Libro de los niños · Unidad 4 de 5

Unidad 4 · *{**? XÓT Xif O»0

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

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EAS ESTACIONES

La Primavera,

Da primavera las flores , 4 Dios deben sus colores.

La primavera es la primera esta¬ ción del año, el cual esta dividido en cuatro, y cada una de ellas compren¬ de tres meses. La primavera empieza en el mes de marzo; á tiempo en que los dias son de igual duración que las noches. Como los dias son ya mas lar¬ gos, y el sol calienta mas, se deshacen las nieves y los hielos, y se aumentan las aguas de los arroyos y de los nos, que riegan y fertilizan los campo».

Ya empiezan estos á verdear , y en algunas partes está muy crecida la yerba , que sirve de pasto á los ga-

nados , y bastante altas las semente¬ ras , que han de dar alimento al hom¬ bre.-

Es la primavera la estación de las flores 5 que entonces brotan por todas partes, y derraman en los montes y prados un olor muy suave; siendo tantas y tan hermosas las que Dios ha criado , que ni tienen número, ni el poder de todos los monarcas del mundo seria suficiente para hacer una sola, la mas pequeña que pisa el hombre entre la yerba.

También brotan los árboles en di¬ cha estación , y empiezan á cubrirse de hojas; al paso que las aves vuelan regocijadas, y cantan sus amores con dulcísimos trinos y gorgeos : por manera que no parece sino que, al venir la primavera, el universo se

alegra y se engalana para celebrar á su Criador, que lo saca entonces de la especie de letargo en que vacia, y le da nueva vida.

Bendita , Señor, tu diestra,

Que hizo la tierra y el cielo:

Cuanto se ostenta en el suelo Tu amor y piedad nos muestra.

Con la lluvia y el rocío ,

Crece el arroyo y la fuente;

Baja del monte el torrente ;

Corre en los campos el rio.

Nace la yerba en el prado,

Y entre la yerba las flores,

Con sus vistosos colores,

Con su aroma delicado :

Bulle el insecto en la grama;

Trisca en el monte el cordero;

El ruiseñor y el jilgero

Revuelan de rama en rama;

Y el ave , el insecto, el bruto, Campos, arroyos, y flores, Todos cantan tus loores,

Y te dan , Señor, tributo.

ggg;

El iferano.

Dios nos da con franca mano La mies <^us dora el yerano»

El verano es la segunda eslacioii del año ; y principia á fines del mes de junio . cuando ya los dias son muy largos y las noches mas reducidas. Empieza entonces á sentirse viva¬ mente el calor , que se aumenta des¬ pués , y llega k ser molesto durante una parte del verano , llamada pro¬ piamente la canícula.

De resultas de tener mas fuerza los rayos del sol, y de estar éste mas tiempo sobre el horizonte, sucede que en aquella estación se sequen muchas fuentes y arroyos. y que pol¬ lo común traigan menos agua los ríos.

Por lo tanto los campos presentan

en el verano un aspecto menos fron¬ doso y florido que en la primavera; pero en cambio de esta desventaja, con la fuerza misma del calor madu¬ ran los frutos y llegan á sazón las se¬ menteras.

Asi es que el labrador recoge en aquella estación la principal recom¬ pensa de sus afanes : amontonando las haces en sus eras y llenando sus trojes, para atender durante todo el año al sustento de su familia.

Buen ejemplo le dan á su vez las 'próvidas hormigas; pues las vemos atarearse , guardando entre ellas ad- * mirable orden y concierto , para acarrear el grano y ponerlo á cubier¬ to debajo de tierra , antes que pase la estación del verano, y las sorprendan los frios y las lluvias.

Bendito sea tu nombre, Bendita, Señor, tu mano:

Con las mieses del verano Das vida y sustento al hombre. Por tí brota la semilla,

Y rompe la dura tierra;

Por tí los granos que encierra Multiplica á maravilla:

En tí espera el labrador, Cuando abre el sulco el arado; Al ver el fruto dorado,

A tí da gracias, Señor.

Tú sus graneros bendices, Tú su esposa y casto lecho;

Y bajo el rústico techo Duermen sus hijos felices.

De otoño ÍQ3 frutos cr¡s Qai^n la luz 4el sol etm? f

El otoño es la tercera estación del año: principia a fines de setiein.br e, cuando los dias vuelven á ser iguales con las noches, lo mismo que al principiar la primavera ; pero con la diferencia de que en el otoño los dias son los que van acortándose, al paso que crecen las noches.

Es la estación de otoño templada y apacible; porque han pasado ya los calores excesivos , y aun no se siente el rigor del frió. Con las primeras lluvias, que recibe con gusto la tier¬ ra agostada y seca por los ardores del verano , son mas abundantes los pas¬ tos : los árboles ostentan su verdura.

y eí campo vuelve á aparecer fresco y lozano.

Muy ricos y abundantes frutos se recogen en esta estación ; porque en ella se celebran las vendimias , para esprimir el mosto de la uva y con¬ vertirlo en vino ; v poco después se nace la cosecha del aceite, apren¬ sando la aceituna que dan los fron¬ dosos olivos.

Asi es que no hay estación del año mas alegre y regocijada para los que disfrutan de la vida del campo; sien¬ do también muchas y sabrosas las frutas con que el otono contribuye al regalo del hombre.

Pero todo va mudando insensible¬ mente de aspecto, á medida que se va concluyendo aquella estación: los

son ya demasiado cortos, y el

sol se muestra menos encendido y brillante; empiezan a caerse las ho¬ jas de los arboles; y no hay nada mas triste que verlas arremolina¬ das por el viento, ó pisarlas secas cuando recorremos un bosque. No parece sino que recuerdan al hombre que asi pasan todas las cosas, y muy especialmente su vida.

Al ir va de vencida el otoño, aban¬ donan las golondrinas y otras a\es nuestro hermoso suelo , donde se habían refujiado, huyendo del calor excesivo de Africa ; y vuelven á aquel clima, cruzando a bandadas el mar. Su instinto las trajo, y su propio instinto las lleva: hasta en las cosas mas leves ha } 7 que admi~ rur la mano de la Providenciar

Tu mano la lluvia vierte Sobre la tierra abrasada;

Y á tu voz , regocijada En un vergel se convierte:

Sacude el polvo la yerba ; Sacúdelo el bosque umbrío;

Y las gotas de rocio

Cual leves perlas conserva.

En espumosos raudales La vid su jugo derrama;

Y el peso inclina la rama De los árboles frutales.

Ya mas tarde por oriente Nace el sol con lento paso ;

Y mas pronto en el ocaso Va á esconder su roja frente

La tímida golondrina Deja ya nuestros bogares ;

Y traspasando los mares,

Al Africa se encamina.

Bendito quien hizo el mar; Bendito quien hizo el viento; Quien al ave da sustento ;

Quien al sol. hace brillar:

Bendito el que se recrea Viendo en el hombre su hechura; El que formó la luz pura Con decir: que la luz sea.

El Invierno

Hasta el aterido invierno Muestra el poder del Eterno.