Leyendas españolas · Unidad 72 de 180
Unidad 72 · EL BASTARDO.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
EL BASTARDO.
Cual se desquicia de una cumbre el cedro, Así del desgraciado cede el brio. «El asesino de mi casa ! Pedro !» Clama, y se queda como jaspe frió. « No á su corona ni poder me arredro ; No temo de su brazo el golpe impío : Temo una mancha horrible y afrentosa — Soi bastardo, y su madre ha sido esposa. »
« Temo un rival que no me vence en gloria, No me vence en lo altivo y lo gallardo : Me vence en prenda íútil é ilusoria. Legílimo es Don Pedro, y yo bastardo : Él ostenta su escelsa ejecutoria,
Y yo, oprimido bajo el torpe fardo De un origen adúltero y perverso, La escoria voi á ser del universo. »
«Sube á su trono : sé feliz, si puedes,
Y mi declaración funesta olvida, Mientras que yo, dejando estas paredes, Voi á buscar un término á mi vida. Tejióme amor en tan pesadas redes Desdicha inacabable, encrudecida
Por el recuerdo del mortal dichoso Que ha turbado dos vezes mi reposo. » —
EL BASTARDO. 215
«Generoso doncel, » lo dice Juana, Que por Enrique ya en amor se quema, «No me seduce, no, la pompa vana, No el frágil oropel de la diadema. Señora quiero ser y soberana, No de un pueblo infeliz que gima y tema, Sino de un corazón como el de Enrique, Con quien mi corazón se identiíique. »
« ¿ Qué me importa de padres, y de abuelos,
Y de linajes el confuso abismo ? Amor para dar giro á sus anhelos,
¿Se pone á examinar fees de bautismo? Leí es amor dictada por los cielos : Yo cedo á su potente despotismo,
Y desprecio el poder de un soberano : Tuyo es mi corazón, y esta es mi mano.»
Híncase Enrique, y, al besarla ansioso Quienijkcirja mano), entra Villena. Contempla el espectáculo amoroso,
Y esto dijo no mas : «Sea en hora buena. » Enrique, entre turbado y orgulloso. Quiere hablar; mas el padre lo refrena. «No vengas con escusas y perdones :
Lo apruebo; mas con ciertas condiciones. » -
246 EL BASTARDO,
« Cuáles son ? » dice Enrique — « Que á lu hermano, »
Responde, «hagamos implacable guerra;
Que purguemos unidos de un tirano,
De un monstruo impuro de maldad, la tierra;
Que de su corazón, profundo arcano.
Do la perversidad su abismo encierra,
No quede gota sin verter; que al trono
Subas después, — con esto te perdono. » —
« Por hecho, » dijo Enrique : « desde ahora, Juro emplear mi vida en esta hazaña : Juro esgrimir la diestra vengadora. Si el valor de los buenos me acompaña. Pero ¿no juzgas tú que se desdora La altivez en que luce nuestra España, Si sus destinos y su cetro fía A un hijo de... » — « Valiente tontería, »
Villena respondió ; « ¿ no estás mirando Cómo tratan los reyes esas cosas? El trono de Aragón alzó Fernando Para un hijo bastardo : las esposas Son, en la escena del supremo mando. Como alhajas brillantes y oslentosas, Y sus hijos no quitan sus derechos A los que nacen en furtivos lechos.