Libro del conosçimiento de todos los reynos y tierras y señoríos que son por el mundo y de las señales y armas que han cada tierra y señorío por sy y de los reyes y señores que los porueen · Capítulo real 5 de 15

XXXII

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

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P. 4j, r. 9 : benaabit Rey de seuilla z su mujer la Romaiquia,—- « Aún se conserva viva en el Magrcb — escribe Al-Makkari á principios del siglo xvn ( Historia de las dinast. mabomet. en España) — la memoria de tan ilustre sultán [Benaabit ó Al-mútamcd ala-illah], y su sepulcro en Aghmat es famosísimo y muy visitado de viajeros. El visir Lisanu-el-din Ibn-l-khattib hizo en cierta ocasión la jornada con propósito expreso de ver el lugar donde yace Al-mútamed, y preparado su ánimo á la meditación con la presencia de aquellos sitios, compuso los celebrados versos más suaves que las olorosas brisas de primavera y más bellos que la belleza misma.» — «También nosotros, hallándonos en Marruecos el año de 1601 (1010 Heg.), visitamos el sepulcro de Al-mútamcd y el de Romcykiyyah, madre de sus hijos. Llegados á Aghmat sin noticia del enterramiento de este príncipe, íbamos preguntando á cuantos habitantes hallábamos. Fueron estériles durante algún tiempo nuestras pesquisas, pero al cabo, un viejo encorvado por los años, nos señaló el sitio diciendo: aquí yace un rey de Andalucía y á su lado la predilecta de su corazón. Reconocimos en el paraje la descripción hecha en sus versos por Ibn-l-khattib : Una mansa colina. Permanecimos algún tiempo clavados en aquel sitio, combatidos por el temor y el sentimiento: llevónos luégo el espíritu á contemplar los misterios inescrutables de la Providencia, y no pudimos menos de exclamar : Alabemos á aquel que da los imperios á quien mejor le place, etc. »

Benaabit ó Abcnabet, propiamente Mahomad Ebn-Abbéd Almútamed ala-illah, hijo de Abu Amru Abbéd, nació en Beja (Algarbe) en 1040 y empezó á reinar en Sevilla en mayo de 1069. Destronado por los almorávides en setiembre de 1091, y desterrado al África con toda su familia, desembarcó en Tánger en el mes de octubre de aquel mismo año; á poco de llegar recibió órden de trasladarse al castillo de Aghmat con aquellos

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de sus hijos, mujeres y criados que quisieran compartir su cautiverio. Acompañáronle su hijo mayor Obey du llah Abu- 1-hasan Ar-ras-hid, y la predilecta de su corazón, madre de cuatro de sus hijos, Itimad, llamada primero Romcykiyyah, del nombre de su dueño Romeyk ibn Hejaj, á quien Al-mútamed se la habia comprado. Falleció este monarca en su destierro por marzo ó abril de 1095, cuatro años después de perder la libertad y el trono; su favorita le precedió en el sepulcro.

El carácter caprichoso y antojadizo de Romcykiyyah, su imaginación exaltada por vehementes aficiones poéticas y literarias y el amor que su marido la profesaba, dieron origen á multitud de anécdotas, que por ventura han contribuido á perpetuar su fama más que las grandes dotes y memorables hechos del desgraciado y último de los abbeditas sevillanos. Una, la más original y más bella de todas, á mi juicio, la cuenta don Juan Manuel en esta forma:

« Et acacsció que un dia, estando en Córdoba en el mes de febrero, cayó una nieve, et cuando Romayquia esto vio, comenzó a llorar, et el rey preguntó le por qué lloraba, et ella dijo que porque nunca le dejaba estar en tierra que hubiese nieve. Et el rey, por le facer placer, fizo poner almendrales por toda la tierra de Córdoba, porque pues Córdoba es tan caliente tierra et non nieva y cada año, que en el febrero paresciesen los almendrales floridos et semejasen nieve , por la facer perder aquel deseo de nieve. » (Libro de Patronio, Enx. xxx.— Edic.de Madrid, 1860.)