Leyendas españolas · Unidad 46 de 180

Unidad 46 · 148 LA FLORIDA.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

148 LA FLORIDA.

Era latly Maclean, mas altanera Que sensible, mas fiera que amorosa. Devora su ignominia, y solo espera, Mujer sañuda y agraviada esposa, Vengarse en el infiel de tal manera, Que su vida, cubierta de espantosa Desperación, horrible cuadro sea, Donde el castigo de su crimen vea.

Con un atroz malvado se concierta, Para que se introduzca en la Florida, Y con baile y con música divierta La gente ociosa, al goze apercibida. Logra en efecto abrirse franca puerta ; Cada cual lo festeja y lo convida ; Él, que oportuna circunstancia acecha^ Deja en la Santa-Bárbara una mecha.

Era la noche : de repente estalla Fragoroso estampido, que conmueve De la ciudad la sólida muralla, Cual suele el huracán la paja leve. Mudo terror las gentes avasalla : Baja ansioso á la costa quien se atreve ; Maclean baja, y allí terrible escena De espanto y de pavor sus almas llena.

LA FLORIDA. 149

El punto donde anclaba la Florida , Presenta á guisa de tremenda roca, Compuesta de humarada renegrida

Y espesa, que al zenit se eleva y toca. En lo inferior, la llama comprimida Del peso colosal que la sofoca, Desciende, cual terrífica guedeja,

Y la faz de las olas la refleja.

Qué fué de Inés? Quizas sueño inocente La mecia en risueñas ilusiones, Cuando la trasladó golpe inclemente Del sueño á las angélicas regiones. Vagó pulverizada levemente Su forma en agitadas conmociones Por los aires, y al fin se precipita,

Y en su regazo el mar la deposita. (5)

-oBe>-

ESCENA

LOS TIEMPOS FEUDALES.

« Mas amaba la tierra que non ul (Iriailor; Era de muchas guisas horae revolvedor. »

BKRr.Ei».

¡Oiir sunoio era ol nombre de vasallo, Cuando al par del podenco y del caballo, Y peor muchas vezes que uno y otro. Nunca tan bien como á gallardo potro, IJjero en caza y atrevido en guerra, Si" trataba al monarca de la tierra! ¡Qu('' gralo i la el escelso predominio. Fundado en la violencia y esterminio,

l.')í ESCENA DE LOS TIEMPOS FEUDALES.

V nutrido con robo y con saqueo !

¡ Con qué orgullo se alzaba, cual trofeo De ilustre sangre, el complicado escudo, En que la mano del artista rudo Trazó leones, águilas y grifos,

V otros inumerables logogrifos !

La voz pueblo era entonce idioma turco: El que regaba con sudor el surco, Donde nacer debiera blonda espiga, No recompensa ya de su fatiga, Sí propiedad de un hombre rico y bravo; No era un hombre cual él , era un esclavo ; Era una escoria vil; era un insecto; Era un producto bárbaro, imperfecto; Una especie de máquina insensible, De cuyas manos, ropa y comestible, Placer, y holganza, y bienestar sin coto Nacer debian, cual de cabra choto, Para el ente alojado en el castillo.

V cuidado con él ! Horca y cuchillo, Benéficos emblemas, colocados

En el lindero fiel de sus estados, Anuncian la infalible recompensa De una soñada ofensa.

Mil vasallos, ó bien mil toscos brutos. Rellenaban con diezmos y tributos. Primicias y alcabalas, y otros pechos