Fuente Ovejuna · Unidad 6 de 7
ACTO TERCERO DE FUENTE OVEJUNA — parte 1
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(_Salen_ ESTEBAN, ALONSO _y_ BARRILDO.)
ESTEBAN
¿No han venido a la junta?
BARRILDO
No han venido.
ESTEBAN
Pues más apriesa nuestro daño corre.
BARRILDO
Ya está lo más del pueblo prevenido.
ESTEBAN
Frondoso con prisiones en la torre, y mi hija Laurencia en tanto aprieto, si la piedad de Dios no los socorre...
(_Salen_ JUAN ROJO _y el_ REGIDOR.)
JUAN
¿De qué dais voces, cuando importa tanto a nuestro bien, Esteban, el secreto?
ESTEBAN
Que doy tan pocas es mayor espanto.
(_Sale_ MENGO.)
MENGO
También vengo yo a hallarme en esta junta.
ESTEBAN
Un hombre cuyas canas baña el llanto, labradores honrados, os pregunta qué obsequias[38] debe hacer toda esa gente a su patria sin honra, ya perdida. Y si se llaman honras justamente, ¿cómo se harán, si no hay entre nosotros hombre a quien este bárbaro no afrente? Respondedme: ¿hay alguno de vosotros que no esté lastimado en honra y vida? ¿No os lamentáis los unos de los otros? Pues si ya la tenéis todos perdida, ¿a qué aguardáis? ¿Qué desventura es ésta?
[38] _Obsequias_, funerales.
JUAN
La mayor que en el mundo fué sufrida. Mas pues ya se publica y manifiesta que en paz tienen los reyes a Castilla y su venida a Córdoba se apresta, vayan dos regidores a la villa, y echándose a sus pies pidan remedio.
BARRILDO
En tanto que Fernando, aquel que humilla a tantos enemigos, otro medio será mejor[39], pues no podrá, ocupado, hacemos bien, con tanta guerra en medio.
[39] La frase está construída como si hubiese escrito el autor: «En tanto que Fernando humilla a tantos enemigos.»
REGIDOR
Si mi voto de vos fuera escuchado, desamparar la villa doy por voto.
JUAN
¿Cómo es posible en tiempo limitado?
MENGO
A la fe, que si entiendo el alboroto, que ha de costar la junta alguna vida.
REGIDOR
Ya, todo el árbol de paciencia roto, corre la nave de temor perdida. La hija quitan con tan gran fiereza a un hombre honrado, de quien es regida la patria en que vivís, y en la cabeza la vara quiebran tan injustamente. ¿Qué esclavo se trató con más bajeza?
JUAN
¿Qué es lo que quieres tú que el pueblo intente?
REGIDOR
Morir, o dar la muerte a los tiranos, pues somos muchos, y ellos poca gente.
BARRILDO
¡Contra el señor las armas en las manos!
ESTEBAN
El rey solo es señor después del cielo, y no bárbaros hombres inhumanos. Si Dios ayuda nuestro justo celo, ¿qué nos ha de costar?
MENGO
Mirad, señores que vais en estas cosas con recelo. Puesto que[40] por los simples labradores estoy aquí, que más injurias pasan, más cuerdo represento sus temores.
[40] Aunque.
JUAN
Si nuestras desventuras se compasan, para perder las vidas, qué aguardamos Las casas y las viñas nos abrasan: tiranos son; a la venganza vamos.
(_Sale_ LAURENCIA, _desmelenada._)
LAURENCIA
Dejadme entrar, que bien puedo en consejo de los hombres; que bien puede una mujer, si no a dar voto a dar voces. ¿Conocéisme?
ESTEBAN
¡Santo cielo! ¿No es mi hija?
JUAN
¿No conoces A Laurencia?
LAURENCIA
Vengo tal, que mi diferencia os pone en contingencia quién soy.
ESTEBAN
¡Hija mía!
LAURENCIA
No me nombres tu hija.
ESTEBAN
¿Por qué, mis ojos? ¿Por qué?
LAURENCIA
Por muchas razones, y sean las principales, porque dejas que me roben tiranos sin que me vengues, traidores sin que me cobres. Aun no era yo de Frondoso, para que digas que tome, como marido, venganza; que aquí por tu cuenta corre; que en tanto que de las bodas no haya llegado la noche, del padre, y no del marido, la obligación presupone; que en tanto que no me entregan una joya, aunque la compren, no ha de correr por mi cuenta las guardas ni los ladrones. Llevóme de vuestros ojos a su casa Fernán Gómez: la oveja al lobo dejáis, como cobardes pastores. ¿Qué dagas no vi en mi pecho? ¡Qué desatinos enormes, qué palabras, qué amenazas, y qué delitos atroces, por rendir mi castidad a sus apetitos torpes! Mis cabellos, ¿no lo dicen? ¿No se ven aquí los golpes, de la sangre y las señales? ¿Vosotros sois hombres nobles? ¿Vosotros padres y deudos? ¿Vosotros, que no se os rompen las entrañas de dolor, de verme en tantos dolores? Ovejas sois, bien lo dice de Fuente Ovejuna el nombre. Dadme unas armas a mí, pues sois piedras, pues sois bronces, pues sois jaspes, pues sois tigres... --Tigres no, porque feroces siguen quien roba sus hijos, matando los cazadores antes que entren por el mar y por sus ondas se arrojen. Liebres cobardes nacistes; bárbaros sois, no españoles. Gallinas, ¡vuestras mujeres sufrís que otros hombres gocen! Poneos ruecas en la cinta. ¿Para qué os ceñís estoques? ¡Vive Dios, que he de trazar que solas mujeres cobren la honra de estos tiranos, la sangre de estos traidores, y que os han de tirar piedras, hilanderas, maricones, amujerados, cobardes, y que mañana os adornen nuestras tocas y basquiñas, solimanes y colores! A Frondoso quiere ya, sin sentencia, sin pregones, colgar el comendador del almena de una torre; de todos hará lo mismo; y yo me huelgo, medio-hombres, por que quede sin mujeres esta villa honrada, y torne aquel siglo de amazonas, eterno espanto del orbe.
ESTEBAN
Yo, hija, no soy de aquellos que permiten que los nombres con esos títulos viles. Iré solo, si se pone todo el mundo contra mí.
JUAN
Y yo, por más que me asombre la grandeza del contrario.
REGIDOR
Muramos todos.
BARRILDO
Descoge un lienzo al viento en un palo, y mueran estos inormes[41].
[41] _Inorme_, forma anticuada de «enorme».
JUAN
¿Qué orden pensáis tener?
MENGO
Ir a matarle sin orden. Juntad el pueblo a una voz; que todos están conformes en que los tiranos mueran.
ESTEBAN
Tomad espadas, lanzones, ballestas, chuzos y palos.
MENGO
¡Los reyes nuestros señores vivan!
TODOS
¡Vivan muchos años!
MENGO
¡Mueran tiranos traidores!
TODOS
¡Traidores tiranos mueran!
(_Vanse todos._)
LAURENCIA
Caminad, que el cielo os oye. --¡Ah mujeres de la villa! ¡Acudid, por que se cobre vuestro honor, acudid todas!
(_Salen_ PASCUALA, JACINTA _y otras mujeres_)
PASCUALA
¿Qué es esto? ¿De qué das voces?
LAURENCIA
¿No veis cómo todos van a matar a Fernán Gómez, y hombres, mozos y muchachos, furiosos, al hecho corren? ¿Será bien que solos ellos de esta hazaña el honor gocen, pues no son de las mujeres sus agravios los menores?
JACINTA
Di, pues, ¿qué es lo que pretendes?
LAURENCIA
Que puestas todas en orden, acometamos a un hecho que dé espanto a todo el orbe. Jacinta, tu grande agravio, que sea cabo[42]; responde de una escuadra de mujeres.
[42] _Cabo_, el jefe.
JACINTA
No son los tuyos menores.
LAURENCIA
Pascuala, alférez serás.
PASCUALA
Pues déjame que enarbole en un asta la bandera: verás si merezco el nombre.
LAURENCIA
No hay espacio para eso, pues la dicha nos socorre: bien nos basta que llevemos nuestras tocas por pendones.
PASCUALA
Nombremos un capitán.
LAURENCIA
Eso no.
PASCUALA
¿Por qué?
LAURENCIA
Que adonde asiste mi gran valor, no hay Cides ni Rodamontes.
(_Vanse._)
(_Sale_ FRONDOSO, _atadas las manos_; FLORES, ORTUÑO, CIMBRANOS _y el_ COMENDADOR.)
COMENDADOR
De ese cordel que de las manos sobra quiero que le colguéis, por mayor pena.
FRONDOSO
¡Qué nombre, gran señor, tu sangre cobra!
COMENDADOR
Colgadle luego en la primera almena.
FRONDOSO
Nunca fué mi intención poner por obra tu muerte entonces.
FLORES
Grande ruido suena.
(_Ruido suene._)
COMENDADOR
¿Ruido?
FLORES
Y de manera que interrumpen tu justicia, señor.
ORTUÑO
Las puertas rompen.
(_Ruido._)
COMENDADOR
¡La puerta de mi casa, y siendo casa de la encomienda!
FLORES
El pueblo junto viene.
JUAN (_Dentro._)
Rompe, derriba, hunde, quema, abrasa.
ORTUÑO
Un popular motín mal se detiene.
COMENDADOR
¡El pueblo contra mí!
FLORES
La furia pasa tan adelante, que las puertas tiene echadas por la tierra.
COMENDADOR
Desatalde. Templa, Frondoso, ese villano alcalde.
FRONDOSO
Yo voy, señor; que amor les ha movido.
(_Vase._)
MENGO (_Dentro._)
¡Vivan Fernando y Isabel, y mueran los traidores!
FLORES
Señor, por Dios te pido que no te hallen aquí.
COMENDADOR
Si perseveran, este aposento es fuerte y defendido. Ellos se volverán.
FLORES
Cuando se alteran los pueblos agraviados, y resuelven, nunca sin sangre o sin venganza vuelven.
COMENDADOR
En esta puerta, así como rastrillo, su furor con las armas defendamos.
FRONDOSO (_Dentro._)
¡Viva Fuente Ovejuna!
COMENDADOR
¡Qué caudillo! Estoy porque a su furia acometamos.
FLORES
De la tuya, señor, me maravillo.
ESTEBAN
Ya el tirano y los cómplices miramos. ¡Fuente Ovejuna, y los tiranos mueran!
(_Salen todos._)
COMENDADOR
Pueblo, esperad.
TODOS
Agravios nunca esperan.
COMENDADOR
Decídmelos a mí, que iré pagando a fe de caballero esos errores.
TODOS
¡Fuente Ovejuna! ¡Viva el rey Fernando! ¡Mueran malos cristianos y traidores!
COMENDADOR
¿No me queréis oír? Yo estoy hablando; yo soy vuestro señor.
TODOS
Nuestros señores son los Reyes Católicos.
COMENDADOR
Espera.
TODOS
¡Fuente Ovejuna, y Fernán Gómez muera!
(_Vanse, y salen las mujeres armadas._)
LAURENCIA
Parad en este puesto de esperanzas soldados atrevidos, no mujeres.
PASCUALA
¿Lo[s] que mujeres son en las venganzas, en él beban su sangre es bien que esperes?
JACINTA
Su cuerpo recojamos en las lanzas.
PASCUALA
Todas son de esos mismos pareceres.
ESTEBAN (_Dentro._)
¡Muere, traidor comendador!
COMENDADOR
Ya muero. ¡Piedad, Señor, que en tu clemencia espero!
BARRILDO (_Dentro._)
Aquí está Flores.
MENGO
Dale a ese bellaco; que ese fué el que me dió dos mil azotes.
FRONDOSO (_Dentro._)
No me vengo si el alma no le saco.
LAURENCIA
No excusamos entrar.
PASCUALA
No te alborotes. Bien es guardar la puerta.
BARRILDO (_Dentro._)
No me aplaco. ¡Con lágrimas agora, marquesotes!
LAURENCIA
Pascuala, yo entro dentro; que la espada no ha de estar tan sujeta ni envainada.
(_Vase._)
BARRILDO [_Dentro._]
Aquí está Ortuño.
FRONDOSO [_Dentro._]
Córtale la cara.
(_Sale_ FLORES _huyendo_, _y_ MENGO _tras él._)
FLORES
¡Mengo, piedad!, que no soy yo el culpado.
MENGO
Cuando ser alcahuete no bastara, bastaba haberme el pícaro azotado.
PASCUALA
Dánoslo a las mujeres, Mengo, para... Acaba por tu vida.
MENGO
Ya está dado; que no le quiero yo mayor castigo.
PASCUALA
Vengaré tus azotes.
MENGO
Eso digo.
JACINTA
¡Ea, muera el traidor!
FLORES
¡Entre mujeres!
JACINTA
¿No le viene muy ancho?
PASCUALA
¿Aqueso lloras?
JACINTA
Muere, concertador de sus placeres.
PASCUALA
¡Ea, muera el traidor!
FLORES
¡Piedad, señoras!
(_Sale_ ORTUÑO _huyendo de_ LAURENCIA.)
ORTUÑO
Mira que no soy yo...
LAURENCIA
Ya sé quién eres.-- Entrad, teñid las armas vencedoras en estos viles.
PASCUALA
Moriré matando.
TODAS
¡Fuente Ovejuna, y viva el rey Fernando!
(_Vanse, y salen el_ REY DON FERNANDO _y la_ REINA DOÑA ISABEL, _y_ DON MANRIQUE, _maestre._)
MANRIQUE
De modo la prevención fué, que el efeto esperado llegamos a ver logrado con poca contradición. Hubo poca resistencia; y supuesto que la hubiera, sin duda ninguna fuera de poca o ninguna esencia. Queda el de Cabra ocupado en conservación del puesto, por si volviere dispuesto a él el contrario osado.
REY
Discreto el acuerdo fué, y que asista es conveniente, y reformando la gente, el paso tomado esté. Que con eso se asegura no podernos hacer mal Alfonso, que en Portugal tomar la fuerza procura. Y el de Cabra es bien que esté en ese sitio asistente, y como tan diligente, muestras de su valor dé; porque con esto asegura el daño que nos recela, y como fiel centinela, el bien del reino procura.
(_Sale_ FLORES, _herido._)
FLORES
Católico rey Fernando, a quien el cielo concede la corona de Castilla, como a varón excelente; oye la mayor crueldad que se ha visto entre las gentes desde donde nace el sol hasta donde se oscurece.
REY
Repórtate.
FLORES
Rey supremo, mis heridas no consienten dilatar el triste caso, por ser mi vida tan breve. De Fuente Ovejuna vengo, donde, con pecho inclemente, los vecinos de la villa a su señor dieron muerte. Muerto Fernán Gómez queda por sus súbditos aleves; que vasallos indignados con leve causa se atreven. El título de tirano le acumula todo el plebe, y a la fuerza de esta voz el hecho fiero acometen; y quebrantando su casa, no atendiendo a que se ofrece por la fe de caballero a que pagará a quien debe, no sólo no le escucharon, pero con furia impaciente rompen el cruzado pecho con mil heridas crueles, y por las altas ventanas le hacen que al suelo vuele, adonde en picas y espadas le recogen las mujeres. Llévanle a una casa muerto, y, a porfía, quien más puede mesa su barba y cabello y apriesa su rostro hieren. En efeto fué la furia tan grande que en ellos crece, que las mayores tajadas las orejas a ser vienen. Sus armas borran con picas y a voces dicen que quieren tus reales armas fijar, porque aquéllas les ofenden. Saqueáronle la casa, cual si de enemigos fuese, y gozosos entre todos han repartido sus bienes. Lo dicho he visto escondido, porque mi infelice suerte en tal trance no permite que mi vida se perdiese; y así estuve todo el día hasta que la noche viene, y salir pude escondido para que cuenta te diese. Haz, señor, pues eres justo, que la justa pena lleven de tan riguroso caso los bárbaros delincuentes: mira que su sangre a voces pide que tu rigor prueben.
REY
Estar puedes confiado que sin castigo no queden. El triste suceso ha sido tal, que admirado me tiene, y que vaya luego un juez que lo averigüe conviene, y castigue a los culpados para ejemplo de las gentes. Vaya un capitán con él, por que seguridad lleve; que tan grande atrevimiento castigo ejemplar requiere; y curad a este soldado de las heridas que tiene.
(_Vanse, y salen los labradores y labradoras, con la cabeza de Fernán Gómez en una lanza._)
MÚSICOS
_¡Muchos años vivan Isabel y Fernando, y mueran los tiranos!_
BARRILDO
Diga su copla Frondoso.
FRONDOSO
Ya va mi copla a la fe; si le faltare algún pie, enmiéndelo el más curioso. «¡Vivan la bella Isabel, pues que para en uno son, él con ella, ella con él! A los cielos San Miguel lleve a los dos de las manos. ¡Vivan muchos años, y mueran los tiranos!»
LAURENCIA
Diga Barrildo.
BARRILDO
Ya va; que a fe que la he pensado.
PASCUALA
Si la dices con cuidado, buena y rebuena será.
BARRILDO
«¡Vivan los reyes famosos muchos años, pues que tienen la vitoria, y a ser vienen nuestros dueños venturosos! Salgan siempre vitoriosos de gigantes y de enanos, y ¡mueran los tiranos!»
MÚSICOS
_¡Muchos años vivan!_, etc.
LAURENCIA
Diga Mengo.
FRONDOSO
Mengo diga.
MENGO
Yo soy poeta donado.
PASCUALA
Mejor dirás lastimado el envés de la barriga.
MENGO
«Una mañana en domingo me mandó azotar aquél, de manera que el rabel daba espantoso respingo; pero agora que los pringo, ¡vivan los reyes cristiánigos, y mueran los tiránigos!»
MÚSICA
_¡Vivan muchos años!_
ESTEBAN
Quita la cabeza allá.
MENGO
Cara tiene de ahorcado.
(_Saca un escudo_ JUAN ROJO _con las armas [reales]_)
REGIDOR
Ya las armas han llegado.
ESTEBAN
Mostrá las armas acá.
JUAN
¿Adónde se han de poner?
REGIDOR
Aquí, en el ayuntamiento.
ESTEBAN
¡Bravo escudo!
BARRILDO
¡Qué contento!
FRONDOSO
Ya comienza a amanecer, con este sol, nuestro día.
ESTEBAN
¡Vivan Castilla y León, y las barras de Aragón, y muera la tiranía! Advertid, Fuente Ovejuna, a las palabras de un viejo; que el admitir su consejo no ha dañado vez ninguna. Los reyes han de querer averiguar este caso, y más tan cerca del paso y jornada que han de hacer. Concertaos todos a una en lo que habéis de decir.
FRONDOSO
¿Qué es tu consejo?
ESTEBAN
Morir diciendo _Fuente Ovejuna_, y a nadie saquen de aquí.
FRONDOSO
Es el camino derecho. Fuente Ovejuna lo ha hecho.
ESTEBAN
¿Queréis responder así?
TODOS
Sí.
ESTEBAN
Ahora[43], pues; yo quiero ser agora el pesquisidor, para ensayarnos mejor en lo que habemos de hacer. Sea Mengo el que esté puesto en el tormento.
[43] _El original_, agora.
MENGO
¿No hallaste otro más flaco?
ESTEBAN
¿Pensaste que era de veras?
MENGO
Di presto.
ESTEBAN
¿Quién mató al comendador?
MENGO
Fuente Ovejuna lo hizo.
ESTEBAN
Perro, ¿si te martirizo?
MENGO
Aunque me matéis, señor.
ESTEBAN
Confiesa, ladrón.
MENGO
Confieso.
ESTEBAN
Pues ¿quién fué?
MENGO
Fuente Ovejuna.
ESTEBAN
Dadle otra vuelta.
MENGO
Es ninguna.
ESTEBAN
Cagajón para el proceso.
(_Sale el_ REGIDOR.)
REGIDOR
¿Qué hacéis de esta suerte aquí?
FRONDOSO
¿Qué ha sucedido, Cuadrado?
REGIDOR
Pesquisidor ha llegado.
ESTEBAN
Echá todos por ahí.
REGIDOR
Con él viene un capitán.
ESTEBAN
Venga el diablo: ya sabéis lo que responder tenéis.
REGIDOR
El pueblo prendiendo van, sin dejar alma ninguna.
ESTEBAN
Que no hay que tener temor. ¿Quién mató al comendador, Mengo?
MENGO
¿Quién? Fuente Ovejuna.
(_Vanse, y salen el_ MAESTRE _y_ UN SOLDADO.)
MAESTRE
¡Que tal caso ha sucedido! Infelice fué su suerte. Estoy por darte la muerte por la nueva que has traído.
SOLDADO
Yo, señor, soy mensajero, y enojarte no es mi intento.
MAESTRE
¡Que a tal tuvo atrevimiento un pueblo enojado y fiero! Iré con quinientos hombres, y la villa he de asolar; en ella no ha de quedar ni aun memoria de los hombres.
SOLDADO
Señor, tu enojo reporta; porque ellos al rey se han dado, y no tener enojado al rey es lo que te importa.
MAESTRE
¿Cómo al rey se pueden dar, si de la encomienda son?
SOLDADO
Con él sobre esa razón podrás luego pleitear.
MAESTRE
Por pleito ¿cuándo salió lo que él[44] le entregó en sus manos? Son señores soberanos, y tal reconozco yo. Por saber que al rey se han dado me reportará mi enojo, y ver su presencia escojo por lo más bien acertado; que puesto que tenga culpa en casos de gravedad, en todo mi poca edad viene a ser quien me disculpa. Con vergüenza voy; mas es honor quien puede obligarme, y importa no descuidarme en tan honrado interés.
[44] El pueblo.
(_Vanse; sale_ LAURENCIA _sola._)
LAURENCIA
Amando, recelar daño en lo amado, nueva pena de amor se considera; que quien en lo que ama daño espera aumenta en el temor nuevo cuidado. El firme pensamiento desvelado, si le aflige el temor, fácil se altera; que no es a firme fe pena ligera ver llevar el temor el bien robado. Mi esposo adoro; la ocasión que veo al temor de su daño me condena, si no le ayuda la felice suerte. Al bien suyo se inclina mi deseo: si está presente, está cierta mi pena; si está en ausencia, está cierta mi muerte.
(_Sale_ FRONDOSO.)
FRONDOSO
¡Mi Laurencia!
LAURENCIA
¡Esposo amado! ¿Cómo a estar aquí te atreves?
FRONDOSO
¿Esas resistencias debes a mi amoroso cuidado?
LAURENCIA
Mi bien, procura guardarte, porque tu daño recelo.
FRONDOSO
No quiera, Laurencia, el cielo que tal llegue a disgustarte.
LAURENCIA
¿No temes ver el rigor que por los demás sucede, y el furor con que procede aqueste pesquisidor? Procura guardar la vida. Huye, tu daño no esperes.
FRONDOSO
¿Cómo que procure quieres cosa tan mal recibida? ¿Es bien que los demás deje en el peligro presente y de tu vista me ausente? No me mandes que me aleje; porque no es puesto en razón que, por evitar mi daño, sea con mi sangre extraño en tan terrible ocasión.
(_Voces dentro._)
Voces parece que he oído, y son, si yo mal no siento, de alguno que dan tormento. Oye con atento oído.
(_Dice dentro el_ JUEZ, _y responden._)
JUEZ
Decid la verdad, buen viejo.
FRONDOSO
Un viejo, Laurencia mía, atormentan.
LAURENCIA
¡Qué porfía!
ESTEBAN
Déjenme un poco.
JUEZ
Ya os dejo. Decid, ¿quién mató a Fernando?
ESTEBAN
Fuente Ovejuna lo hizo.
LAURENCIA
Tu nombre, padre, eternizo[45]. ...
[45] Falta un verso para la redondilla, pero no para el sentido.
FRONDOSO
¡Bravo caso!
JUEZ
Ese muchacho aprieta. Perro, yo sé que lo sabes. Di quién fué. ¿Callas? Aprieta, borracho.
NIÑO
Fuente Ovejuna, señor.
JUEZ
¡Por vida del rey, villanos, que os ahorque con mis manos! ¿Quién mató al comendador?
FRONDOSO
¡Que a un niño le den tormento y niegue de aquesta suerte!
LAURENCIA
¡Bravo pueblo!
FRONDOSO
Bravo y fuerte.
JUEZ
Esa mujer al momento en ese potro tened. Dale esa mancuerda luego.