Leyendas históricas de América. La conquista.--La colonia.--La independencia.--La república · Unidad 23 de 121
Unidad 23 · LEYENDAS HISTÓRICAS W
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LEYENDAS HISTÓRICAS W
En uno de nuestros anteriores artículos dimos un ligedsimo bosquejo de la memorable campaña del General D. Juan José Flores, que de manera tan desastrosa terminó en los campos deCuaspud.
Si faltó serenidad y no abundó el valor por parte de nuestro triste ejército y de los jefes que lo comandaban, en la batalla que dio al traste con los proyectos de García Moreno en orden a la intervención de la política ultramontana del Ecuador en los asuntos de Colombia, es indudable que sobró habilidad para preparar militarmente el éxito y ponerle al General Mosquera en un apuro de padre y señor mío.
Ocupada la isla de Tumaco se le había tomado al caudillo colombiano la vía de Barbacoas; Flores se le iba encima por la frontera del Carchi, y para mejor proveer se pensó en quitarle la retirada, lanzando a su espalda una división que se situase en la ciudad de Pasto.
La exacerbación del partidarismo político conduce a todos los excesos y todos los crímenes, y cuando el odio sopla en medio de la lucha de las ambiciones, el criterio moral sufre tal desviación que las mayores pillerías son consideradas y aun aplaudidas como actos justos y salvadores. La bandería que representaba D. Tomás Cipriano tenía en Colombia un bloque imponderable de resistencia ante su paso vencedor, el cual bloque, viéndose una vez y
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otra desmenuzado, vino rodando a la nación ecuatoriana en busca de simpatías y auxilios. Así fué que nuestro Héroe-Máitir no tuvo mayor inconveniente en liallar traidores entre los colombianos asilados en Quito y las provincias del Norte que hiciesen armas contra sus compatriotas y llevasen la invasión extranjera al suelo de su propia patria.
Ochocientos hombres, la mayor parte ecuatorianos, formaban una división que los colombianos Manuel María López y José Antonio Erazo se encargaron de conducir a Pasto, como lo hicieron, tomando el camino de Fúnez, y aislando así, prácticamente, el ejército de Mosquera, cuya desmoralización en vista del peligro subía de punto a cada hora que pasaba, como que se encontraba en el caso desesperado de vencer o morir. En esa división iba un colombiano que llamaremos Juan Domínguez, persona de viso y que tenía buenas aldabas de que agarrarse en el Sur del Cauca por relaciones de amistad y familia.
El combate se dio con el resultado que se sabe, y a las tropas ecuatorianas se las llevó el demonio.
Libre Mosquera y vencedor, de regreso allende la frontera ecuatoriana, después del generoso tratado de Pinsaquí, fuese a Pasto, aprisionó nuestra división, tomó sus armas, y si bien a los soldados compatriotas nuestros les puso en