Leyendas españolas · Unidad 77 de 180
Unidad 77 · I AS DOS CENAS. 263
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I AS DOS CENAS. 263
Busqué grandes lecciones y escarmientos. En leve estrofa, humildes sentimientos Tímido preludié, como en las notas Blandas que mayo inspira, De amor el ave/ y de placer suspira.
Mas un poder oculto,
Por senderos lejanos, Me llevó al vasto templo donde el culto De la naturaleza y sus arcanos
Se abrieron á mis ojos. De su inmenso poder las maravillas, De sus tremendas iras los despojos Estático admiré. Vi las orillas De inmensos rios, y sul»í á la cumbre De portentosa cordillera. En mares, Do vierte igual el sol ardiente lumbre. Lo vi cubrir los anchos valladares Del horizonte, ya de ricos velos De púrpura y carmin, ó ya de fajas De mil variados visos, que los cielos Ceñian, y perdíanse en las bajas Líneas de oeste en nubes estupendas.
Luego en pom[)Osas tiendas De estensas hojas y de espesas ramas. La selva equinoccial me dio acogida.
Do las {Kirenes llamas Del sol res[)etao la inansioQ ceñida
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De aromas y frescura ; Y elevando su cúpula atrevida Los palmeros, sostienen en la altura Tallos ajenos y prestadas flores.
De mares interiores, Que de los Andes la infinita nieve Forma, en torrente undoso trasformada, Surqué las ondas en barquilla leve , Por suaves alientos impulsada. Vi en numerosas islas intrincada Vegetación cubriendo la ruina
De antiguo monumento, Que elevado por gente peregrina. De imperio vasto indica el fundamento
Misteriosos anales De un poder, cuyas leyes paternales Abrazaron magníficas regiones, Del Ecuador al proceloso Estrecho,
Y no existe : deshecho
Bajo altivos pendones. Símbolos de las glorias de Castilla.
Tanta belleza y tanta maravilla Desataron de súbito en mi mente
De exaltación potente Vigorosos empujes, y olvidando De inspiración humilde el curso blando, Busqué tipos grandiosos, como aquellos
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Que admiraba en carrera vagabunda •
Med ilación profunda , Donde verdad sus candidos destellos A mis ojos lanzase ; estrepitosas Convulsiones de gentes y de estados :
Batallas sanguinosas,
Tronos pulverizados; Estos vestigios tristes de ilusoria Grandeza, y de poder flaco y mezquino. Con que espanta á los hombres el Deslino,
Y que guarda en sus páginas la historia. Ya otra vez en incultas narraciones Bosquejar emprendí con mano osnda
La escena ensangrentada, Negros crímenes, pcríidas traiciones;
Y aunque cual antes la callada selva Con antiguos recuerdos me convida,
A esfera mas subida Quiere la inspiración que dócil vuelva.
Sigúeme, buen lector, si no te enoja La variedad de tonos y de estilos Que adopta el numen en su giro vago.
Y si de fania ilustre me (les|ioja Torva censura con acerbos ülos.
Mas que el ruidoso halago
De públicos favores. Leves guirnaldas de marchitas flores. Me placerá indulgente simpatía De una musa jovial, como la mia.