Leyendas españolas · Unidad 41 de 180

Unidad 41 · LA FLORIDA, \Xi

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

LA FLORIDA, \Xi

\ no esperes que nazca en tus conlines Un Néwlon, que revele á los humanos De la alta voluntad los nobles ílnes, En las obras mas bellas de sus manos. En su luí^ar, perversos arlequines. De la razón verdugos inhumanos, La tornarán ridículo instrumento De error, y de maldad y abajamiento.

Kn lugar del augusto consistorio, (Jue hace temblar los solios mas potentes. Te regirá un audaz definitorio De holgazanes rollizos é insolentes. L«»ndres, en vez de ser activo emporio De labores opimas y esplendentes, Dí'l vencedor bajo el horrible im|)erio Será un lóbrego y triste monasterio.

La suprema Bondad que el cielo habita, No permitió en sus íntimos arcanos Que se cumpliese la intención maldita De aquel alto modelo de tiranos. Inútil es su esfuerzo : en vano agita De dominios remolos y cercanos Los resortes activos y fecundos, V «íslruja la sustancia de dos mundos.

13i LA FLORIDA.

Retiembla doblegado el elemento Bajo el peso de naves orgullosas; Pertrechos, municiones, armamento Llenan sus cavidades espaciosas. Suben á sus castillos ciento á ciento Legiones de provincias belicosas, y la nobleza, fiel á su monarca, En la terrible espedicion se embarca.

XXV II

Sidonia que la rige, escribe á Oñalc

Y á su zelo confía una galera. A tal noticia el infeliz se abate. Sumido en llanto y pesadumbre fiera. No lo asombra del mar el crudo embate, Ni los peligros de la lid guerrera;

Mas la separación que lo amenaza, Todos sus sentimientos despedaza.

XXVII I

Mientra en amargo lloro la sencilla, La tierna Inés, su hermoso rostro baña. Del Barbate aparece en la alba orilla Sobre alta popa el pabellón de España. Espléndida labor orna la quilla, Sostiene el botalón figura estraña,

V lleva en el alcázar esculpida

Esta inscripción dorada : la Florida.

LA FLORIDA. 1 Tí

Como se arranca un monte del cimiento De granito, si horrible terremoto Lo agita con atroz sacudimiento,

V baja al llano desquiciado y roto ; Tal angustiado por voraz tormento, Al infringir el pió y tierno voto, De la cuitada Inés Gil se separa,

V del padre infelize la hija cara.

No pintaré el gemido y el sollozo, Ni el lamento del padre y de la hija; l'orque en tales escenas no me gozo. Ni es en ellas mi Musa tan prolija (]ual otra, que sin velo y sin rebozo, Todo su zelo en relrazarnos fija Las contorsiones, gestos y visajes De sus adoloridos personajes.

« Oh ! sí I no ! ah ! qué ? lú ! eh ! yo ? Dios mió I

Cielo santo !... por qué?... y acaso?... pero... n

Con este repertorio seco y frió

Ilai escritor que llena un tomo entero.

Suplir así pretende el p«xlerío

Del ingenio inventor, que, mas severo,

rara mover nuestros afectos pinta.

No para gastar plumas, tiempo y tinta.