Lecciones elementales de economía política · Capítulo real 13 de 32
Lección XII
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
«Las aves y los insectos centellean como piedras preciosas, las flores exhalan perfumes que embriagan, los árboles mismos ofrecen vegetación en las hendeduras de sus cortezas. »
Las relaciones de localidad á localidad, de nación á nación, los avances de las posesiones, los viajes, los descubrimientos han enseñado á los habitantes de los países mas opuestos cuánto es el provecho y cuánto el bienestar que pueden sacar de «US productos.
No se trata para llegar á la compensación sino producir con mas ó menos facilidad, según las conveniencias comparativas.
Bajo el clima templado que habitamos, el genio de los trabajadores, la superioridad en los procedimientos' que emplean, hace las veces de un hermoso clima y de una naturaleza vigorosa.
Un accidente de terreno, una fuente, un canal, una caida de agua, una mina, la virtud de cierta^ aguas, una aptitud especial, son elementos de trabajo que se utilizan con buen éxito.
Así es como los frutos de los lugares mas distantes, las producciones que parecen por circunstancias particulares el patrimonio de determinados seres, se convierten por la virtud del cambio en la riqueza del género humano.
Los vinos y los frutos de España, de Portugal y Francia; las sedas de Italia y de Turquía; el lino, el sebo y los trigos de Rusia y de la Alemania; la azúcar y el café de las Indias Occidentales y del Brasil; el té de la China; el añil y las especias de la India; el algodón, las grasas, la harina y el maiz de los Estados -unidos; la cuchillería, la sal, el carbón de pie-
dra, los tejidos ordinarios y las máquinas de Inglaterra; los innumerables artículos de Paris, como joyería, guantería, camafeos, corales, encajes, ebanistería, juguetes, &c., &c., todo se da cita y concurre & los grandes mercados como medios de estrechar las relaciones de los hombres 7 ensalzar las ventajas de los beneficios que resultan á la humanidad de que se pongan en armonía los intereses de los pueblos por medio de la libertad. — ^Dijb.
LECCIÓN xn.
Yalor 7 precio.
En nuestras antenotes lecciones hemos manifestado que los cambios se verifican por medio de las riquezas, por medio de las utilidades; pero habrán vdes. también notado que no se trata de todas las riquezas ni de todas las utilidades. Hay riquezas j utilidades que no son del dominio del cambio, j estas las hemos designado con el nombre de gratuitas^ como la luz, la atmósfera, el clima, &c. Estas riquezas no se cambian 7 á todos los hombres les es dado servirse de ellas.
Sobre riquezas apropiadas 7 que tienen limitación es sobre las que se verifican los cajubios. A ellas solo pertenece el nombre de valares.
Toda cosa útil que nos cuesta algún esfuerzo procurarnos 7 que puede proporcionarnos otra ú otras en cambio, es un valor.
De estas ideas nace la distinción que muchos establecen entre la utilidad ó valor en uso^ como le llaman, 7 el valor en cambio. El primero es una idea absoluta, el segundo de puras relaciones.
Ta recordamos que lo primero, la utilidad, indica la relación mitre las cosas 7 nuestras necesidades; el valor indica, 7 es lo que lo distingue, la relación que existe entre las riquezas mismas cuando se cambian unas por otras. Valen mucho las cosas cuando con ellas nos procuramos grandes riquezas; valen poco cuando no podemos comprar con ellas sino pocas cosas. '
El valor representa, por regla general, el capital y el trabajo que se ha invertido en producirlo.
Según esta regla, es concebible que una cosa cuya utilidad no cambia, una camisa, por ejemplo, cueste mas 6 menos según el capital y el trabajo que en ella se invierta. Las máquinas abaratan los mismos artículos que suben de valor cuando son manufacturados.
De estos antecedentes nace una conclusión importantísima, aunque frecuentemente desconocida, y es que si un individuo es rico cuando posee muchos valores que puedan' procurarle servicios y satisfacción, & una nación lo que le importa es tener riquezas, es decir, utilidades intrínsecas, satisfacciones que le procuren el bienestar.
El pueblo no se alimenta de relaciones como las que expresa el valor en cambio; lo que le interesa es tc^ner mucho trigo, muchos y baratos vestidos, algodones, &c.; instrucción, moralidad, y no que le escasee todo y que le cueste mucho cubrir sus necesidades.
Puede expresarse bajo otra forma la misma idea diciendo que la rareza implicada por todo valor es un mal, mientras que la abundancia, que hace bajar el valor de un producto, es un bien (bajo la reserva que el productor cubra sus gastos).
Resulta de lo dicho que el valor es una relación de cambio, expresa la adquisición de un objeto con relación á los otros.
Al decir que el valor no expresa sino una relación do cambio, no se pretende decir que tenga su principio en el cambio. El cambio lo determina, no es su fundamento. El valor existiría para el hombre aislado distinto de la utilidad. Pero si este quería determinarla se veria obligado á comparar los distintos productos de su posesión y á establecer entre ellos una especie de cambio mental.
El valor es taíi distinto del precio como de la utilidad, aunque él tenga por condición indispensable esta y el precio por expi^edion monetaria.
Si el valor no expresa sino una relación de cambio, ei^ imposible que todos los valores se eleven y se abatan á la vez.
En efecto, el valor de una cosa no se eleva sino porque el de otra declina con relación á ella.
Desde el momento que baja el valor del vino con relación al del pan, mas claro, luego que el valor del pan sube respecto del vino, se elevan sus productos con relación á los otros valores. Es decir, que respecto al conjunto no hay ni alza ni baja de valores.
Bespecto del trabaje es diferente. El progreso industrial consiste en que con menos trabajo se adquieran mas productos; en esto sentido todos los valores bajan con relación al trabajo perfeccionado.
La rason es obvia: el trabajo tiene un valor en el mercado, un valor que se mide como cualquiera otro, que se compra con la ayuda de una suma de esfuerzos, y decir que con menos esfuerzos, se obtienen mas productos, es comprobar que no pueden alzarse á la vez todos los valores.
Smith ha dado al valor por origen el trabajo. En efecto, el trabajo es el origen del valor; pero no puede ser su medida rigurosa. Pudiera decirse que el valor puede ser representado por el trabajo impendido en el producto 6 por el trabajo que el producto exige. Pero el error de Smith consiste en haber visto en el trabajo una cantidad fija que sirve de medida inmutable á todos los valores.
La palabra medida representa una idea de fijeza, de deter* minacion, de cantidad, de peso, 6 de extensión, 6 de tiempo, no aplicable al valor que consiste en relaciones, que es inconstante y movible: dice Say que proponerse una medida de valores es lo mismo que proponerse el problema de la cuadratura del círculo.
El doble carácter del valor, de ser una relación de cambio y de representar un esfuerzo para la adquisición de un objeto, ha hecho definir á Bastiat el valor « la relación de dos ser^ vicios que se cambian, i^
Baudrillart se decide por esta definición acopiando varios ejemplos; para esclarecerla dice: «Suponed que un hombre tiene hambre y otro tiene sed: el primero tiene agua de sobra,
el segundo pan; al trocar un pedazo de pan por una poca de agua valorizaron ambos los objetos de que se desprendieron para adquirir los otros, ji
. Pudiera ser que se equivocasen dos tratantes en un cambio; pudíerfi. ser que una tercera persona no interesada, cuando viese cambiar dos objetos apreciase uno en mas que el otro; pero estas particularidades no son de nuestro dominio, lo probable es que en todo cambio hay equivalencia de interés y á esto debemos atenernos.
£n nada contrarían las teorías anteriores lo que se llama monopolios naturales, como el producto exquisito de una tierra, el talento privilegiado de un escritor, la hermosura y la voz sobresaliente de una actriz. Esta, por ejemplo, dice: «yo estimo por mis dotes naturales en tanto el servicio que hago en. el teatro;» y el empresario dice & su vez: «yo estimo en tal suma los servicios que puedo hacer en interés de mi empresa.»
Esto nos conduce á hablar de la regulación de los valores que depende de la oferta y la d^nanda, que es realmente lo que domina en todos los cambios y da precio & todos los s^- vicios.
Mucho antes de las indagaciones de la economía política, todo el mundo ha sabido que cuando uñ artículo cualquiera abunda en el mercado y tiene corto 6 fijo número de compradores, el artículo abarata, y por el contrario encarece desde el momento en que muchos buscan un articulo que es escaso y está en pocas manos.
De ahí nace el antagonismo entre el productor y el consumidor. El primero abarata cuando tiene abundancia; el segundo en cuanto hay escasez redobla sus sacrificios.
Sin embargo, este antagonismo es muy parcial, porque gracias á la división del trabajo el productor produce un artículo y es consumidor de los demás; así es que poco le importaba gor nar en sus mantas, por ejemplo, mil pesos mensuales, si en la casa, alimentos, &c., gastaba por la carestía mil quinientos. A un labrador, por ejemplo, mas cuenta le tendrá siempre utilizar diez centavos en cada carga de trigo cuando coseche
mil cargas, que utilizar un peso por carga en una cosecha de cien cargas.
Ademas de las leyes de la oferta y la demanda ¿no hay otra ley superior que determine los valores? ¿No hay un punto central al rededor del cual el precio corriente que se expresa en moneda parecia gravitar y del cual parecia no separarse mientras no varié la equivalencia de los cambios ? En núes»' tro juicio este punto central existe en lo que se llaman gastos de producción^ 6 en otros términos, los gastos de todo género de cualquiera naturaleza que sean que exija un articulo hasta ponerse en el mercado. Bicardo ha insistido mucho sobre este punto.
La teoría es verdadera, nos parece fundada en la naturaleza de las cosas; pero sin' embargo, está sujeta á tantas excepciones, á causas tan accidentales, que independen los valores de los costos de producción. Tal es el ejemplo de los monopolios naturales; lo mismo puede decirse de la carestía del trigo por un accidente cualquiera, un sitio por ejemplo; por lo mismo modificaríamos esa teoría diciendo que el valor se determina por la oferta y la demanda y se arregla en general por los gastos de producción.
En cuanto á la formación de los precios, hé aquí cómo Molinari trata de demostrar la fórmula destinada á establecer la relación entre los precios y las cantidades.
« Guando la relación de las cantidades de dos efectos ofrecidos en cambio varia en proporción aritmética, la relación de los valores de estos efectos ó su precio varia en proporción geométrica. j>
M. Tock, en su historia de los precios, afirma que los precios varian en una proporción mucho mas considerable que las cantidades.
Asi explica Necker el fenómeno económico de que hablamos:
c Supongamos cien mil hombres en un espacio cerrado y que recibe un pan cada hombre de manos del panadero que los lleva allí diariamente.
«Mientras que la provisión se hace exactamente de un pan por cabeza, el precio no alza; pero si se percibe una 6 dos veees la falta de uno ó dos panes, es decir, que alguno queda sin provisión, el temor de ser la victima excita de tal modo el deseo de comprar, que expendería todo su pan el panadero aun duplicando el precio. »
Golmeiro, después de definir utilidad la propiedad que un objeto tiene de satisfacer nuestras necesidades, la divide (la utilidad) en directa é indirecta.
Llama directa á la propiedad que un objeto tiene de satisfacer inmediatamente nuestras necesidades, como por ejemplo el pan cuando tengo hambre.
Llama indirecta la propiedad que tiene un objeto de satisfacer mediatamente mi necesidad, como el dinero, con el cual compro el pan qué he de comer y el pan que vendo 6 doy en cambio del vino.
A esta utilidad indirecta llama valor el autor á que me refiero, definiéndola así:
«La capacidad que una cosa tiene de procurarme otra ú otras en cambio, »
El valor, añade, difiere de la utilidad en que esta expresa una cualidad absoluta y aquel una cualidad relativa.
La idea de utilidad descansa en lo adecuado de un objeto para llenar tal 6 cual necesidad de la ^ida; la idea de valor descansa entre la estimación del objeto de que nos desprendemos en cambio del que adquirimos. El trigo tiene utilidad porque me puede alimentar, tiene valor porque puedo cam« biarlo por dinero 6 por cualquiera otra cosa que necesito.
Gomo la utilidad supone cualidades intrínsecas, cuanta mayor cantidad tenga de cosas útiles mas será mi riqueza; mas siendo el valor una cualidad de relación, su importancia guarda proporción, no con la cantidad de las cosas, sino con la estimación en el cambio. El precio es la realización del valor. Tanto va del valor al precio como de la potencia al acto. El valor es la cualidad que una cosa tiene de procurarnos otra ú otras; en cambio esta cosa ó cosas que recibimos es el precio;
de consigaiente, dése dinero ú otro objeto cualquiera, es igual, porque eu economía política las compras 6 ventas se resuel-^ ven en puros cambios.
Bastiat es de los escritores que 70 conozco el que trata con mas filosofía y profundidad de miras la cuestión del valor, anunciando su imiportancia con estas palabras: «cLa teoría del valor es á la economía política lo que la numeración es á la aritmética, n
Copiaré en seguida algunos de sus pensamientos sobre esta materia para justificar la estimación que hace de este eminente economista Báudrillart.
<(£!1 cambio hace algo mas que patentizar y medir los valoreSy les da existencia. Ko quiero decir que existan por él los actos y las cosas que se cambian, sino que da la noción de valor.
ff Guando dos hombres se ceden mutuamente el fruto de sus esfuerzos actuales 6 anteriores, se sirveú uno á otro, se sirven recíprocamente.
«Así, pues, valor es la relación de dos servicios camiiados»Ji
Multitud de circunstancias influyen en la importancia relativa de un servicio: el clima, la moda, la apreciación nuestra no siempre relacionada con la utilidad del servicio.
Por esto es que la vanidad, la ignorancia^ el capricho, la necesidad personal, tienen influencia sobre la relación esencialmente elástica y movible que llamamos valor.
Cada economista, dice Bastiat, se ha convertido en padrino de una de las circunstancias del valor haciéndolo depender de ella. Así, para Smith el principio del valor está en la materialidad y la duración, para Say en la utilidad, para Ricardo en el trabajo, para Sénior en la rareza, para Storch en el juicio, produciendo tan varias ideas una completa confusión.
Para mostrar el autor que extracto como todo valor es representativo de servicios, dice:
«Entre nuestras necesidades, una de las mas poderosas es respirar, y felizmente podemos satisfacer esta necesidad sin
auxilio de extraño esfuerzo. El aire atmosférico tiene utilidad sin tener valor; no hay valor porque no requiere esfuerzo su adquisición; asi, pues, no da lugar á ningún servicio.
«Pero si un hombre desciende al fondo de un rio en una campana de buzo se interpone un cuerpo extraño entre el aire y sus pulmones; para restablecer esta comunicación es forzoso . poner la bomba en movimiento: hé ahí la necesidad de un esfuerzo; el hombre está dispuesto á hacerlo porque en ello le va la vida, j»
En vez de hacer aquel esfuerzo me suplica á mi que lo haga tomándose un trabajo de que yo recojo el beneficio. Nos ajustamos. ¿Qué hay en esto? Dos servicios. Hé ahi cómo aparece el valor.
Bicese que la utilidad es el fundamento del valor, y como la utilidad es inherente al aire, de ahi dimana la confusión. Nosotros vemos claro que el valor se refiere al esfuerzo que otro hace para que respire el que está en la campana dentro del rio.
Digamos que el servicio tiene valor porque es útil al que lo recibe y lo paga, y entonces no habrá disputa.
Otro ejemplo:
ff To tengo necesidad de beber y la agua que debe proveerme está á una legua de mi morada.
« Mi vecino va también por agua, y yo le digo: traiga vd. agua para mf , ahórreme vd. ese trabajo. Mientras vd. me trae la agua yo enseñaré á deletrear á su hijo de vd. Notad que lo que^e trata de cambiar son dos esfuerzos, porque bien visto ¿ qué comparación puede haber entre deletrear y beber ?
«Pasa el tiempo y le digo al vecino: yo no puedo seguir enseñando al chico, tráigame vd. el agua, le doy por el viaje me* dio real. Si se acepta la propuesta, el economista dice: aquel servicio vale medio real.
«Al fin el acarreador de agua se hace aguador, trae agua para toda la aldea y entonces comienza á hablar asi: el agua vale medio real, ¿ pero el agua es la valuable, 6 el servicio del aguador?»
En otro lugar dice:
La palabra servicio implica necesariamente la idea de trasmisión, no puede hacerse un servicio si otro no lo recibe, implica también la idea de eBfuefzo sin prejuzgar que el valer sea proporcional.
Mas adelante:
Lejos de que la utilidad y el valor sean idénticos para mi, son ideas opuestas. Necesidad, esfuerzo, satisfacción: ese es el hombre bajo el punto de vista económico. La relación de la utilidad es con la necesidad y la satisfacción. La relación del valor es con el esfuerzo. La utilidad es el bien que hace cesar la necesidad por medio de la satisfacción.
El valor representa el obstáculo que nace entre la necesidad y la satisfacción.
Los antiguos, al enumerar las combinaciones del cambio, decian:
«Do ut des (producto contra producto), do ut facias (producto contra servicio), fació ut des (servicio contra prodúcete), fació ut facias (servicio contra servicio).»
Puesto que servicios y productos se cambian entre sí, es necesario que tengan alguna cosa de común, á saber: « el valor.»
Batbi, profesor de la escuela de derecho en Paris, no contradice las ideas de Bastiat, pero ved cómo expone la idea del valor.
La cualidad que las cosas tienen de procurarnos otras en cambio es el fundamento del val&r.
Sin embargo, la utilidad no basta para dar valor á un objeto; el sol, el aire, &c., son útiles y no valuables.
El valor tiende á la limitación y á la rareza.
«Los economistas, sigue Batbi, han distinguido por mucho tiempo valor en U90 y valor en cambio^ entendiendo por lo primero lo que llamamos utilidad y por lo segundo lo que llamamos valor. Aunque la distinción no es inexacta, deja que desear: primero, porque emplea paráfrasis para expresar nociones muy simples; segundo, porque se sirve de la palabra
valor en los dos casos para indicar dos fenómenos cuya causa eB diferente. »
EUis, por último, define el valor como el punto de contacto entre la oferta y la demanda.
Para nosotros, valor ea la apreciación del objeto ú ohjetoé que poseemos f al desprendemos de ellos para darlos por otro ú otros en cambio. — Dije.