Fuente Ovejuna · Unidad 5 de 7

ACTO SEGUNDO DE FUENTE OVEJUNA — parte 2

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Y no se alabarán que en sus despojos pondrán nuestro pendón de Calatrava, que a honrar su empresa y los demás bastaba.

COMENDADOR

Tus desinios, Girón, quedan perdidos.

MAESTRE

¿Qué puedo hacer, si la fortuna, ciega, a quien hoy levantó mañana humilla?

(_Dentro._)

¡Vitoria por los reyes de Castilla!

MAESTRE

Ya coronan de luces las almenas, y las ventanas de las torres altas entoldan con pendones vitoriosos.

COMENDADOR

Bien pudieran, de sangre que les cuesta. A fe que es más tragedia que no fiesta.

MAESTRE

Yo vuelvo a Calatrava, Fernán Gómez.

COMENDADOR

Y yo a Fuente Ovejuna, mientras tratas o seguir esta parte de tus deudos, o reducir la tuya al Rey Católico.

MAESTRE

Yo te diré por cartas lo que intento.

COMENDADOR

El tiempo ha de enseñarte.

MAESTRE

¡Ah, pocos años, sujetos al rigor de sus engaños!

(_Sale la boda._ MÚSICOS, MENGO, FRONDOSO, LAURENCIA, PASCUALA, BARRILDO, ESTEBAN _y_ ALCALDE [JUAN ROJO].)

MÚSICOS

_¡Vivan muchos años los desposados! ¡Vivan muchos años!_

MENGO

A fe, que no os ha costado mucho trabajo el cantar.

BARRILDO

Supiéraslo tú trovar mejor que él está trovado.

FRONDOSO

Mejor entiende de azotes Mengo que de versos ya.

MENGO

Alguno en el valle está, para que no te alborotes, a quien el comendador...

BARRILDO

No lo digas, por tu vida; que este bárbaro homicida a todos quita el honor.

MENGO

Que me azotasen a mí cien soldados aquel día... sola una honda tenía; ...[34] pero que le hayan echado una melecina[35] a un hombre, que, aunque no diré su nombre, todos saben que es honrado, llena de tinta y de chinas, ¿cómo se puede sufrir?

[34] Falta un verso.

[35] _Melecina_, lavativa.

BARRILDO

Haríalo por reír.

MENGO

No hay risa con melecinas; que aunque es cosa saludable... yo me quiero morir luego.

FRONDOSO

Vaya la copla, te ruego, si es la copla razonable.

MENGO

Vivan muchos años juntos los novios, ruego a los cielos, y por envidia ni celos ni riñan ni anden en puntos. Lleven a entrambos difuntos, de puro vivir cansados. ¡Vivan muchos años!

[FRONDOSO][36]

¡Maldiga el cielo el poeta, que tal coplón arrojó!

[36] _El original_, Mengo.

BARRILDO

Fué muy presto...

MENGO

Pienso yo una cosa de esta seta[37]. ¿No habéis visto un buñolero, en el aceite abrasando pedazos de masa echando hasta llenarse el caldero? ¿Que unos le salen hinchados, otros tuertos y mal hechos, ya zurdos y ya derechos, ya fritos y ya quemados? Pues así imagino yo un poeta componiendo, la materia previniendo que es quien la masa le dió. Va arrojando verso aprisa al caldero del papel, confiado en que la miel cubrirá la burla y risa. Mas poniéndolo en el pecho, apenas hay quien los tome; tanto que sólo los come el mismo que los ha hecho.

[37] _Seta_, secta.

BARRILDO

Déjate ya de locuras; deja los novios hablar.

LAURENCIA

Las manos nos da a besar.

JUAN [ROJO]

Hija, ¿mi mano procuras? Pídela a tu padre luego para ti y para Frondoso.

ESTEBAN

Rojo, a ella y a su esposo que se la dé el cielo ruego, con su larga bendición.

FRONDOSO

Los dos a los dos la echad.

JUAN [ROJO]

Ea, tañed y cantad, pues que para en uno son.

MÚSICOS

_Al val de Fuente Ovejuna la niña en cabellos baja; el caballero la sigue de la Cruz de Calatrava. Entre las ramas se esconde, de vergonzosa y turbada; fingiendo que no le ha visto, pone delante las ramas. «¿Para qué te ascondes, niña gallarda? Que mis linces deseos paredes pasan.» Acercóse él caballero, y ella, confusa y turbada, hacer quiso celosías de las intrincadas ramas; mas como quien tiene amor los mares y las montañas atraviesa fácilmente, la dice tales palabras: «¿Para qué te ascondes, niña gallarda? Que mis linces deseos paredes pasan.»_

(_Salen el_ COMENDADOR, FLORES, ORTUÑO _y_ CIMBRANOS.)

COMENDADOR

Estése la boda queda, y no se alborote nadie.

JUAN [ROJO]

No es juego aqueste, señor, y basta que tú lo mandes. ¿Quieres lugar? ¿Cómo vienes con tu belicoso alarde? ¿Venciste? Mas ¿qué pregunto?

FRONDOSO

¡Muerto soy! ¡Cielos, libradme!

LAURENCIA

Huye por aquí, Frondoso.

COMENDADOR

Eso no; prendelde, atalde.

JUAN [ROJO]

Date, muchacho, a prisión.

FRONDOSO

Pues ¿quieres tú que me maten?

JUAN [ROJO]

¿Por qué?

COMENDADOR

No soy hombre yo que mato sin culpa a nadie; que si lo fuera, le hubieran pasado de parte a parte esos soldados que traigo. Llevarle mando a la cárcel, donde la culpa que tiene sentencie su mismo padre.

PASCUALA

Señor, mirad que se casa.

COMENDADOR

¿Qué me obliga a que se case? ¿No hay otra gente en el pueblo?

PASCUALA

Si os ofendió perdonadle, por ser vos quien sois.

COMENDADOR

No es cosa, Pascuala, en que yo soy parte. Es esto contra el maestre Téllez Girón, que Dios guarde; es contra toda su orden, es su honor, y es importante para el ejemplo, el castigo; que habrá otro día quien trate de alzar pendón contra él, pues ya sabéis que una tarde al comendador mayor (¡qué vasallos tan leales!) puso una ballesta al pecho.

ESTEBAN

Supuesto que el disculparle ya puede tocar a un suegro, no es mucho que en causas tales se descomponga con vos un hombre, en efecto, amante; porque si vos pretendéis su propia mujer quitarle, ¿qué mucho que la defienda?

COMENDADOR

Majadero sois, alcalde.

ESTEBAN

Por vuestra virtud, señor.

COMENDADOR

Nunca yo quise quitarle su mujer, pues no lo era.

ESTEBAN

Si quisistes...--Y esto baste; que reyes hay en Castilla que nuevas órdenes hacen con que desórdenes quitan. Y harán mal cuando descansen de las guerras, en sufrir en sus villas y lugares a hombres tan poderosos por traer cruces tan grandes; póngasela el rey al pecho, que para pechos reales es esa insignia y no más.

COMENDADOR

¡Hola! La vara quitalde.

ESTEBAN

Tomad, señor, norabuena.

COMENDADOR

Pues con ella quiero dalle, como a caballo brioso.

ESTEBAN

Por señor os sufro. Dadme.

PASCUALA

¡A un viejo de palos das!

LAURENCIA

Si le das porque es mi padre, ¿qué vengas en él de mí?

COMENDADOR

Llevalda, y haced que guarden su persona diez soldados.

(_Vase él y los suyos._)

ESTEBAN

Justicia del cielo baje. (_Vase._)

PASCUALA

Volvióse en luto la boda. (_Vase._)

BARRILDO

¿No hay aquí un hombre que hable?

MENGO

Yo tengo ya mis azotes, que aun se ven los cardenales sin que un hombre vaya a Roma. Prueben otros a enojarle.

JUAN [ROJO]

Hablemos todos.

MENGO

Señores, aquí todo el mundo calle. Como ruedas de salmón me puso los atabales.