo.

pañitos, como defensivos, humedecidos con' JLInero ¿ gavilán de la uña.— Otro génelecbe de muger, ó de la vaca, añadiéndole u- ro de uñer0» que comunmente llaman el ñas hebras de asafran molidas, renovando gaviIaB de Ia "ña». cuando el lado, ó la pundichos pañitos varias veces; ó poner en for-j ta de ,a uña esla n-el¡da en la carne, ó yema ma de defensivo, como ahora queda dicho, ldel dedo' que en lalin se l,ama Pínnula, y unos pañitos mojados en agua envinagra- ef' grieg0 pieri9'l<™> y de ordinario lo pada, como medio cuartillo, á la cual se mez dece el dedo PulSar de los piés. dará la clara de huevo batida, deshaciendo' Gavilán benigno.-OhécenBe dos géneros juntamente en ello como en peso de medio de estas pínnulas, ó gavilanes de la uña tomin del bolo Arménico, 6 del bolo común, uno es benigno, y fácil de curar, acudienó de la tierra sigílala, ó del barro fino coló- 00 an,es que se inflame la parte del dedo; rado. (Nota de los defensivos. ) Pero se ad- ? esle se origina, cuando la punta, ó las vierte, que estos defensivos no se han de Punlas de enlreámbos lados de la uña se poner encima del mismo tumor, porque o- melen debajo de la carne de la yema del casionarán mayores dolores; solóse ponen dedo> ya porcalzarse muy ajustadamente, en las partes sanas, y cercanas. ya P0I'que naturalmente se inclina la mis-

También está experimentado el agua del T** ^ nistamaUue es aquella agua que queda f »iah9»°-M otro gavilán, ó pincel maiz, del cual hacen las tortillas solo ' W* ^ §U °n'gen del Panaiizo raal metiendo el dedo, cuando padeciere del 7™^ g0'Pe' 6 de Una herida'

uñero, en dicha agua bien caliente unas (Íescmdados en ta| P^te, es maligno, y acacuantas veces. rrea graves accidentes.

r Cura del gavilán benigno.— Cuando se o-

Cuando se observaren algunas señales de casiona este gavilán de la uña, por haberquererse madurar el tumorci.lo, según las se metido para adentro la punta de uno 6 sena es puestas en e. capitulo 2 de este li- de enlreámbos lados de ia u^a se cura iá bro II, entonces se ayudará á la natural*- ci.mente de esta manera: p n s di ho de u se apbcará encima de. dicho tumorci- do, 0 pié en agua caliente como un baño

rnantequi I? ; "Ta°Ta "l** ^ S° ^ e» el lado 6 már-

iuuia m.sca, 6 de la manteca lava- gen de la uña metida donarte de nmer-, n»

I II «tl„ .. f i r incorporado, y W con el <¡„ de descubrir roas breveroe,,- llegarlo », f„eg„, ,„„„»,,„ e„ MHlféh pu„Uta do la „f,a, ,„ coalés mJ"0 .

DEL PANARIZO V DEL UÑERO

amarrarán suavemente y se renovarán una ó dos veces al dia, siempre sacando las hilas de la otra cura, y moliendo otras nuevas, apretándolas mas, y mas, hasta tanto quise haya descubierto la punlila de la uña, que. estaba metida en la carne; en talcaso se tomarán ó se atravesarán unas hilas por debajo de dicha puntita; y sin mas que aseguradas dichas hilas, con amarrar un liencecilo á que no se caigan hasta que crezca la uña, y sobresalga á la yema del dedo, queda curado.

Cuando hubiere alguna humedad en la parte, ó cuando pareciere alguna carne silvestre, como suele haber en las fuertes, que llaman vulgarmente jetas; entonces se espolvoreará encima, ántes de poner las hilas secas, un polvilo de: alumbre quemado; y para mantener mejor las hilas, ó lechinos de las hilas en su lugar, a justar sobre todala uña, y algo mas, un emplastro de diapalma, ó cera tendida.

Señales y cura del gavilán maligno.— Pasando el gavilán á malignarse, que se conoce cuando corroye la misma raiz de la liña, y la consume con mucho dolor, y hedor de la materia que se corrompe, y suele llegarse á corromper la misma uña, y el hueso del dedo; en tal caso se pone la uña, y el dedo como plano, y descolorido, y como morado.

La cura del gavilán maligno, oo hay mejor que cortar con lanceta, ó navaja todo lo corrupto de la uña, y luego cauterizar con cauterio de fuego la parte exulcerada, poner sus defensivos, y curar la llaga, como, se dirá en ei capítulo 37 de este libro II de las úlceras con el hueso dañado.

capullo ix.

nK la ebisjpkla.

Santa Rosa de Santa María, es abogada para la erisipela'.

La erisipela es un tumor preternatural, no muy levantado, que proviene de la cólera flava, la cual ocupa el cutis de afuera. También algunas veces penetra algo mas abajo del cutis. [Especies de la erisipela.) Se divide en erisipela esquisita, y no esquisita-. luego se subdivide, según los humores que se Its juntan, como en erisipela Flemonodes, que es cuando se le junta mucha sangre; y en erisipela Edematodes, cuando se le junta mucha dema; ó en erisipela Scirrodes, que es cuando concurre el humor melancólico.

Causa.— Hay. causas internas, que ocasionan la erisipela: (como quedadicho) lacólera, y los humores que se le juntan; y hay causas exlernas, que de afuera originan la erisipela; que suelen ser el tiempo caluroso, el mucho egercicio, y las bebidas, ó comidas coléricas, ó unas llagas, ó golpes, á los cuales suele sobrevenir Ja erisipela, como accidente.

Señales de la erisipela esquisiia. — Las" señales de la erisipela esquisita de cólera son color encendido, que tira algo á lo flavo; y un tumor, el cual al tacto está blando, sin tensión, y tan bajo, que algunas veces casi no se distingue:, (siendo el tumor nías elevado, es señal de la erisipela espuria; el cual tumor de la erisipela esquisita, tocado con el dedo levemente, ó refregado, por entónces desaparece lo colorado del lumor; pero después vuelve. El calor de la paite es tan grande, que al paciente le parece que se abrasa, con un dolor pungente, y mordicante, aunque no muy grande; pero con calentura crecida

LIBRO II CAPITULO IX.

La iuflamacion no está siempre permanente en una parle, porque anda, al modo de herpes, dejando una parte del cuerpo Ubre, y ocupando otra, coloreando las par tes vecinas.

Diferencia entre el Jlegmon, y erisipela.— Se diferencia del apostema, ó tumor, como es el flegraon en varias cosas,' así por ser el ílegmon un lumor mucho mayor, mas colorado, con pulsación, y que ahonda mucho: todo lo cual no hay en la erisipela.

Señales de la erisipela espuria, — Las señales de la erisipela espuria, son conforme al humor que se le juntó; pero siempre con gran calentura, la cual empieza uno, ó dos dias Antes que prorumpa la tal erisipela.

Pronóstico.— (largando la erisipela en la cara, ó en la «uca, ó cerviz, entonces es peligrosa, porque no retroceda para adentro, y. ocasione esquilencia, ó garratillo en la garganta, ó frenesía, penetrando al cerebro; ni hay otro mayor peligro én jas erisipelas, que cuando va para adentro; por lo cual conviene atender mucho á que no se apliquen por defuera medicamentos muy adstringentes, que tapen los poros, y estorben el exhalar, ó evaporizar.

También es mala la erisipela, la cual sobreviene á las heridas, que tuvieren el hueso descubierto, como sucede en las fracturas, ó dislocaciones.

Así mismo es peligroso cuando termina por supuración, p por putrefacción, ó con llagas secas, sin buena materia, porque arguye malignidad en la causa; y cuando se pone negra no hay esperanza de salud.

Pero terminando la erisipela por resol u- • don, entonces es buena señal, y de salud; y mas bien, levantándose unas caspas en la hinchazón, en tal caso está seguro.

Dieta y guarda— La dieta en las erisipelas se guarda la que so dijo en el capítulo 75 del libro I de las calenturas continuas; solo aquí conviene, quo el enfermo e»té en alguna obscuridad, por cuanto el

resplandor enciende mas la erisipela. Estando la erisipela en la cara, conviene moderar mucho el sueño: en otras partes conduce el sueño moderado. El régimen del vientre se tenga todos los dias blando, ó socorrerle con ayudas frescas, y ernolientes, ó con unas calillas, como se verán en el catálogo de los medicamentos.

Cura general. — En cuanto las sangrías se observa, cuando es la erisipela esquisila, como queda dicho, originada de la cólera; y si es grande ó si es pequeña, para socorrer desde luego (siendo grande) con sangría de la vena de la cabeza ó de la vena de lodo el cuerpo; en particular cuando la erisipela ocupa parle de la cabeza, por el susodicho peligro de la frenesía ó del garrotillo; pero solo en poca cantidad, como de dos hasta Ires onzas; ó en lugar de las sangrías, USaí de las friegas para reveler, como queda dicho en el capitulo 3 de este libro II del Ílegmon. No siendo la erisipela muy grande es mejor, en lugar de las sangrías, usar de ventosas y de las friegas, repitiendo unas ayudas de cuando en cuando algo eficaces; ó unas purguitas suaves, de mediana eficacia, délas que evacúan el humor colérico, como se hallará en el catálogo de los medicamentos; y también aprovechan los medicamentos, que templen el calor del hígada como se hallarán semejantes puestos en el capítulo 40 del libro I de la destemplanza del hígado. También conduce después de purgado, lomar en ayunas por unas mañanas del zumo de las. naranjas agrias, como medio pocilio, con un poco de azúcar serenado.

Cura específica d los principios. — Hallándose la erisipela en la cabeza, no se han de aplicar cosas muy frías, mucho menos cosas que adstrinjan. Lo que se ha esperimeutado muy seguro, es tintar el tumor ó la erisipela con la sangro frescamente sacada do la cresta del gallo, ó untarlo con la misma cresta, recien cortada; ó tintar el In-

DE LA ERISIPELA.

gar de la erisipela, siendo á los principios, con la clara de huevo bien batida, y con dos tantos de agua mezclado, con una pluma de gallina, ó solo el aceite de laclara de huevo, ó con aceite rosado mezclado; ó fomentarla con unos pañitos mojados en cocimiento de lechugas, ó de verdolagas, ó de las lentejas de agua, ó de la siempreviva, ó de la calabaza, ó de la semilla, que se saca por cocimiento de las pepitas machacadas de los membrillos. También se alaba el nido de las golondrinas bien remolido, cernido y amasado con miel; de manera que con una pluma se pueda como pintar con ello el tumor, porque resuelve prontamente. Advertencias de los- defensivos y unturas.—

Estos y otros defensivos ó fomentos, se aplican en el verano frescos, y en el invierno tibios, renovándolos antes que se sequen, porque dañarán mucho: Tampoco no conviene untar con solos aceites ó untos, aunque sean frescos, porque fácilmente se inflaman y obstruyen los poros, que no pueda evaporizar. También se advierte, que cuando no estuviere muy caliente la erisipela, no se pongan muchas cosas frías, porque el calor no se venga á apagar del todo.

Medicinas para cuando estuviere en su declinación.—Cuantió ya se ban mitigado algo los accidentes, y se siente el enfermo con ménos congoja, lo cual indica que ya va en declinación la enfermedad; entonces lavar la erisipela con agua tibia, ó con agua en que cocieron raices de malvas dospufritos, y un puñito de manzanilla; ó aplicar de este polvo, que es muy propio para la erisipela, la cual empieza á declinar. (Polvo propio para la erisipela.) Tome flor de la harina tres onzas, del bolo armónico, ó del común una onza, de la almáciga, ó del incienso, ó copal, y del albayalde, ó del plomo quemado, de lo que de estos se bailare, una onza y media: hacer de todo un polvo muy sutil, del cual so espolvorea sobre algodón, y se aplica con un papel encima.

Erisipela espuria.— Siendo la erisipela una de las espurias, 6 bailándose mezclada con otros humores, como la edematosa con flema mezclada y cólera, se usarán los remedios que miran á entrambos humores, contenidos según sus propios capítulos, que es el del edema, y el presente capitulo; conviene á saber, mezclado de los medicamentos resolutivos, junto con los repercusivos, como queda dicho en el capitulo 3 de este libro 11, hablando del ílegmon

Para las ampollas ó vejigas, que se suelen levantar.— La cuarta intención, como en otros capítulos se ha dicho, es socorrer p los accidentes, como cuando se levantan ampollas ó vejigas; enlónces tome almártaga ó greta de los mineros, molido y cernido por un tafetán sencillo ó sayasaya, una onza, y humedecerla con una onza del zumo ó cocimiento de llantén, ó de la siempreviva, ó de las verdolagas, ó de la yerba mora: después añadirle como dos onzas del unto sin sal, ó de la mantequilla fresca lavada, y hacer de todo una untura para untar dichas vejigas ó ampollas con una pluma. También se suele añadir á este ungüento un lantito de vinagre.

Retrocediendo de repente la erisipela. — Cuando retrocediere ó cuando hubiere alguna señal que quiere retroceder para aden- ,tro, lo cual se conoce y se observa al desaparecer la erisipela de repente, no con alivio del enfermo, sino con muchas y eslraordinarias fatigas del paciente; en tal caso usar luego cosas que atraen para afuera, coma queda dicho del ílegmon, cuando el tal humor desaparece de repente, como se veráiou el capitulo :< de esle libro II.

UBKO II CAPITULO X.

CAPITULO X.

DEL HERPES Ó DE LA SARNA.

San León papa y San Antonio Abad, son abogacías de las herpes y sama.

Tvts wjtüws ikY Ww^s \j sus causas.

Primera herpe* miliar.

J¿L bérpes ó la sarna se divide comunmente en tres especies: la una se llama herpes miliar, la cual se ocasiona de la cólera preternatural, no muy adusta, con unas vejiguilas semejantes al mijo ó- milio en latin, de donde se lomóle! nombre de miliar.

Segwida sarna simple. — El otro herpes ó la segunda especie, que se llama sarna simple, se hace de cólera mas adusta, que el herpes miliar, la cual sarna escoria el cytis y lo desuella.

Tercera sarna corrosiva. -La tercera espene se llama herpes ó sarna corrosiva, ó exedente, la cual se ocasiona de lo mas grueso de la cólera adusta: y no solamente corroye el cutis por encima, como la sarna simple, pero también lo penetra.

Señales del hérpes miliar.— Las señales del hérpes miliar son las siguientes. Tiene la circunferencia encendida, y tira algo al color citrino; pero no tanto como la sarna simple, por hallarse mezclada del humor flemático; y por la misma razón no se siente tanto calor. Tiene muchas pústulas menudas, al modo del mijo, algo blancas, con gran escozor ó comezón, y camina por el cutis, dejando una parle, y reverdeciendo en otra. Cuando se exulcera, sale de los granos ó pústulas un tumor entro delgado, que dí bienes materia, ni bien es sanies.

Señales de la sarna simple.— El hérpes ó sarna simple, se conoce cuando se enciende el culis, y so pone colorado entre amarillo, y < •inda por el culis con mas presteza, que las I otras especies do las hérpes, dejando el lu- I par quo principalmente ocupó, casi sano y ¡

seco, del cual caen unas escamas, como de salvado; y pasando en otro lugar reverdecen.

Señales de la sarna corrosiva ". — El bérpes ó sarna corrosiva ó exedente, tira mas al color citrino ó amarillo, y sale en ella una ó mas. pústulas ó ulcerillas, que hacen agugerilos, y se pone el cútis descolorido, como acardenalado y sienten gran comezón, aun- . que con poco tumor suele'sanar en medio, y ; come ó gasta al rededor, y otras veces se . vuelve á exulcerar lo que parecía sano, y la . parte que se halla cerca, ya para exulcerarse, se entumece y endurece antes.

Diferencia entre el hérpes y la erisipela. — Distingüese el hérpes de la erisipela, porque la erisipela viene de repente y exulcerándose, tiene ó purga mucha materia, y , siempre tiene alguna calentura y sin comezón; pero la sarna ó hérpes sobreviene poco á poco y no hay calentura, pero mucha comezón.

Pronóstico del hérpes. — El hérpes no es peligroso, solo cuando pasa á encancerarse; pero dura mucho tiempo, en particular estando destemplado el hígado: el hérpes miliar es mas difícil de resolver que el corrosivo, y mas cuando proviene de humor gálico.

Dieta y cura general.— La dieta y guarda de esta enfermedad, es la misma que queda dicha en el capítulo antecedente de la erisipela.

En lo que toca las sangrías para estas sarnas ó hérpes no convienen, sino es muy poca cantidad para refrescar, salvo en los muy sanguíneos y robustos; pero conduce evacuar los humores adustos y coléricos con ayudas ó purgas, que mitiguen el humor colérico y el melancólico, lomadas en suero ú olio licor, según se verán en el catálogo de los medicamentos: y para evacuar esto humor con purgas, no necesita que precedan los jarabes preparativos, porque de suyo es sutil; y semejantes purgas suaves importa

DEL HEIU>ES O DE LA SARNA,

repetirlas mas veces por intervalos, ó interponiendo algunos dias intermedio. Y siendo herpes miliar, para le.ner mezcla del humor pituitoso, fuera de que se mezclarán á las purgas susodichas unos medicamentos que evacúen la pituita ó flema, también se jaropearán antes de la purga con los jarabes que mitigan el humor pituitoso y melancólico.

Junto con las évacuaciones ayudan muy bien las friegas, y ligaduras de los muslos y piernas abajo, en padeciéndolo de medio cuerpo arriba; y al contrario, padeciendo de medio cuerpo abajo, se harán las friegas y ligaduras en los brazos- Mucho importa en esta enfermedad atemperar el hígado con julepes y untur&s frescas, como queda dicho en su propio capítulo 40 del libro I.

Cura especifica cuando empieza el herpes. —Dos medicamentos que por defuera se hacen para el hérpes, serán á los principios ó cuando empieza dicho hérpes, los que refresquen y sequen; como cuando empieza á cargar ó fluir ú ocupar una tal parte, fomentarla luego con el zumo ó cocimiento de la yerba mora, ó de las lentejas del agua ó de las hojas del sauce, ó de la flor de la granada, ó de las hojas de llantén, ó de la rosa seca, ó de los capullos de las bellotas: también con dichos zumos ó cocimientos se podra mezclar harina de cebada, ó de las lentejas ó chochos, y cocerlo junto por poco ralo en forma de un emplastro; y tendido sobre un lienzo, aplicarlo después del susodicho fomento.

Cuando ya jluijó el humor. — Después que ya ha fluido el humor, entonces se podrán aplicarlos mismos zumos ó cocimientos susodichos, añadiéndole piedra alumbre quemada, echando como en peso de un tomin de alumbre en un cuartillo del zumo ó del cocimiento, y del vinagre como dos onzas; ó aplicar el emplastro que se hace de toda la granada, machacándola toda junta; o lo-

me lana sucia, que se coje entre las vedijas del carnero, y quemarla en peso de dos tomines, y otro tanto déla cáscara de pino quemada: mezclarlos con dos ó tres onzas de manteca de cabra ó mantequilla y hollin, yuntarcon ello la sarna ó herpes; ó tome del zumo de la yerba de la golondrina: deshacer en él un pc£o de azufre bien remolido y untarse;. ó lavarse con orines de muchacho, mezclados con un puíiito de sal: ó cocer tabaco, ^la cáscara interior del sahuco en aceite ó manteca; y colado por un paño, añadirle polvo de incienso ó copal, y un tantilo de cera para untarse.

Para sama seca.— Habiendo sarna seca (purgado ántes el paciente, como queda dicho) comer por las mañanas en ayunas unos gajos de naranga agria y madura, los cuales dos ó tres horas ántes, se hayan revuelto en polvo de azúcar, y juntamente con esta untura. Tome trementina lavada tres onzas, aceite.rosado ó á falta de él, manteca de vaca lavada una onza, y el zumo de dos ó tres naranjas agrias con tres yemas de huevo, lodo bien mezclado é incorporado. Este género de cura limpia el mal humor por la orina.

Sarna rebelde,— Habiendo hérpes ó sarn a muy rebelde, que con estos medicamentos benignos no cede, untarán solas las ulceri- 1 las con este ungüento. Tome albayalde ó en su lugar greta délos mineros, y bien remolido y cernido, cocerlo en peso de onza y media con tres de manteca sobre fuega manso, siempre meneándolo con una espátula ó palito, hasta mudar el color claro en algo obscuro: luego se apartará Be la lumbre, meneándolo hasla enfriarse ¡!l:o: de»- pues se le mezclará en peso de medio ó de un tomin del polvo de solimán muy remolido entre dos piedras: con esla untura se un tarán solo las ulcerillas rebeldes; pero al usar de dicha untura, se pondrán al redi' doren la parle sana, al modo de defensivo, unospañitos mojados en agua envinagrada

LIBRO II CA PITC LO X

con unos polvos del bolo ó barro colorado mezclado. También ponen sobro semejan- í tes úlceras (en falta del solinran) del polvo < déla cal, antes con muchas aguas lavado é ¡ incorporado con aceite rosado ó manteca lavada en forma de ungüento. Otro un- ! írüenlo se hallará en el capítulo 86 del li- 1 oro I. '

Hérpes miliar.— E\ hérpes miliar no ad~ ' mite medicamentos tan acres, como es el ! solimán; solo es bueno fomentar dicho hér- 1 pes miliar con agua de la mar ó con agua ' salada, en que hirvió un poco de piedra alumbre, ó azufre, ó cuando mas, del cardenillo un poco. También se podrá hervir dicho alumbre ó azufre ó cardenillo en uno de los zumos, ó cocimientos arriba mencionados, como es de la yerba mora ele, añaliéndole su puñito de sal juntamente. Conluee también al hérpes miliar la susodicha intuía hecha con el tabaco. Asi mismo el in'güenlo referido de la greta, mezclándole >n lugar de solimán otro tanto del polvo de uanes ó del cardenillo.

Grietas ó perrillas— Contra las grietas que suelen (aunque rara vez) salir en los labios de la boca, las cuales fuera de ser penosas duran mucho, hinchan los labios y los endurecen, y algunos las llaman perrillas; en esta enfermedad se cortan con un cauterio ó cuchillo encendido, unos como nervios, que llaman frenillos de los labios, ó de aquel labio solamente que padeciere, y se curará Dina vez, según queda dicho en el capitulo > de este libro II, cuando se cauteriza álgun ;umor para quijar la escara ó CórtecHla <le| •auterio; aunque en esla cura no se ponIrán hilas en forma de mecha. Córlase esi! frenillo, porque con ello se quila la oorespondencia del mal humor que acudí». ;'; os labios; pero conviene Antes y después urgar, y evacuar mas veces el humor memcólico y flemático, como'queda dicho en \ cura general de este mismo capitulo de! . érpes.

Sarpul I ido .— Xñaúiviisc á este capítulo alijo del sarpullido, de las ronchas y ¡asmanchas del culis, como que todas esas ocupan solo el culis. Llaman los árabes wla&ef al sarpullido, que son unos granillos, que siguen el mucho sudar, y ponen áspepó el cu - lis con alguna comezón; y unas veces pican como espinas, y suelen ser frecuentes en tierras calientes y húmedas. No son de riesgo. Para curar el sarpullido y mitigar la comezón, lome ungüento rosado, ó manteca lavada en muchas aguas; derramada el agua, lavarla últimamente con zumo de limón ó- con vinagre, y añadirlo algo del polvo de la flor de azufre, ó del azufre ordina- . rio; y untar varias veces el lugar del sarpullido con ello. También conduce solo re-, fregar el lugar del sarpullido con medio li- . mon soasado, echándole antes encima del limón una poca de sal molida. Preserva del sarpullido, mudando cada dia ó cada dosdias ropa limpia, cuando se sudare mucho. • Ronchas ó encontrarlos. — Las ronchas ó encontrados, que los árabes llaman ensené, son una multitud de tumores pequeños, blanquizcos, que tiran algo á colorado, con alguna dureza y gran comezón, los cuales ocupan de repente el cutis, que parece como azotado de hortigas, ó picado de abejas ó abispas, y no son por si de riesgo alguno, pues aun sin medicinas se suelen deshacer, sin dejar señal en el cúlis. Originase del humor seroso mas ó menos acre, ó mas ó menos grueso. Lo que conviene para la cura de ellas, es refrescar el hígado* y purgarse con algunas purgas frescas, según queda dicho en el capitulólo del libro 1 de la destemplanza del hígado: observando asi mismo la dieta allí citada. También aprovecha beber por unas mañanas, del suero clarificado de la leche de cabras, ó bañarse en agua libia dos ó tres dias seguidos.

Ampollas, ó juego silvestre. — VA fuego silvestre son unos lumorcillns intercutáneos, ó en solo til cúlis con comezón, semejantes á

las ampollas qno so levantan en el cutis, cuando algunas ¡jotas de agua hirviendo queman el culis, por lo cual algunos lo llaman ampol las: (Causa.) se originan de humor bilioso y de humor salado ó seroso, y salen comunmente en las piernas de los muchachos, ó de las mugeres á quienes se detiene su regla; rebientan con brevedad, y los sale humor aguoso como amarillo, y dura no mas de dos ó tres dias; después quedan unas ulcerillas, las cuales no caidas, algunas veces se pasan á herpes.

Su cura al principio es como queda dicho de la cura de la sarna, usando de los medi carnéalos específicos puestos en esle capítu lo, fomentando las ampollas con aquellos zumos ó cocimientos; y no rebentando por si dichas ampollas, se perforarán con una aguja; y esgrimido bien el humor, sé aplicará el emplastro de dichos zumos mezclados con la harina de cebada o lentejas, según se dice en la cura específica del herpes; •ó poner del ungüento blanco ó de la almártaga, según se verá su composición en el catálogo de los medicamentos, tendido sobre un lienzo encima de un parche encima do las úlceras.

Barros de la cara. -Unos barros quo suelen salir en el culi* de la cara, que son unos tumorcillos pequeños, colorados y duros, y so ocasionan de la sangre gruesa, no tienen peligro, solo se profundan mas, juntándoseies el humor melancólico, y algunas veces se supuran y paran en úlceras. El modo de curarlos es, tintarlos con miel virgen y vinagre fuerte, tomando partes iguales, 0 lomar polvo muy sutil de la greta en peso de tres tomines, é incorporarlo eo media onza de Iremenlina, y un poco de aceite de comer y untarle con ello; ó lavar los barros con vinagre fuerte, en el cual so molieron en un almirez, ó meterse unas almendras amargas, ó unas pepitas de los duraznos, repitiendo el lavarlos cada noche antes de dormir, sin secarse con el paño; y por la

mañana lavar olra vez la cara con la lecho de vaca ó de cabras; ó tomo de la lana sucia, y quemarla en un tiesto ó lepaicate, y hacer de su polvo como una Unta algo espesa con el cocimiento de las hojas del sabuco ó uY la flor de la granada, y untar los barros antes de dormir con esta linla: y sirve esla tinta muy bien, cuando juntamente hubiere ulcerillas.

Lunares ó manchas en la cara.— Para los lunares ó manchas de la cara, se muele en peso de medio lomin de la alumbre crudo, y en la clara de un huevo batida se revuelve mucho liempo sobre plomo, ó sobre un plato de peltre, hasta tanto que se vaya espesarlo algo, y con ello se untan las manchas, o lunares por algunos dias seguidos por la mañana y á la noche.