Libro del conosçimiento de todos los reynos y tierras y señoríos que son por el mundo y de las señales y armas que han cada tierra y señorío por sy y de los reyes y señores que los porueen · Capítulo real 9 de 15
XXXIX
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
XXXIX.
P. 55, r. pemil.: z sabet que las gentes ¿este Reynado [Trimisin] poblaron a tremecen de la berbería. — Bien pudo ser; porque los Bcni-Ifren, grande y poderosa familia de los Zanctas ó Cenctcs, que repoblaron la destruida colonia romana, primer asiento de Tlemcen, se extendían en su vidanómada por toda la zona setentrional del Záhara hasta las tierras al Mediodía de Trípoli y cercanías del Egipto (Ibn-khaldun ); mas, la verdad sea dicha, en ningún historiador, viajero ó geógrafo africano, he leido cosa segura acerca del particular; ni encuentro tampoco el nombre de Tremecen de la Nubia, equivalente á nuestro Trimisin, hasta el mapa de Andrés Bcnincasa de 1476, donde se halla al meridiano de p. traboebo (Mirsa Tobruc). También pudiera ser Trimisin la T'mici de Plinio 6 una referencia equivocada á esa ciudad romana; en cuyo caso, así como algunos geógrafos han confundido á Timici con Tlemcen, nada de particular tendría que nuestro fraile hubiese incurrido en un error semejante atriyéndole á Trimisin los mismos pobladores que á Tlemcen ó Tremecen.
XL.
P. 57, r. En este Rey-nado dongola falle xpienos ginoueses mercaderes... z tomamos camino el Rio del nilo ayusso. — El tráfico de los genoveses en las altas regiones de la Nubia era fácil y seguro, no sólo en virtud de tratados comerciales celebrados desde 1290, sino del grande y especial servicio que prestaban á los sultanes de Egipto, surtiéndoles de mamelucos, los cuales se
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adquirían en Cafa, colonia genovesa en la península de Crimea. «Aquí, dice Pero Tafur, viajero español que estuvo en esa ciudad hácia los años 1437, se venden más esclavos é esclavas que en todo lo otro que queda del mundo, é aquí tiene el soldán de Babylonia (£1 Cairo) sus factores, é mercan allí, é lievan á Babylonia, é estos son los que dixc mamalucos. » ( Andan fas é viajes, Col. de lib. españoles raros ó curiosos, tomo octavo, p. 161-62). Césare Cantú confirma las anteriores noticias en la aclaración G al lib. xm de su Historia universal: «En 1384 había allí [Egipto] un Cónsul y sus tratados conocidos en esta época pertenecen al año de 1419 y 143 1 : el último prueba que el interés comercial se anteponía á todas las consideraciones de humanidad y de religión, habiendo consentido los encargados de la república" que el sultán hiciese el tráfico de esclavos en Cafa. La Brocquiére (1), en sus viajes al Asia, encontró á un genovés que ejercía este comercio; y un estatuto anterior seguramente al año de 1414, muestra que los genoveses tenían á su servicio esclavos mahometanos. »
Pero lo más curioso de todo estoes que el Papa contribuía, con la mejor intención, al tal comercio. «Los xpianos, sigue contando Tafur, tienen bulla del Papa para comprar c* tenerlos perpetuamente por cativos á los xpianos de tantas nagiones por que non acampen en mano de moros é renieguen la fé; estos son roxos, migrelos, 6 abogasos, é cercaxos, é hurgaros, 6 armenios, é otras diversas naciones de xpianos; é allí compre yo dos esclavas é un esclavo, los quales oy tengo en Córdova é generación dellos. »
XLI.
P. 57, r. penúl. et pass.: altas sierras del polo antartico do diz que es el parauso terrenal. — Las preocupaciones, la creencia del
(1) Bertrandon de la Brocquicre, caballero natural de Borgoña, viajó por el A«¡a menor á mediados del siglo xv.
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franciscano español respecto de la situación de este lugar hipo- . té tico en él mundo, mezcladas con las tradiciones sistemáticas de la geografía de Ptolomeo, dificultan, imposibilitan la inteligencia de su itinerario de las regiones centrales africanas. Yo, por mi parte, renuncio á la ímproba tarca de acomodarlo, con algún asomo de acierto, á la nomenclatura, orografía 6 hidrografía antiguas 6 modernas de aquellos países. Es más, no sé de cosmógrafo, cartógrafo ó de otro cualquier escritor en la materia que sea, que lo coloque con tantas señas y pormenores en el sitio donde el nuestro creía que se encontraba. Desde Cósmas Indicopleustes (Cbristianorum epinio de mundo), que lo describe y figura en su curioso mapa como una tierra cuadrilonga, separada de la habitable por el Océano, bajo el cual pasan, para correr después por el mundo de los hombres, los cuatro rios Gion (Nilo), Fison (Ganges), Eufrates y Tigris, hasta el anónimo del planisferio Borgiano (1452?), donde se halla entre el Catay y la India, todos ponen el Paraíso terrenal en el extremo Oriente, ó á la vez en este punto y la Mesopotamia, como Brunetto Latini, cuyo sistema cosmográfico veo que para nada se menciona en la Historia de la Geografía (1). El único entre los escritores de la Edad-media que se aparta, no sólo del común sentir, pero también de la doctrina de su venerado maestro, y se acerca á la opinión del franciscano, es Dante: según
(1) «z de aquel lugar do cae el flumen Nilo contra el mar en Alixandria z de aquel do el flumen Tañáis cae en la mar do es el braco de Sant Jorge dende adelante todo fazia oriente z fasta el mar océano do es el Parayso terrenal es la primera partida,» (Cap.°cxv del cvmienco de todo el departimitnto de nafamundx que et commo la tierra es kardenada ) — «después es la tierra de Persia z la tierra de Caldea do esta la cibdad de Babilonna que a onze mili pasos en derredor z corre por y el rio de Eufrates z allí allende es el Parayso terrenal. » (Cap. 0 exvj de la parte de oriente que a llamada Aña.)
(El T«oro, Líb.i, Cód. Ac. Hist. (143 1) y Cód. déla Bibl. Nac. trad.del firan. cés del maestro Alfonso de Paredes, físico de don Fernando IV el Emp'azado, y de Pascual Gómez, escribano de don Sancho IV.)
su poética cosmogonía, el Paraíso se hallaba en los mares del hemisferio austral. (Infierno, canto xxxiv.)
Sin embargo, á principios de nuestro siglo los abisinios designaban todavía con el nombre de Paraíso una de las comarcas más fértiles y deliciosos de su imperio. (Dcnon, Voy. dans le Haut et Basse-Egypte, etc., 1802.)
No me ha sido posible consultar el Ensayo acerca de la historia de la cosmografía y de ¿a cartografía en la Edad-media , del Sr. Vizconde de Santarem y la Mt moría sobre el Paraíso terrenal, de Mr. Letronne, trabajos que indudablemente hubieran prestado á esta nota la unidad y el Ínteres que le faltan.
XLII.
P. 63, r. 5; aldeselib [abse de lis y absedelis, cód. R.] t que quiere dezir sieruo de la cruz. — Eso significa, en efecto, Ahd-elselil; pero ¿cuál era la situación de su imperio? Dejo este difícil problema á personas más enteradas que yo en la oscurísima historia de las revoluciones y mudanzas de los estados negros del Sudan.
Al pronto, fijóse mi atención en aquel lugar de los Viajes por el Norte y centro del África, de Barth (t. 11, ps. 96, 100 y 101 ), donde, siguiendo principalmente al cronista Ahmcd Babá, cuenta que hubo en Búlala (reino cuyo asiento era en las cercanías del lago Fitri ó Bat-ha, al Oriente del de Tsada ) un soberano llamado Abd-el-Djelil. que se apoderó del reino de Bornú, destronando á Daúd, hijo de Ibraim Nikali, y obligándole , después de apoderado de su capital Ndjimia, á decisiva batalla, en que pereció , hacia los años de 1385; pero aunque Abd-el-Djelil pudo muy bien hallarse entre los vivos ry reinando antes de 1350, no me atrevería á asegurar que fuese e! mismo (con el nombre mal escrito) á que alude el fraile español, ó por lo menos algún otro monarca negro de su linaje.