Leyendas españolas · Unidad 75 de 180

Unidad 75 · EL BASTARDO. 253

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EL BASTARDO. 253

Hoiril)le fué y tremenda la jornada De Poiliers ; no eran hombres, sino fieras. De Francia la nobleza esterminada ; Prisionero el monarca ; sus banderas En polvo hundidas ; al inglés doblada La estension que fecundan las riberas Del magníüco Loira; ni vislumbre De esperanza en tan negra pesadumbre.

Salvóse Enrique por milagro, y viendo Que aquello no le ofrece gran ganancia, Se quedó pensativo, discurriendo Cómo salir y para qué de Francia. Era la ociosidad un mal horrendo Para sus ilusiones y arrogancia ; Para obtener el cetro á toda costa, No podia vivir sino es en posta.

¡ Cuál su júbilo fué, cuando le avisa

El rei aragonés que tiene guerra

Con Don Pedro ; que allá se vaya aprisa,

Y (jue de lo contrario el golpe yerra .' Tornóse el mal humor en blanda risa : Llega volando a la anhelada tierra ; Presenta al de Aragón (¡el homenaje,

Y le jura |>crpetuú vasallaje.

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¿ Qué estaba haciendo Pedro, mientra hervía En luchas sanguinosas su frontera? Consumando una horrenda fechuría, Que del mismo Nerón no se creyera. Aunque en el lazo criminal yacia De la Padilla, hermosa cual artera, Quiso á este drama dar un episodio,

Y escitar contra sí mas y mas odio.

Como luce en remota altura un astro,

Y aparta su fulgor de humana vista. Tal en honda quietud Juana de Castro, A quien temprana viudez contrista. Espléndida beldad oculta. El rastro Descubre Pedro, quiere que en la lista Figure de sus víctimas ; mas halla, No un pecho mujeril, una muralla.

Amenaza, suplica, llora, jura,

Se ablanda, se enfurece— todo en vano ;

Juana se obstina como jaspe dura,

Y desprecia el poder del soberano. En Un, aquel perverso se aventura,

Y de esposo le ofrece pecho y mano, Protestando con labio fementido,

Que Blanca no es su esposa ni lo ha sido.

EL BASTARDO. 255

Y para no dejar la menor duda, Llevando á cabo el criminal esceso, Presenta al otro dia á la viuda

De nulidad el íntegro proceso, Que formó en nn instante con la ayuda De un reverendo obispo algo travieso. El que entonces regia en Salamanca, Hizo este gran servicio á Doña Blanca. (15)

Contenia el maligno cartapacio Declaraciones, vistas, juramentos De los hombres primeros de palacio; Consultas y otros varios documentos;

Y sentencia, en que, al fin de un gran prefacio, Atestado de impíos argumentos,

Todo fundado en falso testimonio. Anulaba el obispo el matrimonio.

A este golpe la hermosa no resiste. A qué mujer no aturde una corona? ¿ Cómo ha de sospechar el lance triste Que de la Iglesia un príucipe sanciona ? El prelado de capa se reviste,

Y un crimen á otro crimen adiciona, Autor¡/:indo con sagrado rito

Un execrable y bárbaro delito.