Fuente Ovejuna · Unidad 4 de 7
ACTO SEGUNDO DE FUENTE OVEJUNA — parte 1
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(_Salen_ ESTEBAN _y_ REGIDOR 1.°)
ESTEBAN
Así tenga salud, como parece, que no se saque más agora el pósito. El año apunta mal, y el tiempo crece, y es mejor que el sustento esté en depósito, aunque lo contradicen más de trece.
REGIDOR 1.°
Yo siempre he sido, al fin, de este propósito, en gobernar en paz esta república.
ESTEBAN
Hagamos de ello a Fernán Gómez súplica. No se puede sufrir que estos astrólogos, en las cosas futuras ignorantes[23], nos quieran persuadir con largos prólogos los secretos a Dios sólo importantes. ¡Bueno es que, presumiendo de teólogos, hagan un tiempo el que[24] después y antes! Y pidiendo el presente lo importante, al más sabio veréis más ignorante. ¿Tienen ellos las nubes en su casa y el proceder de las celestes lumbres? ¿Por dónde ven lo que en el cielo pasa, para damos con ello pesadumbres? Ellos en [el] sembrar nos ponen tasa: daca el trigo, cebada y las legumbres, calabazas, pepinos y mostazas... Ellos son, a la fe, las calabazas. Luego cuentan que muere una cabeza, y después viene a ser en Transilvania; que el vino será poco, y la cerveza sobrará por las partes de Alemania; que se helará en Gascuña la cereza, y que habrá muchos tigres en Hircania. Y al cabo, al cabo, se siembre o no se siembre, el año se remata por diciembre.
[23] _El original_, y ignorantes.
[24] El que será después y fué antes.
(_Salen el licenciado_ LEONELO _y_ BARRILDO.)
LEONELO
A fe que no ganéis la palmatoria[25], porque ya está ocupado el mentidero.
[25] Al muchacho que llegaba primero a la escuela le daban la palmeta para que aplicase los castigos.
BARRILDO
¿Cómo os fué en Salamanca?
LEONELO
Es larga historia.
BARRILDO
Un Bártulo seréis.
LEONELO
Ni aun un barbero. Es, como digo, cosa muy notoria en esta facultad lo que os refiero.
BARRILDO
Sin duda que venís buen estudiante.
LEONELO
Saber he procurado lo importante.
BARRILDO
Después que vemos tanto libro impreso, no hay nadie que de sabio no presuma.
LEONELO
Antes que ignoran más siento por eso, por no se reducir a breve suma; porque la confusión, con el exceso, los intentos resuelve en vana espuma; y aquel que de leer tiene más uso, de ver letreros sólo está confuso. No niego yo que de[26] imprimir el arte mil ingenios sacó de entre la jerga, y que parece que en sagrada parte sus obras guarda y contra el tiempo alberga; éste las distribuye y las reparte. Débese esta invención a Gutemberga, un famoso tudesco de Maguncia, en quien la fama su valor renuncia. Mas muchos que opinión tuvieron grave, por imprimir sus obras la perdieron; tras esto, con el nombre del que sabe, muchos sus ignorancias imprimieron. Otros, en quien la baja envidia cabe, sus locos desatinos escribieron, y con nombre de aquel que aborrecían, impresos por el mundo los envían.
[26] _El original_, del.
BARRILDO
No soy de esa opinión.
LEONELO
El ignorante es justo que se vengue del letrado.
BARRILDO
Leonelo, la impresión es importante.
LEONELO
Sin ella muchos siglos se han pasado, y no vemos que en éste se levante un Jerónimo santo, un Agustino. ...[27].
[27] Falta un verso para la octava.
BARRILDO
Dejadlo y asentaos, que estáis mohino.
(_Salen_ JUAN ROJO _y otro labrador._)
JUAN ROJO
No hay en cuatro haciendas para un dote, si es que las vistas han de ser al uso; que el hombre que es curioso es bien que note que en esto el barrio y vulgo anda confuso.
LABRADOR
¿Qué hay del comendador? No os alborote.
JUAN ROJO
¡Cuál a Laurencia en ese campo puso!
LABRADOR
¿Quién fué cual él tan bárbaro y lascivo? Colgado le vea yo del aquel olivo.
(_Salen el_ COMENDADOR, ORTUÑO _y_ FLORES.)
COMENDADOR
Dios guarde la buena gente.
REGIDOR
¡Oh, señor!
COMENDADOR
Por vida mía, que se estén.
[ESTEBAN] ALCALDE
Vusiñoría, adonde suele se siente, que en pie estaremos muy bien.
COMENDADOR
Digo que se han de sentar.
ESTEBAN
De los buenos es honrar, que no es posible que den honra los que no la tienen.
COMENDADOR
Siéntense; hablaremos algo.
ESTEBAN
¿Vió vusiñoría el galgo?
COMENDADOR
Alcalde, espantados vienen esos criados de ver tan notable ligereza.
ESTEBAN
Es una extremada pieza. Pardiez, que puede correr [al][28] lado de un delincuente o de un cobarde en quistión[29].
[28] _El original_, a un.
[29] _Quistión_, cuestión, tormento.
COMENDADOR
Quisiera en esta ocasión que le hiciérades pariente[30] a una liebre que por pies por momentos se me va.
[30] _Hacer pariente_, juntar, reunir.
ESTEBAN
Sí haré, par Dios. ¿Dónde está?
COMENDADOR
Allá vuestra hija es.
ESTEBAN
¡Mi hija!
COMENDADOR
Sí.
ESTEBAN
Pues ¿es buena para alcanzada de vos?
COMENDADOR
Reñilda, alcalde, por Dios.
ESTEBAN
¿Cómo?
COMENDADOR
Ha dado en darme pena. Mujer hay, y principal, de alguno que está en la plaza, que dió, a la primera traza, traza de verme.
ESTEBAN
Hizo mal; y vos, señor, no andáis bien en hablar tan libremente.
COMENDADOR
¡Oh, qué villano elocuente! ¡Ah, Flores!, haz que le den la _Política_, en que lea de Aristóteles.
ESTEBAN
Señor, debajo de vuestro honor vivir el pueblo desea. Mirad que en Fuente Ovejuna hay gente muy principal.
LEONELO
¿Vióse desvergüenza igual?
COMENDADOR
Pues ¿he dicho cosa alguna de que os pese, regidor?
REGIDOR
Lo que decís es injusto; no lo digáis, que no es justo que nos quitéis el honor.
COMENDADOR
¿Vosotros honor tenéis? ¡Qué freiles de Calatrava!
REGIDOR
Alguno acaso se alaba de la cruz que le ponéis, que no es de sangre tan limpia.
COMENDADOR
Y ¿ensucióla yo juntando la mía a la vuestra?
REGIDOR
Cuando que el mal más tiñe que alimpia.
COMENDADOR
De cualquier suerte que sea, vuestras mujeres se honran.
ESTEBAN
Esas palabras deshonran[31]; las o[t]ras[32], no hay quien las crea.
[31] _El original_, les honran.
[32] _El original_, obras.
COMENDADOR
¡Qué cansado villanaje! ¡Ah! Bien hayan las ciudades; que a hombres de calidades no hay quien sus gustos ataje; allá se precian casados que visiten sus mujeres.
ESTEBAN
No harán; que con esto quieres que vivamos descuidados. En las ciudades hay Dios, y más presto quien castiga.
COMENDADOR
Levantaos de aquí.
ESTEBAN
¿Que diga lo que escucháis por los dos?
COMENDADOR
Salí de la plaza luego; no quede ninguno aquí.
ESTEBAN
Ya nos vamos.
COMENDADOR
Pues no ansí.
FLORES
Que te reportes te ruego.
COMENDADOR
Querrían hacer corrillo los villanos en mi ausencia.
ORTUÑO
Ten un poco de paciencia.
COMENDADOR
De tanta me maravillo. Cada uno de por sí se vayan hasta sus casas.
LEONELO
¡Cielo! ¿Que por esto pasas?
ESTEBAN
Ya yo me voy por aquí.
(_Vanse._)
COMENDADOR
¿Qué os parece de esta gente?
ORTUÑO
No sabes disimular que no quiere[s][33] escuchar el disgusto que se siente.
[33] _El original_, quieren.
COMENDADOR
Estos ¿se igualan conmigo?
FLORES
Que no es aqueso igualarse.
COMENDADOR
Y el villano ¿ha de quedarse con ballesta y sin castigo?
FLORES
Anoche pensé que estaba a la puerta de Laurencia, y a otro, que su presencia y su capilla imitaba, de oreja a oreja le di un beneficio famoso.
COMENDADOR
¿Dónde estará aquel Frondoso?
FLORES
Dicen que anda por ahí.
COMENDADOR
¡Por ahí se atreve a andar hombre que matarme quiso!
FLORES
Como el ave sin aviso, o como el pez, viene a dar al reclamo o al anzuelo.
COMENDADOR
¡Que a un capitán cuya espada tiemblan Córdoba y Granada, un labrador, un mozuelo ponga una ballesta al pecho! El mundo se acaba, Flores.
FLORES
Como eso pueden amores.
ORTUÑO
Y pues que vive, sospecho que grande amistad le debes.
COMENDADOR
Yo he disimulado, Ortuño; que si no, de punta a puño, antes de dos horas breves, pasara todo el lugar; que hasta que llegue ocasión al freno de la razón hago la venganza estar.-- ¿Qué hay de Pascuala?
FLORES
Responde que anda agora por casarse.
COMENDADOR
¿Hasta allá quiere fiarse?...
FLORES
En fin, te remite donde te pagarán de contado.
COMENDADOR
¿Qué hay de Olalla?
ORTUÑO
Una graciosa respuesta.
COMENDADOR
Es moza briosa. ¿Cómo?
ORTUÑO Que su desposado anda tras ella estos días celoso de mis recados, y de que con tus criados a visitalla venías; pero que si se descuida, entrarás como primero.
COMENDADOR
¡Bueno, a fe de caballero! Pero el villanejo cuida...
ORTUÑO
Cuida, y anda por los aires.
COMENDADOR
¿Qué hay de Inés?
FLORES
¿Cuál?
COMENDADOR
La de Antón.
FLORES
Para cualquier ocasión ya ha ofrecido sus donaires.
Háblela por el corral, por donde has de entrar si quieres.
COMENDADOR
A las fáciles mujeres quiero bien y pago mal. Si éstas supiesen, ¡oh, Flores!, estimarse en lo que valen...
FLORES
No hay disgustos que se igualen a contrastar sus favores. Rendirse presto desdice de la esperanza del bien; mas hay mujeres también, porque el filósofo dice que apetecen a los hombres como la forma desea la materia; y que esto sea así, no hay de que te asombre.
COMENDADOR
Un hombre de amores loco huélgase que a su accidente se le rindan fácilmente, mas después las tiene en poco, y el camino de olvidar al hombre más obligado es haber poco costado lo que pudo desear.
(_Sale_ CIMBRANOS, _soldado._)
[CIMBRANOS], SOLDADO
¿Está aquí el comendador?
ORTUÑO
¿No le ves en tu presencia?
[CIMBRANOS], SOLDADO
¡Oh, gallardo Fernán Gómez! Trueca la verde montera en el blanco morrión y el gabán en armas nuevas, que el maestre de Santiago, y el conde de Cabra cercan a don Rodrigo Girón, por la castellana reina, en Ciudad Real; de suerte que no es mucho que se pierda lo que en Calatrava sabes que tanta sangre le cuesta. Ya divisan con las luces, desde las altas almenas, los castillos y leones y barras aragonesas. Y aunque el rey de Portugal honrar a Girón quisiera, no hará poco en que el maestre a Almagro con vida vuelva. Ponte a caballo, señor; que sólo con que te vean, se volverán a Castilla.
COMENDADOR
No prosigas; tente, espera.-- Haz, Ortuño, que en la plaza toquen luego una trompeta. ¿Qué soldados tengo aquí?
ORTUÑO
Pienso que tienes cincuenta.
COMENDADOR
Pónganse a caballo todos.
[CIMBRANOS], SOLDADO
Si no caminas apriesa, Ciudad Real es del rey.
COMENDADOR
No hayas miedo que lo sea.
[_Vanse._]
(_Salen_ MENGO _y_ LAURENCIA _y_ PASCUALA, _huyendo._)
PASCUALA
No te apartes de nosotras.
MENGO
Pues ¿a qué tenéis temor?
LAURENCIA
Mengo, a la villa es mejor que vamos unas con otras (pues que no hay hombre ninguno), por que no demos con él.
MENGO
¡Que este demonio cruel nos sea tan importuno!
LAURENCIA
No nos deja a sol ni a sombra.
MENGO
¡Oh! Rayo del cielo baje, que sus locuras ataje.
LAURENCIA
Sangrienta fiera le nombra; arsénico y pestilencia del lugar.
MENGO
Hanme contado que Frondoso, aquí en el prado, para librarte, Laurencia, le puso al pecho una jara.
LAURENCIA
Los hombres aborrecía, Mengo; mas desde aquel día los miro con otra cara. ¡Gran valor tuvo Frondoso! Pienso que le ha de costar la vida.
MENGO
Que del lugar se vaya, será forzoso.
LAURENCIA
Aunque ya le quiero bien, eso mismo le aconsejo; mas recibe mi consejo con ira, rabia y desdén; y jura el comendador que le ha de colgar de un pie.
PASCUALA
¡Mal garrotillo le dé!
MENGO
Mala pedrada es mejor. ¡Voto al sol, si le tirara con la que llevo al apero, que al sonar el crujidero, al casco se la encajara! No fué Sábalo, el romano, tan vicioso por jamás.
LAURENCIA
Heliogábalo dirás, más que una fiera inhumano.
MENGO
Pero Galván, o quién fué, que yo no entiendo de historia; mas su cativa memoria vencida de éste se ve. ¿Hay hombre en naturaleza como Fernán Gómez?
PASCUALA
No; que parece que le dió de una tigre la aspereza.
(_Sale_ JACINTA.)
JACINTA
Dadme socorro, por Dios, si la amistad os obliga.
LAURENCIA
¿Qué es esto, Jacinta amiga?
PASCUALA
Tuyas lo somos las dos.
JACINTA
Del comendador criados, que van a Ciudad Real, más de infamia natural que de noble acero armados, me quieren llevar a él.
LAURENCIA
Pues Jacinta, Dios te libre; que cuando contigo es libre, conmigo será cruel. (_Vase._)
PASCUALA
Jacinta, yo no soy hombre que te puedo defender. (_Vase._)
MENGO
Yo sí lo tengo de ser, porque tengo el ser y el nombre. Llégate, Jacinta, a mí.
JACINTA
¿Tienes armas?
MENGO
Las primeras del mundo.
JACINTA
¡Oh, si las tuvieras!
MENGO
Piedras hay, Jacinta, aquí.
(_Salen_ FLORES _y_ ORTUÑO.)
FLORES
¿Por los pies pensabas irte?
JACINTA
Mengo, ¡muerta soy!
MENGO
Señores... ¡A estos pobres labradores!...
ORTUÑO
Pues ¿tú quieres persuadirte a defender la mujer?
MENGO
Con los ruegos la defiendo; que soy su deudo y pretendo guardalla, si puede ser.
FLORES
Quitalde luego la vida.
MENGO
¡Voto al sol, si me emberrincho, y el cáñamo me descincho, que la llevéis bien vendida!
(_Salen el_ COMENDADOR _y_ CIMBRANOS.)
COMENDADOR
¿Qué es eso? ¡A cosas tan viles me habéis de hacer apear!
FLORES
Gente de este vil lugar (que ya es razón que aniquiles, pues en nada te da gusto) a nuestras armas se atreve.
MENGO
Señor, si piedad os mueve de suceso tan injusto, castigad estos soldados, que con vuestro nombre agora roban una labradora [a] esposo y padres honrados; y dadme licencia a mí que se la pueda llevar.
COMENDADOR
Licencia les quiero dar... para vengarse de ti. Suelta la honda.
MENGO
¡Señor!...
COMENDADOR
Flores, Ortuño, Cimbranos, con ella le atad las manos.
MENGO
¿Así volvéis por su honor?
COMENDADOR
¿Qué piensan Fuente Ovejuna y sus villanos de mí?
MENGO
Señor, ¿en qué os ofendí, ni el pueblo en cosa ninguna?
FLORES
¿Ha de morir?
COMENDADOR
No ensuciéis las armas, que habéis de honrar en otro mejor lugar.
ORTUÑO
¿Qué mandas?
COMENDADOR
Que lo azotéis. Llevadle, y en ese roble le atad y le desnudad, y con las riendas...
MENGO
¡Piedad! ¡Piedad, pues sois hombre noble!
COMENDADOR
Azotalde hasta que salten los hierros de las correas.
MENGO
¡Cielos! ¿A hazañas tan feas queréis que castigos falten?
(_Vanse._)
COMENDADOR
Tú, villana, ¿por qué huyes? ¿Es mejor un labrador que un hombre de mi valor?
JACINTA
¡Harto bien me restituyes el honor que me han quitado en llevarme para ti!
COMENDADOR
¿En quererte llevar?
JACINTA
Sí; porque tengo un padre honrado, que si en alto nacimiento no te iguala, en las costumbres te vence.
COMENDADOR
Las pesadumbres y el villano atrevimiento no tiemplan bien un airado. Tira por ahí.
JACINTA
¿Con quién?
COMENDADOR
Conmigo.
JACINTA
Míralo bien.
COMENDADOR
Para tu mal lo he mirado. Ya no mía, del bagaje del ejército has de ser.
JACINTA
No tiene el mundo poder para hacerme, viva, ultraje.
COMENDADOR
Ea, villana, camina.
JACINTA
¡Piedad, señor!
COMENDADOR
No hay piedad.
JACINTA
Apelo de tu crueldad a la justicia divina.
(_Llévanla y vanse, y salen_ LAURENCIA _y_ FRONDOSO.)
LAURENCIA
¿Cómo así a venir te atreves, sin temer tu daño?
FRONDOSO
Ha sido dar testimonio cumplido de la afición que me debes. Desde aquel recuesto vi salir al comendador, y fiado en tu valor, todo mi temor perdí. Vaya donde no le vean volver.
LAURENCIA
Tente en maldecir, porque suele más vivir al que la muerte desean.
FRONDOSO
Si es eso, viva mil años, y así se hará todo bien, pues deseándole bien estarán ciertos sus daños. Laurencia, deseo saber si vive en ti mi cuidado, y si mi lealtad ha hallado el puerto de merecer. Mira que toda la villa ya para en uno nos tiene; y de cómo a ser no viene, la villa se maravilla. Los desdeñosos extremos deja, y responde no o sí.
LAURENCIA
Pues a la villa y a ti respondo que lo seremos.
FRONDOSO
Deja que tus plantas bese por la merced recibida, pues el cobrar nueva vida por ella es bien que confiese.
LAURENCIA
De cumplimientos acorta; y para que mejor cuadre, habla, Frondoso, a mi padre, pues es lo que más importa, que allí viene con mi tío; y fía que ha de tener ser, Frondoso, tu mujer, buen suceso.
FRONDOSO
En Dios confío.
(_Escóndese._)
(_Salen_ ESTEBAN, _alcalde_, _y el_ REGIDOR.)
[ESTEBAN], ALCALDE
Fué su término de modo, que la plaza alborotó: en efeto, procedió muy descomedido en todo. No hay a quien admiración sus demasías no den; la pobre Jacinta es quien pierde por su sinrazón.
REGIDOR
Ya [a] los Católicos Reyes, que este nombre les dan ya, presto España les dará la obediencia de sus leyes. Ya sobre Ciudad Real, contra el Girón que la tiene, Santiago a caballo viene por capitán general. Pésame; que era Jacinta doncella de buena pro.
[ESTEBAN], ALCALDE
Luego a Mengo le azotó.
REGIDOR
No hay negra bayeta o tinta como sus carnes están.
[ESTEBAN], ALCALDE
Callad; que me siento arder, viendo su mal proceder, y el mal nombre que le dan. Yo ¿para qué traigo aquí este palo sin provecho?
REGIDOR
Si sus criados lo han hecho, ¿de qué os afligís ansí?
[ESTEBAN], ALCALDE
¿Queréis más, que me contaron que a la de Pedro Redondo un día, que en lo más hondo de este valle la encontraron, después de sus insolencias, a sus criados la dió?
REGIDOR
Aquí hay gente: ¿quién es?
FRONDOSO
Yo, que espero vuestras licencias.
REGIDOR
Para mi casa, Frondoso, licencia no es menester; debes a tu padre el ser, y a mí otro ser amoroso. Hete criado, y te quiero como a hijo.
FRONDOSO
Pues señor, fiado en aquese amor, de ti una merced espero. Ya sabes de quién soy hijo.
ESTEBAN
¿Hate agraviado ese loco de Fernán Gómez?
FRONDOSO
No poco.
ESTEBAN
El corazón me lo dijo.
FRONDOSO
Pues señor, con el seguro del amor que habéis mostrado, de Laurencia enamorado, el ser su esposo procuro. Perdona si en el pedir mi lengua se ha adelantado; que he sido en decirlo osado, como otro lo ha de decir.
ESTEBAN
Vienes, Frondoso, a ocasión que me alargarás la vida por la cosa más temida que siente mi corazón. Agradezco, hijo, al cielo que así vuelvas por mi honor, y agradézcole a tu amor la limpieza de tu celo. Mas como es justo, es razón dar cuenta a tu padre de esto; sólo digo que estoy presto, en sabiendo su intención; que yo dichoso me hallo en que aqueso llegue a ser.
REGIDOR
De la moza el parecer tomad antes de acetallo.
[ESTEBAN], ALCALDE
No tengáis de eso cuidado, que ya el caso está dispuesto: antes de venir a esto, entre ellos se ha concertado. --En el dote, si advertís, se puede agora tratar; que por bien os pienso dar algunos maravedís.
FRONDOSO
Yo dote no he menester; de eso no hay que entristeceros
REGIDOR
Pues que no la pide en cueros lo podéis agradecer.
ESTEBAN
Tomaré el parecer de ella; si os parece, será bien.
FRONDOSO
Justo es; que no hace bien quien los gustos atropella.
ESTEBAN
¡Hija! ¡Laurencia!...
LAURENCIA
Señor...
ESTEBAN
Mirad si digo bien yo. ¡Ved qué presto respondió!-- Hija Laurencia, mi amor, a preguntarte ha venido (apártate aquí) si es bien que a Gila, tu amiga, den a Frondoso por marido, que es un honrado zagal, si le hay en Fuente Ovejuna...
LAURENCIA
¿Gila se casa?
ESTEBAN
Y si alguna le merece y es su igual.
LAURENCIA
Yo digo, señor, que sí.
ESTEBAN
Sí; mas yo digo que es fea y que harto mejor se emplea Frondoso, Laurencia, en ti.
LAURENCIA
¿Aun no se te han olvidado los donaires con la edad?
ESTEBAN
¿Quiéresle tú?
LAURENCIA
Voluntad le he tenido y le he cobrado, pero por lo que tú sabes...
ESTEBAN
¿Quieres tú que diga sí?
LAURENCIA
Dilo tú, señor, por mí.
ESTEBAN
¿Yo? Pues tengo yo las llaves, hecho está.--Ven, buscaremos a mi compadre en la plaza.
REGIDOR
Vamos.
ESTEBAN
Hijo, y en la traza del dote, ¿qué le diremos? Que yo bien te puedo dar cuatro mil maravedís.
FRONDOSO
Señor, ¿eso me decís? Mi honor queréis agraviar.
ESTEBAN
Anda, hijo; que eso es cosa que pasa en un día: que si no hay dote, a fe mía que se echa menos después.
(_Vanse, y quedan_ FRONDOSO _y_ LAURENCIA.)
LAURENCIA
Di, Frondoso, ¿estás contento?
FRONDOSO
¡Cómo si lo estoy! ¡Es poco, pues que no me vuelvo loco de gozo, del bien que siento! Risa vierte el corazón por los ojos de alegría, viéndote, Laurencia mía, en tal dulce posesión.
[_Vanse._]
(_Salen el_ MAESTRE, _el_ COMENDADOR, FLORES _y_ ORTUÑO.)
COMENDADOR
Huye, señor, que no hay otro remedio.
MAESTRE
La flaqueza del muro lo ha causado, y el poderoso ejército enemigo.
COMENDADOR
Sangre les cuesta y infinitas vidas.
MAESTRE